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miércoles, 25 de mayo de 2011

Palabra de Antígona Urgen liderazgos femeninos

Por Sara Lovera


Un fantasma recorre el mundo, ese mundo desbarrancado de la lógica y el buen vivir. Un mundo dirigido políticamente por una mayoría masculina que, al menos en México, nos ha dejado sin aliento, sin finanzas y sin política. Ungidos los hombres que podrían llegar al poder, todo se confunde, desvaloriza y las palabras caen, como hojas secas, sin vida y sin futuro.

No es que se trate de algo fatal. Pero llegó la hora. Los hombres del poder deberán rendir cuentas a la sociedad de lo que han acumulado y lo que han hecho con nuestra historia reciente, con nuestra historia pasada, con las guerras y los desastres, porque se han quedado con todo el poder o con casi todo, desde tiempos inmemorables.

De ahí la trascendencia de cuatro líneas sustentadas en la fracción V del artículo 78 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe): para la capacitación, promoción y el desarrollo del liderazgo político de las mujeres, cada partido político deberá destinar anualmente el dos por cierto del financiamiento público ordinario.

Para el año que corre, eso significa, aproximadamente, 62 millones 400 mil pesos, sumando el dos por ciento de siete partidos políticos. Un dinero inapreciable para que las futuras mujeres de acción política, estén informadas y capacitadas sobre cuál es su derecho y su responsabilidad en la tarea pública.

Los partidos políticos según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo e Idea Internacional, son el principal cuello de botella para que las mujeres ocupen puestos públicos y de representación en los gobiernos y en los congresos, donde se decide el futuro de los pueblos, el dinero para la sociedad y los marcos jurídicos que las conducen.

Lo extraño es que la antidemocracia mexicana, machista, haya obligado por ley a algo que los partidos políticos debían hacer con un poco de lógica, algo de democracia e incluso un ingrediente de interés y pragmatismo. Hoy las mujeres constituimos, según el mismo estudio y los datos a mano, poco más del 50 por ciento de la militancia, de esos siete partido políticos y poco más del 50 por ciento de los votos posibles en las elecciones por venir.

Es decir, el asunto de las mujeres y su promoción política no tendría que ser regateado. Ahora con la ley, el único partido político sancionado por no cumplir ha sido el Partido de la Revolución Democrática (PRD), pero otros partidos podrían estar en la misma situación. Tan son omisos que un grupo de mujeres políticas ha pedido que el tal artículo del COFIPE sea reglamentado para garantizar su cumplimiento.

Hasta ahora y siempre con la fuente del Banco Interamericano de Desarrollo, sólo el partido Convergencia tiene en sus estatutos esta obligación, que siendo de ley, se reitera en sus documentos, pensemos, que como un compromiso.

Hace unos días, la dirigente del Movimiento de Mujeres de ese partido político, Carmen Ojesto, informó que Convergencia ha dado luz verde para que se haga una capacitación cívica, genérica y política a sus militantes en todo el país.

Esto significa, explicó, que no es una declaración, sino que a la misma le pondrán el dinero que obliga la ley, algo así como tres millones de pesos, la tercera parte de lo que para ese fin ha destinado el Instituto Nacional de las Mujeres, a través de varias organizaciones civiles.

Y es apenas el 0.5 por ciento de lo que en volumen tienen los otros seis partidos políticos.

En el PRD, lo que sucede ahora es que tiene nueva dirigencia de mujeres, a cargo de Mónica Soto, quien recientemente construyó un programa ambicioso de actividades y propuestas para que las mujeres adquieran las herramientas para engrandecer las actividades de ese partido político.

El PRD deberá destinar ocho millones 400 mil pesos para capacitar a sus militantes femeninas, veremos si lo hace y si Mónica Soto podría desarrollar lo que se ha propuesto.

¡Vaya! la sorpresa es la decisión de Convergencia, un partido pequeño, que tuvo su principal arraigo en Veracruz y Oaxaca y que forma parte de la coalición de izquierda que primero se probará en el Estado de México y al parecer en las elecciones abultadas de 2012, donde cambiará la presidencia de la República.

Lo interesante será observar si son capaces los partidos de no manipular los recursos que por ley se obligan desde 2008; en 2009 tuvimos la tremenda sorpresa de las "juanitas", mujeres que completaron la cuota de género pero que tenían el compromiso de entregar la curul a sus suplentes masculinos. Cuestión que fue muy grave, porque hizo evidente la resistencia del machismo partidario.

