lunes, 2 de noviembre de 2015

Mujeres y política Cartas patriarcales ¿Y las mujeres?



Soledad Jarquín Edgar
La disputa por el poder es un asunto del que no escapamos ni escaparemos por más vueltas que le demos. La nuestra es la historia del gato queriéndose morder la cola.
Así que en tanto, un grupo de feministas siguen la ruta de los discursos y denuncian la inequidad y la injusticia plasmada para con las habitantes de 417 municipios, que por regirse bajo los llamados usos y costumbres o sistemas normativos internos, solo podrán acceder al poder y tomarlo siempre y cuando el patriarcado se los permita.
Ni más ni menos así es. Entonces en esos 417 municipios no hay paridad a corto ni mediano plazo, excepto que como ya ha sucedido, se aplique en los hechos los llamados “golpes de sentencia” y entonces sí, arderá Troya, y sus efectos tendrán responsables directos en los 42 diputados y diputadas que integran la LXII Legislatura de Oaxaca y los indirectos serán quienes desde lo oscurito respalda la ciudadanía de segunda para las mujeres desde el “comunitarismo extremo”. Lo menos que deseamos es que la sangre llegue al río.
No es para menos, la tradición y la costumbre son parte del folclore oaxaqueño, tienen un peso vital en la escena ante los ojos del mundo y ha sido la mina de oro como objeto de estudio para muchas y muchos desde la academia. Y el comunitarismo es el mismo, no cambia ni tiene variaciones, permite toda clase de atrocidades contra las mujeres, no tiene límites.
(Este notado paréntesis es solo para expresar que por mucho tiempo he escuchado decir, una y otra vez, que existe un feminismo extremo, lo que busca esta valoración es descalificar el sentido de una lucha de mujeres por los derechos de las mujeres y sin las cuales en este momento seguiríamos igual o peor que hace tres siglos y un poco más…No existe ningún feminismo extremo, lo que si hay y tiene efectos retrógrados y terribles es el comunitarismo machista que sigue proponiendo la idea de las costumbres como eje principal del andar de una población, aunque ese “desarrollo” sea sin las mujeres, porque ellas, a diferencia de los hombres, tendrán que adquirir la consciencia para entender el significado de gobernar o servir –una especie de pleonasmo conceptual-. Como lo hace el patriarcado, el machismo comunitarista defiende el atavismo de que lo público, es decir, el poder es un asunto de hombres, y lo privado, lo doméstico, es “natural” a las mujeres. También es necesario plantear que las mujeres sí quieren gobernar y lo quieren hacer desde ahora).
Lo cierto es que lograr la paridad horizontal y vertical es un sueño que, por lo pronto, en Oaxaca resulta imposible, gracias a la equivocada idea de que nacer mujer o nacer hombre es determinante en la asignación de lo que puedes o no hacer con tu vida, lo permitido, lo propio, lo posible…Ideas retrógradas, dije antes, anquilosadas, viejas, atavismos que sin fundamento científico, como ya lo explica la teoría de género, que en contraparte plantea lo insostenible que resulta creer semejante barbaridad de que somos diferentes, lo real es que vivimos un mundo donde ser hombre o ser mujer plantea desigualdades todas ellas transformables).
Yo no quito el dedo del renglón y a las pruebas me remito. La contienda electoral que ya inició y que va por la renovación del Congreso local, las gubernaturas y un número importante de presidencias municipales planteará serias dificultades, terribles, diría y quienes tendrán mucho trabajo serán los tribunales electorales. Tendremos largos litigios debido ante todo a la tarea mal hecha, mal planteada de las y los legisladores, que resultaron patriarcales y conservadores. Ir al congreso local es salir oliendo a naftalina, como ese olor azufre que hoy despide el gobierno del estado, no hay para donde hacerse ante el comunitarismo, el conservadurismo y la represión en que se acuna el nuevo proceso electoral.
