jueves, 24 de enero de 2013

Palabra de antígona: Atropellos e indefinicion


Palabra de Antígona
Atropellos e indefinición en el Gobierno del DF

Por Sara Lovera
¿Quién puede exigir resultados? Si sólo los nuevos gobiernos de la República, algunos estados y el Distrito Federal tienen apenas 50 días en el poder. Lo que si podemos es observar algunas inclinaciones, supuestos, anuncios, decisiones…y hay casos verdaderamente graves.
Hace casi cinco años el gobierno del Distrito Federal inició una aventura. Muy trascendente. La posibilidad de que los ciudadanos de la capital del país contaran con una televisora ciudadana y eficaz. Un medio de comunicación capaz de contar cosas, de evaluar situaciones, de ampliar los derechos de la libre expresión y un espacio de conocimiento y cultura.
Era una locura. ¿Cómo empezar? Hace muchos años, tal vez más de 20, en el Distrito Federal había una radiodifusora que por razones poco explicables se perdió. Cuando se planeó la construcción del Canal 22 de televisión, recuerden que se llama Televisión Metropolitana S.A. de C.V.,  se pensó como un medio para la capital y su región metropolitana. Las decisiones políticas la llevaron a ser lo que hoy es: una televisión cultural patrocinada por el gobierno de la República y dependiente de CONACULTA.  Nada que ver con su origen, pero un espacio sin duda de excelencia.
Los capitalinos tuvimos que recorrer un largo camino para solicitar a las autoridades de Comunicaciones un canal para la ciudad. El permiso o concesión a contrapelo de la lucha por espacios entre empresarios televisivos. Algo muy difícil si consideramos que el gobierno federal estaba en manos de Acción Nacional y en el DF, desde 1997, un gobierno perredista, de izquierda, con un proyecto democrático y ciudadano. Fue ese gobierno, en tiempos de Cuauhtémoc Cárdenas el que comenzó a abrir espacios ciudadanos y de libertad que se han desarrollado por 15 años.
Pero la locura y aventura de iniciar una televisión,  por internet, fue eso. Prefigurar un medio para comunicarnos en el  Distrito Federal, para ser algún día  una televisión abierta. Esa locura estuvo llena de obstáculos, intereses externos que contribuían a sus dificultades y falta de voluntad política para llevarlo a cabo hasta sus últimas consecuencias.
El Gobierno de Marcelo Ebrard dio el banderazo. Había que empezar haciendo y tramitando. Así nació Capital 21, el Sistema de Radio y Televisión Digital del Gobierno del Distrito Federal por internet. Surgiría también La Capitalina, una radio, igualmente por internet.  Con todo y a pesar de todo, pensando en construir algo viable y sostenible.
Comenzó sin presupuesto. Contó con el entusiasmo de la Dirección de Comunicación Social y la Dirección a cargo de Héctor Cervera, quien prestó, por así decirlo, instalaciones, un equipo sencillo y buscó por los medios modernos su trasmisión por internet; se construyeron y deconstruyeron diversas propuestas de programación, secuencia, cobertura de acontecimientos y un par de noticieros diarios.
Sin presupuesto, Cervera y un grupo de técnicos y periodistas entusiastas, se produjeron varias series, programas de acontecimientos y entrevistas  dentro de una barra conocida como periodística; trasmisión de productos de la sociedad civil y de algunas compañías. Pronto ingresó al proyecto de presupuesto el rubro de Capital 21, y con ello después de algún tiempo, se empezó a pagar al personal. A veces el pago llegaba a la mitad del año. Se jalaban –como se dice- recursos de diversos sitios, hubo hasta propuestas dislocadas, como la que un día nos ofreció la actual Secretaria de Desarrollo Social, Rosa Isela Rodríguez, tanto como la colaboración en especie del Consejo Ciudadano y otros muchos cooperantes.
El grupo encargado por Ebrard comenzó los trámites oficiales para obtener el permiso de una señal. Eso duró mucho tiempo. No parecía sencillo. Cuando se obtuvo hace como dos años, empezaron otros trámites, la colocación de la antena en un cerro, y eso significó conseguir la anuencia de ejidatarios o dueños de la tierra para contar con ese pedacito indispensable. Y conseguir el financiamiento para la antena misma.
En los corrillos interesados se llegó a decir que Capital 21 no existía.  Hubo quien se ufanó, sin fundamente, de ser el director de un proyecto que decía inexistente.  Pero ahí estábamos, amarrando, textualmente, hilitos de toda clase para producir, armar una videoteca, entrenar personal con muy poca paga, inventar los sets, muebles prestados, traídos de las casas de los funcionarios del canal, de los conductores de varios programas, etcétera.
A Capital 21, a través de sus espacios, llegaron toda clase de personajes varones y mujeres. Las y los conductores, profesionales de la televisión o el periodismo le daban vida. En tiempos de gran audacia, casi sin recursos, incluso periodísticamente fueron cubiertos, como se dice, o grabados miles de acontecimientos. A veces se lograban algunas cosas espectaculares, como ir a cubrir reuniones de mujeres en el extranjero, sin que nadie reconociera o apoyara decididamente el proyecto/aventura.
