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miércoles, 25 de mayo de 2011

Mujeres y política Dos de tres

Soledad JARQUÍN EDGAR

Tres crímenes más de mujeres en una semana. La cuenta del feminicidio suma 29 en Oaxaca sólo en la gestión gubernamental que inició en diciembre 2010, se cuenta a partir de entonces porque es el gobierno el responsable de la seguridad de las personas y lo que ello implica. Es la autoridad la también responsable de hacer cumplir las leyes, como la Ley Estatal de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia de Género y, en tanto eso no pasa, el feminicidio sigue su marcha fatal y el silencio institucional es doloroso para una sociedad que pide respuestas.

Traigo a esta memoria el comunicado oficial o sea el boletín de prensa del gobierno estatal del pasado 8 de marzo, una verdadera apología del gobernador Gabino Cué Monteagudo cuando: “estableció por primera vez en la historia de Oaxaca los Acuerdos por una vida libre de violencia para las mujeres en Oaxaca 2011-2013, y en este marco anunció una bolsa de 14 millones de pesos para atender los temas de violencia contra este sector, así como elevar la Fiscalía Especial de Atención de Delitos contra la Mujer a rango de Subprocuraduría”.

De esa promesa, de ese anuncio calificado como histórico por quienes elaboran los boletines, nada ha pasado, en cambio 29 vidas de mujeres han quedado truncadas debido a que el “compromiso con las mujeres” no llega, es de saliva, se vuelven palabras que se lleva el viento aunque se quedan para la posteridad en las hemerotecas de nuestro tiempo, donde las notas periodísticas se escriben con el rojo doloroso de la sangre.

Cito un segundo comunicado, también oficial, emitido para propagandizar la indignación de la titular del Instituto de la Mujer Oaxaqueña, Anabel López Sánchez, cuando “urgió” al ayuntamiento de Santa María Huatulco a cumplir con lo que establece la Ley Estatal de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia de Género al condenar una decisión que violentaba los derechos de las trabajadoras del gobierno municipal del “emporio turístico” al prohibir el uso de minifaldas. Gobierno, también surgido de la coalición de partidos que gobiernan el Estado y que compitieron y se siguen llamando de la paz y el progreso.

Los tres feminicidios ocurridos esta semana y los otros 26, han producido el clamor, la solicitud apremiante de una parte de la sociedad que urge al gobierno y a quienes gobiernan, que saquen la ley de sus cajones, que la apliquen para que no sean cómplices del feminicidio, de los asesinatos de estas 29 mujeres, todas jóvenes, dos menores de 14 años entre las víctimas. El plato, la sopa y la boca siguen separados. El reguero de sopa por la mesa y la boca embarrada empieza a ser más que notables. Lo que sí es histórico entonces es que las cosas no cambian.

Otras tres

De las tres, pensaba hablar en un principio, pero la realidad supera toda reflexión periodística y nos aleja de nuestros propósitos originales. Ellas son: Cirila Sánchez, Sofía Castro y Eufrosina Cruz, ¿parecidas o diferentes? ¿Diferentes pero iguales?

Sin duda, las tres representan cronológicamente a tres generaciones de mujeres. Las tres son indígenas, las tres han sido legisladoras en tiempos distintos y hasta complicados.

Cirila Sánchez Mendoza nació en el año de 1952 es chatina de Santa Cruz Tepenixtlahuaca, Juquila. Ocupó una curul en el congreso oaxaqueño en 1983, después fue diputada federal en 1989 y en 1994 se convirtió también en la tercera mujer Senadora por Oaxaca, ahí fue presidenta de la Comisión de Asuntos Indígenas en tiempos en los que le tocó exigir al gobierno y al sub Marcos “respeto para los pueblos indígenas” y sí en todos los casos fue la primera mujer indígena legislando. Sitio que nadie más le podrá arrebatar en la historia. Una característica de la chatina es que nunca fue sumisa.

Cirila Sánchez, que se afilió al PRI para ser diputada, se ganó ese lugar tras encabezar la defensa de las comunidades de la zona de Juquila saqueadas por los dueños de aserraderos y caciques, algunas veces a costa de su vida. Incluso el gobernador Pedro Vásquez Colmenares la mandó llamar, quería saber quién era la mujer que provocaba tantos problemas, ella contestó, “pues si me quiere conocer que venga” y sí, el gobernador llegó a la zona en conflicto, donde por cierto la cabeza de doña Cirila tenía precio. Antes había puesto en jaque a los alfabetizadores, donde había sido una especie de inspectora y levantó 500 actas de abandono de empleo durante un año escolar.

A los 18 años era la mujer “más letrada” de su comunidad, incluso más que muchos varones. El consejo de ancianos le pidió que fuera la agente municipal de su pueblo natal, cargo que no desempeñó porque tenía la oportunidad de una beca para estudiar la carrera técnica de Auxiliar en Promoción Social en el Instituto de Investigación e Integración Social del Estado de Oaxaca. Lo que bien se aprende no se olvida, Cirila Sánchez sigue atendiendo todos los días a la gente de su región.

Sofía Castro, indígena zapoteca nació en 1970, se convirtió en la primera presidenta municipal de San Carlos Yautepec en 1999, donde no eran electas las mujeres ni mucho menos participaban en las asambleas comunitarias ya tenía entonces 12 años de militar en el PRI.

