lunes, 30 de marzo de 2015

Palabra de Antígona Violencia Política: Mujeres en Campaña

Palabra de Antígona
Violencia Política: Mujeres en Campaña

Por Sara Lovera
Hay realidades que ya nadie puede ocultar. El México efervescente, en rebeldía, con enojo se manifiesta todos los días. Las protestas se multiplican en todas partes. Hombres y mujeres buscan trabajo, salario, seguridad cotidiana sin respuesta.
Los políticos han perdido credibilidad. La ausencia de los 43 nos echa a la cara la incapacidad de nuestro sistema judicial para convencernos, aunque se reitere con énfasis y cotidianamente 104 detenidos, presuntos responsables de hechos de salvajismo que nadie atina a explicarse.
En ese ambiente, si de barbarie, las mujeres, 50 por ciento de las listas electorales para la renovación de los congresos nacional y estatales para 2015, tendrán que salir a las calles a convencer a la ciudadanía de que son un opción posible.
Apenas hace tres días en la ciudad de Oaxaca, donde se respira temor y angustia, como se respira en Guerrero,   la magistrada del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), María del Carmen Alanís Figueroa, advirtió de la violencia política contra las mujeres.
Se explicó claramente. Hay ejemplos, dijo, según informaciones de la prensa,  las precandidatas recibieron amenazas para registrarse, hay candidaturas fraudulentas, toda clase de recursos para no cumplir con la paridad constitucional, para no cumplir con las leyes electorales locales, que en muchos casos también garantizan paridad para armar las planillas municipales.
La magistrada  dijo más. Muchos dirigentes obligan a las aspirantes a firmar renuncias en blanco, muchas otras fueron registradas en distritos donde es muy probable que pierdan. Pero esto que ya está calificado como violencia política de género,  se traduce en acciones u omisiones que perjudican o anulan el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos políticos del ser humano.
Qué pasa además. Que las dirigencias partidarias les ocultan información; procuran un ambiente hostil para que las comunidades violen los derechos de las mujeres. Ya empiezo a oír las justificaciones: “se trata de usos y costumbres” o bien “voluntariamente renunció y paso un hombre a la lista” o más “la verdad ninguna ha querido participar, prefieren estar con sus niños” y así  sus derechos para votar y ser votadas siguen cercenados.
 Ante ese escenario, lograr la participación de las mujeres parece enfrentar la anulación de facto. Desde la perspectiva de la  magistrada, las candidatas podrían generar cambios y ser abanderadas para resolver problemas sociales.
La realidad es otra. En marzo, el mes de las mujeres, fue asesinada en Guerrero, Aidé Nava González, precandidata a la alcaldía de Ahuacuotzingo, y unos días antes también fue asesinada una dirigente priista en San Luis Potosí. No sabemos cuál es el curso de las investigaciones, pero evidentemente el mensaje es “no participen”, no se crean que ya se logró la paridad.
A ello hay que agregar a los agoreros del atraso y la desmesura, la ignorancia y la barbaridad. La historia ha demostrado que hay muchos riesgos, que existe una cultura machista que no admite, no soporta imaginar congresos paritarios, espacios de poder compartidos. Todavía  estamos escuchando a muchos líderes locales, de los distintos partidos políticos decir que no existen mujeres, que no hay perfiles, que de dónde las van a completar sus listas.
Escuchamos igualmente a los comentaristas de la radio, a los “analistas”.  Algunos se preguntan si realmente en la Reforma Política se garantiza eso, que parece venir de otro planeta. Prefieren, con frecuencia,  no hablar de eso.
