martes, 29 de enero de 2013

Francie Chassen en busca del pasado de las mujeres




Francie Chassen en busca del pasado de las mujeres
  • ·      Por 16 años ha investigado la vida de Juana Cata Romero
  • ·      Concluye también la participación de las mujeres en las guerras mexicanas


Soledad JARQUÍN EDGAR
Francie Chassen busca afanosamente las huellas que las mujeres dejaron en el tiempo o alguna de las páginas de la historia y se queja de alguna forma de lo mal que está contada la historia, porque ellas no están y cuando están tenemos muy pocos detalles sobre sus vidas.
Este es el caso de las mujeres más visibles de la lucha por la Independencia de México Leona Vicario y Josefa Ortiz de Domínguez, de quienes realmente no sabemos mucho, la generalidad de la gente no sabe que Leona Vicario fue juzgada por la Santa Inquisición y que Josefa Ortiz fue encarcelada y separada de sus 12 hijos, afirma.
Norteamericana por nacimiento, Francie Chassen-López encontró en Oaxaca los lazos que la “atan” a un pasado que le fascina, está empeñada en encontrar esos detalles que los historiadores olvidaron decir sobre las mujeres y también dar su lugar a muchas mujeres que no están en la historia y que ella se encarga de desempolvar.
Es una conversación periodística fascinante, en medio de la entrevistada y la reportera está “el fantasma” de Juana Catarina Romero, invocado por la jefa del Departamento de Historia de la Universidad de Kentucky y también profesora durante 24 años de esa misma institución.
Durante más de una década, 16 años exactamente, Chassen ha investigado la vida de Juana Cata Romero, lo que busca es desmitificar la vida de la famosa empresaria que vivió en los finales del siglo XIX y principios del XX, cuando las mujeres no tenían ni voz ni voto, no estaban ni en la vida pública empresarial y menos política.
Sin embargo, explica que en esa búsqueda ha encontrado a otras mujeres, algunas empresarias, comerciantes y trabajadoras del campo, terminó por escribir el libro “Oaxaca entre el liberalismo y la revolución en 1867 a 1911”, por el cual le dieron el premio Thomas McGann como el mejor libro publicado sobre América Latina.
Es un libro cuya investigación y escritura le llevó 20 años y lo hizo por “el amor que le tiene a Oaxaca, el estado que un día la adoptó y del que me enamoré”. El libro Oaxaca, entre el liberalismo y la Revolución editado por la UAMI y la UABJO tiene más de setecientas páginas, en este voluminoso libro además de ser “la aportación más importante en los últimos años sobre la vida económica, pública y social de esta entidad federativa en los cruciales años que corren de 1867 a 1911…” es una muestra de que lo que caracteriza a su autora es la paciencia y la persistencia.
Licenciada por el Vassar College en el estado de Nueva York, estudio su maestría y un doctorado en Estudios Latinoamericanos en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, donde fue maestra por 10 años y más tarde en la UAM Iztapalapa (UAMI) antes de regresar a Estados Unidos.
Es una mujer sencilla y muy agradable, paciente en serio, buscando la verdad en las fuentes originales, pasa días enteros en los archivos y cada hallazgo es un renglón más o una página de sus libros que dan forma a la verdad oculta, en especial, de las mujeres de las que un día se preguntó ¿en dónde está su historia?
Galardonada con el nombramiento de “Profesora Distinguida en Artes y Ciencias” por la Universidad de Kentucky, Francie Chassen-López, se topó, como ella dice, con Juana Catarina Romero de quien ha escrito varios artículos desde 1998 y hoy prepara un libro sobre la vida de esta extraordinaria mujer istmeña.
Chassen no está de acuerdo, por lo que han revelado sus acuciosas investigaciones, en la forma en que se ha proyectado la vida de Juana Catarina Romero a quien el neoliberalismo televisivo, a través de una telenovela la ubica como una vendedora de cigarros en un cuartel, que juega naipes y dados, luego como enamorada de Porfirio Díaz, “la domesticaron e hicieron sumisa como una india zapoteca exótica, seductora del entonces presidente de México”.