Nunca se inauguró oficialmente. Era una lástima. Una televisión pude ser una gran pantalla de participación ciudadana. Algunos reportajes fueron en los espacios capitalinos o en el extranjero y cotidianamente Capital 21 dio apoyo sistemático a proyectos gubernamentales y a promociones del mismísimo jefe del gobierno, como cuando él viajaba y desde Capital 21 se facturaban las imágenes que luego se retrasmitían en las televisoras comerciales. Etcétera.
Hubo en este tiempo dos sedes. La casa de Cervera en Coyoacán, casi tres años, y luego un “espacio prestado” en el Centro Cultural Futurama, administrado por la Delegación Gustavo A. Madero. Teníamos lo más elemental. El servicio de maquillaje era una mesa improvisada; los sets se armaron con tablas repintadas; se usaba mucha imagen de YouTube o películas y materiales de la sociedad civil.
Programas como Periodistas, Todas las Voces, Diálogos entre Mujeres, Plaza de Armas, Después de la Letra la Palabra, Jóvenes, 21noticias y otros 40 más, se fueron construyendo con ganas y cooperación. En 2012 incluso se instaló un consejo ciudadano para analizar contenidos y dar caminos. Se tuvieron que contratar empresas para tener al menos tres cámaras y un estudio. Un par de otras cámaras para los noticiarios y entrevistas especiales. Se conformó una idea de comunicación libre, a pesar de que  tuvo limitaciones tanto técnicas como de contenido y de producción.
Lo que hubo ahí siempre fue espacio, libertad de expresión y un proyecto  que fue lentamente abandonado por el gobierno. En los últimos años el pírrico presupuesto fue disminuyendo. El nuevo jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, conoció el asunto. Pero nada, este año el presupuesto fue nuevamente disminuido.
Se sabe, aunque nada es oficial, que hay nueva dirección, a cargo de Marcela Gómez Zalce, quien durante los últimos años fue jefa de la oficina de Marcelo Ebrard. Desde el 30 de noviembre se hizo cargo, una semana antes del cambio de gobierno, pero no ha sido presentada.
¿Pero qué pasa? Que esta funcionaria nunca se reunió hasta hoy con ese grupo de trabajadores y trabajadoras que construyeron la televisora. Esos que en la aventura se lanzaron a cooperar en un proyecto ambicioso que no tuvo nunca el apoyo requerido y sin más, las y los trabajadores viven la angustia, natural, de su futuro laboral; que están dispuestos a continuar con nueva dirección, pero que no son invitados al, si lo hay, nuevo proyecto. Es decir hay una indefinición total y sin explicación alguna.
La omisión es fenomenal. Lo peor es que las y los trabajadores contribuyeron, cargaron escritorios y cajas, para a la instalación de una nueva sede; esto es no hubo recursos ni para el cambio. La nueva sede se encuentra  en el centro histórico. En cambio, las y los trabajadores  son llamados a explicar qué hacen, cómo lo hacen,  pero sin contrato, algunos, muchos productores, sólo les han pedido sus datos y por todo reciben un mensaje: es probable que les llamen. Hace más de 20 días que la programación se repite. Se hacen castings para jóvenes muy jóvenes, se entiende, sólo de imagen. Decenas han acudido, imaginen que hay miles de desempleados en este ramo, por supuesto.
Como en los viejos tiempos del PRI, cuando sucede un cambio de gobierno, a todos los directivos se les pide una renuncia. Aquí ni renuncia ni nada. Silencio absoluto. Lo que contrasta con lo que sucede en el gobierno de Enrique Peña Nieto.
En Canal 11, hubo un cambio, perfecto. Nueva directora, pero ¿Qué creen? El día del cambio se trasmitió un resumen de los avances del Canal 11 en los 12 años panistas, reconociendo que fue premiado y obtuvo gran independencia económica. El cambio fue terso y respetuoso, nadie ha sido despedido aún y las y los trabajadores tranquilos. Eso en el gobierno del antiguo régimen, que con frecuencia consideramos como autoritario.
En el Distrito Federal, el gobierno considerado democrático y socialmente progresista, nada. No hay política pública de un medio conseguido casi con sangre, ni respeto a sus trabajadores y trabajadoras. Una nebulosa de proyecto, ya que la señora Gómez Zalce, de casi nula experiencia en televisión, además de venir del despacho de Marcelo Ebrard, tiene como carta de presentación su experiencia en organizar espectáculos ya que trabajó en OCESA, una empresa subsidiaria de Televisa, que organiza teatro, conciertos y toda clase de centros de entretenimiento.
Es claro que el proyecto se ha desdibujado y no existen indicios de cuál será la política del gobierno del Distrito Federal para este caso, como otros, igualmente nebulosos como el del Instituto de las Mujeres; la política de Derechos Humanos y la que tiene que ver con la ciudadanía.
Lamentablemente tampoco parecen importantes para el nuevo gobierno los derechos de las y los trabajadores en tiempos de cambios administrativos y compromisos ciudadanos. Habrá que observar y dar seguimiento a tamaño asunto. Mientras tanto esperamos, y nos indignamos por el mal trato y la indiferencia.

