martes, 7 de mayo de 2013

CUMPLIR DERECHOS DE LAS MUJERES, EXIGEN FEMINISTAS A GOBIERNOS DE LATINOAMÉRICA



Boletín de prensa
 
CUMPLIR DERECHOS DE LAS MUJERES, EXIGEN
FEMINISTAS A GOBIERNOS DE LATINOAMÉRICA
  • Impunidad frente a la violencia, criminalización del aborto y falta de garantías para defensoras de ddhh, los más grandes problemas en la región
  • Inicia en la ciudad de México foro internacional sobre incidencia en gobiernos para el cumplimiento de los derechos humanos de las mujeres
 
El Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (CLADEM) hizo este martes desde la Ciudad de México un enérgico llamado a los gobiernos de la región para que dejen los discursos y cumplan sus compromisos en la atención a tres de los problemas ingentes de las mujeres latinoamericanas: la impunidad frente a la violencia de género; la criminalización del aborto y la falta de garantías para las defensoras de derechos humanos.
 
Ninguna ley se puede aplicar solo con anuncios si no hay voluntad política y si no se destinan recursos económicos reales, dijeron en conferencia de prensa representantes de la red civil feminista al anunciar el seminario internacional “Incidencia en red: el desafío que los Estados cumplan con los derechos humanos de las mujeres” que se desarrollará en el Palacio de Minería de esta ciudad, a partir de este martes y hasta el viernes 10 de mayo.
 
Elba Beatriz Núñez, coordinadora regional de CLADEM ––institución que ha ganado casos judiciales a diversos gobiernos frente a cortes internacionales––, afirmó también que los gobiernos no garantizan la existencia del Estado laico y llamó la atención sobre cómo la intervención de grupos fundamentalistas ha determinado que sea la región centroamericana la más castigada en violencia contra las mujeres, muertes por aborto y muerte materna.
 
Dijo que en el seminario internacional, las integrantes de CLADEM de 15 países analizarán cómo mejorar sus estrategias de intervención, ante la evidencia de que habiendo avances legislativos y de reconocimiento a las mujeres, todavía 92 por ciento de las denuncias de violencia contra las mujeres quedan impunes.
 
Con la participación de María Edith Oviedo, responsable de Formación de CLADEM, se informó que en el seminario participan 70 personas, la mayoría expertas en la defensa de los derechos humanos y en la gestión ante los organismos internacionales para que los compromisos de los Estados sean cumplidos.
 
El balance que realizarán tiene como fondo el diagnóstico de la problemática femenina en esos 15 países donde operan:
 
Entre 17 y 53 por ciento de las mujeres de América Latina sufre violencia, y sólo en siete estados de la región existen leyes integrales para enfrentarla: Chile, Bolivia, México, Guatemala, Costa Rica, El Salvador y Argentina. No obstante, El Salvador y México figuran entre los 25 países donde la violencia es más grave, junto con Guatemala y Honduras, entre otros países.
 
Las voceras de CLADEM puntualizaron que el otro flagelo es la prohibición del aborto, ahora sólo legal en Cuba, Uruguay y la ciudad de México, lo que viola los derechos sexuales y los derechos reproductivos de las mujeres e implica la muerte de miles de mujeres por la realización de abortos fuera de las condiciones óptimas. Hay países donde está totalmente prohibido, como Honduras.
 
Las cuentas que piden rindan los gobiernos pasan también por el terrible problema de la trata de mujeres, deuda ligada a los problemas de tráfico y migración que los gobiernos no han vigilado, resuelto o enfrentado. Negocio millonario en el que frecuentemente involucran a los aparatos y representantes del poder; hurgar en ese problema ha generado para quien investiga persecución o incluso la muerte.
 
Preocupa a CLADEM la indiferencia de los gobiernos, frente a estas enormes deudas que además incluyen la pobreza y el trabajo precario para las mujeres en toda la región. Si bien la mano de obra es hasta 70 por ciento de las mujeres en edad de trabajar, y las ha sacado de pobreza extrema, todavía no tienen derecho a igualdad en la educación, la toma de decisiones y los programas de desarrollo.
 