En la izquierda el enigma es el Partido del Trabajo (PT), ese que promueve a Andrés Manuel López Obrador. Un partido campeón en obstaculizar la participación femenina. Sus dirigentes y allegados, como el senador Ricardo Monrreal, han dicho "no nos interesa", han incumplido con la cuota, donde podría exigirse, pero es tan pequeño el partido que sus representaciones populares las reparten entre parientes, familia y incondicionales.

En fin, que el reto será crecer el número de mujeres en posiciones de poder, reales y capacitadas, interesadas, concientes del valor de su participación política. Y ojalá, mujeres con conciencia de mujeres.

Patricia Mercado, coordinadora de un proyecto gigante para fortalecer a las mujeres políticas, llamado SUMA, en una entrevista me contó que es posible que mujeres de distintas ideologías y partidos políticos puedan llegar al poder y hacer algo por las otras mujeres.

Ellas, las de SUMA, encontraron que quizá el tema de las políticas económicas (quiero pensar contra la pobreza y la falta de oportunidades económicas), sea transversal a todas y no se enfrente a las diferencias ideológicas entre la derecha y la izquierda.

Salomónica la postura, pero interesante. Sin querer esto fue lo que planteó Carlos Marx y Federico Engels, la cuestión económica, el tema de la plusvalía, el de la explotación y la necesidad de ser libres económicamente para serlo políticamente. Probablemente este sea un camino de tránsito a la libertad sexual y reproductiva de las mujeres y a la libertad sustantiva que pare la violencia genérica.

Posible y probable, pero alguien también me contó, que a este paso, lento, obstaculizado por las dirigencias masculinas, necesitamos 78 años para conseguir la paridad en representación política. O sea demasiado para una nueva generación y muy lento para quienes hace 40 años militan en el feminismo. Lo deseable es que los partidos, como Convergencia en este momento, cumplan con la ley y hagan su tarea.

saralovera@yahoo.com.mx

miércoles, 11 de mayo de 2011

Palabra de Antígona. Poner nombre y rostro a la violencia

Por Sara Lovera

Las mujeres, gays y vecindario de la delegación Benito Juárez, de la ciudad de México, se citaron en la torre de Comunicaciones (Lázaro Cárdenas y Xola). Desde que llegué las banderas de la diversidad me enseñaron que todas y todos tenemos algún agravio que reportar al gobierno de Felipe Calderón, algún agravio relacionado con la brutalidad en la que estamos viviendo, sufriendo, lamentando haber callado durante tanto tiempo.

Ahora que el poeta y escritor Javier Sicilia, que a pesar de sus buenos sentimientos, su inmenso dolor y esa capacidad creativa que da hablar con la poesía, le puso al ¡Ya Basta! el agregado ¡Estamos hasta la Madre! texto que parece inofensivo y es sexista, tremendamente en un país donde lo que priva es el lenguaje y una profunda convicción machista que ni las feministas pueden rechazar totalmente.

Estar “hasta la madre”, en México significa llegar a un límite, estar hasta el gorro, no aguantar más. Sin embargo, algunas, de las citadas a la esquina de Xola y Lázaro Cárdenas me dijeron que no era grave.

Lo grave es que se produzcan mil 700 asesinatos de mujeres y no pase nada; lo grave es que haya más de 500 desaparecidas en el último año y nadie pueda rendir cuentas, lo grave es el reguero de viudas y huérfanos por esta guerra inútil y confusa a que nos lanzó la presidencia de la República y, a pesar de todo, dirigentes de muchos partidos políticos, gente de buena fama y los así llamados líderes de opinión, no le hayan puesto un hasta aquí a esta situación que nos agobia.

Por eso es tan esperanzador, nuevamente, que la ciudadanía salga por multitudes a las calles de la ciudad de México, a las carreteras, a pueblos, ciudades y comunidades de Chiapas a Nuevo León, de Durango a San Luis Potosí, de México a Berlín, con una parada en Nueva York y otra en Barcelona, que todas las personas digan: ¡Ya basta!

