domingo, 17 de noviembre de 2013

Dea Esperanza Velasco, biografía de una mujer de izquierda y que luchó por la clase obrera







 Dea Esperanza Velasco
Biografía de una mujer de izquierda y que luchó por la clase obrera



Este sábado 16 de noviembre falleció en la ciudad de Oaxaca la licenciada Dea Esperanza Velasco, reproducimos aquí, con autorización de su sobrino el ingeniero Augusto Velasco su biografía.

Por Augusto VELASCO*
Dea Velasco nació el 14 de febrero de 1916 y empezó sus estudios en la Escuela La amiga de la Niñas en Zaachila, a donde terminó el primero y segundo años. En 1924 se fue a Oaxaca para estudiar el tercer año en La Academia, el cuarto y quinto en la Benito Juárez y el sexto en la Escuela Federal Tipo. Después por problemas económicos dejo de estudiar y fue en 1932 cuando reinicio sus estudios entrando a cursar la Carrera de Farmacia en el Instituto de Ciencias y Artes del Estado. Dea recuerda que cuando se acercaban los exámenes finales que tenían lugar al término del año, Juan, su hermano, la despertaba todos los días a las tres y media de la mañana, para ir al zócalo a estudiar con otros compañeros bajo las luces de los faroles. Esta costumbre, en aquél tiempo, obedecía a que en varias de las casas no había luz eléctrica y sólo se podía disponer de la tenue, amarillenta e inquieta luz que proporcionaban las velas y el ocote.
Alrededor de las seis de la mañana todos los estudiantes reunidos paladeaban un sabroso café preparado por Jorge Pérez Guerrero, en un tarrito que sacaba de su escondite en uno de los fresnos, calentando el agua de la pila cercana, con las ramitas secas que caían de los muchos árboles del zócalo. Después, alrededor de las seis y media, pasaba el panadero con su gran canasta, vendiendo sus sabrosas y calientitas hojaldritas, que alguien podía comprar para convidarles a los demás.
Al comenzar el año de 1933 Dea se inscribió también en la preparatoria y cuando estudiaba el tercer año, la nombraron Presidenta de la Sociedad Femenil, e intervino en el movimiento de huelga del Instituto de Ciencias y Artes del Estado. Al terminar la huelga la alumna Dea leyó al llegar por la mañana al instituto, un pizarrón colocado en el primer patio que decía algo así como... y un grupo de alumnos, se avisa que se expulsa a Dea Esperanza Velasco Jiménez por comunista y profesar ideas disolventes. Dea siendo aún estudiante, se relacionó con los sindicatos de Oaxaca, entre ellos el de textiles, de la fábrica de Hilados y Tejidos de San José, Vista Hermosa; el de los Electricistas, de los Panaderos, los de Industrias Varias; en Tuxtepec, con el de los Cargadores, y Estibadores; y en Loma Bonita, con el Sindicato de Piñeros, llegando a ser la Secretaria de Finanzas y Acción Femenil de la Federación de Trabajadores del Estado de Oaxaca. El éxito que tuvo Dea con los sindicatos, siendo jovencita, fue grande gracias a su dedicación y entusiasmo. Dea conoció a varios compañeros mayores que ella, como el profesor César Elías Sosa, Manuel Zárate Aquino, Juan Robles, Pedro Palacios y otros, que la orientaron mucho. Entre los asuntos laborales de la época destacó la defensa de los veintidós trabajadores despedidos de la Fábrica de Hilados y Tejidos de San José Vista Hermosa, propiedad de Don Mateo Solana. Así fue que promovieron su reinstalación en la Junta Federal de Conciliación, terminando por ganar el juicio definitivo ante la Junta Federal en la Ciudad de México. En ese entonces Dea ya estudiaba en la Universidad Nacional de México y cuenta que, con el compañero Bartolo Ramos apoderado de los trabajadores de la fábrica, fue a la Junta Federal de Conciliación de la que era titular el licenciado oaxaqueño Manuel R Palacios. El Lic. Palacios atendió muy bien a Dea y le consiguió una audiencia con el Secretario del Trabajo que era el licenciado Ignacio García Téllez, el cual después de leer el laudo le pareció muy bueno, aunque remarcó que lo difícil era que se ejecutara, pues el Sr. Solana era poderoso y acostumbraba sobornar a los funcionarios que le significaban algún problema, era pues, dijo, fundamental que el laudo lo ejecutara una persona honrada. Entonces fue cuando llamó a Manuel García Ledesma que era maestro rural y a un abogado especialista en derecho del trabajo, al que le dio el expediente y le dijo refiriéndose a García Ledesma: te llevas a este muchacho y lo instruyes en la forma en que debe ejecutar este laudo.
