martes, 19 de agosto de 2014

Palabra de Antígona Mujeres en riesgo



Palabra de Antígona
Mujeres en riesgo

Por Sara Lovera
En México casi el 50 por ciento de quienes laboran en la tarea de informar son mujeres. Estamos frente a la incorporación masiva de las mujeres en todos los sectores de la actividad humana, un hecho que contrasta comparado con lo que sucedía hace apenas 20 años. Hoy, la mitad de las periodistas son mujeres. ¿Avances?  No necesariamente.
Según los reportes de la Casa de los Derechos de Periodistas las mujeres vivimos los mismos riesgos que nuestros compañeros, en el primer semestre de 2014, 52 informadoras a lo largo ancho del país han sufrido restricciones a su trabajo profesional, amenazas, intimidaciones, agravios a su integridad personal y persecución, aunado a advertencias telefónicas y a través de las redes sociales.
Hace unos días mientras Janeth Alva Villegas, reportera de la revista Contralínea dormía en su departamento, recibió la “visita” de unos encapuchados que no tenían otra razón más que atemorizarla; el 18 de agosto la periodista veracruzana Hylcia Trujano, reportera del periódico El Portal y de grupo radiofónico Oliva Radio, junto con su madre, fueron apuñaladas por dos sujetos cuando presuntamente intentaban robar al interior de su casa en Xalapa, Veracruz. Por suerte salvaron la vida.
Algunas informadoras son repentinamente detenidas por policías, sin  razón aparente; en tanto, medios dirigidos por las periodistas son irrumpidos por facinerosos, encapuchados o a las puertas de sus instalaciones se encuentran con una bomba, que muchas veces explota. Ellas y sus trabajadoras huyen. Así es como en  algunos municipios de Hidalgo parecen muy peligrosos; por no hablar de la angustia cotidiana que significa ser periodista y mujer, y vivir y trabajar en Veracruz, Durango y Tamaulipas.
La lista de agresiones contra hombres y mujeres llegó a 483, en el corte del primer semestre de 2014, el pasado 31 de julio. Según los análisis de la Casa de los Derechos de Periodistas,  el 60 por ciento de estas agresiones provienen de funcionarios públicos de todos los niveles. Todavía hay compañeras, como Ana Lilia Pérez, que viven en el extranjero ante las amenazas por la denuncia de corrupción de los panistas en Oceonografía, la célebre empresa que se descubrió defraudó a Pemex.
La peligrosidad del trabajo periodístico, tan bien contabilizado por numerosas organizaciones civiles y bien documentado por organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) no parece preocupar a las autoridades.
El caso sobresaliente, del que Janeth Alva Villegas es víctima, es el mismo que en los últimos cuatro años ha sufrido la revista Contralínea -de acoso, demandas civiles, judiciales, allanamientos a casas particulares y a sus instalaciones-, una revista de periodismo de investigación que según las autoridades sólo tiene un riesgo considerado “bajo”, ahora que se acostumbra medir el hambre, también se miden así las violaciones a la libertad de expresión.
Lo que ahora preocupa es que con la parafernalia de leyes de protección, respeto a las fuentes de las y los periodistas, los mecanismos de protección por leyes locales y federales; las mesas de trabajo múltiples para analizar los riesgos de quienes aseguran que la población mexicana esté informada por lo visto no funcionan.
Preocupa más la demagogia, los golpes de pecho, las declaraciones irresponsables. El funcionariado de la Secretaría de Gobernación no han explicado qué hacen con los fondos para proteger a las y los informadores; el señor jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, ha evitado cumplir con el compromiso de su antecesor de abrir un Refugio en la Ciudad de México para las y los periodistas que huyen de sus lugares de origen para encontrar protección, por ejemplo, en esta capital de las libertades.
La simulación es bárbara. Pero además, en tiempos de anuncios pomposos sobre la política pública a favor de las mujeres, la crítica situación del feminicidio que alcanza a las periodistas, obliga a repensar qué significa la igualdad y las oportunidades, para las periodistas: no significa nada.
No solamente somos mujeres en riesgo, muchas veces acosadas por nuestros maridos y nuestros conocidos, sino porque usamos la pluma. La periodista Citlalli López en Oaxaca ha sido intimidada por cubrir asuntos de la condición social de las mujeres y por la participación política de esta. La intimidación que recibió la reportera es resultado de la cobertura periodística alrededor del caso de Elizabeth Sánchez González, quien obtuvo el fallo del Tribunal Estatal Electoral del Poder Judicial de Oaxaca para ocupar el cargo de Síndica en el Municipio de Tlacolula de Matamoros para el que había sido electa.
Es claro que el riesgo es ser mujer. La violencia contra la tarea periodística ya es un reflejo de la que se desatará por la reforma política que obliga a los partidos políticos a presentar en sus listas electorales en las elecciones federales de 2015 a 50 por ciento mujeres. Es decir la furia aumentará.
Según el director de Asuntos Jurídicos del Instituto Nacional de las Mujeres, Pablo Navarrete, la reacción social, las medidas jurídicas y los trabajos de protección a las mujeres, son los elementos generadores que han hecho aumentar el feminicidio en el país. Las estadísticas señalan que en la actualidad son asesinadas ocho mujeres todos los días. Navarrete lo atribuye también al aumento de la denuncia organizada.
Lo que sucede es que no ha habido una acción del Estado y de la sociedad para enfrentar la violación a los derechos humanos. Lo que campea es una espiral de violencia, de la que no únicamente nos podemos hacer cargo, contándola haciendo estadísticas y dándonos golpes de pecho, frente a esa violencia lo que no hay es justicia, el aparato judicial de este país está rebasado.
Los innumerables y oprobiosos agravios a periodistas no tienen una respuesta judicial, ministerios públicos, jueces, tribunales, ministros de la Corte, no han podido frenar la espiral de esa violencia que enluta hogares, envía mensajes de miedo, angustia e inseguridad. La omisión y la desvergüenza llegan a niveles increíbles. A Contralínea las autoridades le responden que su riesgo es bajo; a las denuncias cotidianas de feminicidio se responde con vaguedades y no se actúa. Las peticiones de las organizaciones simplemente se eluden.
Me pregunto que nos irá a decir el presidente Enrique Peña Nieto, ahora eufórico por el record que significan sus reformas estructurales, hechas en 20 meses, cuando la población mexicana, pobre, sin empleo, sigue viviendo esta tremenda realidad violenta y sin justicia.
No sé que van hacer los funcionarios, que se pavonean con planes y programas, con discursos, cuando en lugar de contar las desgracias y hacer estadísticas meticulosas, se diría de gran diagnóstico, decidan actuar. Veremos.