Ahí, en medio de la tremenda y gigantesca marcha por la paz con justicia y dignidad, me encontré con las caras y las voces de la estulticia. Me encontré que de su casa fueron secuestraron, el 6 de enero pasado, cuatro mujeres en Xalapa, Veracruz, antigua ciudad cultural, bellísima y pacífica, donde el chipi, chipi de la lluvia calma los nervios. Cuatro mujeres de clase media, incluso adineradas. Bueno tres y su trabajadora doméstica. Tienen por nombres Josefina Campillo de 49 años, Johana Monserrat Castro de 23 años, Karla Verónica Castro de 20 años y Araceli Utrera, la trabajadora doméstica. Y nadie contesta dónde pueden estar, el ministerio público callado, la angustia del padre y marido, Carlos Castro, le ha quitado kilos y aumentado años desde el suceso.

Hallé rezando a una religiosa, que es de las madres benedictinas/guadalupanas, mortificada e indignada porque a su madre y a una hermana las mataron desde el 15 de diciembre y no sólo nadie le informa sino que la casa familiar fue sellada por las autoridades y sus cinco hermanos y hermanas no pueden entrar, nadie investiga.

Increíble, la religiosa de nombre Angélica María Robledo Álvarez, me contó cómo fueron muertas su madre Martha Álvarez y su hermana Blanca Robledo. Primero me dijo que el crimen organizado se las llevó y luego me contó que seguramente ello tiene relación con que Blanca estaba organizando un sindicato campesino en San Luis Potosí, lugar donde fueron asesinadas. Represión, le dije, y se le llenaron los ojos de lágrimas y ya no me dijo más, seguro sabe quién es el funcionario o el cacique involucrado.

Luego me encontré a Margarita Rosas Santillán, que vino de Durango a la marcha y que hace dos años está buscando a su sobrino "levantado" y sin huella. Me dijo que nadie le abrió todavía un expediente y las autoridades como si nada.

Lo más grave es que en la marcha iba una familia de Tulancingo, Hidalgo, que me contó que el 27 de marzo pasado, su hijo fue decapitado. Se llamaba Leonardo López Sevilla y las autoridades les dijeron que era un delincuente, y no se investiga nada sobre los responsables del hecho.

Vi cómo una hermana de Elvia Zúñiga llevaba una manta larga, pidiendo justicia, porque Elvia, profesora de 49 años, fue asesinada de 33 puñaladas por un exalumno, el caso está en veremos, aunque tienen al delincuente, porque han dicho que Argelia González, está mal de la cabeza al pedir que se certifique que el asesinato de la maestra es un feminicidio.

En fin, ahí en la marcha pude verle el rostro a la estadística, esa de las asesinadas y desaparecidas, que forman parte de los miles de casos con número que manejamos para darle un realce al tamaño del crimen.

No puede ser, de pronto se me aglomeró toda mi emoción en la garganta cuando la religiosa me contó cómo mataron a su madre y hermana, una hermana luchadora social, la definió, y vi el cartel que recuerda el caso de Betty Cariño, asesinada durante una caravana pacífica que se dirigía a San Juan Copala, en Oaxaca, y observé que todas se movilizan por que se encuentre a los culpables de su asesinato y no vi a nadie, más que a tres monjas, con la hermana de Blanca, con un poco de temor porque era la primera vez que se atrevían a denunciar lo que pasa en San Luis Potosí.

Me dio una ternura infinita ver al ingeniero civil que busca a su mujer e hijas secuestradas en Xalapa. En el Zócalo, escuché a una madre, a otra, vi a un padre retorcer el periódico y recordar cómo se llevaron y mataron a su hijo...

Entonces entendí que ya hay muchos agravios que sólo la estúpida distancia entre los que mandan y el pueblo puede nublar, desaparecer, no importar, darles lo mismo. Vi con claridad que es inútil, que en México hemos perdido el sentido humano y de la vida, que ello es algo que reta, que entristece, pero que fortalece el espíritu para no desviarse.

Tan importante el rostro y el dolor, si no es plañidero, como los números estadísticos, el resumen, el análisis global de lo que pasa.