Las y los que ayer eran progresistas, hoy como en las fiestas norteamericanas de muertos, se disfrazan de camaleones y cambian de piel según las circunstancias y quienes por definición son conservadores se dicen progresistas. Ni duda, tal y como afirma una amiga, la política local vive el síndrome de la chimoltrufia, síndrome que afecta a quien anuncia que hay varios “paquetes” de ordenes de aprensión derivados de los excesos del magisterio, mismos que Chimultrufio Cué permitió cuando así le era conveniente. El síndrome de la Chimoltrufia, al que se refiere la abogada Bárbara García Chávez, afecta de manera creciente a quienes ostentan el poder.
¿Entonces tendremos un escenario electoral sui generis en Oaxaca? No yo diría que tendremos el mismo triste y pasmoso escenario electoral de siempre, solo que con visitas recurrentes a los tribunales electorales. Y en ese como siempre llama mucho la atención la imposición del patriarcado político. Vean si no. Desde hace meses hay una danza sobre fuegos artificiales de quienes aspiran y suspiran con gobernar Oaxaca. Lo que tenemos bien claro desde hace tiempo es que la disputa por el poder local es una lucha intestina entre: Diódoro Carrasco, José Murat, Ulises Ruiz y por quienes manejan al muñe de Gabino Cué.
El primero en la lista, por tiempo en anotarse, fue Benjamín Robles, que de acuerdo con Ulises Ruiz, ex gobernador y cacique de pueblo, da instrucciones, como se escucha en una conversación telefónica difundida ampliamente esta semana, para que el nacido en Michoacán y senador por Oaxaca compita por MC (Movimiento Ciudadano).  Ya está, tras casi cinco años de campaña Robles ha sufrido un golpe…Ahora hay que esperar a ver si se siguen las instrucciones del que fue llamado por el pueblo en 2006 como el “aborto del diablo”.
Otro que se puso de manera inmediata en la vitrina es el Lechero, como le dicen al titular de Liconsa ciertas señoras de la sociedad oaxaqueña a Héctor Pablo Ramírez Puga, que no ven en él ningún prospecto para gobernar. Se preguntan con cierta indignación ¿Te imaginas, solo eso nos faltaba, que nos gobierne un lechero? Cuál sería hasta ahora el beneficio mayor, bueno no podemos quejarnos ya podemos comprar, por solo 10 pesos, leche liconsa en las puertas de todos los mercados. Llama la atención que fue este joven de marcadas ambiciones políticas y con muy malas costumbres, como lo recuerdan ex presidentes municipales de la costa, a quienes les exigía pagos mensuales de hasta 100 mil pesos por el simple hecho de que él era el diputado en aquellos años. ¿Se imaginan qué va a pasar si llegara a gobernador el lechero?
Lo realmente inquietante es que el cacique Ruiz no lo toca en la conversación telefónica que salió a la luz pública con su asesor Hugo Scherer. ¿Se les pasó, lo protegen o lo ignoraron?
Ahora sí, como decía la canción de los perritos, el más pequeño de los diez, es el joven Alejando Murat, hijo del ex gobernador José Murat, con alguna trayectoria política, como el hecho de que hoy es director de Infonavit y también fue legislador. El muchacho nacido, como todo mundo sabe, en el Estado de México, donde tiene un fiat notarial, donde es requisito para tener dicho nombramiento haber nacido en esa entidad y ser vecino de ella. Condiciones que al mismo tiempo lo ponen una difícil posición para obtener el tan deseado nombramiento por el PRI. Situación que de acuerdo con sus más allegados no representa dificultad alguna y que encontraran la rendija para colarse. Ya se verá.
El otro visible, al menos a empujones, es el famoso José Antonio Estefan Garfías, conocido en el mundo como Pepe Toño, nada que ver con los emprendedores, porque este Pepe Toño, neoperredista ha vivido de la política toda la vida. Actual diputado del PRD, partido en el que se exilio por decisión de Gabino Cué Monteagudo, luego de que la paisanada priista le hiciera el fuchi en el pasado proceso electoral, está más que apuntado, esperando que ahora sí sea la suya, que no le pase como en 1998, cuando un caballo negro llamado José Murat, terminó con los deseos de continuidad de su entonces jefe, el gobernador Diódoro Carrasco. Se imaginan ser atropellado otra vez…peor si este accidente político lo provocara un Murat de segunda generación. Disciplinado, dicen quienes afirman que lo conocen, terminó por abortar todo proyecto con el PRI, partido al que perteneció desde que era chamaco y tenía como aseguran “ricitos de oro”.