Curiosamente, esta mujer que habla zapoteco y tiene una peculiar forma de expresarse en castellano -lo cual le ha dado fama internacional- ha sido cuatro veces diputada: la primera en la LVIII Legislatura local (2001-03), la segunda en el Congreso federal en la LIX (2003-2006), la tercer regresó a la local (2008-2010), no terminó porque voló para formar parte de la actual LXI Legislatura del Congreso de la Unión (2009-2012). Su presencia en los medios ha estado marcada por el escándalo lo que ha opacado su trabajo, incluyendo algunos donde los negocios “sociales” no son del todo claros y porque no es precisamente solidaria con las mujeres a pesar de que presume, como si fuera trofeo, que fue integrante de la comisión especial para investigar los feminicidios, aquella que presidió la diputada Marcela Lagarde.

Eufrosina Cruz Mendoza, cuya población de origen es Santa María Quiegolani donde nació en 1979, no fue presidenta municipal porque no se lo permitieron y fue desconocida en un acto por demás arbitrario como ciudadana de su pueblo donde los usos y costumbres se vuelven contra las mujeres. Actos que finalmente la catapultaron hacia la fama nacional e internacional, luego que aquí nadie le hiciera caso en Oaxaca, ni siquiera la propia Perla Woolrich, quien fungía entonces como diputada presidenta de la Comisión de Equidad y Género.

En diciembre de 2010 se convirtió en la primera zapoteca en ocupar la presidencia de la mesa directiva del congreso local y tomar la protesta de ley a un gobernador. En su pueblo las mujeres ya votaron en el pasado proceso electoral municipal y esa gloria se le atribuyó a la hoy diputada local.

El ascenso de Eufrosina Cruz Mendoza fue “auspiciado” políticamente por empresarios oaxaqueños que reconocían su trabajo y la recomendaron con quienes terminarían siendo “sus amigos” y padrinos, nada más ni nada menos que la pareja presidencial Margarita Zavala y Felipe Calderón. Así llegó al PAN donde se convirtió en la presidenta de la Comisión de Asuntos Indígenas apenas hace unos meses. Cargo que también tuvo Cirila Sánchez en el PRI.

Muchas personas plantean que el caso de Cirila Sánchez y el de Eufrosina Cruz tienen grandes semejanzas. Y por ahí tratan de meter a Sofía Castro, quien está lejos de ambas. De las dos primeras podríamos decir que sí tienen semejanzas y al mismo tiempo tendríamos que decir que no tienen ningún parecido de fondo.

Cierto, las dos son producto del esfuerzo personal desde sus infancias. Ambas fueron buenas estudiantes en sus respectivos escenarios. Una estudió una carrera técnica y con la práctica se le reconoce como maestra, incluso, sin ser profesora fue supervisora en el programa de alfabetización lo que siempre molestó al profesorado. La otra egresó con las mejores calificaciones de su generación de la licenciatura en Contaduría en la UABJO.

Ambas salieron de sus pueblos huyendo ante la nada remota posibilidad de un matrimonio arreglado, pues siendo aún niñas, como lo dicta la tradición (uso y costumbre) ya estaban pedidas. Otra coincidencia, a las dos les gustó la política y fue esta la posibilidad de salir adelante. Pero ninguna imaginó ni por un momento lo que llegarían a hacer, a pesar de la discriminación. Eufrosina se enfrenta todos los días a las críticas siempre ácidas por su “actuación” incluso de sus compañeros de partido y ya ni se diga del resto de quienes conforman la alianza por la paz y el progreso. A Cirila, también por vestir como indígena, la dejaron fuera de una cena a la que había sido invitada por el “mismísimo” presidente.

Sin embargo, los caminos fueron distintos. Cirila Sánchez no tuvo el respaldo presidencial desde un principio, lo tuvo al final. Era una lideresa reconocida entre los pueblos chatinos y eso le valió el ofrecimiento de la diputación que ganó en las urnas. Eufrosina obtuvo fama tras ser víctima de los señores del poder, pero no fue a las elecciones, aceptó de buena manera la invitación para formar parte de la lista plurinominal panista y llegó sin ir a las urnas.

Cirila Sánchez fue amiga y comadre del más controvertido (por no decir repudiado) presidente del siglo pasado: el priista Carlos Salinas de Gortari, incluso su hija más pequeña lleva el nombre de la comadre, Cecilia, quien nació siendo legisladora.

En cambio Eufrosina tiene en su haber la amistad del presidente más controvertido (por no decir repudiado) en lo que va del siglo XXI: el panista Felipe Calderón y una amistad seria y extravagante con Margarita Zavala, misma que le llevó a gastar 200 mil pesos (dinero público) en la comida para la esposa del presidente en su última visita según se dio a conocer ¿será cierto? No hay hijos todavía, por tanto, no hay compadrazgos aún.

Mientras Eufrosina Cruz Mendoza conoció pronto las mieles a través de la denuncia pública y por influencia de amigos pudo llegar a los medios nacionales e internacionales, incluso antes de los locales, ahora sí que la noticia de la discriminación de la que fue objeto vino del norte; Cirila Sánchez fue más discreta, a pesar de ello, su experiencia política está relatada en por lo menos una docena de libros, algunos de ellos escritos en lenguas distintas al castellano.