Tal vez la movilización del 8 de mayo no sea inútil, ojalá que realmente se organice la ciudadanía para reconstruir el tejido social, para hacerse cargo de lo que a cada quien toca en esta devastada nación, empobrecida, doliente, a la que le hace falta la dignidad, tanto como el empleo y las oportunidades. Pero también le hace falta un verdadero valor, como el de los hombres y mujeres que son protagonistas de los cambios y empeñan en esos cambios sus propias vidas, no su puesto o su aspiración de poder temporal y estrictamente personal.

saralovera@yahoo.com.mx

miércoles, 4 de mayo de 2011

Otra vez viudas

 
Por Sara Lovera
 
Han pasado 111 años desde que por primera vez una mujer: María Rosalía Arredondo, pidió al gobierno que le explicará qué sucedió en la mina donde pereció su marido. Hoy es probable que 14 mujeres se sumen a una multitud de mujeres inertes, viudas, que ven en la región carbonífera de Coahuila, solamente pasar las lluvias y los miedos.
 
El 19 de febrero de 2006 sucedió la tragedia en que murieron 65 mineros, dentro de la mina 8 de Pasta de Conchos, en San Juan Sabinas. A la fecha ninguno fue rescatado y hace unas semanas la mina fue definitivamente sellada.
 
Lo de Pasta de Conchos, fue en definitiva un hito en el largo camino de la desgracia en que viven los pueblos carboneros de Coahuila, México, no sólo porque cuando una mina de carbón explota y el famoso gas grisú hace de las suyas, como el vaho del  diablo del que un día me hablaron las antiguas imaginerías del pueblo.

Tras la tragedia, identificada siempre como el resultado de la falta de previsión en la seguridad de las minas, responsabilidad de patrones y gobierno, que no organiza, no vigila, no le importa, la sensación de las viudas y familiares de los muertos, siempre es de abandono y desolación.

La tragedia de la mañana del 3 de mayo, en una mina o pozo de explotación ilegal, de apenas 60 metros de profundidad, propiedad de la empresa Binsa, S.A. de C.V, donde 13 trabajadores fueron atrapados tras una explosión y según todas las noticias, ninguno podrá sobrevivir, es una excelente muestra de la dejadez de las autoridades. Sin contar con el menor que se fue al hospital, gravemente herido y que, según las noticias, quedará mutilado. Un menor ¿que hacía trabajando en las minas?

Cuando sucedió la explosión en Pasta de Conchos, los poderosos de siempre pensaron que sería una de tantas, sin mayor importancia, salvo las notas del día.

Pero la organización de los familiares y las viudas, la intervención de grupos y aliados, hizo que el caso llegara no sólo a la opinión pública, sino a las instancias como la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), a las procuradurías, al mundo, y que se demostrara, por las indagatorias de un grupo de viudas, que en esa entidad hay al menos 3 grandes problemas:

Uno: que se abren minas pequeñas, de superficie, llamadas pozos, donde se trabaja con pala y carretilla, como en el siglo XIX

Dos: que no existe mapa, control o detalles de cuántos pozos se abren para proporcionar a la intermediaria Micare, cientos de toneladas que le compra la Comisión Federal de Electricidad, sin importarle de donde llega el carbón, ni tener previsiones ni técnicas ni humanas.

Tres: que las autoridades, que como ahora cercaron la zona de elementos del Ejército, no se hacen cargo de la situación y dejen hacer, mientras unos cuantos empresarios nacionales y extranjeros, siguen explotando las minas y a esos carboneros sin protección ni derechos. Luego nos vienen a decir que creció el empleo, ¿a ese costo?, me pregunto, tratados  como bestias de carga.

La enseñanza de Pasta de Conchos, nos ha dejado una estela tremenda. Se demostró que había meses en que se advirtió del mal funcionamiento de la mina 8 de pasta de Conchos y  nadie hizo caso; los estudios técnicos mostraron que podrían haber salvado a  los mineros y no hicieron nada. Se hicieron  varias demandas judiciales, no hay un sólo responsable en la cárcel. Pero sobre todo se puso en claro el tamaño de la corrupción y la falta de pericia gubernamental.

Lo que ha pasado este 3 de mayo es inaudito. Hoy  no pueden sumarse muertos y viudas, como si nada. Tenemos obligación a la memoria.

No es ingenuo para quienes sabemos de que hablamos que lo que hicieron las  autoridades fue cercar con militares el lugar,  tomaron en cosa de horas todo el control; no sabremos qué sucedió realmente, nunca.