Anunciaron que examinarán experiencias de los distintos países y dijeron reconocer que si bien la violencia es un problema estructural, que sólo podrá enfrentarse con un cambio de sistema, los gobiernos han firmado acuerdos que no cumplen. Insistieron en la necesidad de que los gobiernos cumplan y pongan todos los recursos necesarios. Mientras ello no suceda no podrá hablarse de avance, dijeron.
 
Las discusiones cuentan con la participación de expertas y se invitó a las autoridades del Gobierno del Distrito Federal en materia de género, para compartir las discusiones.
 
El Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (CLADEM) es una red feminista que trabaja para contribuir a la plena vigencia de los derechos de las mujeres en Latinoamerica y el Caribe, utilizando el derecho como una herramienta de cambio. Cuenta con estatus consultivo ante las Naciones Unidas desde 1995 y goza de reconocimiento para participar en las actividades de la OEA desde 2002.
 
Contacto con medios: Sara Lovera, saraloveralopez@gmail.com, celular: 5521095271; Miriam Ruiz, milagritos1@yahoo.com, celular 5559676801

lunes, 6 de mayo de 2013

Palabra de Antígona: Infranqueable la violencia contra las mujeres



Palabra de Antígona
Infranqueable la violencia contra las mujeres

Por Sara Lovera
Este martes, Mujeres de cuatro continentes se reúnen en México convocados por el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos Humanos de las Mujeres (CLADEM), con el fin de analizar su mediación e incidencia en el cumplimiento de los compromisos de los gobiernos para asegurar los derechos humanos de las mujeres, a propósito de ello decidí buscar información para ver qué dicen las agencias oficiales sobre la condición social de las mujeres de América Latina.

CLADEM asegura que los estados de la región de América Latina tienen una gran deuda pendiente con los derechos humanos de las mujeres, considerando retrasos de cumplimiento en Convenciones y/o acuerdos internacionales, sobre las leyes que han creado en los últimos lustros y las políticas públicas que anuncian para mejorar la vida de la mitad de la población, fundados en el reconocimiento de que las mujeres tenemos iguales derechos y somos parte de sociedades democráticas.

Las cuentas son malas. Hay un tremendo hoyo de atraso, que se cuenta y evalúa, pero que nadie para, la violencia contra las mujeres se yergue como un manantial inagotable.

Lo que hallé fue un fenomenal e inmenso documental de estudios contradictorios y reveladores. Hay consenso en organismos como CEPAL, Banco Mundial, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y ONU Mujeres (entidad de las Naciones Unidas para la igualdad de género y el empoderamiento de las Mujeres), sobre una mejoría económica en la región, donde ha disminuido la pobreza, mejorando la vida de muchas mujeres, a pesar de que aumentó la indigencia y la pobreza alimentaria de un porcentaje respetable. Coinciden en que ha mejorado la participación política y disminuido la brecha educacional entre hombres y mujeres, pero no el trabajo decente y bien remunerado. También se dice que mejoró, en muchos sentidos la salud, incluso que disminuyó la muerte materna. Excepto en la incidencia de VIH/Sida y la muerte por aborto inducido.

Los claroscuros tienen que ver con regiones específicas o países en concretos. Por ejemplo, en Haití no puede documentarse ningún avance, lo mismo que en las zonas con población indígena o afroamericana de la región. Reconocen estos estudios que se va lento en cuanto a la cultura de la igualdad pero advierten que no hay que derrotarse, que con todo -políticas públicas y funcionamiento de aparatos estatales de atención a las mujeres-, realizan muchos esfuerzos, aunque reconocen que sus presupuestos son exiguos. El gran avance que ven estos organismos es que hay más diputadas, senadoras y dos jefas de estado.

Sin embargo…

Esos estudios señalan con reveladoras cifras, opiniones y preocupaciones que es la violencia contra las mujeres algo insoportable, que se incrementa, que destruye la inteligencia de quien la sufre, que limita su desarrollo, que condiciona su libertad y que es una verdadera catástrofe: entre 17 y 53 por ciento de las mujeres latinoamericanas y caribeñas son afectadas sistemáticamente por esta violencia, por ser mujeres.