Después de esta reunión se regresaron todos a Oaxaca, quedando previamente de acuerdo en que ninguno debería establecer contacto con el funcionario que enviaría la Secretaría del Trabajo. Cuando García Ledesma se instaló en el hotel, los enviados de Solana lo trataron de comprar, pero todos sus esfuerzos fueron inútiles y cuando Solana se convenció de ello, a regaña dientes convino en reinstalar a los obreros despedidos.
Cuando se involucró Dea en el movimiento obrero tenía de quince a dieciséis años de edad, era pues muy jovencita cuando asistía a las reuniones de trabajadores. Aquellos eran tiempos en los que a la mujer se le relegaba mucho, así que fue excepcional y hasta cierto punto extraño para parte de la sociedad oaxaqueña, que Dea asistiera a las asambleas por la tarde y noche, aunque siempre acompañada de su pequeño sobrino. La actitud de Dea le fue ganando cierta animadversión en el Instituto, hasta que se decidió a irse a estudiar al Distrito Federal.
En el DF trabajó como farmacéutica, hasta que finalmente se acercó a la Universidad Obrera de México, donde trabajó corrigiendo las publicaciones y ayudando en la hemeroteca. Ganaba ochenta pesos al mes.
Prosiguiendo con el relato de la reinstalación de los obreros, dice Dea que el día de la ejecución del laudo para reintegrarlos a sus puestos en la fábrica, fue de fiesta, estuvieron presentes los líderes obreros oaxaqueños. Dea no pudo asistir pues en esas fechas ya estudiaba y trabajaba en el D.F. Llegaron a la fábrica muchos camiones repletos de obreros y campesinos, hubo varias bandas de música, se quemaron muchos cohetes, cámaras, ruedas catarinas y se cantó el Himno Nacional además de muchas canciones revolucionarias, y se repartieron tamales, chocolate, pan, tortillas que aparecieron al momento como por encanto. Todos cooperaron dentro de su miseria pero con alegría y finalmente, organizaron una guardia para que acompañara día y noche a los obreros reinstalados para prevenir cualquier intento de que fueran despedidos. Ese día dice Dea emocionada, fue memorable para el novel movimiento obrero, que en sus inicios tuvo líderes honestos y verdaderamente comprometidos.
También comentó Dea que a raíz de la formación de sindicatos obreros en el Estado, florecieron algunos en la región de Tuxtepec, elevando el nivel económico y social de sus agremiados.
En Tuxtepec los cargadores de comercio que eran un pequeño grupo de once personas, ganaban apenas lo necesario para sostener a sus familias, hasta que formaron una cooperativa y así, aportando cada semana parte de su salario, lograron adquirir su primer camión que les ayudó a transportar la mercancía pesada con mayor facilidad. La cooperativa creció hasta tener en servicio 7 camiones de carga. En lo personal cada obrero mejoró su vivienda y a su familia, pues hasta pudieron enviar a sus hijos a estudiar al D.F. La cooperativa logró, tiempo después, tener una panga para atravesar el río Papaloapan transportando carga, así como una lancha de motor para pasaje. La panga la compraron de oportunidad pues estaba fuera de servicio y la reconstruyeron, sin saber que la obtención del permiso para operarla sería difícil.
Cuando los compañeros fueron al DF a la Secretaría de Marina y comenzaron a tener serias dificultades me contactaron dice Dea, y les hice algunos oficios y la solicitud para la operación de la panga, adjuntado todos los documentos para completar el expediente. Al volver a la Secretaría por informes, comprobaron que el permiso sería muy caro, pues los depósitos que había que hacer eran muy altos, por lo que solo los conseguían las empresas de fuerte economía. Fui entonces con los obreros a consultar el problema con mi maestro de la Facultad de Derecho, el Licenciado Carlos Franco Sodi que era oaxaqueño y en aquel entonces Procurador Federal de Justicia.