lunes, 21 de enero de 2013

Mujeres y Política: Manipulación, camino para el olvido


Mujeres y Política
Manipulación, camino para el olvido

Soledad JARQUÍN EDGAR
Sin duda construir una sociedad distinta, decimos igualitaria, requiere también de la transformación de las mujeres con respecto a sus iguales. Hace tiempo me quedó completamente claro que no todas las mujeres comparten el ideal de que las mujeres tendríamos que ser iguales a los hombres. Hay quienes sienten, piensan y creen o están seriamente convencidas que no somos iguales por ninguna circunstancia social y siguen consintiendo la supuesta superioridad del hombre, lo vemos en las funcionarias que le dan el lugar central a los varones en la mesa de honor y piden su consentimiento para actuar en el caso de muchas militantes de partidos políticos; lo vemos cuando muchas mujeres, aún a costa de su libertad, felicidad y vida misma, creen en lo que el otro o los otros les dicen y no pueden tomar sus propias decisiones. Y enseñamos la tolerancia como símbolo de convivencia pese a que muchas veces ello signifique no garantizar los derechos de las mujeres.
No es fácil plantear la transformación, es un camino largo y difícil. A cada circunstancia la teoría del género, es decir la ciencia del feminismo, le ha puesto nombre y apellido, para explicar nuestro comportamiento humano en la forma de relacionarnos como seres humanos que imposibilitan vernos como personas iguales en cuanto a derechos y como dicen por ahí en el pecado llevamos la penitencia. Y en esa construcción social diferente a la que actualmente vivimos tenemos circunstancias que no permiten avanzar a las mujeres, una de ellas es la supuesta competencia, la falta de sororidad y también nuestra incapacidad de reconocer que otras que pueden ser mejores.
La antropóloga feminista Marcela Lagarde cita a las feministas de Milán (esta cita ya la he planteado antes) quienes afirman que “tenemos que aprender a vivirla `superioridad´ de otras mujeres; reconocer que unas tienen más recursos o más capacidad en unas y otras cosas…El reconocimiento de la diferencia puede contribuir a desarrollar el deseo de libertad en las mujeres. Si otra puede ser diferente yo puedo serlo; si otra puede tener más recursos yo puedo tenerlos; si otra ha podido trascender yo puede hacerlo. Esto no es envidia, esto significa aprender de la otra. Dejar de desear hostilmente ser lo que es la otra y pasar de reconocer que es posible caminar para tener esos recursos o bienes”.
Cuando aprendamos a vivir la superioridad de las otras o de la otra, las mujeres sin duda avanzaremos un trecho. Claro que las feministas de Milán, a través Marcela Lagarde, no se refieren a que aprendamos a no mirar los errores o limitaciones de otras mujeres, tampoco nos dicen que seamos omisas cuando esas mujeres actúan contra el resto de las mujeres, peor aún cuando algunas mujeres se alían al patriarcado para actuar en contra del resto de las mujeres, en tanto otras son presas fáciles de la manipulación de otros, ni tampoco que dejemos de cuestionar a quienes pudiendo contribuir a la transformación sólo actúan en beneficio personal o son incapaces de ejercer un cargo administrativo en el sector público o político, por ejemplo.