Por otro lado, habría que anotar que las dos legisladoras actuales, Sofía Castro en el Congreso federal y Eufrosina Cruz en el local, no gozan del reconocimiento de un importante sector de indígenas que trabajan por las mujeres (aunque parezca redundante). El asunto no es menor y aunque en el contexto nacional se impone lo mediático con premios y reconocimientos para la diputada Eufrosina Cruz, a quién ya patrocinan como candidata al Senado por el PAN en las próximas elecciones, en lo local y entre las oaxaqueñas está muy desdibujada, su historia no es para este sector del todo creíble y se le acusa de utilizar a las mujeres como escudo, silloncito cómodo o escalera para subir.

Un grave problema es sin duda la insistencia de quienes pretenden seguir comparando a Eufrosina Cruz con Cirila Sánchez, no hay comparación hasta hoy, es mejor dejar que el tiempo hable, tal vez Eufrosina alcance a Cirila, tal vez Cirila sea alcanzada por Sofía (a pesar de su mala lengua). Pero Cirila Sánchez siempre será la primera legisladora indígena en los congresos locales de Oaxaca y la primera Senadora oaxaqueña con esa característica. Ya nadie le quita su lugar en la historia.

martes, 17 de mayo de 2011

Mujeres y política El aberrante mundo de la misoginia

Soledad JARQUIN EDGAR

Hace un tiempo el caricaturista Abel Quezada, cuyos cartones no me perdía, hizo uno sobre cómo la población mexicana aprendió de “Economía”. Eran entonces los tiempos de las devaluaciones, las crisis financieras recurrentes y las familias mexicanas vivíamos en carne propia aquel viejo y muy popular refrán de la letra con sangre entra.

Creo que en México seguimos aprendiendo a golpes y con mucha sangre, todos los días se repiten las “lecciones” de violencia contra la población, el resultado es que alguna parte empieza a mirar que la violencia contra las mujeres tiene, como lo habían planteado las feministas, un enorme filón de misoginia y machismo.

En Oaxaca, las lecciones son cotidianas, frente al tamaño de la discriminación resulta imposible esquivarlos, no darles importancia y los medios saben que las mujeres sí son noticia. El tamaño de la violencia contra las mujeres en este Estado tiene síntomas de un grave atropellamiento. Uno tras otro se suceden los hechos, una cadena de sucesos que parece no tener fin:

UNO. La tesorera municipal de la agencia Emiliano Zapata del municipio de San Juan Cotzocón, en la Mixe, Evitelia Pacheco Ramírez es detenida, desnudada y amenazada con ser quemada viva. El pretexto –dicen los señores del poder- es que “no transparentó el uso de los recursos públicos”.

DOS. Una niña de 14 años es asesinada y arrojada como basura en un carrizal, hay –dice el reporte policiaco- la probabilidad de una violación sexual y un aborto previo. Según el recuento hemerográfico, la niña se convirtió en la víctima número 26 de estos primeros 166 días del gobierno de la coalición que encabeza Gabino Cué Monteagudo.

TRES. La esposa de un “líder” de la región de la mixteca, apenas puede articular palabras y tiene que desmentir ante los medios que su pareja la golpeó; él insiste que su esposa se cayó de las escalares, aunque admite que sí tiene problemas familiares pero su vida privada no es competencia de los medios, dice.

CUATRO. La profesora Dolores Macías Guillén, agente municipal de El Paraíso, en la misma zona Mixe, fue golpeada y retenida por 24 horas. Las autoridades estatales conocieron el caso ocurrido en abril, pero hicieron mutis. El agente del Ministerio Público desestimó la denuncia que presentó la profesora.

Estos, podría decir, son los hechos que conocimos esta semana y son ejemplos prácticos de MISOGINIA y DISCRIMINACIÓN. La primera palabra procede del griego y es la aversión u odio a las mujeres, o a la tendencia ideológica o psicológica que consiste en despreciar a la mujer como sexo y con ello a todo lo que se considera femenino.

Recordemos una de las frases misóginas de la semana pronunciada por el profesor de la Sección 22 del SNTE, Agripino Guzmán Cruz, quien azuzó al pueblo para “castigar” a la tesorera municipal Evitelia Pacheco y dos funcionarias más: Marcelina Miguel y Elia Castañeda, porque “en este pueblo mandamos los hombres”… y porque desde su concepción machista, ni duda cabe, resulta hasta ofensivo que sean gobernados por “esas pinches viejas”. Más claro ni el agua.

Desde abril de 2003, la discriminación es un delito en México, aprobado en la Ley Federal Para Prevenir y Eliminar la Discriminación, en la que se prohibía toda práctica que tuviera como objeto impedir o anular el reconocimiento o ejercicio de los derechos y la igualdad real de oportunidades. Y por si eso no fuera suficiente, desde 1981 México es parte de la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), considerado el primer tratado internacional que reconoce expresamente los derechos humanos de las mujeres. Contiene con claridad las obligaciones de los Estados de garantizar la igualdad entre mujeres y hombres y la no discriminación contra las mujeres.