Francie Chassen se ríe porque asegura que alrededor de Juana Catarina hay muchos mitos, porque de las mujeres cuando no se cuenta la verdad se vuelven mitos, un ejemplo concreto, es el que habla de que Porfirio Díaz construyó el ferrocarril frente a su casa para mayor comodidad de ella. Incluso hay una cita que señala que ella tenía como 37 años y cuando llegaba a Tehuantepec el entonces presidente se botaba de tren hacia sus brazos, lo que no es posible considerando la edad que para entonces tenía Porfirio Díaz.
Lo que trato de hacer es rescatar su vida, al tiempo de entender cómo se formaron esos mitos alrededor de su vida, eso es el análisis de la retórica de género, porque me interesa la cuestión de género y poder, y lo que sucede es que una mujer puede llegar a tener poder, pero también muchos contrincantes y esa puede ser la razón de los mitos, explica la maestra universitaria que bien puede cargar una flor roja en el cabello o una bolsa de mandado típica de Oaxaca cuando camina por sus calles siempre sonriente y alegre.
La historiadora revela que sin duda ha sido difícil encontrar la verdad y como no están a la vista ha tenido que buscar en las fuentes primarias que son documentos del gobierno, cartas personales, periódicos de la época. Incluso alguna vez investigando a las mujeres jornaleras se encontró que en todo el libro de tres tomos no aparecía ninguna mujer, pero encontró datos interesantes en el archivo general que revelaban que en aquel entonces las mujeres jornaleras eran el 15 por ciento en todo el estado. Lo que sucede, añade, es que cuando se escribe la historia no se preguntan de las madres, hermanas, esposas e hijas. Ella si se pregunta sobre esas mujeres y las encuentra.
Eso es lo que le ha pasado con Juana Catarina Romero y expone por ejemplo que buscando en el archivo ha descubierto que hacía grandes transacciones, pero que en aquellos años de principios del siglo XX no era la única, había muchas otras mujeres en esa condición, porque las mujeres istmeñas han sido comerciantes desde siempre y calcula que la mitad de las operaciones comerciales que ha encontrado eran efectuadas por mujeres, lo mismo sucede con los testamentos, numerosas herencias fueron hechas por mujeres.
En 1910, año del centenario de la Independencia, cita, Juana Cata estuvo en Europa casi todo el año, sin embargo, el 24 de diciembre de 1910 realiza una transacción económica en Oaxaca, eso revela  que tal vez volvió para pasar la navidad con su familia. Sobre su estancia en Europa, Chassen tiene varios documentos, entre ellos un recibo por la compra de cristalería que hizo en Venecia.
Sin embargo, dice que en el Istmo no todas eran comerciantes, entonces hay que buscar mucho para encontrar un dato sobre lo que hacían las otras mujeres.
Pero el poder de Juana Cata no era bien visto ni apreciado por toda la gente, por lo que tenía contrincantes extranjeros muy poderosos que no la querían  como Thomas Woolrich, Manuel Larrañaga y otro de apellido Arteaga  y por otro lado estaban los consejos de ancianos de barrio,  empero también contaba con aliados como su primo hermano Camilo Romero y otro de nombre Javier Echeverría y aunque las mujeres no tenían un poder político, ella tenía un poder informal, era una cacica informal de Tehuantepec, sin nombramiento.
Ella tuvo su propia vela ante la imposibilidad de que los consejos  de barrios se lo permitieron, y también construyó el palacio municipal y otras obras queriendo demostrar su superioridad sobre el pueblo.
Sin embargo, enfrentó grandes obstáculos para ejercer, incluso su poder económico. Señala Chassen que sus contrincantes extranjeros tenían un abogado -Apolinar Márquez- que le hacía la vida imposible a Juana Cata. En 1885, ella importó mármol de Italia para el piso de la catedral de Tehuantepec y como ese abogado era el encargado de la aduana no le dejó que pasara y lo tuvo meses retenido. Ella le escribió a Porfirio Díaz pidiéndole ayuda, eso demuestra que era una mujer con mucho poder, pero no era como el neoliberalismo televisivo la ha puesto.
