lunes, 18 de noviembre de 2013

Mujeres y Política Informe y demagogia



Gabino, inalcanzable y lejos de todo

Mujeres y Política
Informe y demagogia
Soledad JARQUIN EDGAR
El ritual se cumplió en Oaxaca. Se instaló la LXII Legislatura y un balance del gobierno de Gabino Cué que se autocalifica de bueno, de trascendente, de transformador. Así son las cosas no hay daño más terrible en lo personal, en lo social y todos los sentidos que el auto halago y, lo más terrible, tener un séquito aplaudiendo. Gabino Cué se convierte en el protagonista del cuento El rey desnudo o El traje nuevo del emperador de Christian Andersen.
Eso es lo que ocurre con todos los gobiernos, es como una epidemia, se contagian de un sexenio a otro y como vienen del mismo lugar podríamos decir que es una enfermedad hereditaria del priismo al multipartidismo y sin ideología y menos de principios básicos para caminar. Un obstáculo grave que les resulta difícil de saltar, porque como hemos dicho antes si algo falta en los políticos de este país es ética y ya no se diga la honestidad y no me refiero a la vergüenza con la gente, con el pueblo al que gobiernan, me refiero a la vergüenza con ellos mismos.
Aunque la corrupción del gobierno es un mal que atraviesa al país entero, algunos son peor que otros, pero a pesar de la corrupción en otras entidades del país las obras públicas se notan, si hablamos con la gente no con los funcionarios la gente se muestra contente, en Oaxaca no pasa eso. Y cuando vemos lo que dice Gabino en su actitud de aplauso personal y estrellita en la frente comprobamos que no hay límite ni pudor (visto este como un ensayo personal de la vergüenza).
El mandatario oaxaqueño habla de “avances” y de inversiones millonarias de pesos, destinados a miles proyectos de desarrollo social y combate a la pobreza, a obras públicas en salud, educación e infraestructura, entre otros muchos temas. Malas noticias para Oaxaca, sin duda, porque sus habitantes, mujeres y hombres, no han visto pasar nada. Porque una cosa es real, la comunicación social –es evidente- le ha fallado a Gabino Cué y no existe visibilidad efectiva y tangible o la comunicación social institucional ha hecho lo posible por sostener la mentira que, ¡oh cosa real y tangible! La ciudadanía no ve cómo ni por dónde quedaron los tres años de “esfuerzo, trabajo transformador…” y todas esas cosas que se dicen en los discursos políticos. Eso sin contar la respuesta del nuevo legislador, Jesús López de pena ajena, obediente, incapaz de hacer la mínima crítica, halagador, rastrero, sí también.
¿Por qué las obras del gobierno multicolor que encabeza Gabino Cué no se ven, no se sienten, no pegan ni en el imaginario ni en la vida de cada persona que reside en este territorio de desencuentros? La respuesta correcta es que entre el dicho y el hecho hay mucho trecho. Discursos poderosos sin sustento alguno.
Ejemplos sobran: seis mil 800 millones de pesos en el sector salud en los tres años y luego el desfile de obras como cuatro hospitales comunitarios y otras maravillas médicas, que traducidos a la realidad ustedes saben lo que representan esos hospitales y que luego terminan en partos mal atendidos, en mujeres que paren como ya lo hemos dicho en el jardín, en la calle o en el baño, todo dentro o cerca de una clínica y cuyos problemas se resuelven corriendo al director.
Sin duda es importante hacer obras como hospitales, pero más importante es dotarlos de equipo y personal médico consciente, sensible y no machista o misógino que no ve a las mujeres como personas con derechos, de ahí que “el tesoro más preciado” por el sistema patriarcal, como es el hecho de que las mujeres sean madres no importe en los hechos concretos. Por eso las decisiones que se toman en el sistema de salud local, y como decía mi abuela Lucha: el hilo siempre se rompe por lo más delgado. Tal parece que los Servicios de Salud de Oaxaca son pura cabeza y cabeza de amigo.
Me pregunto si la muerte materna, aunque las cifras oficiales digan que han disminuido, así como los cánceres que afectan a las mujeres y que nos alejan de los vergonzosos primeros lugares, producto también de la desigualdad social y de género,  como los hechos de mujeres pariendo fuera de las clínicas por falta de atención oportuna, con eficiencia y profesionalismo, pero sobre todo con humanidad y ética, no les quita el sueño ni al secretario de Salud, Germán Tenorio ni al propio gobernador. Misoginia pura.