Parece que todo es claro. Sin embargo, los días pasan y más allá de la agencia de Emiliano Zapata, nadie conoce la cara del profesor Agripino Guzmán Cruz, integrante del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) Sección 22. Nadie sabe si alguna autoridad lo ha llamado a cuentas. Nadie sabe si será detenido o juzgado por lo que podría ser un intento de homicidio. Agripino Guzmán es un peligro para las mujeres y, además, este sí, un peligro para México.

Como si al gobierno de Cué le hicieran falta más pifias por parte de la Secretaría General de Gobierno, Oscar Cruz López, quien fuera dirigente perredista, ahora subsecretario de Gobierno, sostiene que lo de Evitelia Pacheco fue sólo un invento, “un show mediático”, montado por un familiar de la tesorera de Emiliano Zapata.

El dirigente de “izquierda” (¿progresista y democrático?) añadió lo anterior porque su nombre fue mencionado en las declaraciones que difundió el periodista Pedro Matías, corresponsal de la Revista Proceso. En sus declaraciones, Cruz López ratifica su vocación misógina y discriminatoria al pretender ocultar lo que no se puede obviar, la agresión contra las mujeres funcionarias, argumentando que se trata de un conflicto post-electoral en un municipio que se rige por usos y costumbres.

Es evidente que el funcionario admite que desde la Secretaría General de Gobierno, para la cual trabaja, no han podido hacer la tarea, de ahí que la población arrastre un problema desde hace seis meses con la consecuencia del incremento de la violencia con un sesgo siempre peligroso y desfavorable para las mujeres. Además, es también claro, que Oscar Cruz López cree que todos los leones son de su condición. ¡Vaya qué cosa eso del show mediático!

Frente a la misoginia de Agripino Guzmán y del perredista Oscar Cruz López, cero y van dos para llamar a cuentas como resultado de una agresión vergonzosa contra mujeres, que en menos de un mes le manchó dos veces la plana al gobierno democrático de Gabino Cué, quien promete justicia a izquierda y derecha.

El segundo hecho vergonzante para la humanidad es el asesinato de Alma Deysi Martínez Martínez, quien con sólo 14 años de edad vivió todos los actos de discriminación y misoginia que puedan relatarse en la vida de las personas hasta terminar con su existencia de forma violenta.

Una primera violación a los derechos humanos es sin duda atribuible a la formación moralista y hasta santurrona que difunde la idea errónea que la adolescencia no tienen relaciones sexuales y por tanto no es necesario educar en ese sentido. Falso de toda falsedad. Las mujeres como los hombres tienen relaciones sexuales desde edades tempranas y casi siempre sin información adecuada, lo que resulta peligroso. Los resultados pueden leerse en las cifras de embarazos adolescentes y enfermedades de transmisión sexual como el VIH-SIDA, en ese grupo poblacional.

La segunda violación es consecuencia de la primera. Al carecer de información y educación sexual, las y los jóvenes no tienen acceso a la anticoncepción y la consecuencia son embarazos tempranos no deseados. Cuando, si lo supieran, podrían recurrir a la anticoncepción de emergencia tras una relación sin protección.

Sin ningún otro camino que la misma desinformación, la sugerencia que escuchan es recurrir al aborto en condiciones inadecuadas y de riesgo, porque la ley mexicana no les da ninguna garantía para decidir sobre su propio cuerpo.

La tercera violación a los derechos humanos de esta niña fue la que “garantizaba” –en las leyes de papel- su derecho a vivir libre de violencia. En el papel porque en los hechos la violencia sexual llegó de nueva cuenta a su cuerpo pequeño y más tarde la violencia que terminó con su vida. La vida de una estudiante de Secundaria con promedio superior a nueve. La misoginia galopante e inhumana dejó su cuerpo tirado entre carrizales.

Sin duda, las autoridades (federales, estatales y municipales) responsables de garantizar la educación (en todo sentido) y la seguridad de la población, fallaron en el caso de Deysi, quien se convirtió en la víctima 26 del feminicidio en Oaxaca en los primeros 166 días del gobierno de Cué y es ya una cifra entre los miles de crímenes que cada año se cometen contra las mujeres por ser mujeres en este país. Prometió justicia el gobernador, una justicia sobre la injusticia, ni duda cabe.

El tercer caso es muy común en este país. Negar el uso de la violencia contra las mujeres por parte de sus parejas, cuando ellos son “señores en el poder” es de lo más cotidiano. El dirigente del Frente Democrático Mixteco (FDM), José Alejandro López Sánchez, llevó a una conferencia de prensa a su esposa Gloria José Juárez para que lo ayudara a desmentir las acusaciones por violencia.

Sin levantar la mirada, con la violencia reflejada en la dificultad para andar y en su rostro, la mujer permaneció sentada junto a “pareja”, sus palabras resultaron confusas pretendiendo explicar que no había sido golpeada por el dirigente del FDM, que en realidad se había caído de la escalera. Es decir, en Oaxaca, como quizá en todo el país las cosas de la violencia familiar se resuelven con declaraciones mediáticas o en el silencio sepulcral que hay detrás de cuatro paredes, pero nunca mediante la investigación científica. ¿Querrán ver un cadáver como dice la periodista Anabel Hernández para empezar a investigar?

