lunes, 24 de noviembre de 2014

Impunidad...

Impunidad…

Laura Susana Chía Pérez
INMUNIDAD CONSTITUCIONAL (Arts. 61, 111, 112, 114 de la CPEUM) Bien soberano que cobija a la IMPUNIDAD.
En México el poder ilimitado de la burocracia convierte la interpretación de la ley en un instrumento de la anarquía, quedando en sus manos toda decisión.
Con la Constitución en una mano y el garrote en la otra.
¿QUE ES EL FUERO CONSTITUCIONAL O INMUNIDAD? 
Es un privilegio conferido a determinados(as) servidores(as) públicos para salvaguardarlos de eventuales acusaciones sin fundamento. (¿?)
Sabías tú que en México existen más de 5,000 servidores públicos investidos de INMUNIDAD CONSTITUCIONAL penal y judicial (antes llamada FUERO CONSTITUCIONAL) comenzando por el presidente (1) y siguiendo por los gobernadores de los estados (31), el Jefe de Gobierno del Distrito federal (1), los presidentes municipales (2,438), jefes delegacionales D.F. (16), los diputados(as) federales (500), los diputados(as) locales (1,136), los senadores (128), los Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; los Magistrados de la Sala Superior del Tribunal Electoral; los Consejeros de la Judicatura Federal, los Secretarios de Despacho; el Procurador General de la República y el Procurador General de Justicia del Distrito Federal, así como el Consejero Presidente y los Consejeros Electorales del Consejo General del Instituto Federal Electoral (INE) y del IFAI. Todo el aparato ejecutor, legislador y judicial intocable, con garantía de inmunidad constitucional 
¿Por qué? 
¿Para qué?
En países como Italia, esta ley se derogó por considerarla anticonstitucional, fuera de cualquier lógica y sociedades modernas que se precian de democráticas, partiendo de la idea de que en una sociedad con valores democráticos reales nadie debe ser inmune frente a crímenes o ilícitos penales, menos aún un(a) servidor(a) público(a) funcionario(a), por más alto o bajo que sea su rango. Esta situación de la que en México se ha abusado, ha ocasionado que se abra el camino a la impunidad, el rentismo, la corrupción “ilegalizada” la no-responsabilidad de los funcionarios frente a actuaciones culposas, graves, ilícitas o irresponsables –por acción y/o por omisión- y que han afectado a la sociedad en su conjunto al incautarle sus libertades, prerrogativas y derechos humanos, en una palabra, han desbordado al país en una crisis como la que hoy estamos viviendo y no sabemos a donde irá a parar.
¿En un país democrático un(a) gobernante debe tener fuero o INMUNIDAD CONSTITUCIONAL en lo penal y judicial? ¿ Que efecto tiene la inmunidad “fuero” constitucional en lo penal y judicial en la construcción de la democracia? Impunidad, cero rendición de cuentas, violencia, concentración de poder, servidores(as) públicos(as) de impecable apariencia encubriendo conductas propias de un delincuencia experimentada, y no es de extrañar, cuando cuentan con una licencia para (matar y robar) no ser sujetos de la ley –Constitución- durante el tiempo de su gestión gubernamental.
Esto quiere decir, en los hechos así ha sido, que en tanto se desempeñen como servidores públicos, se pueden servir de la función pública como ellos crean conveniente sin ser sujetos de la ley en lo penal y judicial: “Chinto tapa a Chinto”, dice el refrán.
Mientras en las legislaciones locales y federales discuten, sin llegar a concluir, la posibilidad de someter a “juicio político” a –nuevos, viejos y cada vez más sofisticados- delincuentes gobernantes para quitarles “fuero” y someterlos a proceso o juicio penal, como en el caso del alcalde de Iguala que tuvo suficiente tiempo para “huirse”, en las calles crecen las manifestaciones de inconformidad, viniendo –en su mayoría- de jóvenes quienes son golpeados(as), desaparecidos(as), detenidos(as) y sentenciados(as) sin ninguna garantía constitucional que de lugar al debido proceso y esto es una de las graves consecuencias, porque hay otras igual de graves, que genera la INMUNIDAD CONSTITUCIONAL otorgada a un sector de la burocracia.
La INMUNIDAD CONSTITUCIONAL de que gozan ciertos servidores públicos conlleva la impunidad en su actuación, por acción y por omisión, conlleva también a que un puñado de la burocracia de “élite” se tomen las leyes como suyas colocando a millones de ciudadanos(as) mexicanos(as) en una condición de desprotección, maltrato y violencia extrema sin derecho a los derechos humanos fundamentales teniendo –en la letra- una Constitución que es letra muerta en lo concreto en tanto que coloca la INMUNIDAD CONSTITUCIONAL de un grupo de 5,000 servidores(as) públicos(as) aproximadamente por encima de los derechos humanos fundamentales de los millones de ciudadanos que hoy conforman este México profundamente indignado, dolido, maltratado y denigrado. ¡basta!
@suchiap 