Por eso dicen las expertas, de nada sirven las obras si lo que está ausente son las políticas públicas con visión de género, lo cierto es que en Oaxaca “esas políticas” no existen y los resultados los tenemos a la vista, lo que sí hay en el Instituto de la Mujer Oaxaqueña son actos de corrupción y nula atención a quienes tocan las puertas de ese lugar. En cambio, su titular Anabel López descuida sus actividades para cabildear y convencer a los diputados y diputadas que ya se fueron sobre la idea de no aprobar la Secretaría de la Mujer, que por supuesto y de acuerdo con el dictamen, la dejaría sin hueso. No hay ética ni honestidad.
Estoy segura, muy segura que cuando se refiere al porcentaje de personas que se alejaron de la pobreza extrema se refiere al Gabinetazo, sus colaboradores cercanos, algunos de los cuales salieron súper-vivos; porque por otro lado, las cosas no pintan nada bien para nadie. Porque en su propio gobierno existe la lista de raya ¡Viva Don Porfirio! Y luego nos quejamos de lo que en el norte le pagan a los jornaleros peor que esclavos y esclavas tenemos que decir.
En su administración el asesinato de mujeres también ha quedado corto en su andar. No se trata de mirar las alarmantes cifras que no reconocen, primer error; segundo se piensa que con reuniones con organizaciones sociales se va a resolver el problema, pero algo pasa, algunas de esas organizaciones dejan de protestar, de salir a la calle a demandar, optan por callar, por bajar la voz, así les dijeron que se ven más bonitas.
Y aunque el gobernante dice, con toda desfachatez que combate el feminicidio, lo cierto es que no es así. Las cifras de su gobierno han superado con mucho las que en 2010 dejó Ulises Ruiz, aún con todo y que el ex mandatario no hacía nada para evitar la impunidad y la violencia contra las mujeres.
Con Gabino, como con Ulises Ruiz, José Murat y Diódoro Carrasco nada cambia, porque la perversidad los atraviesa. Cada uno tiene su dedo chiquito para ejecutar acciones contra el pueblo. El ex procurador Roberto Pedro Martínez, de tiempos de Carrasco Altamirano, de infeliz memoria para los pueblos loxichas; con Murat podríamos mencionar a varios pero él, el propio ex mandarario se bastaba a sí mismo, claro está; con Ulises Ruiz ¿quién olvida al Chucky y la burbuja cegadora? Y ahora con Gabino envuelto en una nueva burbuja integrada por los niños bien del primer círculo, pero el capo de capos resultó ser Jorge Castillo. Por eso tanta molestia en una buena parte de la ciudadanía, porque los escenarios de la maldad se repiten y Gabilón como si nada y la contralora Perla Woolrich ni se entera o también le dicen que se quede calladita.
Lástima no tengo idea si un día llegará el tiempo en que un gobernante se pare en la tribuna del Legislativo para decir que combate la corrupción y que decidió encarcelar a sus amigos por corruptos, o que renuncia por incompetente… entonces ese sí será informe, por lo pronto la ciudadanía oaxaqueña fue testigo de otro acto demagógico sin trascendencia en la gente a la que dice gobernar.
La buena noticia la dio el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana a través de la Dirección de Sistemas Normativos Internos, que dirige la académica Gloria Zafra. Porque este organismo ordenó al gobierno municipal de San Bartolo Coyotepec reponer la elección de sus autoridades, luego de que las mujeres fueron objeto de violación a sus derechos políticos. Eso demuestra que no es lo mismo tener hermano diputado a no tener hermano diputado, como ha de pensar Horacio Sosa.
Sin duda alguna, la denuncia de las mujeres de San Bartolo Coyotepec será ejemplo para el resto de las mujeres de la entidad porque sienta un precedente frente al machismo que prevalece en esta entidad, como muestra de que lo que no existen son políticas públicas con perspectiva de género.
@jarquinedgar

domingo, 17 de noviembre de 2013

Dea Esperanza Velasco, biografía de una mujer de izquierda y que luchó por la clase obrera







 Dea Esperanza Velasco
Biografía de una mujer de izquierda y que luchó por la clase obrera



Este sábado 16 de noviembre falleció en la ciudad de Oaxaca la licenciada Dea Esperanza Velasco, reproducimos aquí, con autorización de su sobrino el ingeniero Augusto Velasco su biografía.