El cuarto caso se dio a conocer esta semana pero ocurrió en abril. Es la agresión y encarcelamiento por 24 horas que sufrió la profesora María Dolores Macías Guillén, agente del Paraíso, también la “pacífica” zona mixe. Su agresor fue identificado como Eleazar Gildardo López, secretario del Movimiento Cambio Completo en el Bajo Mixe, una organización priista.

La funcionaria puso una denuncia ante el Ministerio Público de María Lombardo, no pasó nada, nadie fue detenido, porque el agente ministerial “desestimó” los hechos a pesar de las lesiones y testigos, relata la periodista Patricia Briseño para ORO Noticias. Claro, seguramente ese funcionario ya naturalizo la violencia.

Peor aún, antes el Subsecretario de Desarrollo Municipal, de la ya citada Secretaría General de Gobierno, el ex académico Fausto Díaz Montes, no la quiso acreditar como “agente” del Paraíso a pesar de haber ganado las elecciones. ¿Será esa misoginia académica-gubernamental? No me extraña, habría que recordar que como Secretario Académico de la UABJO a Díaz Montes le daba lo mismo que los títulos profesionales dijeran licenciado en lugar de licenciada y pensaba que las mujeres querían esa leyenda en femenino como un acto de lucimiento para la sala de sus casas.

En fin, por si fuera poco hay que recordar que el 28 de abril, fuerzas policiacas golpearon a mujeres de Lachixao y Recibimiento de Cuauhtémoc y ya salió el peine. El Secretario de Seguridad Pública del Estado, Marco Tulio López Escamilla –uno de los alumnos preferidos de Genaro García Luna, titular federal del mismo puesto- admitió que ordenó el operativo “Legionario II”, al comparecer ante legisladores locales “para preservar el orden” y afirma que encontró resistencia de los pobladores. Debió decir las pobladoras, quienes curiosamente resultaron descalabradas y una de ellas con traumatismo de cráneo.

Vaya, vaya… ¿Le pedirán su renuncia a este policía que en realidad ya no ve las horas de irse? ¿O mejor aún, habrá justicia para las mujeres? ¿Quién pagará por las lesiones que ellas sufrieron? Y no me refiero al pago económico sino al pago con penas carcelarias. O también les darán una recompensa económica, como se acostumbra en este gobierno. Digo porque imagino que debió ser temerario enfrentar a mujeres indefensas y dispuestas a defender su patrimonio, lo que debió ser una gran afrenta para los “pobres” policías uniformados, armados y dispuestos a todo, no es en vano la cita del PAN que señala que en el gobierno de Cué la represión no tiene precedente.

Los hechos ocurridos en Cotzocón han levantado la indignación de mujeres en todo el mundo, como alguna vez pasó con las mujeres triquis, donde hay varios casos sin resolver como la desaparición de las hermanas Daniela y Virginia Ortiz y el asesinato de la locutoras Felícitas Martínez y Teresa Bautista, así como una docena de otros hechos aberrantes e igualmente vergonzosos.

En Oaxaca, la letra entra con los ejemplos, todos los días tenemos lecciones de discriminación, misoginia y machismo que reflejan la inexistencia de políticas públicas y acciones concretas a favor de las mujeres, pero sobre todo la permisibilidad que garantiza la impunidad para los responsables de la violencia, que cómo vemos en muchos casos es violencia institucional.

El colmo, las mujeres de las instituciones también enviaron pronunciamientos al gobierno, se auto-cartearon pues, en lugar de accionar lo que tienen que accionar; del otro lado, extrañamente, las mujeres de los partidos políticos, como las perredistas hacen mutis frente a la violencia que ejercen por ejemplo Oscar Cruz. Sin duda, el mundo al revés, como dice Galeano.