domingo, 23 de noviembre de 2014

Mujeres y política El engaño


Mujeres y política
El engaño

Soledad JARQUÍN EDGAR
Telepinos es una empresa de sueños que se ha ido perfeccionando con los años. La quimera principal que construye Telepinos en el actual sexenio es el de la familia feliz y bonita. Como todos los dramas telenoveleros mexicanos -productos de la “escuela” de la gran industria del entretenimiento, creada por Televisa y mal copiados por TvAzteca-, hay buenos y malos.
La parte buena está compuesta por el matrimonio de Peña y Rivera, además de las niñas y el niño Peña Petrelini y las niñas Castro Rivera quienes en armonía comparten la casa oficial. La villanía está integrada por aquellas personas que movidos por el rencor, la envidia y el desamor viven en la desgracia del México real. Pero hay más, ha salido de la boca del propio primer actor quien dice que hay un "afán orquestado por desestabilizar y por oponerse al proyecto de nación".
La novela televisiva empieza con una boda digna de los principados europeos, seguramente le provocamos envidia a la misma soberana de Inglaterra. “La cereza del pastel fue su alianza matrimonial con una actriz de Televisa, Angélica Rivera, quien venía de terminar una exitosísima telenovela de horario estelar en el Canal de las Estrellas, Destilando amor, donde representó a una joven, emprendedora, del pueblo, que se encamina, y obtiene, el éxito a partir de sus virtudes y cualidades de mujer de lucha, popular, pero sobre todo sensible y enamorada como debe ser toda mujer que se precie de ser buena”, como señala la doctora Josefina Hernández, en un artículo publicado en el suplemento Las Caracolas de noviembre, titulado Mujeres en el poder, ¿mujeres espectáculo?. Por cierto, su vida real es como la segunda parte de Destilando amor.
La producción de Telepinos está hoy en uno de los capítulos más dramáticos donde la posesión de una mansión en las Lomas es la manzana de la discordia, de la sospecha de corrupción, un asunto que daña y muerde la ofendida conciencia de los teleespectadores, tras el descubrimiento de un grupo periodístico comandado por una mujer: Carmen Aristegui.
Episodio tras episodio y cumpliendo con los roles de la trama, la novela se enreda más y más, y no hay nada claro. Este teledrama, permite a la teleaudiencia distraerse un poco, olvidar a Ayotzinapa y sus múltiples víctimas y sobre todo a sus victimarios: el sistema político mexicano podrido hasta las patas. Todo se volvió la Gaviota y su mansión de locura.
Hay un episodio protagonizado por Eduardo Sánchez, vocero de la Presidencia, donde confirma que efectivamente la casa blanca, la mansión de la discordia, fue realizada por una constructora que efectúa obras para el gobierno de México, de la misma forma en que lo hizo cuando el actual presidente fungió como gobernador de su estado natal.
Estos hechos ocurrieron en tanto la pareja real, viajaba a China para cumplir con un compromiso presidencial.
A su regreso, en el aeropuerto de México, se desarrolla otro capítulo, el primer protagonista de este drama asegura que será la vocería del gobierno de la República la encargada de dar información precisa sobre el asunto de la casa, propiedad se había dicho de la primera dama-actriz Angélica Rivera. Después, él mismo anuncia que será la propia Rivera quien aclare, porque la casa era de ella y no de él. Recordemos que ahora ya sabemos que se casaron por bienes separados.