Mi maestro nos recibió con gusto, cuenta la licenciada, y nos dijo que por coincidencia estaba citado al día siguiente con el Secretario de Marina para comer y me llevó con él. Antes de la comida lo espere en la puerta del Restaurante Manolo y cuando llegaron le planteé al Almirante nuestro problema. El Secretario me oyó con paciencia y me dijo que al otro día fuera a su oficina a entregarle la documentación, pero entonces, aprovechando la oportunidad, le dije: aquí traigo los papeles Almirante y le enseñé los documentos que llevaba y que él amablemente recibió, citándome para el día siguiente en sus oficinas con los obreros. Así de fácil conseguimos la concesión. Algunas semanas más tarde los compañeros me invitaron a la inauguración del servicio con la panga y con gran sorpresa vi que a la panga le habían puesto mi nombre: Panga Dea, por lo que avergonzada agradecí la atención. La operación de la panga les trajo grandes beneficios económicos. Las veces que fui a Tuxtepec por algún problema de los compañeros, siempre tuve casa y comida, ya que por la venturosa gestión no había cobrado un solo centavo.
La Señora Dea comenta que estando en la zona del Papaloapan tuvo la oportunidad de contactar en alguna ocasión a los compañeros de Loma Bonita, los que le contaron que tenían perdidas en la venta de la piña al competir contra la de Hawái, pues la piña local era muy dulce y la de Hawái es agridulce y por eso gustaba más. En ese momento se me ocurrió, pues fui farmacéutica, dice Dea, mediar el jugo con ácido cítrico, por lo que los compañeros llamaron de inmediato al químico que hizo la composición ante la mirada de todos, después al probarla gustó mucho. Desde entonces al jugo de piña de Loma Bonita se le adiciona el ácido cítrico.
La industria de la piña lamentablemente se vino abajo por culpa del Gobierno del Estado que impuso fuertes aranceles. Igual sucedió con la producción del chile jalapeño que se cultivaba en la zona y que había alcanzado un buen nivel de ventas. El chile decayó más aún al cierre de la fábrica de conservas de Clemente Jackes. Años más tarde operó en la zona la Fábrica de Papel de Tuxtepec, que originó la tala desmedida de bosques, lo que ocasionó que el río Papaloapan y sus afluentes hubieran disminuido en forma excesiva su volumen de agua. La disminución del agua en la zona ha afectado también la producción de las jugosas frutas, que
por el clima eran abundantes, como: el aguacate, chicozapote, mamey, y los cítricos como la naranja, toronja y el limón.
El plátano también se vendía en el mercado internacional con mucho éxito, pues al principio de la década de los años veinte, un huracán destruyó los cultivos de plátano en Brasil, Santo Domingo, Nicaragua y Costa Rica, así que la compañía Standard Fruit comenzó a comprar en Tabasco, Campeche y parte de Oaxaca, miles de toneladas de plátano roatán que se exportaban principalmente a Europa. Mientras tanto, en América Central se recuperaron los cultivos de plátano y sin conocer esta situación, los tabasqueños y oaxaqueños demandaron alzas de precios y declararon una huelga general contra los Standard Fruit. Esta empresa monopólica se vengó suspendiendo de improviso la compra, y así diariamente miles de toneladas de plátano se echaban a perder. No contentos con ese daño, introdujeron en los cultivos el mal de Panamá que atacaba los troncos de las plataneras.
También propiciaron el chamusco, el cual ya floreando la mata invade todo el tronco secándolo. Como consecuencia de esto, la depresión económica se hizo sentir y solamente los cargadores y estibadores sobrevivieron con sus cooperativas, las que finalmente se liquidaron cuando se construyó el puente sobre el río Papaloapan.
En ese tiempo se creó en el DF la Comisión Nacional del Maíz dirigida por el Lic. Ramos Millán, que entre otras actividades tenía la de perforación de pozos profundos. A esta institución entré a trabajar sin sueldo para esperar alguna oportunidad de contratación. En cierta ocasión al entrar al despacho del licenciado para comentarle un oficio, entro conmigo el Jefe de Perforación, que le aviso a Ramos Millán que había terminado el trabajo encomendado. El Sr. Ramos le contesto que siguiera con las demás perforaciones en esa misma zona de Guanajuato.
Al salir del despacho el perforador, le dije a mi jefe ¿y porque no envía usted la perforadora a mi tierra, Zaachila en Oaxaca, allí la gente tiene muchos problemas para conseguir agua, y proseguí con un discurso apoyando mi solicitud. Ramos Millán me oyó, pero terminó diciendo autoritario que posteriormente veríamos ese asunto. Dea cuenta que se sintió ofendida, le rodó alguna lágrima por la mejilla y salió del privado con el propósito de renunciar.