lunes, 11 de abril de 2011

Mujeres y política. Gobernadores yupis

Soledad JARQUÍN EDGAR

El martes 5 de abril es ya un día marcado en la historia de este país. El gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge Angulo se convirtió en el más joven de todos los mandatarios que los Estados mexicanos han tenido.
Leyendo algo de la historia de este país, una ve como ha sido el proceso a partir del siglo pasado, tras la revolución mexicana: primero gobernaron los generales, luego los llamados cachorros de la revolución, siguieron los licenciados, vinieron los tecnócratas y ahora los yupis.
Algunos de estos gobernadores que además de ser “el orgullo de papá”, son jóvenes, tienen “carita”, estudiaron en instituciones privadas y son hijos, sobrinos o nietos de ex mandatarios. Provienen de distintos partidos políticos, pero la mayoría ha tenido sus antecedentes en el PRI.
1.-El priista Roberto Borge Angulo, gobernador de Quintana Roo por ejemplo nació en 1979, tiene ahora 31 años, estudió en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, el Tec de Monterrey, de donde egresó como Licenciado en Administración de Empresas. Es sobrino de Miguel Borge Martín, quien también fue Gobernador de Quintana Roo.
2.- Con 38 años, Rodrigo Medina de Cruz, nació en Monterrey, Nuevo León, estado que ahora gobierna postulado por el PRI, es Licenciado en Ciencias Jurídicas, egresado de la Universidad Regiomontana.
3.- El actual gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa tiene 38 años. Es priista. Egresado de la Ibero.
4.- Ivonne Aracelly Ortega Pacheco, gobernadora de Yucatán, también priista que está por cumplir 39 años, sobrina del ex gobernador Víctor Cervera Pacheco. Ella estudió bachillerato y realizó un diplomado en Marketing Político en el Tec de Monterrey.
5.- De 40 años de edad, el priista gobernador de Zacatecas, Miguel Alejandro Alonso Reyes, estudió en la Universidad Panamericana la carrera de Abogado.
6.- Con 42 años, Rafael Moreno Valle Rosas, -ligado al grupo de ultraderecha denominado el Yunque- es gobernador del PAN en Puebla desde este mismo año. Licenciado en Economía y Ciencias Políticas por el Lycoming College y en Derecho por la Universidad de Boston. Posgraduado en Harvard en Administración de Empresas. Su abuelo, Rafael Moreno Valle, era priista fue también gobernador de esa entidad y secretario de Salubridad y Asistencia del presidente Gustavo Díaz Ordaz.
7.- También de 42 años, Guillermo Padrés Elías, es gobernador por el PAN, en el Estado de Sonora desde 2009. Egresado de la Universidad Humanitas.
8.- Juan Sabines Guerrero, gobernador de Chiapas, cumplirá 43 años en agosto. Nació en Hidalgo. Su padre del mismo nombre fue gobernador priista también en el estado sureño de Chiapas. Egresó de la Ibero como licenciado den Ciencias Políticas. Fue postulado por los partidos políticos PRD, PT y Convergencia.
9.- Otro priista es Enrique Peña Nieto, cumplirá 45 años en julio próximo. Tiene relación familiar con dos ex gobernadores. Por el lado paterno con Alfredo del Mazo González y del lado materno con Arturo Montiel Rojas. Estudió Derecho en la Universidad Panamericana y una maestría en Administración por el ya multicitado Tec de Monterrey.
10.- Gabino Cué Monteagudo, actual gobernador de Oaxaca, también es egresado del Tec de Monterrey y cumplió recientemente 45 años. Es licenciado en Economía, estudió una maestría en Dirección Económica-Financiera en Madrid, España y en Hacienda y Economía del Sector Público en la Complutense de Madrid. No tiene pariente gobernador, pero está ligado a su amigo Diódoro Carrasco Altamirano.
11.- José Eduardo Calzada Rovirosa, de 46 años, militante del PRI y actual gobernador de Querétaro. Estudió Administración en la Universidad Nuevo Mundo, realizó una maestría en Administración de Empresas por la Universidad de Nuevo México, Estados Unidos.
12.- De 48 años de edad, César Horacio Duarte Jáquez es el gobernador de Chihuahua desde 2010, estado donde nació. Priista, licenciado en Derecho por la Universidad del Valle de México.
13.- De la misma edad, Ney González Sánchez, es el gobernador de Nayarit, al igual que lo hiciera hace algunos años su padre Emilio M. González. Es abogado por la Universidad de Nayarit, el único que fue a una escuela pública, pero tiene dos diplomados en instituciones privadas del exterior.
Es decir, cinco gobernadores tienen entre 31 y 39 años de edad; 8 mandatarios tienen entre 40 y 49 años y los 19 gobernadores restantes tienen más de 50 años.
Sin duda son muy jóvenes y hasta muy yupis los nuevos gobernantes de este país, quienes tienen una enorme responsabilidad sobre una población cuya media de edad es de 26 años, de acuerdo con resultados que recientemente se dieran a conocer sobre el Censo de Población 2010, realizado por el INEGI.
En contraparte, para la población joven, el panorama no es halagador ni alentador. En México, 8 millones de mujeres y hombres jóvenes pertenecen al grupo de los NINIS, dato de la UMAN. Los NINIS para quienes no lo sepan son aquellas personas que ni estudian ni trabajan.
Cierto, la oferta de la educación pública como la laboral se hace cada vez más angosta. El cupo es limitado o insuficiente en las universidades públicas. No pueden estudiar, primer obstáculo para obtener un empleo más o menos bien remunerado y peor aún, primera consecuencia de no estudiar. Un círculo vicioso que según lo establecido en la carta magna no debería existir, pero como hemos visto existe, son ocho millones o quizá más. Situación que se recrudece en las comunidades marginadas, tanto para las mujeres como para los hombres, que no tienen otra alternativa que el NARCO o el NORTE, como señaló la maestra Concepción Núñez Miranda.
Por otro lado, como resultado de la guerra contra el crimen organizado que realiza el gobierno federal, un nuevo fenómeno ha surgido a lo largo y ancho de esta nación, se llama juvenicidio, es decir, crímenes contra las y los jóvenes. Cuyas cifras “oficiales” alcanzan un espectro terrible: 18 mil jóvenes asesinados en los últimos cuatro años y la consecuente criminalización de este sector de la población, sólo por ser jóvenes. Los estereotipos –reforzados principalmente por los medios de comunicación- permean la mente social y es común disminuir méritos a la juventud por su forma de pensar, vestir o actuar.
Por otro lado, frente a esa realidad, cada vez más difícil, un alto porcentaje de ellos y ellas enfrentan graves problemas de salud pública: como la depresión que lleva al suicidio. Un ejemplo, son los resultados de una encuesta nacional: Exclusión, Intolerancia y Violencia en la Educación Media Superior de 2009 –de la SEP- que refiere que entre estudiantes de bachillerato, un 25.3 por ciento señaló que en algún momento ha pensado que vale más morir que vivir, 13 por ciento aceptó que ha estado a punto de quitarse la vida y otro 8.8 por ciento se ha herido, cortado, intoxicado o hecho daño con ese mismo fin.
Amén de otros fenómenos que se han incrementado, principalmente entre las jóvenes, como son la anorexia y la bulimia, que afecta a un 10 por ciento de la población, que provocan también la muerte, gracias otra vez a los estereotipos que se transmiten en los medios electrónicos de este país, donde los prototipos de BARBIE y KENT son los objetivos.
Las adicciones como el alcohol también tienen efectos negativos: accidentes de tránsito, enfrentamientos violentos y suicidios. INEGI revela que de cada 100 jóvenes muertos de 15 a 29 años, 20.7% son por accidentes de tránsito y 19.6% por agresiones, y en tercer lugar con 6.4% del total se suicidaron, fenómeno que según la misma fuente se duplicó en 20 años.
La falta de educación sexual, pone a este grupo contra la pared, son más susceptibles a contraer enfermedades de transmisión sexual como el VIH-SIDA, que es la cuarta causa de muerte entre la población de 15 a 29 años en México.
Igualmente, provoca el 17 por ciento de los embarazos no deseados en menores de 18 años y lleva a realizar abortos que ponen en riesgo permanente sus vidas, como resultado de esa corriente conservadora que tiende a penalizar a las mujeres abortan. Muchas mujeres jóvenes están hoy encarceladas por abortar en distintos estados del país con penas, que como ya he dicho, mayores a las que recibió el pederasta Jean Succar Kuri.
Sin embargo, la práctica clandestina tiene consecuencias graves entre las mujeres jóvenes, durante años ha ocupado entre la tercera o cuarta causa de muerte materna en este país.
Sin duda, los gobernadores jóvenes o yupis, entre ellos, la gobernadora de Yucatán, tienen una gravísima responsabilidad sobre sus hombros, enderezar el barco de la juventud o el barco seguirá hacia el naufragio seguro, con consecuencias terribles para el país.
Así que si no es por amor, como decía mi sabia abuela, debe ser por fuerza, pero sobre todo porque son los gobernantes los responsables de la vida y el bienestar de las mujeres y los hombres que gobiernan y que muchas veces son quienes los eligen.