Por Augusto VELASCO*
Dea Velasco nació el 14 de febrero de 1916 y empezó sus estudios en la Escuela La amiga de la Niñas en Zaachila, a donde terminó el primero y segundo años. En 1924 se fue a Oaxaca para estudiar el tercer año en La Academia, el cuarto y quinto en la Benito Juárez y el sexto en la Escuela Federal Tipo. Después por problemas económicos dejo de estudiar y fue en 1932 cuando reinicio sus estudios entrando a cursar la Carrera de Farmacia en el Instituto de Ciencias y Artes del Estado. Dea recuerda que cuando se acercaban los exámenes finales que tenían lugar al término del año, Juan, su hermano, la despertaba todos los días a las tres y media de la mañana, para ir al zócalo a estudiar con otros compañeros bajo las luces de los faroles. Esta costumbre, en aquél tiempo, obedecía a que en varias de las casas no había luz eléctrica y sólo se podía disponer de la tenue, amarillenta e inquieta luz que proporcionaban las velas y el ocote.
Alrededor de las seis de la mañana todos los estudiantes reunidos paladeaban un sabroso café preparado por Jorge Pérez Guerrero, en un tarrito que sacaba de su escondite en uno de los fresnos, calentando el agua de la pila cercana, con las ramitas secas que caían de los muchos árboles del zócalo. Después, alrededor de las seis y media, pasaba el panadero con su gran canasta, vendiendo sus sabrosas y calientitas hojaldritas, que alguien podía comprar para convidarles a los demás.
Al comenzar el año de 1933 Dea se inscribió también en la preparatoria y cuando estudiaba el tercer año, la nombraron Presidenta de la Sociedad Femenil, e intervino en el movimiento de huelga del Instituto de Ciencias y Artes del Estado. Al terminar la huelga la alumna Dea leyó al llegar por la mañana al instituto, un pizarrón colocado en el primer patio que decía algo así como... y un grupo de alumnos, se avisa que se expulsa a Dea Esperanza Velasco Jiménez por comunista y profesar ideas disolventes. Dea siendo aún estudiante, se relacionó con los sindicatos de Oaxaca, entre ellos el de textiles, de la fábrica de Hilados y Tejidos de San José, Vista Hermosa; el de los Electricistas, de los Panaderos, los de Industrias Varias; en Tuxtepec, con el de los Cargadores, y Estibadores; y en Loma Bonita, con el Sindicato de Piñeros, llegando a ser la Secretaria de Finanzas y Acción Femenil de la Federación de Trabajadores del Estado de Oaxaca. El éxito que tuvo Dea con los sindicatos, siendo jovencita, fue grande gracias a su dedicación y entusiasmo. Dea conoció a varios compañeros mayores que ella, como el profesor César Elías Sosa, Manuel Zárate Aquino, Juan Robles, Pedro Palacios y otros, que la orientaron mucho. Entre los asuntos laborales de la época destacó la defensa de los veintidós trabajadores despedidos de la Fábrica de Hilados y Tejidos de San José Vista Hermosa, propiedad de Don Mateo Solana. Así fue que promovieron su reinstalación en la Junta Federal de Conciliación, terminando por ganar el juicio definitivo ante la Junta Federal en la Ciudad de México. En ese entonces Dea ya estudiaba en la Universidad Nacional de México y cuenta que, con el compañero Bartolo Ramos apoderado de los trabajadores de la fábrica, fue a la Junta Federal de Conciliación de la que era titular el licenciado oaxaqueño Manuel R Palacios. El Lic. Palacios atendió muy bien a Dea y le consiguió una audiencia con el Secretario del Trabajo que era el licenciado Ignacio García Téllez, el cual después de leer el laudo le pareció muy bueno, aunque remarcó que lo difícil era que se ejecutara, pues el Sr. Solana era poderoso y acostumbraba sobornar a los funcionarios que le significaban algún problema, era pues, dijo, fundamental que el laudo lo ejecutara una persona honrada. Entonces fue cuando llamó a Manuel García Ledesma que era maestro rural y a un abogado especialista en derecho del trabajo, al que le dio el expediente y le dijo refiriéndose a García Ledesma: te llevas a este muchacho y lo instruyes en la forma en que debe ejecutar este laudo.
