lunes, 15 de diciembre de 2014

Mujer: elogio de mi cuerpo



Mujer: Elogio de mi cuerpo.

Por: Noemí Domínguez Gaspar *


 La boca
(fragmento)

Entre labio y labio
cuánta dulzura guarda
mi boca abierta al beso,
estuche en que los dientes
muerden vívidos frutos,
cuenca que se llena
de jugos intensos
de ágiles vinos
de agua fresca,
donde la lengua
leve serpiente de delicias
blandamente ondula,
y se anida el milagro
de la palabra.

Alaíde Foppa / Elogio de mi cuerpo



En el centenario del nacimiento y a más de tres décadas de la desaparición forzada de Alaíde Foppa, sumamos un esfuerzo colectivo para sobreponernos a aquellas historias que nos lastiman. Decidimos honrar con la palabra, con las acciones, a aquellas personas, y en particular a esta escritora que nos fue arrebatada, como quien arrancará el resplandor de una luna llena en una noche que parece no tener fin, es esa oscuridad fría y dolorosa de la violencia de Estado, las desapariciones forzadas, al igual que los feminicidos, son crímenes de lesa humanidad.


Después de este preámbulo agridulce, diré que el cuerpo ha sido un tema recurrente en varias corriente literarias, entre las cuales se encuentran escritoras como Alaíde, quien presento una particularidad, enunciar a través de este elogio, cada parte de su cuerpo de mujer, para sí misma, sin duda, para su goce, para dejar evidencia de su paso por este mundo. Su obra “elogio de mi cuerpo” es un acto sublime de transgresión, que ella dividió en dieciocho apartados (ojos, cejas, nariz, boca, orejas, pelo, manos, pies, senos, cintura, sexo, piel, huesos, corazón, venas, sangre, sueño y el aliento). Reflexionar en torno a esta obra me parece fundamental en estos tiempos en que nuestros cuerpos, en lo colectivo y en lo individual no son enajenados, sustraídos, violentados, este conocimiento del cuerpo ha sido por mucho tiempo, una actividad estrictamente negadora. Hasta no hace algunas épocas, este era un conocimiento en tercera persona,  en torno al cuerpo reinaba una atmósfera de incertidumbre.

Del racionalismo devino el dualismo mente-cuerpo que configuraba parte de la ideología en la modernidad occidental, el cuerpo había sido visto preponderantemente como un mero "objeto", tolerablemente de ser disociado del verdadero "ser" la razón o el alma, de la cual, además, se esperaba que ejerciera el control sobre la materia corpórea y sus siempre sospechosos impulsos(de la naturaleza, no domesticada, a la cual estábamos- estamos- asociadas, las mujeres).

Considero que históricamente, dentro de la conformación de nuestro Estado-nación-capitalista y patriarcal, se han establecido mecanismo de control que desmovilizan a las personas, particularmente a la mujeres; parto de que dichos limites se pueden leer en el cuerpo y en la sexualidad, incidiendo en la vida privada y colectiva, y estas a su vez tienen expresiones de regulación pero también de una fuerte represión, derivada principalmente de la instauración de miedos, prejuicios y tabús.


Ahí radica la importancia de nombrar lo invisibilizado, el placer  de la palabra que nos nombra en el mundo ¡Mujer! ¡Cuerpo! Encuentro totalmente pertinente poner en el centro del debate, de la creatividad, de la reflexión, la diversidad que permea nuestros soportes físicos en este mundo material, los cuerpos de las mujeres[1],que han sido no sólo enfermados, censurados, mediados, cosificados, violentados y negados en algunos espacios de la vida pública y privada.


Nuestros cuerpos como mujeres, han sido expropiados no sólo para la reproducción de la vida, sino también como cuerpos para otros, como se podría analizar a profundidad en el ámbito sexual y erótico, el hecho de ser-cuerpo no ha podido ser a priori un acto primigenio y “natural”, así como tampoco lo podría ser la vindicación de autonomía para con nuestros cuerpos, cuya defensa surge a partir de diversos procesos de reflexión y autoconciencia en colectivos de mujeres que se cuestionan el orden establecido y su lugar en el mundo.

Elogio de mi cuerpo, es una muestra de la literatura feminista abocada al uso del lenguaje metafórico en el ámbito del cuerpo y lo erótico, una obra cuya estética podría ser tildada de obra narcisista, sin embargo, me parece que es el reflejo, la declaración abierta y pública del cuerpo de todas, sin egolatrías ni falsos arquetipos, su obra refleja la diversidad de mujeres, en cuyos cuerpos hay abundancia, pasiones y amores.



Para la mujer que yo quiero, que irrumpió en mí, en el tiempo y a la distancia.






*    Antropóloga feminista, nacida en el último suspiro de la Oaxaca de los 80's, ciudadana del mundo mundial.
[1]    Los cuerpos de los hombres también han sido regulados por el sistema capitalista-patriarcal, sin embargo considero que presenta otros matices que no giran necesariamente en torno a la sexualidad, sino a la imposición de una masculinidad hegemónica basada en el uso de la fuerza a través de la violencia.