El otro que quiere, que manifiesta que ya aprendió, que ahora sí la va a hacer, que esta es la suya, que viene la revancha, es Eviel Pérez Magaña, el Tiburón, como le dice su amigo, compadre, cómplice y hermano Ulises Ruiz en esa tan llevada y traída conversación telefónica. Como en el caso de Benjamín Robles, Eviel, también resulta una víctima colateral de la conversación que se dio a conocer en estos días, considerando la mala popularidad de URO. Otro factor en su contra, que resta en lugar de sumar es que a nadie se le olvida que Pérez es un candidato perdedor: perdió la gubernatura en las elecciones del 4 de julio de 2010 frente al actual gobernador de Oaxaca, su meteórica carrera política “brillo” durante el gobierno de Ulises Ruiz y que si hoy es Senador lo es por representación proporcional, es decir, no fue electo por el voto directo. Sin duda es un tiburón pero también hay que decirlo no tiene dientes.
El otro es aspirante es el actual coordinador de la bancada perredista, ex diputado local y ex rector de la UABJO, Francisco Martínez Neri, quien tendrá en su contra gastar millones de pesos para ser diputado federal, dinero del erario público, para dejar todo en busca de la gubernatura, Mismo caso de Estefan Garfías.
Y el último pero igualmente sonado es el empresario sin empresa, como se le conoce en ese mundo a Gerardo Gutiérrez Candiani, quien preside el Consejo Coordinador Empresarial. Sin experiencia en la política de carne y hueso quiere mandar en Oaxaca, porque ya le nació el compromiso por su tierra, dice. No sería extraño, no tendría nada de malo, pero sobre su figura empresarial no hay ningún otra valía y podría quedarse en el limbo en diciembre próximo cuando concluya su periodo en el organismo empresarial. Sería un muchacho con suerte si como dicen: no tiene empresa y dirige a los empresarios, no siendo político resultara candidato a gobernador, aunque fuera independiente.
Bueno, así están las cosas. lo que hoy pasa en Oaxaca nos muestra que vivimos un mundo patriarcal en todo sentido. A ningún partido político se le ha ocurrido pensar en una mujer como posible aspirante a la gubernatura de Oaxaca. Incluso hay quienes todavía piensan en que esa posibilidad sigue estando muy remota y peor aún hay quienes sostienen que no hay mujeres en Oaxaca con esa posibilidad. Ni duda, entre la chiquillada surgirá una posible aspirante, pero no se ve ni remotamente como una posibilidad entre los partidos grandes.
Entre tanto seguiremos pensando en los pasos lentos y lo mucho que hay que hacer todavía para que la política sea un espacio igualitario. Donde tengan el mismo peso mujeres y hombres, donde aspirar a hacer política vaya de la mano con la posibilidad de ir a elegir a sus posibles gobernantes, como no sucede en más de un centenar de municipios, lo que muestra que vamos con un atraso espeluznante.
En fin, la tarea es muy larga todavía, de ahí que esta semana un grupo de feministas se pitorrearan de la exposición hecha por el titular del IEEPCO, Gustavo Meixueiro Nájera, durante el foro: Impacto y prospectiva de la aplicación de la Paridad de género en el registro de las candidaturas durante el proceso electoral federal  2014-2015, acto organizado por el Instituto Nacional Electoral, donde por lo demás se expusieron asuntos interesantes.
Por supuesto el cinismo de Meixueiro Nájera puede más que cualquier otra cosa, por algo está donde está, y al mismo tiempo ese cinismo nos revela una de las muchas perversiones de la política mexicana, no les importa lo que digan de sus actos. Pero ese será tema de otra jornada para Mujeres y Política.