La violencia sexual significa en América Latina 500 episodios al día. Sólo en febrero hubo cinco asesinatos de mujeres en Argentina y en Uruguay seis; en Colombia se abusa de seis mujeres cada hora; en México siete de cada 10 han sufrido violencia y sólo entre junio de 2010 y junio de 2012 se reportaron cuatro mil mujeres desaparecidas. En Brasil hay una agresión contra las mujeres cada 15 segundos, sin considerar que en un solo año hubo dos mil 982 violaciones sexuales. Según la OPS, el 69 por ciento de las latinoamericanas sufrieron de violencia sexual y fueron atendidas en los hospitales, significando gastos impresionantes.

En México, el último informe presentado por la Secretaría de Gobernación, en el noreste del país la violencia contra las mujeres creció un 400 por ciento y en todo el país se duplicó; sin considerar que la Cámara de Diputados documentó al menos 15 mil violaciones sexuales anuales.

¿Qué hay detrás? Los estudios de CLADEM señalan que no hay avances visibles en la cultura de la igualdad, que los países se desentienden de un asunto clave que es la educación de género, donde autoridades, operadores de políticas públicas y sociedad en general han naturalizado la violencia.

Esto es, que todo el mundo consiente y acepta que se “corrija” a las mujeres a grado tal que se les asesina y nadie se desvela porque el 92 por ciento de esos casos queda impune. En Venezuela donde se ha podido documentar una baja en la violencia contra las mujeres en general, cada 45 segundos en sus hogares las mujeres sufren vejaciones, abuso y mal trato.

Llama poderosamente la atención que estos estudios señalan que crece la trata por explotación laboral y sexual; que cada día se reduce la edad de las víctimas hasta de cuatro o cinco años, en todos los países sólo el dos por ciento de los sujetos responsables son juzgados. Es decir, se transcurre por una absoluta impunidad.

El asunto tiene preocupado al Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, quien apenas en marzo último señaló que los gobiernos no cumplen con políticas de contención de la violencia contra las mujeres y parecen inútiles todas las leyes decretadas.

¿Dónde estará el problema? En una inmensa masa de hombres, mujeres, políticas y políticos, y de responsables de la justicia, que tienen un pensamiento misógino. Que dentro de su conciencia no hay ningún cambio. La pregunta es entonces ¿Qué han hecho estos gobiernos con la cantidad de recursos para cambiar las mentalidades? Respuesta: nada.

Es posible que pongan recursos para mejorar la pobreza, pero no para mejorar las relaciones dentro de los hogares entre las mujeres y los hombres; ponen dinero para aportar con programas, a veces condicionados, para proyectos productivos que a veces funcionan, pero nada para fomentar el respeto y la dignidad humana. Es como una acción que va por dos caminos. Si no hay una revolución cultural cuyos resultados no dan votos, no dan prestigio, no se puede contar en los informes presidenciales, no habrá un cambio y estaremos perdiendo, día a día, vidas y capacidades humanas de la mitad de la población.

De ahí la importancia de la anunciada reunión. Tras 25 años de intervención de la red CLADEM, que está en 15 países, que busca el cumplimiento de las leyes, que se ocupa de casos jurídicos, a veces con gran éxito, que vigila las recomendaciones concretas para restaurar derechos humanos de muchas mujeres, presas, indígenas, desplazadas, sin recursos…hoy habrá un balance.

¿Cómo mejorar su intervención? Ya que es la violencia contra las mujeres el mejor ejemplo de que nuestras sociedades son salvajes, antihumanas y creen que con más derechos políticos o con más programas sociales “se ayuda a las mujeres”, quienes de todas las clases sociales viven un infierno cotidiano. Son vejadas y maltratadas; golpeadas y violadas; asesinadas impunemente. Valdrá la reunión para volver sobre estos pasos. Y preguntarse ¿Cuándo pararemos esta tremenda espiral de violencia contra las mujeres? ¿Alguien puede darse cuenta que disminuye todas las capacidades humanas y conspira contra el ansiado desarrollo?

Veremos.