lunes, 4 de abril de 2011

Mujeres y política. Feminicidio, galopante misoginia

Soledad JARQUIN EDGAR

Desde principios de la década pasada las organizaciones no gubernamentales de Oaxaca iniciaron lo que se llama seguimiento hemerográfico del fenómeno del feminicidio. Dos hechos detonaron las protestas de las mujeres organizadas, una por la libertad de un asesino a ocho meses de su encarcelamiento un 23 de diciembre de 2004, “gracias” un programa gubernamental y de la empresa Telmex, debido la “buena conducta” de quien en marzo de ese mismo año había asesinado a su esposa en la población de San Francisco Lachigoló. El otro en marzo de 2006, por el feminicidio de una joven en Xoxocotlán y la negativa del gobierno estatal a reconocer el creciente fenómeno en Oaxaca. De manera paralela la Cámara de Diputados federal había iniciado la investigación del problema que demostraba que no sólo se concentraba en Ciudad Juárez, Chihuahua, sino que estaba en todo el país y que tendría por tanto que ser atendido por el Estado.


La semana pasada otra mujer fue asesinada en Oaxaca, lo que nos lleva a recapitular sobre esta tragedia humana que está relacionada de forma directa con el desprecio a la vida de las mujeres, es decir, tiene componentes como la misoginia, el sexismo y el machismo, entre otros. Lo peor es descubrir que en estos primeros cuatro meses de la nueva administración -diciembre de 2010 a marzo de 2011-, el feminicidio ha alcanzado a 19 oaxaqueñas.


Con los datos del seguimiento hemerográfico que de manera puntual hace Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad Oaxaca, que dirige Ana María Hernández Cárdenas, podemos establecer un comparativo de lo que ha sucedido en esos mismos cuatro meses de los seis años anteriores. Lo que podemos decir es que nunca antes habían ocurrido tantos feminicidios en ese mismo lapso de diciembre-marzo, donde efectivamente también se deduce cuantitativamente que se cometieron poco más o poco menos de la tercera parte del total de asesinatos contra mujeres por ser mujeres. Exceptuando diciembre de 2005 y marzo de 2006, cuatrimestre en el que la cifra llegó a 16 y al final del año representaron el 42 por ciento del total de feminicidios cometidos entonces.


Con los resultados que tenemos hasta hoy, tendremos que señalar la responsabilidad del nuevo gobierno que encabeza Gabino Cué. Es su obligación atender de manera inmediata el problema y debió hacerlo desde el 1 de diciembre, evitando la impunidad y castigando a los responsables, amén de muchas otras tareas que circundan este problema, de lo contrario el mensaje seguirá siendo equivocado para los depredadores, aún cuando actúen en conjunto o de manera individual.