@jarquinedgar

domingo, 18 de octubre de 2015

Mujeres y Política Cáncer de mama

Infografía INEGI

Soledad JARQUÍN EDGAR

Con mi admiración para Lupita Ramírez,
Marisela García Caballero y Mina Fernández

Este lunes 19 es el Día Mundial de lucha contra el Cáncer de Mama y todo el mes de octubre los gobiernos, asociaciones civiles y otras instancias realizan actividades para sensibilizar a la población sobre este padecimiento que cada día cobra la vida de 14 mujeres en este país. Una enfermedad que de prevenirse de manera temprana aumenta las expectativas de vida, “mejora el pronóstico y la supervivencia”, plantea la Organización Mundial de la Salud.
Sin embargo, el mismo organismo sostiene que el cáncer de mama está aumentando en todo el mundo, en especial en los países en desarrollo, dónde la mayoría de los casos se diagnostican en fases avanzadas. En resumen, no nos tocamos, no vamos al médico y no hay atención de calidad.
Es decir, según las y los expertos la solución es la educación, no hay vuelta de hoja y eso requiere de una enorme inversión que los Estados, como el nuestro no están dispuestos a proporcionar pese a los altísimos costos que representa el cuidado de las personas que enferman y, en el peor de los casos, el alto costo emocional -no cuantificable- que representa la pérdida de la vida de una mujer.
La educación en salud requiere transformar patrones culturales y eso solo se logra de manera insistente por todos los medios y a cada minuto, no durante un mes sino durante años. No hay ninguna otra alternativa. Tan solo pruebe usted. El cáncer de mama ha estado presente en nuestros actos desde hace 19 días y al menos como reflejo, si es usted mujer, se ha tocado las mamas, ha pensado en ir a una revisión, ha reflexionado sobre sus técnicas de autoexploración y también ha tomado conciencia que efectivamente no ha ocupado al mes ni cinco minutos de su vida para autoexplorarse.
Algunos hombres, claro, también han reflexionado sobre el tema, han preguntado y saben que este no es un padecimiento exclusivo de las mujeres, aunque la proporción entre mujeres y hombres afectados por este tumor maligno es abismal. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), por ejemplo, señala que el cáncer de mama se presentan en promedio en 28.75 mujeres por cada cien mil habitantes, en tanto que en hombres es de 0.64 por ciento, datos de 2014.
Entonces, la sensibilización sí funciona, sí tiene resultados. El nuestro es un país que debería estar en constante sensibilización y aprendizaje, eso nos llevaría a gastar dinero en prevención y no en curación pero, ante todas las cosas, eso nos llevará a prevenir el padecimiento y a evitar de forma significativa que 14 mujeres pierdan cada día la batalla contra esta enfermedad.
Pero los gobiernos no creen en esa posibilidad, de lo contrario habrían seguido las campañas para prevenir el VIH-Sida, así como también el cáncer cérvicouterino, el de ovario, o para disminuir la violencia machista y el feminicidio, cuyas cifras son cada día más visibles y los resultados son cada vez más dramáticos, así como también para prevenir el cáncer de próstata que cobra muchas vidas en nuestro muy machista país. Y todo ello pese a que en los discursos políticas el dicho es uno que no se refleja en los hechos.
¿Por qué es tan difícil gastar dinero en campañas de prevención de enfermedades que le arrebatan la vida a las personas, en este caso a las mujeres y no nos duele gastar en campañas políticas? Se imaginan si en lugar de candidatos y candidatas echándonos un choro, cantándonos una promesa o vacilando con sus propuestas, pudiéramos escuchar o ver un mensaje sobre la importancia de cuidar nuestra salud, de autoexplorarnos las mamas, de ir al especialista cada año para hacernos el papanicolau o cómo no convertirnos en las víctimas de la violencia machista y qué tienen que hacer los hombres para dejar la pistola, el sombrero y su caballo, símbolos no de mexicanidad sino de violencia. Sin duda mucho cambiarían las cifras que hoy nos revelan.
Sin embargo, para muestras basta un botón como diría mi abuela Lucha, el año pasado, el presupuesto aprobado para la Secretaría de Salud tuvo una sensible reducción de 80 millones de pesos menos, en tanto que el Instituto Nacional Electoral tuvo un aumento de nueve por ciento en comparación con el que recibía el desaparecido IFE, dinero que se distribuye a los partidos políticos y “sirve” para las campañas políticas.