Luego los he visto justificarse, dice el Secretario del Trabajo, Javier Lozano, con refinado cinismo que no se sabe cuántas minas actúan así. Es decir, reconoce que tras la demanda de Pasta de Conchos, no ha hecho nada ninguna autoridad.

Esto en 2011, 5 años después, y no se ha puesto orden, ni se han tomado las medidas de seguridad.

Tampoco se aplicaron  las recomendaciones de la CNDH, ni se oyó a la Cámara de Diputados, ni se hizo caso de los dictámenes científicos del caso,  tampoco fueron oídas las viudas, una de las cuales consiguió dictámenes y papeles. Es claro que la vida humana  no les importa.

Hay un documento minucioso de la Federación Internacional de Sindicatos Mineros y el expediente fue entregado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y a la OIT. Pero a nadie le importa reordenar la región carbonífera.

Ni siquiera han prevenido medias de protección mínimas. Dicen los cínicos, desde el presidente municipal, el gobierno local y el federal, que allá hay un desastre y que verán de proteger a los deudos. Escuché la ignorancia y desmemoria de montones de comentarios en la radio y la televisión. Tras las imágenes de la tragedia, no entienden nada.

Me muero de indignación. A lo largo de 111 años las viudas y familiares quedan en el abandono, no les pagan sus indemnizaciones, no les entregan cuerpos de sus maridos, hijos y hermanos.
En el terreno laboral, el señor Lozano, uno de los 7 "enanos" dijo Humberto Moreira, la cuestión es mucho peor. Se queja el presidente municipal de que no hay inspectores del trabajo y así es, se les demostró hace 5 años, con pruebas.

Nada hicieron cuando fue evidente  que los trabajadores son contratados por empresas subsidiarias o contratistas, como es el caso y me temo que pronto sabremos si están o no asegurados, las investigaciones de Pasta de Conchos demostraron  en general no lo están y cuando tienen seguro social, base de las indemnizaciones, se descubre  reciben una paga superior a la mínima reportada en el IMSS. ¡Qué vergüenza¡, y Lozano en la pasarela presidencial.

No se ha hecho ninguna mejora. Es evidente. Entre 2006 y 2011, relatan los que saben y las notas periodísticas, hay 60 mineros han muerto  y sucedieron 4 accidentes "menores", como reflejo de esa dejadez y falta de responsabilidad.

¿Que estará pensando el señor Lozano? él cómplice de la injusticia, que sacar tres cuerpos lo pondrá en las pantallas de televisión como al presidente recién electo de Chile , Sebastian Piñeira, que esta vez se actuó rápido.
 
Que nos dirá el flamante dirigente del PRI, Humberto Moreira, ex gobernador de Coahuila, responsable de una política que quiso siempre minimizar lo sucedido o que estarán pensando  en los Pinos, cuando en 2006, Felipe Calderón era responsable de la política siderúrgica del país y encubrió a Industrial Minera México, dueña de Pasta de Conchos, y las minas de oro y cobre de todo el país.
Seguramente siempre creen que no tenemos memoria.  Eso está bien pensarlo para sus testaferros de la prensa oficial.

En el lapso de  más de 110 años, se registraron oficialmente 120 explosiones, en las que murieron entre tres y 153 trabajadores en cada una, un total de 1.700 mineros. Y se calcula la muerte de un número similar por siniestros y fallas de las minas, esas pequeñas, sin control, llamadas pozos.

No se puede olvidar que ahí, en la región carbonífera de México, como en otros sitios de este país, muchas personas viven como en el siglo 19, sujetos a la mitología del vaho del diablo, ese vapor incontrolable de gas que justifica toda la incapacidad y la indecencia, la falta de justicia y de equidad.

Hoy a los cientos de viudas, 13 se van a sumar, más la madre del adolescente . Nuevas soledades, desvíos, oprobios, desazones, van a cubrir a Sabinas, un municipio donde todos los días la muerte recorre sus calles, y ahora también secuestros y desapariciones de las que nadie da cuenta.
saralovera@yahoo.com.mx

lunes, 2 de mayo de 2011

Palabra de Antígona Mayo: ¿mes de las mujeres o de las quinceañeras?

Por Sara Lovera

A causa de las más disímbolas razones, en mayo las mujeres estamos en el centro. Es el mes donde se suceden una tras otra celebraciones, recordatorios y jornadas de reflexión.