Pasando no más de una hora, la fue a ver el paisano Ing. Norberto Aguirre Palancares, quien mostrándole un oficio le dijo: lea usted. Ya no trabajo aquí, le contesto Dea, por lo que el Ing. Aguirre le leyó el contenido, que era la orden para que la perforadora se trasladara a Zaachila, Oaxaca, a perforar el primer pozo de la región.
Un día domingo por la tarde asistió Dea acompañada de su hermano César a la primera Feria del Libro que se celebró en el Monumento a la Revolución, adonde visitaron todos los stands, deteniéndose finalmente en el que vendían las obras del Lic. José Vasconcelos, allí hojearon el Ulises Criollo con detenimiento, el dependiente al notar su interés les mostró otros libros del mismo autor. Finalmente los hermanos vaciaron sus bolsillos para ver que podían comprar en presencia de un señor que sentado los observaba. Finalmente al discutir los jóvenes sobre que título comprar, el desconocido intervino sugiriéndoles que compraran la colección, a lo que los jóvenes respondieron que como eran estudiantes llegados de Oaxaca ya habían leído algunos en la biblioteca del Instituto. Después, cuando Cesar se acercó a la caja a pagar su compra, el cajero les entregó regalada una colección completa de José Vasconcelos, que era aquel señor que había platicado con ellos, Vasconcelos era como se ve, un hombre humilde y humano.
En ese tiempo Dea terminó la carrera en la UNAM y preparo su tesis de examen profesional, con el tema El Derecho del Trabajo en la América Latina y su Reflejo sobre la Clase Obrera. El día del examen el licenciado Vicente Lombardo Toledano, Director de la Universidad Obrera donde Dea trabajaba, le firmó por la mañana algunos papeles y le dijo que en la tarde le encargaría otro trabajo urgente; entonces Dea le dijo que no iba a poder ayudarlo pues tenía planeado pedirle permiso para atender un asunto inaplazable. Lombardo Toledano le preguntó qué asunto era y Dea, rápidamente, le contestó que un compañero la había invitado al cine. Lombardo, que era muy comprensivo, le concedió el permiso, así que Dea después de comer se fue a la Facultad de Derecho de la UNAM. El presidente del jurado fue el rector, Lic. Mario de la Cueva; el secretario, el Lic. Manuel R. Palacios. De la Cueva era además profesor de Derecho del Trabajo y le había dirigido la tesis. Dea pasó el examen y entre sus amigos presentes estaba Antonio Acevedo Gutiérrez, reportero de El Popular, periódico de la Universidad Obrera de amplia difusión. Islas, un impresor y líder de la colonia Cosmopolita le llevó un ramo de rosas y Dea se excusó de que no habría festejo y mucho menos la acostumbrada cena con el jurado, pues no contaba con nada de dinero, así que sólo algunos compañeros fueron a la casa y compraron, en la panadería Sol de la esquina, una bolsa de bolillos y una caja de chocolate Morelia Presidencial para festejar.
Al otro día Dea llegó temprano al trabajo y al presentarse en la oficina Lombardo la llamó y le preguntó: “¿cómo estuvo la película?, ¿cómo se llamó?” Al oír las contestaciones inventadas por Dea le espetó: “¡No es cierto!, ¡miente usted! ¡Mire!” y le enseñó el periódico El Popular con la fotografía de Dea que decía: “Brillante examen profesional”. Dea, apenadísima y con una humildad sincera, le dijo que había tenido miedo de avisarle por no saber si sería aprobada. Dea nos contó después que Lombardo le habló muy bonito y le dijo, entre otras cosas, que no debía ser tan humilde. Al medio día Lombardo tocó el timbre de reunión de emergencia a todo el personal y, al llegar todos al salón de juntas, vieron con sorpresa que había una mesa puesta con mantel blanco y tarjetas señalando el lugar de cada uno. Al llegar Lombardo invitó a todos a sentarse y explicó que esa comida era en honor a Dea y habló y habló, tan bonito como sabía hacerlo, terminando Dea por llorar ante el aplauso de todos. Dea siguió trabajando en la Universidad Obrera dando apoyos por órdenes de Lombardo, entre otros a los compañeros del Sindicato de Cinematografistas. Pero al poco tiempo le suspendieron el subsidio a la Universidad Obrera, pues Lombardo se había peleado con Fidel Velásquez, el famoso líder corrupto de la CTM. La situación hizo crisis y Dea comenzó a dar clases en una escuela secundaria. En ese tiempo Dea vino a Oaxaca con los ex alumnos del Instituto y a su regreso el doctor Francisco Cid Fierro le propuso matrimonio. Tuvo una niña, María, que le volvió a encender su semblante de alegría.