Pero Francie Chassen tiene otras sorpresas, en breve, saldrá publicado otro libro que muestra el papel de las mujeres en las guerras mexicanas y su relación de género, de la independencia a la revolución. En éste analiza el papel que desempeñaron las mujeres, asegura que ninguna de estas luchas ni ninguna otra en el mundo se hizo sin la participación de las mujeres, sabemos que ellas hicieron trabajos tradicionales pero también realizaron otras actividades como la de espías. Estuvieron en tres campos de batalla: su casa,  su cuerpo y en el frente.


Recuadro:
La obra de Francie Chassen-López
Su primer libro fue Lombardo Toledano y el movimiento obrero mexicano, 1917-1940. Co-autora de dos libros sobre la revolución en Oaxaca,  su libro más reciente, Oaxaca entre el Liberalismo y la Revolución: La perspectiva del sur, México 1867 -1911, cuya versión en inglés ganó el premio Thomas McGann para el mejor libro sobre América Latina publicado en 2004, salió en español a fines de 2010. Ha publicado más de cuarenta artículos y capítulos de libros, en español e inglés, sobre temas de historia de México y América Latina ha escrito sobre historia, política económica, social, cultural y de género. Un nuevo proyecto de investigación que trata de la relación entre género y guerra en México de la Independencia a la Revolución y ya tiene un artículo publicado, “Guerra, nación y género: las oaxaqueñas en la Guerra de los Tres Años” y otras dos en prensa. En este momento, se encuentra escribiendo la biografía de una tehuana excepcional: “Género y poder en el siglo XIX: la vida extraordinaria de Juana Catarina Romero, Cacica de Tehuantepec”.  Esta investigación le ha llevado al estudio de la relación entre biografía, historia y género. 


lunes, 28 de enero de 2013

Mujeres y Política: Este país no es serio


Mujeres y  política
Este país no es serio

Soledad JARQUÍN EDGAR
Sentido común que lleva a la desconfianza. No lo sé, pero sí entiendo que el sentido común nos salvará, es como el sexto sentido, una respuesta instintiva, de supervivencia social.
Sentido común para comprender que en México se levantan tolvaneras  para ocultar algo. Los más recientes del chupacabras a los náufragos, entretenimiento vil y barato para un pueblo agobiado bajo el siempre “loable” patrocinio de los grandes medios o de los monopolios (o monopillos) mediáticos.
La liberación de Florence Cassez, acusada por su participación dentro de una banda de secuestradores, no es cosa menor y nos muestra en vivo y a todo color que México está amputado desde hace muchos pero mucho tiempo de una de sus dos piernas, le quitaron parte de un brazo y los dedos le tiemblan, el habla la ha perdido poco a poco y es sorda y muy ciega. Por ello, operan en lugar de esa pierna, ese brazo y esos dedos y los sentidos que le escasean, una infame máquina tragamonedas. Así es la justicia. El que paga o tiene poder tiene justicia.
Ese hecho de libertad a la ciudadana francesa, que “no es inocente ni culpable” (no lo sabe, pues) como reconoce la ministra Olga Sánchez Cordero, porque lo que la Suprema Corte de Justicia de la Nación revisó fue el proceso judicial al que fue sometida en 2005 y que revela que estuvo mal, equivocaciones que ya conocemos de memoria de quienes “investigan” la comisión de delitos en este país.
De ahí que a pesar de los señalamientos con el índice de fuego, como se dice, y de las pruebas que habrían aportado personas como Ezequiel Elizalde, una de sus presuntas víctimas, quien de pasó escribió una carta Enrique Peña Nieto en la que sostiene: “sin temor a equivocarme” (que Florance Cassez es su) “secuestradora”. “Ella fue quien me diera de comer en la primera casa de seguridad y fue ella misma quien me inyectara el dedo de mi mano izquierda para amputármelo y ser método de presión sobre mi familia, para el pago del rescate”… “Todavía recuerdo su cara y el odio con la que ella me daba a escoger entre un dedo o una oreja”, esa misma mujeres es hoy una ciudadana francesa libre, paseándose entre las altas esferas del poder del país Galo, gracias a un sistema judicial que no aplica el mismo criterio con el resto de quienes han sido indebidamente, como se presume, acusados de un delito.