El día 10 es el día de la madre, instituido en México en 1922 para denostar la movilización y las demandas de las yucatecas a favor de la educación sexual y derecho a los anticonceptivos. Se diría hoy, las yucatecas por los derechos sexuales y reproductivos.

El responsable de denostar y reprimir a estas mujeres fue el entonces Secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, quien instrumentó una campaña a favor de las “mujercitas” mexicanas. El resultado fue la instalación del 10 de mayo, como el día de la madre. Vasconcelos contó con la colaboración y el entusiasmo de Rafael Aldúcin, dueño del diario Excélsior.

El día 15 se celebra al magisterio, en realidad principalmente a las maestras, porque sabemos que en las aulas, son las maestras las que laboran, especialmente en educación inicial y básica. Y aunque ese día no tiene el origen nefasto del día de la madre, la opinión pública escenifica en imágenes confusas, el anuncio de aumentos salariales, la entrega de premios y medallas a verdaderas ancianas que dejaron toda su vida en las aulas.

Anónimas constructoras del conocimiento, que fueron violentamente eliminadas cuando desde hace 40 años, todo es un caos en el sistema educativo nacional. Yo creo que muchas, fantásticas profesoras, deben sentirse frustradas e inútiles, cuando se habla de las ninis.

Ello me hace pensar en las adolescentes que viven sin expectativas. Hace apenas una semana hablábamos de las más de ocho mil menores de 14 años que llegaron a la maternidad anticipada y que dejarán la escuela; otras 700 mil, entre 15 y 19, que fueron madres el último año.

Por eso la sorpresa. Vi azorada lo sucedido apenas el sábado 30 de abril en la ciudad de México, el recorrido de 400 jovencitas mostrado su edad para reproducirse en pleno Zócalo. Llamadas "quinceañeras", demandando derechos, dicen las crónicas, pero finalmente reafirmando la peor herencia de la opresión de las mujeres: su calidad de mujeres-objeto sexual. La crónica del diario La Jornada tituló el hecho: Pasarela de Quinceañeras.

Ello me recordó que hace 40 años, una de las primeras movilizaciones de las feministas fue para rechazar los concursos de belleza, el llamado Señorita México.

Hoy cualquier pasarela de mujeres, exhibición de su físico, me hace reaccionar indignada. Tal vez porque la violencia de género es la forma más cruel de controlar el cuerpo de las mujeres y la forma más directa de disminuir su integridad, para ubicarla sólo en una cosa.

En la crónica de La Jornada se lee: “En Madero, mezclados con familiares...cientos de transeúntes se detuvieron a verlas pasar mientras ellas repartían saludos; mujeres y hombres hicieron valla mientras calificaban y descalificaban físico y atuendos...“ésa está bien bonita”...y no faltó un extrovertido que gritó: “¡quiero ser tu chambelán!”.

La primera vez que se hizo un festejo para las jovencitas que llegaban a los 15 años en el Distrito Federal, fue organizado por la Asamblea de Barrios, con el pretexto de dar alegría, en algo "muy sentido" a las jóvenes de zonas marginadas. Es increíble que 27 años después esto se haya institucionalizado y se confunda con una acción de beneficio para ellas que, por el contrario, debían contar con una buena universidad e instrumentos para su desarrollo como personas y no como cuerpos sexuados para el placer de otros.

Mayo es así un mes contradictorio. Las jornadas del 28 de mayo, Día de la Salud de las Mujeres, seguramente se harán los recuentos desde el gobierno capitalino, el que destina más recursos en el país, para garantizar la salud reproductiva de las mexicanas. Es justo decirlo, recursos y programas que se ha evitado el riego y, tal vez la pérdida de vida de 55 mil mujeres que en la capital del país no han tenido que recurrir a un aborto clandestino. Parece que oigo aplausos, como cuando se pone una pista en un aparato electrónico.

Desde ahora nos han anunciado que ese 28 de mayo, también en el Distrito Federal, se informará del reforzamiento de un plan contra los cánceres femeninos.

Hace 11 años, cuando era claro que la principal causa de muerte en mujeres era la de cáncer cérvico uterino, una red de feministas ya desaparecida, dio mil vueltas para que el gobierno atendiera con clínicas especializadas esta calamidad. Ahora sabemos que el cáncer de mama ha rebasado las desgracias del cérvico uterino.