Por esos meses el licenciado Carlos Franco Sodi la nombro Agente del Ministerio Público del Juzgado Octavo de lo Penal. Más tarde, el Presidente Díaz Ordaz la nombró Juez Segundo Familiar.
Antes de cumplir los 88 años de edad, la Señora Dea fue a Zaachila con Marcelina, su ayudante,
a comprar lo necesario para adornar el altar de la tradicional festividad de los muertos. Con las compras, dijo, se llenaron los canastos que dejamos en la tienda de Oliva, mi sobrina, para ir al Solar de la Nogalera a recoger nueces. Cuenta Dea que en el solar, que es extenso, habían perforado un pozo de 8 mts. de profundidad al que le había puesto un brocal muy bajo de piedra y troncos y se habían sembrado unos arbolitos a su alrededor. El mediero Nato, sin mi autorización, sembró milpa que en esos días tenía ya elotes, así que al caminar entre la milpa cortando algunos de ellos me resbale hacia el pozo que no se veía, pues estaba cubierto de hierba.
Al caer, dice, me sumí hasta el fondo, me impulsé hacia arriba y al subir no encontré de dónde agarrarme firmemente, así que grité muchas veces lo más fuerte que pude, pero Marcelina no me oyó pues se había alejado para levantar las nueces que habían caído de los nogales lejanos. Seguí luchando por salir, me sumía, llegaba al fondo del pozo y me impulsaba de nuevo hacía la superficie. Todo el esfuerzo era inútil pues el brocal no tenía ninguna hendidura de donde me pudiera agarrar. La situación era desesperante pues las fuerzas se me habían agotado, sin embargo no entré en pánico y solo le pedí a Dios, por última vez, que me diera la fuerza suficiente en mi último intento para alcanzar la orilla del brocal, entonces, me impulsé con todas mis fuerzas y al llegar a la superficie grité lo más fuerte que pude varias veces.
Afortunadamente Marcelina me escuchó y al llegar me ofreció su mano para que saliera pero al jalarme no me pudo aguantar. Viendo esto le dije, ve a la casita y tráeme una reata grande y un horcón, pero apúrate, pues ya me faltan las fuerzas y los dedos me duelen mucho, pues con las uñas me había prendido en el brocal y pared del pozo. Al regresar Marcelina me dijo que no había nada pues se habían robado las reatas y que además no había horcones
por ninguna parte. Entonces le dije, ya desfalleciente, ve al camino y llama a algún hombre que vaya pasando para que me ayude. Ya para entonces los dedos de las manos me estaban sangrando. Afortunadamente al poco rato vino un muchacho joven que había detenido su tractor y que me jaló de los brazos y me sacó del pozo. Le di las gracias y él se despidió y se fue para avisarle a Oliva para que enviara un taxi a recogerme. Después de un rato, aún con dolencias me levanté, caminé a la casa, le pedí a Marcelina que me trajera agua limpia y me bañé para limpiarme la basura y el lodo, también le pedí que me trajera ropa limpia del ropero y cuando me amarraba las cintas de los zapatos, llegó el taxi con una enfermera que había mandado Oliva, que me ayudó a trasladarme al centro de la población. Oliva me esperaba en la puerta de su casa y me dijo que subiera a la recamara pues la cama estaba preparada. Le agradecí  su atención y le pedí que ordenara al chofer que me llevara a mi casa en Oaxaca para saber si era necesario que me atendiera un médico. Me llevé mi bolsa de mano con boletos y billetes que se mojaron haciéndose una sopa. Llegué a mi casa y lo primero que hice fue volverme a bañar para limpiarme completamente. Bien seca y vestida de limpio fui a la cocina y me tomé una copita pequeña de mezcal, pues tenía mucho frío, me metí a la cama y pasado un rato oí que llegaban mi hija y su esposo a comer, me levanté y me presenté a la mesa sin contar lo sucedido. Al rato sonó el teléfono y era Oliva que preguntaba el tratamiento médico que me habían dado y si tenía fracturas. En ese momento todos se sorprendieron y mi hija María y su esposo me revisaron, pero afortunadamente no tenía nada más que moretones y dolor en los dedos de las manos.
Así pasó este capítulo de la vida de la Señora Dea. Ella siguió viviendo como si no hubiera pasado nada.