Por eso nos sorprendió que en la reunión en Oaxaca, el consejero presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova,  en un foro denominado  "Mujer y política. Avances y retos de la participación política de las mujeres de Oaxaca y México",  asegurara que la igualdad de las mujeres es una realidad incontrovertible en las candidaturas.
Córdova  fue clarísimo al manifestar cuál será su actitud, como responsable principal del proceso, dijo que el INE  "será absolutamente intransigente en el cumplimiento de las reglas de paridad en las candidaturas del proceso electoral federal".
La reforma política promulgada en 2014 estableció que debe existir una paridad en las candidaturas para la Cámara de Diputados para que sea un 50 por ciento para mujeres y otro 50 por ciento para hombres.
La campaña nos dará crónicas ya anunciadas. No sabemos cómo se resolverán las controversias, las mañas, las artimañas, las trampas, los pretextos, cómo ya hemos visto en algunas entidades y hemos visto en el pasado. Además inclúyale a los que piensan, como en el siglo XIX, “hay otros problemas, realmente importantes” que no tienen que ver con mujeres que renuncian a su feminidad.
La preocupación es clara, aunque se mantenga un silencio aterrador. La violencia que se ejerce todos los días en contra de las mujeres parece no ocupar a los agoreros que señalan que tal vez no haya mujeres capaces, que quizá se promoverán solamente a las esposas, amantes, primas, sobrinas, hermanas y que seguro ellas no tendrán espacios de poder, porque las controlan y mandan quienes las han registrado y les han pedido subordinación y obediencia.
Lo cierto es que quién sabe. No importa que la magistrada Alanís haya dicho que se necesitan instituciones capaces de entender y aplicar lo que se llama a perspectiva de género. Y luego pidió a las mujeres en campaña que  confíen en la justicia, para poder denunciar la violencia, el fraude o los intentos de no dejarlas llegar.
Por lo pronto es de hacer notar que también el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana, Organismo Público Local Electoral de Oaxaca, en ese importante foro, reiterara que la participación de las mujeres en la vida política es de vital importancia en la formación de una sociedad más justa e incluyente.
Lo cierto, sorpresivo e inquietante, es que se elegirán 500 personas para renovar la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, nueve jefaturas ejecutivas en igual número de entidades, 661 diputaciones locales y mil 15 jefaturas de ayuntamientos en 17 entidades federativas.
Es decir, se repartirán dos mil 185 puestos de representación. Idealmente 50 por ciento de cada sexo. Eso significa que podrán ser elegidas mil 92 mujeres.
Habrá que ver si es posible movilizar solidariamente a todas las instancias de género que se han creado hace muy poco en todo el aparato gubernamental; si rinde frutos el esfuerzo de algunas funcionarias de esas instancias y si es posible que las organizaciones de mujeres estén al pendiente, sin fundamentalismos, sin prejuicios porque hoy todas corren el mismo riego.
En ese contexto habría que agregar que la presidenta del Instituto Nacional de las mujeres, Lorena Cruz Sánchez, ha reiterado en diferentes escenarios  que  la protección y seguridad de las candidatas es propio de un sistema democrático,  que la violencia política es inaceptable y que solicitará medidas precautorias para todas las candidatas que participarán en las elecciones de junio próximo, por considerar que el asesinato de Nava González en Ahuacuotzingo, Guerrero, debe ser condenado por todos los sectores y todas las mujeres del país.
saraloveralopez@gmail.com  semexico.org.mx