Eso nos van a decir, mientras en la Asamblea de Representantes está atorada una ley, porque el programa seguramente con buenos recursos, se los disputan dos dependencias: la de Salud y el Instituto de las Mujeres del Distrito Federal.

Este 28 de mayo la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y el Caribe (RSMLAC) que nació en 1987, casi 10 años antes de que los gobiernos tuvieran a bien incluir en el lenguaje oficial la denominación de Salud Sexual y Reproductiva, propone un nueva modalidad para conmemorar esta fecha histórica y emblemática.

A partir de 2011 se lanzó una Campaña (permanente) por la Salud Integral y los Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos de las Mujeres y Niñas, la cual, como lo dice su nombre, enfatizará en la salud integral de ellas, tomando en cuenta la definición holística e inclusiva de la Organización Mundial de la Salud que señala: “El derecho a la salud implica gozar del más óptimo estado de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad o malestar”.

También habrá de impulsar la plena vigencia de los derechos sexuales y derechos reproductivos.

En México existe, con la complicidad de todos los partidos políticos, una avalancha legaloide contra la interrupción legal del embarazo. Y recientemente, en la Cámara de Diputados el Partido Acción Nacional intentó una nueva disposición, que hiciera posible prohibir en forma total, cualquier aborto y por cualquier causa, desconociendo que las excepciones en toda la República, reconocen desde los años 30, el derecho a interrumpir un embarazo cuando una mujer es fecundada como resultado de una violación sexual.

En el pensamiento feminista no puede propalarse que un sólo acto, como el de las quinceañeras, por su exposición, pueda provocar violaciones, pero es el conjunto, el contexto, la manera en que somos consideradas las mujeres en los medios de comunicación, en el aula, en la familia y en todas la manifestaciones culturales y públicas, lo que reafirma la impunidad frente a la violencia sexual contra las mujeres.

Nadie puede, en su sano juicio, considerar una acción social la pasarela de quinceañeras que promueve el Instituto de la Juventud capitalina. Lo más grave es que se quiera insertar en las ya adelantadas promociones políticas. No sería nada malo rectificar, porque este hecho, empaña la excelente política pública a favor de las mujeres que existe en la capital. Una y buena, donde las mujeres han adquirido, precisamente, lo que las quinceañeras fueron conducidas a decir: derechos. Defenderlos y ampliarlos, es lo que toca, no todo lo contrario.

saralovera@yahoo.com.mx

martes, 26 de abril de 2011

Palabra de Antígona Adolescencia truncada: asesinatos y maternidad anticipada

Por Sara Lovera

Entre el viernes y sábado de la santa semana se supo que nueve mujeres fueron asesinadas en cuatro entidades del país, dos de ellas de 14 y 16 años, cinco más trabajadoras de la estética Ludwika en Acapulco e identificadas con nombre y apellido. En Nayarit una madre y su hija. Una fue hallada en Ciudad Juárez y otra en la ciudad de México.

Por las crónicas de los periodistas sabemos que los asesinatos fueron en extremo violentos. Los reportes son de evidente feminicidio, y la crueldad es inenarrable. Cinco fueron degolladas y una desmembrada; las balas mataron a la madre e hija, ahora sin nombres.

Casi de inmediato, por los asesinatos en Acapulco, surgieron voces de nueva alerta. Lo grave es que a esta noticia se suman reportes preocupantes, que describen la sordidez en que viven las jóvenes y los jóvenes de este país: cerca de 33 millones de menores de 15 años.

Entre las asesinadas dos jovencitas, niñas. Según declaraciones de Nashely Ramírez, de la organización Kiriki Intervención Social, ocho mil niñas de zonas urbanas, de entre 12 y 14 años de edad fueron madres en el último año. Como signo, dijo, de un proceso de discriminación, exclusión y pobreza en que las niñas y los niños viven en este país. Ahora expuestas a ejecuciones.

Abundantes fueron las informaciones declarativas sobre la condición de la población menor de 20 años. De este modo se sabe que el 12.4 por ciento de las jóvenes de 15 a 19 años ya han sido madres, unas 700 mil, y se las compara con la versión "ninis" en femenino, porque si antes del embarazo estudiaban, después del parto seguramente no, según Nashely Ramírez.