martes, 12 de noviembre de 2013

Palabra de Antígona Un año difícil para EPN




Palabra de Antígona
Un año difícil para EPN

Por Sara Lovera

La actual administración de Enrique Peña Nieto que cumplirá un año el próximo 1 de diciembre, tiene grandes dificultades y un horizonte inseguro. Primero porque tiene problemas de credibilidad en una inmensa gama de la ciudadanía mexicana; porque el problema de la violencia no puede enfrentarse con reformas e instrumentos o medidas en lo inmediato y porque vivimos una profunda desigualdad social y económica.

Además de esos tres factores, el gobierno de Peña Nieto no tiene alternativas viables para responder cabalmente  a la insatisfacción de los grupos de poder como los empresarios, los antiguos políticos, la iglesia  y a los grupos económicos regionales, encima, tiene sobre sí la mirada internacional, cada día más exigente.

El caso del asesinato hace 15 años de la ciudadana holandesa Lester van Nicrop, ha planteado hace unos días una especie de examen por parte de la embajada de los Países Bajos. El embajador Dolf Hogewoning citó en su residencia a líderes de organizaciones no gubernamentales, funcionariado público y representantes de partidos políticos, para señalar que es necesario asesorar a México para enfrentar la violencia feminicida contra las mexicanas y sostuvo que el caso de Hester, que tiene 15 años, debe resolverse.

Aunque el embajador de Holanda pintó al tema de colaboración y sostenida preocupación, ya que nos informó de paso que su país aporta económicamente al Observatorio Nacional del Feminicidio, realmente está hablando de que la preocupación de muchos gobiernos estriba en el grado de impunidad que existe en nuestro país; de la incapacidad en los procesos de investigación y la falla y corrupción policiacas. Menudo asunto. Si a ello agregamos las más de 176 recomendaciones que sobre la violación a los derechos de la población  han hecho a México los organismos internacionales de Derechos Humanos, y cómo se nos está juzgando en los foros de Naciones Unidas.

 Al tema del asesinato de mujeres y la incapacidad del Gobierno, habría que añadir las desapariciones de mujeres en México, que sumaron unas ocho mil durante el pasado sexenio. Y según el Centro de Investigación y Capacitación “Propuesta Cívica”, solamente este año en el Estado de México más de 145 mujeres han desaparecido, sobre todo en municipios orientales como Valle de Chalco, Chimalhuacán y Ecatepec.

En Chihuahua, según datos del gobierno de ese estado, en lo que va de 2013, han sido reportadas 126 desapariciones de mujeres y, de 2008 a 2013, 49 asesinatos han sido tipificados con la figura de “feminicidio”. Es decir, el tema es alarmante y lamentable.

Hace seis años que se promulgó la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia que define la violencia feminicida y reconoce legalmente la violencia contra las mujeres y aunque varias entidades han tipificado el feminicidio como delito, nada de todo esto significa algo para detener la desgracia.

Mirado así, a unos días del primer año de gobierno, las cosas no tienen futuro ni esperanza. Y los esfuerzos del grupo gobernante por cogobernar con la oposición, empiezan a diluirse en la medida en que la reforma energética crispa a los sectores liberales y nacionalistas; respecto de la Reforma Educativa, en los hechos está obstaculizada por una inmensa masa magisterial con razón o por ignorancia; también se ha levantado una gran oposición a las reformas fiscales  y hace agua  la estrategia de diálogo sin consenso que no convence a los extremos de la crítica social.