Frente a la realidad de ese testigo el sentido común tiene que obrar para entender por qué pasan esas cosas en México. Así que mientras la ciudadana francesa tiene todo el apoyo de su gobierno para obtener la libertad, mover a los medios de comunicación, otras personas que se llaman inocentes, que muestran esa inocencia de los delitos de las que son acusadas con pruebas de todo tipo, en este país, se quedan sin el apoyo de nadie, a veces ni de su familia, menos de su comunidad y por supuesto mucho menos de las autoridades. A las y los mexicanos acusados en otro  país como EE.UU. o como en cualquier otra parte del mundo, como ya hemos visto no les pasa lo mismo que a Cassez, porque más allá de México la justicia es otra, a veces tan parecida a la nuestra pero es otra, no tienen las autoridades que hoy tiene este país. Y si son mujeres como Cassez tienen que enfrentar solas la injusticia de un proceso inapropiado, las culparon y hasta condenaron sin pruebas, les hacen “procesos” en una lengua que no conocen porque en este país se hablan más de 60 lenguas diferentes y (para acabar pronto) las castigan con mayor severidad que a un hombre por cometer el mismo delito.
Esto que yo reproduzco aquí, está plenamente documentado, yo sólo soy reportera y por años planteamos los casos que vimos cuando en Oaxaca, por ejemplo, todavía era vigente el homicidio por honor y se “justificaba” de alguna forma el asesinato de una mujer por el “estado de emoción violenta” en que se encontraba el asesino, esto implicaba la reducción de la pena hasta poco más de tres años (caso concreto de Heriberto Vásquez Espinosa) en tanto las mujeres no recibían nunca el “beneficio” de la “emoción violenta” y tenían que purgar al menos tres décadas de condena, aún cuando el asesinato se hubiera cometido en defensa propia, aún cuando existieran denuncias previas de eso que se llama violencia familiar.
En México, existen infinidad de casos de mujeres indígenas a las que sólo la buena conciencia social de algunas organizaciones lograron liberar, porque se demostró plenamente su inocencia como pasó con la maya Basilia Ucan Nah, luego de dos años cinco meses de prisión injustificada o la otomí Jacinta Francisco Marcial acusada de secuestrar agentes de la AFI, lo que por supuesto solo era creíble entre los acusadores. Lo que no pasó con Isabel Almaraz, zapoteca de la zona loxicha de Oaxaca que fue detenida y encarcelada por el delito de secuestro que plenamente comprobó no cometió y señalada, incluso, por el entonces gobernador José Murat como terrorista. Esta joven fue torturada física y psicológicamente por policías “investigadores”, la desnudaron y la amenazaron con violarla y quitarle a sus hijos (¿le suena conocido?) y finalmente tras años de encarcelamiento obtuvo su libertad. Y hay muchos, muchos casos de este tipo, algunos fueron plenamente documentados ya por investigadoras y otras, como Concepción Núñez Miranda, nos plantean las trampas de la justicia para con las mujeres oaxaqueñas, más aún cuando son indígenas y pobres. Pero igual se han documentado en otras entidades del país, porque de norte a sur o de sur a norte la injusticia permea, lástima pues que el gobierno mexicano no crea en que se violó el debido proceso de miles de personas a las que el sistema de (in) justicia mexicano les fabricó pruebas y las puso sin más tras las rejas.
Este sentido común es el que no funciona por ahora, es el que no permite comprender lo que sucedió esta semana con la francesa Cassez, más cuando conocemos la realidad del país, es lo que sigue indignando y produciendo toda clase de comentarios, protestas porque lo que sí nos queda claro es que aún no han inventado cómo confiscar la indignación del pueblo o al menos de una parte del pueblo.
Sólo que…siempre habrá un pero, liso y llano: ¿hasta dónde el asunto Cassez realmente ocultó el tema de Monex? ¿Fue una estrategia? El “arte” de ocultar información con otra información ¿funcionó?