Después de esta reunión se regresaron todos a Oaxaca, quedando previamente de acuerdo en que ninguno debería establecer contacto con el funcionario que enviaría la Secretaría del Trabajo. Cuando García Ledesma se instaló en el hotel, los enviados de Solana lo trataron de comprar, pero todos sus esfuerzos fueron inútiles y cuando Solana se convenció de ello, a regaña dientes convino en reinstalar a los obreros despedidos.
Cuando se involucró Dea en el movimiento obrero tenía de quince a dieciséis años de edad, era pues muy jovencita cuando asistía a las reuniones de trabajadores. Aquellos eran tiempos en los que a la mujer se le relegaba mucho, así que fue excepcional y hasta cierto punto extraño para parte de la sociedad oaxaqueña, que Dea asistiera a las asambleas por la tarde y noche, aunque siempre acompañada de su pequeño sobrino. La actitud de Dea le fue ganando cierta animadversión en el Instituto, hasta que se decidió a irse a estudiar al Distrito Federal.
En el DF trabajó como farmacéutica, hasta que finalmente se acercó a la Universidad Obrera de México, donde trabajó corrigiendo las publicaciones y ayudando en la hemeroteca. Ganaba ochenta pesos al mes.
Prosiguiendo con el relato de la reinstalación de los obreros, dice Dea que el día de la ejecución del laudo para reintegrarlos a sus puestos en la fábrica, fue de fiesta, estuvieron presentes los líderes obreros oaxaqueños. Dea no pudo asistir pues en esas fechas ya estudiaba y trabajaba en el D.F. Llegaron a la fábrica muchos camiones repletos de obreros y campesinos, hubo varias bandas de música, se quemaron muchos cohetes, cámaras, ruedas catarinas y se cantó el Himno Nacional además de muchas canciones revolucionarias, y se repartieron tamales, chocolate, pan, tortillas que aparecieron al momento como por encanto. Todos cooperaron dentro de su miseria pero con alegría y finalmente, organizaron una guardia para que acompañara día y noche a los obreros reinstalados para prevenir cualquier intento de que fueran despedidos. Ese día dice Dea emocionada, fue memorable para el novel movimiento obrero, que en sus inicios tuvo líderes honestos y verdaderamente comprometidos.
También comentó Dea que a raíz de la formación de sindicatos obreros en el Estado, florecieron algunos en la región de Tuxtepec, elevando el nivel económico y social de sus agremiados.
En Tuxtepec los cargadores de comercio que eran un pequeño grupo de once personas, ganaban apenas lo necesario para sostener a sus familias, hasta que formaron una cooperativa y así, aportando cada semana parte de su salario, lograron adquirir su primer camión que les ayudó a transportar la mercancía pesada con mayor facilidad. La cooperativa creció hasta tener en servicio 7 camiones de carga. En lo personal cada obrero mejoró su vivienda y a su familia, pues hasta pudieron enviar a sus hijos a estudiar al D.F. La cooperativa logró, tiempo después, tener una panga para atravesar el río Papaloapan transportando carga, así como una lancha de motor para pasaje. La panga la compraron de oportunidad pues estaba fuera de servicio y la reconstruyeron, sin saber que la obtención del permiso para operarla sería difícil.
Cuando los compañeros fueron al DF a la Secretaría de Marina y comenzaron a tener serias dificultades me contactaron dice Dea, y les hice algunos oficios y la solicitud para la operación de la panga, adjuntado todos los documentos para completar el expediente. Al volver a la Secretaría por informes, comprobaron que el permiso sería muy caro, pues los depósitos que había que hacer eran muy altos, por lo que solo los conseguían las empresas de fuerte economía. Fui entonces con los obreros a consultar el problema con mi maestro de la Facultad de Derecho, el Licenciado Carlos Franco Sodi que era oaxaqueño y en aquel entonces Procurador Federal de Justicia.
Mi maestro nos recibió con gusto, cuenta la licenciada, y nos dijo que por coincidencia estaba citado al día siguiente con el Secretario de Marina para comer y me llevó con él. Antes de la comida lo espere en la puerta del Restaurante Manolo y cuando llegaron le planteé al Almirante nuestro problema. El Secretario me oyó con paciencia y me dijo que al otro día fuera a su oficina a entregarle la documentación, pero entonces, aprovechando la oportunidad, le dije: aquí traigo los papeles Almirante y le enseñé los documentos que llevaba y que él amablemente recibió, citándome para el día siguiente en sus oficinas con los obreros. Así de fácil conseguimos la concesión. Algunas semanas más tarde los compañeros me invitaron a la inauguración del servicio con la panga y con gran sorpresa vi que a la panga le habían puesto mi nombre: Panga Dea, por lo que avergonzada agradecí la atención. La operación de la panga les trajo grandes beneficios económicos. Las veces que fui a Tuxtepec por algún problema de los compañeros, siempre tuve casa y comida, ya que por la venturosa gestión no había cobrado un solo centavo.