domingo, 17 de agosto de 2014

Mujeres y Política Gabino…la cereza en el pastel


Mujeres y Política
Gabino…la cereza en el pastel

Soledad Jarquín Edgar
Oaxaca está en crisis desde hace mucho tiempo y es el movimiento magisterial el que ha agudizado la escena política hace poco más de tres décadas, pero con mayor intensidad, con daños colaterales, es decir, más allá de los educativos, desde hace casi diez años.
Este 2014, es el previo a dos próximos años de elecciones, en una entidad donde la empresa privada vive amenazada, el único empleador que paga “mejores” salarios es el gobierno, ser miembro del sindicato magisterial es la garantía de ser trabajador y patrón, con las consecuencias que pudiera tener y donde el ciclo de la pobreza resulta imposible de romper. Otra vez, el mundo al revés que relata en su libro Patas Arriba, Eduardo Galeano.
A diferencia de las crisis del pasado (Edmundo Sánchez Cano, 1947; Manuel Mayoral Heredia, 1952, y Manuel Zárate Aquino, 1977), la actual es una tragicomedia: el gobernador es un chiste del que todo mundo se ríe, pero no estamos salvados, el chiste se termina y la realidad nos hace llorar. No es para menos…¿acaso exagero?
La nuestra es una ciudadanía más completa que la vivida en las décadas cuarenta, cincuenta y setenta cuando el pueblo, con menos derechos, logró lo que hoy parece imposible: deponer al gobernador, aún cuando el análisis nos lleva a escenarios políticos diferentes, donde imperaba el presidencialismo, el señor que daba y quitaba, sin miramientos.
Hoy a groso modo vemos diferencias: vivimos una alternancia en todos los niveles de gobierno: federal, estatal y municipales, y por si fuera poco, la ciudadanía está inmersa en un mundo de consumo cuya preocupación principal es esa: comprar y comprar, aunado a los muchos distractores que hoy tenemos, que nos hacen una sociedad medio informada y medio ciudadana, porque somos realmente incapaces de levantarnos y tirar del telón para terminar de una vez por todas con la tragicomedia, considerando que hoy quien debe apagar la luz no es precisamente el Presidente de México en turno, a pesar de que estamos frente al ascenso del presidencialismo que creímos lejano.
Otra diferencia entre lo ocurrido en 1977 y lo que pasa hoy, es que entonces hubo un movimiento de izquierda (izquierda real no la ficticia como la actual), una guerrilla a quien responsabilizar de los incendios y movilizaciones en protesta contra el capitalismo y “los malos gobiernos”, que dieron origen a movimientos como la COCEI y la COCEO, que con el tiempo fueron pervertidas por sus dirigentes. Hoy, no tenemos una izquierda real ni tenemos una “guerrilla”, lo que hay es una guerrilla burocrática, pagada en las oficinas del propio gobierno y también por algunos políticos de cuarta que se auto agreden para victimizarse, recordemos los recientes casos de Samuel Gurrión, diputado federal, y Eviel Pérez, Senador.
En 2006 una buena parte de la sociedad oaxaqueña creyó en el Magisterio y lo apoyó frente a los actos de autoritarismo del último gobernador priista, Ulises Ruiz, entonces un movimiento ciudadano que por la vía electoral terminó con una era de ochenta años del PRI. Pero hoy no toda la gente cree en el magisterio, como tampoco le importa mucho lo que está sucediendo, ni los actos vandálicos, ni la toma de calles, de carreteras, bancos y comercios, no porque no quieren “parecer” a los ojos del mundo como antidemocráticos o antirevolucionarios, a pesar de que la lucha magisterial ya está fuera de ese espacio, ha colapsado ideológicamente y en estrategia.