Nada, de todos modos todo seguía enredándose hasta que en horario estelar apareció Angélica Rivera interpretando a la Gaviota para defender a su familia, mostrarse indignada porque la villanía y desestabilizadores habían logrado hacerla renunciar de la compraventa de su modesta vivienda de mil 414 metros cuadrados, extensión en la que viven unas 20 familias mexicanas en casas de interés social.
Casa, la casa blanca, por la que ya había dado “un abono” del 30 por ciento de los 54 millones de pesos (unos cuatro millones de dólares) que según la “primera dama” que no es “funcionario público” es el costo pactado de la vivienda de la discordia.
Como haya sido, lo real y grave es lo que parece y que no se explicó en la actuación, ensayada y muy mal montada por Telepinos, para convencer a la villanía mexicana, esa bola de envidiosos que no creen que una actriz puede ganar dinero suficiente para comprarse una casa de 54 millones de pesos o de siete millones de dólares como señaló el avalúo que se envió hacer para la investigación periodística.
Sin duda, este es uno de los temas más comentados en las últimas semanas, desde que apareció la noticia y Telepinos y sus expertos terminaron por convertirla en una tragicomedia y que sus aclaraciones no convencen a nadie. Es una contraparte de la verdadera tragedia nacional el destino incierto que tuvieron los 43 jóvenes estudiantes de la normal rural de Ayotzinpa, en Guerrero.
A río revuelto ganancia de pescadores, quiénes son los pescadores, yo veo dos, el presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca y el ex gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, quienes ya pasaron a un tercer plano, atrás del imaginario colectivo y sin hacer casi nada para lograrlo, el asunto de los dimes y diretes acabó con la carta enviada por el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas a la dirigencia del perredismo, el partido que sí quedó claro, está al borde del del abismo, pero deslindado en mucho de lo sucedido en Guerrero.
La problemática le creció de manera natural a Enrique Peña Nieto, el non querido, quien como ya sabemos reacciona tarde en este caso y en todo ¿y su gabinete? ¿y sus estrategas? ¿cuánto dinero pagamos para mantener a los ineficientes? Porque al final Ayotzinapa revela el tamaño de la podredumbre, el grado de infiltración de la delincuencia y cómo se mezcla con el narcotráfico y la nula, escasa, ínfima respuesta de las autoridades.
El nuestro es el país de la impunidad y no el de Angélica en el País de las Maravillas, y lo que exigen las familias de los 43 estudiantes y de otras miles de familias agraviadas a lo largo de la última década, donde hubo alternancia en el gobierno, lo que quiere la gente es justicia para sus víctimas, encontrar a sus hijas e hijos, extraídos por la fuerza de sus vidas y de quienes nada se sabe o cómo en el caso de los normalistas la agresión ordenada presuntamente por la autoridad municipal, ejecutada por policías y por delincuentes, grupos paramilitares contratados por el narcotráfico.
México quiere justicia y paz. Pero Peña Nieto y sus estrategas siguen enredando las cosas. En 1968 fue un guante blanco la señal para que soldados vestidos de civil dispararan contra la multitud en Tlatelolco. En 2014 son encapuchados, personas disfrazadas de anarcos los supuestos victimarios del pueblo. En Telepinos las cosas están mal. Ya nadie cree y remontar eso a dos años de gobierno es una tarea de titanes y esos no están en el gabinete del presidente.
@jarquinedgar