La Señora Dea comenta que estando en la zona del Papaloapan tuvo la oportunidad de contactar en alguna ocasión a los compañeros de Loma Bonita, los que le contaron que tenían perdidas en la venta de la piña al competir contra la de Hawái, pues la piña local era muy dulce y la de Hawái es agridulce y por eso gustaba más. En ese momento se me ocurrió, pues fui farmacéutica, dice Dea, mediar el jugo con ácido cítrico, por lo que los compañeros llamaron de inmediato al químico que hizo la composición ante la mirada de todos, después al probarla gustó mucho. Desde entonces al jugo de piña de Loma Bonita se le adiciona el ácido cítrico.
La industria de la piña lamentablemente se vino abajo por culpa del Gobierno del Estado que impuso fuertes aranceles. Igual sucedió con la producción del chile jalapeño que se cultivaba en la zona y que había alcanzado un buen nivel de ventas. El chile decayó más aún al cierre de la fábrica de conservas de Clemente Jackes. Años más tarde operó en la zona la Fábrica de Papel de Tuxtepec, que originó la tala desmedida de bosques, lo que ocasionó que el río Papaloapan y sus afluentes hubieran disminuido en forma excesiva su volumen de agua. La disminución del agua en la zona ha afectado también la producción de las jugosas frutas, que
por el clima eran abundantes, como: el aguacate, chicozapote, mamey, y los cítricos como la naranja, toronja y el limón.
El plátano también se vendía en el mercado internacional con mucho éxito, pues al principio de la década de los años veinte, un huracán destruyó los cultivos de plátano en Brasil, Santo Domingo, Nicaragua y Costa Rica, así que la compañía Standard Fruit comenzó a comprar en Tabasco, Campeche y parte de Oaxaca, miles de toneladas de plátano roatán que se exportaban principalmente a Europa. Mientras tanto, en América Central se recuperaron los cultivos de plátano y sin conocer esta situación, los tabasqueños y oaxaqueños demandaron alzas de precios y declararon una huelga general contra los Standard Fruit. Esta empresa monopólica se vengó suspendiendo de improviso la compra, y así diariamente miles de toneladas de plátano se echaban a perder. No contentos con ese daño, introdujeron en los cultivos el mal de Panamá que atacaba los troncos de las plataneras.
También propiciaron el chamusco, el cual ya floreando la mata invade todo el tronco secándolo. Como consecuencia de esto, la depresión económica se hizo sentir y solamente los cargadores y estibadores sobrevivieron con sus cooperativas, las que finalmente se liquidaron cuando se construyó el puente sobre el río Papaloapan.
En ese tiempo se creó en el DF la Comisión Nacional del Maíz dirigida por el Lic. Ramos Millán, que entre otras actividades tenía la de perforación de pozos profundos. A esta institución entré a trabajar sin sueldo para esperar alguna oportunidad de contratación. En cierta ocasión al entrar al despacho del licenciado para comentarle un oficio, entro conmigo el Jefe de Perforación, que le aviso a Ramos Millán que había terminado el trabajo encomendado. El Sr. Ramos le contesto que siguiera con las demás perforaciones en esa misma zona de Guanajuato.
Al salir del despacho el perforador, le dije a mi jefe ¿y porque no envía usted la perforadora a mi tierra, Zaachila en Oaxaca, allí la gente tiene muchos problemas para conseguir agua, y proseguí con un discurso apoyando mi solicitud. Ramos Millán me oyó, pero terminó diciendo autoritario que posteriormente veríamos ese asunto. Dea cuenta que se sintió ofendida, le rodó alguna lágrima por la mejilla y salió del privado con el propósito de renunciar.
Pasando no más de una hora, la fue a ver el paisano Ing. Norberto Aguirre Palancares, quien mostrándole un oficio le dijo: lea usted. Ya no trabajo aquí, le contesto Dea, por lo que el Ing. Aguirre le leyó el contenido, que era la orden para que la perforadora se trasladara a Zaachila, Oaxaca, a perforar el primer pozo de la región.