La prueba de este dicho es lo que sucedió este viernes en la toma de estaciones de gasolina en la capital oaxaqueña y municipios conurbados, cuando empezó el “saqueo”  o robo no faltaron los deshonestos conductores  que aceptaron el “regalo” de gasolina hurtada, como un acto de venganza frente a los múltiples robos que los comerciantes de gasolina hacen cada día. Pronto se olvidó aquel dicho que mexicano que dice que “peca tanto el agarra la pata como el que la mata a la vaca”. Ojalá que ahora que la Secretaría de Seguridad Pública, bajo el mando del comandante Alberto Esteva, ha iniciado una campaña de “valores” no se olvide incluir que se educa con el ejemplo y que de nada sirven las palabras si se hace todo lo contrario: los maestros roban gasolina y los policías no detienen a los delincuentes…muy peligrosas enseñanzas las del gobierno estatal a la niñez oaxaqueña.
Como cada semana, de nuevo el magisterio y los encapuchados (o sea parte de la guerrilla burocrática) agredieron a las y los compañeros de prensa que como siempre solo consignan los hechos. Oaxaca el campeón de las agresiones a la prensa, del feminicidio cuya cifra crece sin que a nadie le preocupe, 315 mujeres asesinadas en la actual administración de Gobierno; como también es campeona en actos de deshonestidad, como Alberto Esteva que no sabemos de cual fuma porque él solo ve visiones y vanas ilusiones.
Los gasolineros anunciaron y pusieron parcialmente en marcha un paro frente a la falta de garantías y de seguridad. Alberto Esteva dirá que no hubo saqueo, que no fueron los maestros. Tiene razón fue la guerrilla burocrática, que reitero les pagan (gobierno o partidos políticos) para hacer desmanes amparados en la desprestigiada lucha magisterial que ya cobró al menos una víctima.
Quién sigue después de los expendedores de gasolina, quien dice de los comerciantes y empresarios ¿quién se sumará al hartazgo?…digo para que revisen la historia y vean lo que sucedió en el pasado ese que mencioné al principio de la columna cuando los comerciantes y empresarios empujaron para deponer a los gobernadores Sánchez Cano y Mayoral Heredida.
El mundo al revés es tan efectivo que en las redes sociales se convoca a una marcha contra las protestas para este mismo domingo. El cuento de nunca acabar, como resultado, claro, de la tragicomedia oaxaqueña, donde lo que nos hace reír también nos hace llorar, porque no olvidemos que estamos ante una puesta en escena.
La decisión la tienen los diputados locales quienes podrían hacer el caldo gordo a Gabino Cué, si la iniciativa de ley de educación estatal enviada al Congreso es una revolcada del PETEO y se aprueba, ganaran tiempo como dicen los analistas políticos para después dejar el problema magisterial en manos del gobierno federal, es decir, ya no habrá nada que hacer en Oaxaca. En medio de todo esto habrá una pérdida histórica cuando el gobierno federal interponga una controversia constitucional. La idea es darle vueltas y vueltas a un asunto que son incapaces de resolver.
Ya veremos quienes son los diputados y diputadas que darán el sí al magisterio en esa alianza retorcida que no parece tener buen principio ni buen fin. Oaxaca está derrotado desde hace mucho tiempo, de otra manera no nos podríamos explicar los gobiernos de las últimas décadas y la cereza del pastel en que se ha convertido Gabino Cué.


@jarquinedgar