domingo, 29 de marzo de 2015

Mujeres y Política Avances y retrocesos


Mujeres y Política
Avances y retrocesos

Soledad JARQUÍN EDGAR
Avances y retos de la participación política de las mujeres, como se llamó el foro convocado por la diputada Eufrosina Cruz Mendoza deja claro el panorama y desecha algunas incertidumbres, al menos teóricamente.
¿Cuáles son los avances y cuáles los retos? Los avances son visibles y un ejemplo es que al menos constitucionalmente la paridad es un hecho, está escrito como parte de las reformas electorales. De manera reiterada el consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova, ha dicho y repitió (en Oaxaca) “con todas sus letras que en el nuevo sistema nacional de elecciones no podrá haber “juanitas” ni interpretaciones que demeriten el cumplimiento del marco legal constitucional” y agregó (que) “el INE será intransigente en el cumplimiento de las reglas de paridad en las candidaturas del proceso electoral federal”.
Hay dos clases de instituciones que tienen que ver con la posibilidad de no permitir irregularidades en el proceso para cumplir con la paridad: a) INE y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), y b) los partidos políticos. De los primeros nos queda bien clara su posición no así de los segundos, que siguen torciendo las disposiciones, incluyendo sus principios internos, para lograr objetivos muchas veces ajenos a los intereses de su militancia.
Vemos a los partidos políticos ofreciendo candidaturas al mejor postor, respondiendo a intereses o facturas que se cobran, o respondiendo a intereses de poderes externos y caciquiles. Y cuando se trata de cumplir con la paridad es común encontrar los caminos en su pretensión de torcer la ley, que a veces si logran porque no todas las mujeres saben ni tienen mecanismos técnicos para llegar a los tribunales, de ahí que se empiece a pensar y a creer en defensorías de oficio para mujeres en cuestiones electorales.
En el foro, la magistrada del TEPJF, María del Carmen Alanís Figueroa, dio a conocer la conceptualización de la violencia política,  y reconoció que  no cuenta con una definición legal, lo cual no significa que no se pueda judicializar este tipo de violencia.
Entonces el reto persiste, la transformación de los partidos con esa verticalidad y horizontalidad que demanda la paridad, como también se dijo en el Foro Mujer y Política que convocó a un gran número de mujeres de partidos políticos y del sector público, pero también de organizaciones civiles que acudieron al llamado hecho a través de una enorme diversidad de medios.
Estamos entre la posibilidad y la realidad. No porque deseemos creer sino porque el cambio, como señalaron el viernes quienes expusieron en el foro, pasa por una transformación cultural. Las resistencias suelen ser tremendas y lo sabemos bien. Y eso implica una nueva cultura que lleve a la transformación y el reconocimiento de los derechos de las mujeres. Parece simple pero no lo es. Son más de 300 años, dijéramos más o menos documentado, buscando esa igualdad.
Lo expresado por el consejero presidente se queda ya en la tinta y el papel, en la memoria, los resultados nos permitirán juzgar con todos los elementos.
Ahora tenemos un reto fundamental que pone a prueba la democracia mexicana y en eso estamos como ciudadanía, los partidos políticos deben registrar al 50 por ciento de hombres y mujeres como candidatas, lo que dicho sea de paso no es garantía de que la mitad del congreso federal serán mujeres, pero sí puede haber más diputadas o el mismo número de las actuales.
Durante su intervención decía antes la magistrada Alanís Figueroa, se refirió a la conceptualización de la violencia política, es decir, las acciones, omisiones y la tolerancia que basadas en el sexo y en el género de una persona tengan como objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos políticos o de las prerrogativas inherentes a un campo público, o bien, la muerte, o el daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico.
Violencia política que sostiene es una amenaza para la paridad, por eso es importante plantearla, mostrarla, quitar ese halo de naturalidad que para muchas personas es la razón de su existencia y por ende de la exclusión, discriminación y violación a los derechos de las mujeres.
Por ello, la violencia política es otro de los grandes retos de esta contienda electoral, que lamentablemente tiene una larga historia en México, desde el reconocimiento tardío del voto universal de las mujeres que tiene apenas poco más de seis décadas, omisiones y una enorme cantidad de casos que se quedaron en la impunidad, como el asesinato de Guadalupe Ávila Salinas, candidata a la presidencia de San José Estancia Grande, en 2004, o el más reciente ocurrido en Ahuacuotzingo, Guerrero, en la segunda semana de marzo, en contra de otra perredista, Aidé Nava González.
En ese sentido, Alanís Figueroa señaló como ejemplos de esa violencia: las amenazas, las candidaturas fraudulentas, evitar cumplir con las cuotas, firmar renuncias en blanco, registros en distritos perdedores o violentos (que ya no está permitido), inacceso a los recursos financieros, uso inadecuado de recursos, ocultamiento de información. Y justamente en eso estaba cuando leyó un mensaje que le llegó a su teléfono, donde mujeres guerrerenses denunciaban amenazas de muerte en caso de que acudieran ante el TEPJF. ¿Ironías de la vida? No, realmente no, es la vida cotidiana en un país donde, reitero, unos disponen y las otras “deben” subordinarse.
En Oaxaca la violencia política se puede ejemplificar de manera puntual, en los muy diversos casos que se han registrado, incluso desde el que pasó a Eufrosina Cruz Mendoza cuando pretendió ser presidenta municipal de Santa María Quiegolani, el punto de partida de la carrera política de la actual diputada federal. Pero al menos siete casos de Oaxaca han tenido que ser resueltos ante el máximo tribunal electoral del país y otros tantos en la Sala Xalapa y algunos con más suerte en el tribunal local.
En el Foro estuvo también Margarita Zavala quien tiene, pasadas las elecciones, la aspiración de dirigir su partido, el PAN, intención que por cierto no se expresó en el foro, como tampoco se dijo que Eufrosina Cruz quiera saltar a otra contienda, al menos no por ahora. Lo cierto es que hacer campaña se vale, vean lo que han hecho durante años algunos hombres de izquierda o derecha, viven en la permanente búsqueda, lo cual es abiertamente visible y además legal. Solo es cosa de hacer un poco de memoria.
El otro invitado fue el periodista Carlos Puig quien reconoció que es tiempo de plantear un cambio por parte de los hombres con respecto de las mujeres, y dijo que los hombres son unas bestias que no pueden convivir con las mujeres, expresión que ejemplificó con el hecho de que en México existan vagones especiales para transportar solo mujeres ante el temor de sufrir agresiones por parte de los hombres. Tiene razón existen estudios que señalan lo peligroso que resulta para las mujeres de todas las edades utilizar el transporte público, tanto dentro de una ciudad como en las carreteras del país.
Estamos en tiempos electorales, como casi todos los años, así que habrá muchos más foros y muchas otras expresiones políticas de todos los colores y sabores.
@jarquinedgar