La prevención del cáncer de mama no sólo implica la autoexploración, sino que las instituciones de salud cuenten con los medios necesarios como los mastógrafos que durante años brillaron por su ausencia y que hay apenas unos cuantos, sí apenas unos cuantos, para atender a todas las mujeres de más de 20 a 64 años de edad que tendrían que acudir a estos exámenes por lo menos una vez al año, las de 65 en adelante también acuden, en el sistema mexicano de salud, solo por indicación del personal médico (inexplicable pues resulta que en este grupo de población son 48 de cada cien las víctimas). Son pocos los mastógrafos si consideramos que estamos hablando de más de la mitad de mexicanas de todas las edades
(INEGI 2010).
Aunado a ello, otra realidad, es el muy dilatado proceso de diagnóstico y en consecuencia el tratamiento, derivado como ya sabemos de un sistema de salud en crisis por decir lo menos. La misma fuente revela que en el Distrito Federal se realizan 30 de cada 100 mastografías, pero después de la capital del país, esta cifra decaé 23.3 por ciento en la entidad que le sigue, es decir, Baja California, donde se realizan menos del siete por ciento de estos exámenes. En el extremo se ubica Quintana Roo, donde por cierto existe el más importante desarrollo turístico del país, lo que tendría que reflejarse en una mejor calidad de vida de sus habitantes, pero ahí, en 2013 se realizaron 0.5 por ciento de mastografías.
¿Qué es lo que pasa? ¿Las mujeres no acuden a la consulta preventiva? ¿No existen estos aparatos de manera suficiente? ¿Seguimos teniendo pena las mexicanas? ¿Es tan grande el mito del dolor de una mastografía que preferimos no pasar 10 minutos de incomodidad?
Como sea, lo cierto es que la distribución porcentual de mastografías realizadas en instituciones públicas de salud me parecen un escándalo si vemos, como muestra el cuadro estadístico de INEGI que en 16 entidades del país la cantidad de mastografía por cada cien es menor a dos mastografías, es decir, entre 1.9 a 0.5. Estamos hablando de Chiapas, Morelos, Oaxaca, Hidalgo, Puebla, Nayarit, Sonora, Zacatecas, Baja California Sur, Tabasco, Colima, Querétaro, Aguascalientes, Campeche, Tlaxcala y Quintana Roo.
Porcentualmente, las otras entidades apenas van entre el 6.1 y 3.5, son: Jalisco, Veracruz, México, Guanajuato, Nuevo León, Yucatán, y en medio están San Luis Potosí, Sinaloa, Chihuahua, Coahuila, Guerrero, Michoacán, Durango, y Tamaulipas, donde las mastografías van de 2.7 a 2.1 por ciento.
Prevenir el cáncer de mama, como otras enfermedades, insisto es un asunto de educación, de consciencia, para ello se requiere caminar en dos vías paralelos que se cruzan en algún momento de nuestras vidas: por un lado las campañas y por el otro la inversión, no hay otro modo. Servicios para todas las mujeres, en todo momento. Pero lograr eso es un asunto que está en manos de quienes planean los políticas públicas y de quienes aprueban los presupuestos. Esa es la grave responsabilidad de una diputada o diputado. Se requiere de perspectiva de género, de mirar la condición de las mujeres. Y a veces esto resulta demasiado pedir. Y no estoy diciendo las cosas solo porque sí, sino porque los resultados están a la vista.
Es increíble, de verdad increíble, que los gobiernos, a través de los tres poderes, sigan dando más prioridad a lo político que a la salud y, en específico, a la salud de las mujeres.
Porque no podemos perder de vista que dos enfermedades prevenibles, el cáncer de mama y el cérvicouterino, cobran cada año el 25 por ciento de muertes en mujeres por cánceres. Cifras que tienen nombre y apellido. En 2014, las muertes por estos padecimientos en conjunto sumaron cerca de 10 mil -60 por ciento por cáncer de mama y el resto por cervicouterino-, una condición que tiene otras estadísticas dependiendo de la región. Por ejemplo, mientras Oaxaca “históricamente” ha ocupado uno de los tres primeros lugares de muerte con cáncer cérvicouterino (ya saben con sus hermanitos del mal de la pobreza y la cultura machista, Chiapas y Guerrero), el cáncer de mama tiene la más baja tasa de mortalidad, según INEGI esta va del 7.45 a 10.47.
Los políticos, como lo reveló el Tercer Informe, echan sus campanas al vuelo, son menos las muertes con respecto al 2000, en relación con el cáncer cérvicouterino, pero reconocen que el de mama va en ascenso. Por eso pensamos que se necesita hacer más.
Sea como sea ya vimos qué responsabilidad tienen diputadas y diputados al aprobar el presupuesto, de sus decisiones depende la vida de miles de mujeres en este país. Lo mismo entre quienes hacen y entre quienes aplican las políticas públicas, que siguen haciendo como que aplican la perspectiva de género pero que luego resulta que no porque simplemente no se entiende. Los resultados están a la vista.
@jarquinedgar