La resolución del IFE ya no debe asombrarnos, es también producto de la “justicia” mexicana y, reitero y confirmo, la justicia es un asunto de poder y el poder está en manos del PRI, entonces siguiendo ese silogismo el resultado es el ya conocido (o desconocido por la mayoría de la gente): los 50 millones de pesos que el PRI gastó en tarjetas Monex en la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto tuvieron un origen y destino legales”. Así de simple. Para qué tantas vueltas. Se cerró el círculo y la indignación seguirá en tanto quede algo entre la ciudadanía, ciudadanía que por cierto dista mucho de ser parecida o igual a quien hoy gobierna el país, es decir, que no tienen un pelo de ignorante (por si no se entendió, me refería solo a parte de la ciudadanía).
México ha vivido así, en medio de dudas, en el no creer en las instituciones y en quienes las representan. No es para menos. ¿Cuándo un presidente no ha tenido la razón? ¿cuándo alguien dentro del gobierno se ha atrevido a contradecir lo que dice el mandatario, el ejecutivo, el gobernador, el presidente municipal, el presidente de la república, el cacique, el líder sindical…?, estado o condición que pasa las barreras de la institucionalidad y como ciudadanía ¿cuántas veces guardamos silencio frente a las claras mentiras, el no convencimiento, la duda pues frente al diagnóstico médico, el resultado de una encuesta, los costos de la telefonía y la programación televisiva de los monopolios…etcétera, etcétera?
Nos apegamos a la supervivencia, a respirar poco y a vivir la opresión de quién tiene el poder político, el poder económico, el poder de los medios... Los tres poderes distintos y en este caso verdaderos, materiales al menos. Eso ha pasado con Monex, no lo tenemos claro, de dónde salió ese dinero que ahora resulta “liso y llano” fue lícito pero que –insisto- no se explicó para qué se empleó y si ese dinero –como presume la intuición de una injusticia- favoreció la candidatura de quien hoy funge como Presidente de México.
La suma de dudas a un sistema político en el que nadie cree, pero al que seguimos permitiendo (los sin poder, la mayoría, claro está) que se sigan destinando miles de millones de pesos para beneficio de los menos, mientras vemos los resultados: la clase política enriquecida ilegalmente y una generación perdida disponiendo en el gobierno, el nuevo PRI con genes mutados del viejo PRI.
Por eso emulando ese estilo y viendo que sí se puede, que es mayor la necesidad que la dignidad, gritan: ¡sí se puede! Por eso ya desde ahora, en año electoral, lo que caiga es bueno, así que empiezan a moverse las piezas. José Escobar quiere gobernar Oaxaca. ¡Qué lástima! otro chico buena onda que busca ensuciarse los pies para conocer la ciudad. Digo otro porque el actual alcalde Luis Ugartechea pertenece al grupo empresarial de la nueva generación. ¡Sí se puede! Es el mismo caso del diputado Hugo Jarquín, que aunque viene de otra ralea, hace lo mismo, así que con principado o sin el, con sangre azul o sin ella se actúa de forma semejante y confían el 99.9 por ciento de los bonos a todo lo que pueda hacerlos visibles. De ahí que 2013 sea el año de los espectaculares. Emulando al ex diputado y ahora funcionario federal, Héctor Pablo Ramírez, Hugo Jarquín utiliza el asunto del presupuesto para Oaxaca como un logro personal y lo expone en sendos espectaculares, total para eso y más les da el dinero del pueblo.
Parámetros de comparación sin duda que me dejan llena de dudas. Que nos llevan al estado de desconfianza. en Oaxaca los políticos creen que se gobierna a través de espectaculares, de notas que dicen son periodísticas, de mensajes de Facebook y de tuiter, cuando frente a ellos tienen a una nueva generación de analfabetas: es decir, quienes no tienen acceso a los medios electrónicos, que como lo dicen las cifras de la pobreza avanzan, si no cómo se explica usted el programita de las cocinas comunitarias del gobierno de Oaxaca o ese de EPN para combatir el hambre. Me queda claro, este país no es serio.
(Paréntesis para la pregunta de la semana: quién es el ex diputado y ahora funcionario federal que desfondó las arcas de varios municipios de la costa a los cuales pidió dinero para la campaña de EPN, ahora su jefe? La respuesta está apenas unos renglones arriba. No les digo, si de que son bribones son bribones).
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