También los diarios informaron que la detención de adolescentes implicados en el crimen organizado creció en 70 por ciento entre 2007 y 2010. Y que en las universidades ya se enfrenta con preocupación la incursión de los narcotraficantes.

La conmoción que estas informaciones produce es tal que una puede quedarse sin aliento, porque a cambio hay solamente declaraciones, mientras no se hace nada por reorientar la política anticrimen, ni existe la voluntad política para modificar el sistema educativo nacional, nadie pide cuentas porque las autoridades están conscientes que para las adolescentes existe un déficit de anticonceptivos de 20 por ciento; tampoco nadie pide cuentas a las autoridades federales de salud.

Las informaciones debieran servir para algo. Relevar a ocho columnas que se asesinó una mujer en el Distrito Federal, que se la halló en varias bolsas de plástico desmembrada e incluir los otros ocho crímenes en el reporte policíaco de todo lo sucedido el fin de semana, como nos han acostumbrado a mirar un asesinato tras otro y muchos más, levanta por lo menos varias preguntas:

¿Quién se hace cargo de tamaña realidad? ¿Quién puede explicar porque no reaccionan los dirigentes de los partidos políticos? ¿Por qué se tardan tanto en aplicar la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia? ¿Por qué el director del diario Milenio, Carlos Marín, se burla de la lucha por la igualdad, al analizar un texto de lenguaje no sexista? ¿En manos de quién estamos? ¿Es una selva espesa, dura, patriarcal, violenta, donde solamente los intereses económicos, electorales y empresariales interesan?

Los asesinatos de las trabajadoras de la estética en Acapulco: Luvia Vázquez de 30 años, Elena Baños de 19, Jacqueline de la Rosa de 14, Rubí Celia García de 39, a quien le dejaron un cartel llamándola bruja y egoísta, ¿serán resueltos? El procurador de Guerrero, Adalberto López, habló de cómo un hombre se introdujo en la estética ¿Irá por él? ¿No habrá impunidad? Lo dudo.

Paralelamente, como si no fuera suficiente, encontré en las noticias que el responsable de la Comisión de Derechos Humanos de Sinaloa, llegó a la conclusión de que al menos hay 60 mil huérfanos de esta larga y tremenda política "por la seguridad de nuestros hijos" y contra los narcos.

¿Cuántas viudas están detrás de las más de 35 mil ejecuciones de este sexenio que empieza a ser pesado y doliente, no por plañideras crónicas de desesperación sino que urge saber ¿cómo viven y vivirán estas mujeres? Estas que se quedan con sus hijos, con sus vidas, con sus necesidades y nadie atina a identificar y ver, atender, buscar, más allá del llanto y la conmiseración. ¿Qué hacen las diputadas y las mujeres con recursos para ser líderes?

El reporte sobre la situación de la juventud, en semana santa, es un recurso mediático por la cercanía del día de compras por celebrar a la niñez que se cumple cada 30 de abril, no está mal.

Sin embargo, esta llamada de atención que vuelve a poner sobre el tapete la insuficiencia en el aprendizaje, la existencia de cerca de un millón de niñas y niños en riesgo nutricional o el 83.5 por ciento de adolescentes de 17 años que no tienen computadora en su casa y vivirán la brecha del conocimiento, mientras que hay quien cree que todos la juventud de este país está "perdiendo el tiempo" en las redes sociales y lo cierto es que están marginados.

En todo caso habría que festejar que no hay muerte materna el Distrito Federal desde que hace cuatro años, donde el aborto es un recurso legal para quienes tienen claro que no desean tener un hijo, pero es una tragedia la muerte de dos adolescentes en 24 horas a manos de la crueldad y es una tragedia que un millón de jovencitas se hagan madres sin haberse hecho adultas, educadas, libres y vertiginosas.

Es una tragedia tremenda que haya tantos huérfanos por una política equivocada y tantas viudas anónimas que deben andar deambulando en busca de recursos para enfrentar la vida, tanto espiritual como material, porque la viudez es un estado crítico, porque hay que reorganizar toda la vida, digo, porque en esta sociedad aún se piensa que una mujer debe depender de un hombre siempre. ¿Quién las cuida y las ama ahora?

saralovera@yahoo.com.mx