La desatención indica una cosa: la historia tiende a repetirse. El indefendible Ulises Ruiz Ortiz, ex gobernador de Oaxaca, no hizo lo propio aún cuando durante su periodo gubernamental se crearon instancias de gobierno para atender la problemática, sólo que esas instancias como la Fiscalía para la Atención por Delitos por Violencia de Género contra la Mujer, nunca recibieron los recursos suficientes para operar y mucho menos para investigar los hechos. Lo peor de todo, es que a las dos fiscales se les marginó y ni siquiera atendían los asesinatos de mujeres. El sí pero no de siempre.


También en la anterior Legislatura hicieron reformas y se crearon nuevas leyes, las cuales como alguna vez afirmó Eufrosina Cruz Mendoza, actual diputada del PAN, esas leyes carecían de dientes, tarea que ahora tendrán que resolver en la LXI Legislatura de la que es parte Cruz Mendoza. Los bonitos enunciados de las leyes no alcanzan el grado de delitos. Ya terminó su primer periodo y no tocaron ni una palabra del tema, mientras tanto la violencia contra las mujeres sigue creciendo, la muestra está ahí: 19 mujeres han sido asesinadas en los últimos cuatro meses, lapso que es al mismo tiempo los primeros cuatro meses del gobierno aliancista.


Si tomamos sólo unas cuantas líneas de la definición que sobre feminicidio hace la doctora Marcela Lagarde y de los Ríos, quien como diputada externa del PRD llevó el tema a la Cámara Federal y planteó la urgencia de atender el problema “que es un fractura del Estado de Derecho que favorece la impunidad”, citó que el feminicidio se consuma porque las autoridades omisas, negligentes, o coludidas con agresores ejercen sobre las mujeres violencia institucional al obstaculizar su acceso a la justicia y con ello contribuyen a la impunidad. Impunidad que es un permiso para matar, como han señalado feministas, académicas y algunas funcionarias federales. Gabino Cué tiene la grave responsabilidad y hay que operar mecanismos que garanticen lo que dice la Ley General de Acceso a una Vida Libre de Violencia para las Mujeres.


Violencia que se traduce de diferentes maneras. Tras las elecciones, todavía algunas mujeres siguen peleando su derecho a ser incluidas en los cabildos y tienen todos los argumentos legales para hacerlo y no se les permite. Un hecho concreto es el de Magali García, quien no ha tomado protesta como concejala porque simple y sencillamente al alcalde perredista de Zaachila, Adán López Santiago, no se le da la gana y, peor todavía, hay una serie de ataques encaminados a menospreciar a esta joven por ser priista, pero sobre todo por ser mujer. El misógino alcalde es asesorado por Giovanni Vásquez Sagrero, quien por lo visto está en todo, pues también “asesora” a la diputada del PAN, Marlene Aldeco y al munícipe de Oaxaca de Juárez, Luis Ugartechea, además de ser un sedicente “comunicador”, entre otras actividades, que en lugar de ayudar a los gobiernos aliancistas los perjudica.


Esta metamorfosis política está provocando graves daños en muchas personas. El cambio prometido es más lento de lo esperado, sobre todo por la gran expectativa que sembraron. Frente a ello, lo que ya se ve urgente es el cambio de algunos políticos que más que compromiso social tienen compromisos personales y demasiadas ambiciones, lo que los lleva a transmutarse o tal vez vuelven a su realidad. Tal parece que la percepción del gobernador Gabino Cué, en el sentido de que los malos habían quedado fuera del poder y que los que antes eran malos porque servían a los gobiernos priistas, al entrar al gobierno aliancista se volvieron buenos, muy buenos. La realidad es que esa percepción ha quedado sin ningún tipo de sustento en algunos casos.


O Cué toma riendas en el asunto o seguirá el golpeo interno que ya es evidente en los medios de comunicación hasta donde han llegado las filtraciones no con el afán de informar sino con el fin de desprestigiar. Hay muchos funcionarios que no quedaron conformes con lo que el “cambio democrático les dio” y siguen empecinados en lograr el objetivo, otra silla en la estructura de gobierno, aunque para ello se lleven entre las patas de los caballos la “imagen” del gobierno aliancista, pero sobre todo la falta de eficacia. Muchas palabras y nada de nada.


Ya tenemos más de cien días de gobierno y la gente no percibe nada. La razón, desde la visión de quienes ahora son gobierno, es que no han podido arreglar el cochinero que les dejaron, lo cierto es que el sueño de llegar al poder y aplicar el método de la varita mágica no da ningún resultado. Y lo peor, reitero, es que la inconformidad crece por dentro y por fuera. En tanto que los problemas reales, como la falta de seguridad pública, aunado a la carestía –que sí podría ser global- empieza a ser lacerante para la ciudadanía. Hace apenas dos semanas decía que la inseguridad pública ha tocado las puertas de conocidos, hoy empieza a tocar las puertas de nuestras propias familias de manera dolorosa.


O Gabino Cué actúa o algunos de adentro le van a comer el mandado. O Gabino Cué actúa o algunos de adentro seguirán sin operar eficiente y eficazmente. Así de sencillo. Ya se acabó el tiempo de las amistades. Los tiempos de hoy son tiempos para dar resultados a la población que se merece un mejor gobierno, al menos el gobierno que prometieron.