En medio de todo ello, hay una enorme dificultad para poner en práctica la quinta línea de acción del Plan Nacional de Desarrollo, que es transversalizar la perspectiva de género en los tres órdenes de gobierno y en toda la administración pública.
Ello es así, porque la política del gobierno actual, se enfrenta a una herencia demoledora: durante el foxismo y el calderonismo se puso en práctica lo que yo llamo la tecnocracia de género, una suerte de hacer sin hacer, de intentar promover la comprensión de la desigualdad entre hombres y mujeres, sin realmente ir al fondo del problema. Una manera de obtener recursos internacionales sin verdaderamente intentar mejorar el conflicto entre los géneros.

Muchas acciones en el calderonismo se diseñaron en contra de los principios básicos que podrían haber animado esta política. Por eso hoy gobiernos como el de Holanda, pueden demandar a Peña Nieto que actúe frente a la violencia contra las mujeres, sabiendo que tampoco su grupo está realmente interesado en mejorar las relaciones entre hombres y mujeres. Menos tomarlo en serio como una línea de acción gubernamental realmente trascendente.

Con motivo del 25 de noviembre, en que millones de mujeres en todo el mundo se levantan contra la violencia de género y la impunidad, se lanzó, sin repercusiones mayores, la consulta nacional para enderezar la política pública que pudiera mitigar las violaciones sexuales, el hostigamiento y el homicidio contra las mujeres.  El programa nacional contra la violencia de género.

Hay una especie de letargo, de falta de sensibilidad, de oídos sordos y falta de credibilidad. La imposible aplicación de la alerta de género, la inexistencia de una comunicación acertada para explicar ahí que pasa exactamente, cómo es que la ley no se puede aplicar, cómo es que los gobiernos de los estados, esos que se han erguido como grandes cacicazgos y enclaves de la corrupción, ni leen ni conocen y menos van a aplicar la ley, nos van a explicar que hicieron con los recursos para la prevención y atención a la violencia de género.

El embrollo de este gobierno es muy grande. Cómo volver a la gobernabilidad, cómo hacer que los gobernadores rindan cuentas. Es el mismo caso de la reforma educativa, que instalada en la Constitución, no puede operar, si los gobernadores no dicen qué hicieron tantos años con el dinero que se les trasladó mediante la descentralización educativa, si no sabemos bien cuántos maestros hay y cuántas escuelas funcionan y cómo.

Es lo mismo. Nadie sabe cómo funcionan los mecanismos de prevención de la violencia, las fiscalías de género, las personas que las operan, si vemos como hubo y hay una simulación en su capacitación, en su formación, en sus responsabilidades. No hay, que yo sepa y lo he buscado, una evaluación de estas acciones.

Probablemente la consulta para enderezar esa política, lanzada por el Instituto Nacional de las Mujeres, busca y sería interesante,  hacer esa evaluación fundamental, que va más allá de los diagnósticos continuados que hacen diversas instituciones, sobre el tamaño del fenómeno.

Pero qué pasa. Alguien tendría que demandar que se explique qué pasó. En democracia, como nos dicen y nos reiteran, tendrían que pedirse cuentas. Felipe Calderón tendría que decir por qué en lugar de disminuir aumentó la violencia contra las mujeres; qué hicieron las instituciones al respecto, cómo se gastó el dinero en las dependencias de Gobernación, de la Procuraduría General de la República, de las agencias especializadas en delitos sexuales, en los tribunales y entre las y los jueces.

Alguien tendría que evaluar si se aplicaron y cómo los recursos cuantiosos etiquetados en la Cámaras para la operación de los institutos y secretarías de la mujer en diversas entidades del país, donde crecieron y se multiplicaron las burocracias.

Y es probable que ello esté en el horizonte de las propuestas y preocupaciones institucionales del gobierno federal. Pero lo cierto es que no parecen cercanas las respuestas y no parece haber una masa crítica ciudadana que lo exija, que vaya más allá de las inercias instituidas en los años de gobiernos panistas, esos años de grandes reformas y leyes para mitigar la desigualdad entre hombres y mujeres. Un asunto que debiera ser el eje de este próximo 25 de noviembre, para dejar de mentir, de desviar, de simular.