Un día domingo por la tarde asistió Dea acompañada de su hermano César a la primera Feria del Libro que se celebró en el Monumento a la Revolución, adonde visitaron todos los stands, deteniéndose finalmente en el que vendían las obras del Lic. José Vasconcelos, allí hojearon el Ulises Criollo con detenimiento, el dependiente al notar su interés les mostró otros libros del mismo autor. Finalmente los hermanos vaciaron sus bolsillos para ver que podían comprar en presencia de un señor que sentado los observaba. Finalmente al discutir los jóvenes sobre que título comprar, el desconocido intervino sugiriéndoles que compraran la colección, a lo que los jóvenes respondieron que como eran estudiantes llegados de Oaxaca ya habían leído algunos en la biblioteca del Instituto. Después, cuando Cesar se acercó a la caja a pagar su compra, el cajero les entregó regalada una colección completa de José Vasconcelos, que era aquel señor que había platicado con ellos, Vasconcelos era como se ve, un hombre humilde y humano.
En ese tiempo Dea terminó la carrera en la UNAM y preparo su tesis de examen profesional, con el tema El Derecho del Trabajo en la América Latina y su Reflejo sobre la Clase Obrera. El día del examen el licenciado Vicente Lombardo Toledano, Director de la Universidad Obrera donde Dea trabajaba, le firmó por la mañana algunos papeles y le dijo que en la tarde le encargaría otro trabajo urgente; entonces Dea le dijo que no iba a poder ayudarlo pues tenía planeado pedirle permiso para atender un asunto inaplazable. Lombardo Toledano le preguntó qué asunto era y Dea, rápidamente, le contestó que un compañero la había invitado al cine. Lombardo, que era muy comprensivo, le concedió el permiso, así que Dea después de comer se fue a la Facultad de Derecho de la UNAM. El presidente del jurado fue el rector, Lic. Mario de la Cueva; el secretario, el Lic. Manuel R. Palacios. De la Cueva era además profesor de Derecho del Trabajo y le había dirigido la tesis. Dea pasó el examen y entre sus amigos presentes estaba Antonio Acevedo Gutiérrez, reportero de El Popular, periódico de la Universidad Obrera de amplia difusión. Islas, un impresor y líder de la colonia Cosmopolita le llevó un ramo de rosas y Dea se excusó de que no habría festejo y mucho menos la acostumbrada cena con el jurado, pues no contaba con nada de dinero, así que sólo algunos compañeros fueron a la casa y compraron, en la panadería Sol de la esquina, una bolsa de bolillos y una caja de chocolate Morelia Presidencial para festejar.
Al otro día Dea llegó temprano al trabajo y al presentarse en la oficina Lombardo la llamó y le preguntó: “¿cómo estuvo la película?, ¿cómo se llamó?” Al oír las contestaciones inventadas por Dea le espetó: “¡No es cierto!, ¡miente usted! ¡Mire!” y le enseñó el periódico El Popular con la fotografía de Dea que decía: “Brillante examen profesional”. Dea, apenadísima y con una humildad sincera, le dijo que había tenido miedo de avisarle por no saber si sería aprobada. Dea nos contó después que Lombardo le habló muy bonito y le dijo, entre otras cosas, que no debía ser tan humilde. Al medio día Lombardo tocó el timbre de reunión de emergencia a todo el personal y, al llegar todos al salón de juntas, vieron con sorpresa que había una mesa puesta con mantel blanco y tarjetas señalando el lugar de cada uno. Al llegar Lombardo invitó a todos a sentarse y explicó que esa comida era en honor a Dea y habló y habló, tan bonito como sabía hacerlo, terminando Dea por llorar ante el aplauso de todos. Dea siguió trabajando en la Universidad Obrera dando apoyos por órdenes de Lombardo, entre otros a los compañeros del Sindicato de Cinematografistas. Pero al poco tiempo le suspendieron el subsidio a la Universidad Obrera, pues Lombardo se había peleado con Fidel Velásquez, el famoso líder corrupto de la CTM. La situación hizo crisis y Dea comenzó a dar clases en una escuela secundaria. En ese tiempo Dea vino a Oaxaca con los ex alumnos del Instituto y a su regreso el doctor Francisco Cid Fierro le propuso matrimonio. Tuvo una niña, María, que le volvió a encender su semblante de alegría.
Por esos meses el licenciado Carlos Franco Sodi la nombro Agente del Ministerio Público del Juzgado Octavo de lo Penal. Más tarde, el Presidente Díaz Ordaz la nombró Juez Segundo Familiar.
Antes de cumplir los 88 años de edad, la Señora Dea fue a Zaachila con Marcelina, su ayudante,
a comprar lo necesario para adornar el altar de la tradicional festividad de los muertos. Con las compras, dijo, se llenaron los canastos que dejamos en la tienda de Oliva, mi sobrina, para ir al Solar de la Nogalera a recoger nueces. Cuenta Dea que en el solar, que es extenso, habían perforado un pozo de 8 mts. de profundidad al que le había puesto un brocal muy bajo de piedra y troncos y se habían sembrado unos arbolitos a su alrededor. El mediero Nato, sin mi autorización, sembró milpa que en esos días tenía ya elotes, así que al caminar entre la milpa cortando algunos de ellos me resbale hacia el pozo que no se veía, pues estaba cubierto de hierba.
Al caer, dice, me sumí hasta el fondo, me impulsé hacia arriba y al subir no encontré de dónde agarrarme firmemente, así que grité muchas veces lo más fuerte que pude, pero Marcelina no me oyó pues se había alejado para levantar las nueces que habían caído de los nogales lejanos. Seguí luchando por salir, me sumía, llegaba al fondo del pozo y me impulsaba de nuevo hacía la superficie. Todo el esfuerzo era inútil pues el brocal no tenía ninguna hendidura de donde me pudiera agarrar. La situación era desesperante pues las fuerzas se me habían agotado, sin embargo no entré en pánico y solo le pedí a Dios, por última vez, que me diera la fuerza suficiente en mi último intento para alcanzar la orilla del brocal, entonces, me impulsé con todas mis fuerzas y al llegar a la superficie grité lo más fuerte que pude varias veces.
Afortunadamente Marcelina me escuchó y al llegar me ofreció su mano para que saliera pero al jalarme no me pudo aguantar. Viendo esto le dije, ve a la casita y tráeme una reata grande y un horcón, pero apúrate, pues ya me faltan las fuerzas y los dedos me duelen mucho, pues con las uñas me había prendido en el brocal y pared del pozo. Al regresar Marcelina me dijo que no había nada pues se habían robado las reatas y que además no había horcones
por ninguna parte. Entonces le dije, ya desfalleciente, ve al camino y llama a algún hombre que vaya pasando para que me ayude. Ya para entonces los dedos de las manos me estaban sangrando. Afortunadamente al poco rato vino un muchacho joven que había detenido su tractor y que me jaló de los brazos y me sacó del pozo. Le di las gracias y él se despidió y se fue para avisarle a Oliva para que enviara un taxi a recogerme. Después de un rato, aún con dolencias me levanté, caminé a la casa, le pedí a Marcelina que me trajera agua limpia y me bañé para limpiarme la basura y el lodo, también le pedí que me trajera ropa limpia del ropero y cuando me amarraba las cintas de los zapatos, llegó el taxi con una enfermera que había mandado Oliva, que me ayudó a trasladarme al centro de la población. Oliva me esperaba en la puerta de su casa y me dijo que subiera a la recamara pues la cama estaba preparada. Le agradecí  su atención y le pedí que ordenara al chofer que me llevara a mi casa en Oaxaca para saber si era necesario que me atendiera un médico. Me llevé mi bolsa de mano con boletos y billetes que se mojaron haciéndose una sopa. Llegué a mi casa y lo primero que hice fue volverme a bañar para limpiarme completamente. Bien seca y vestida de limpio fui a la cocina y me tomé una copita pequeña de mezcal, pues tenía mucho frío, me metí a la cama y pasado un rato oí que llegaban mi hija y su esposo a comer, me levanté y me presenté a la mesa sin contar lo sucedido. Al rato sonó el teléfono y era Oliva que preguntaba el tratamiento médico que me habían dado y si tenía fracturas. En ese momento todos se sorprendieron y mi hija María y su esposo me revisaron, pero afortunadamente no tenía nada más que moretones y dolor en los dedos de las manos.
Así pasó este capítulo de la vida de la Señora Dea. Ella siguió viviendo como si no hubiera pasado nada.