Este planteamiento a partir de una breve cita del libro de Marcela Lagarde (Para mis socias de la vida/Cuadernos inacabados/2005) no es sino para hacer una reflexión necesaria e indispensable frente a la falta de reconocimiento de la otra, provocando frustración y enojo. Es común escuchar por ejemplo la afirmación de que “no hay peor enemiga de una mujer que otra mujer”.
Esa afirmación, junto con el no reconocimiento de la superioridad de otra u otras mujeres y la alianza con hombres frente a la no sororidad, han sido aprendidas por todas las que habitamos el planeta tierra, porque hemos sido “educadas” en un mundo patriarcal donde sólo es importante lo dicho y hecho por los hombres, el mejor ejemplo es la forma en que hemos sido borradas de la historia. Pero decía antes en el pecado llevamos la penitencia porque eso nos ha retrasado en la consecución del tan anhelado avance de las mujeres.
Algunos ejemplos son las “juanitas”, las eternas suplentes, las que en política van de relleno, las funcionarias públicas que abdican de su responsabilidad al llegar a ocupar una posición y se ponen al servicio de poderes fácticos, masculinos o caciquiles…La subordinación y manipulación  puede ser tan terrible que hay personas a las que no les importa poner en riesgo un trabajo largo , como el emprendido por la Comisión para la Reconciliación entre las Comunidades del Municipio de Santiago Choapan, donde ustedes saben ha dejado al menos 10 personas asesinadas, 10 viudas, tres detenidos y 19 que terminaron huyendo, además claro está del usufructo que desde 2010 realiza un personaje de apellido Nicolás que desea el poder a costa de romper con el sistema normativo interno de ese municipio, es decir, con los usos y costumbres, y para ello desafortunadamente utiliza y re-victimiza cada vez que puede a las viudas, además de utilizar a otras mujeres para conseguir sus nada claros deseos de poder.
Recientemente se realizó, por mandato del Tribunal Federal Electoral una consulta a la cabecera municipal y las agencias de Santiago Choápam, por cierto un bello asentamiento donde tuve la oportunidad de estar el pasado noviembre y donde aunque usted no lo crea se respira una tensa calma derivado del conflicto político.
Conflicto político que se busca utilizar, curiosamente previo al proceso electoral 2013, en un afán no claro, tal parece que con intensiones no gratas de poder político más allá de lo que pueda significar el títere de apellido Nicolás y de quienes lo asesoran, que ni cuenta se dan a quién o quienes favorecerán al desestabilizar el proceso electoral en grado superlativo.
La pregunta es que buscan al pretender descalificar el trabajo de una de las mujeres más comprometida con la realidad de Oaxaca y con cualquier trabajo que desempeñe, siempre guida por la normatividad y sobre todo la honestidad, me refiero a la maestra Gloria Zafra, directora de Sistemas Normativos Internos del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO) y también presidenta de la Comisión para la Reconciliación entre las Comunidades del Municipio de Santiago Choápam. Grave lo que intentan hacer, no sólo por Zafra sino por la institución y más aún por Oaxaca que tiene frente a sí un proceso electoral de donde a mi me queda claro los intereses “extraños” de políticos ambiciosos que buscan sacar ventaja política en municipios que por el sistema de usos y costumbres eligen a sus autoridades. ¡Aguas!
Sin duda el caso de Choápam no debe ser descuidado gracias a la acción distractora de una persona que a todas luces es utilizada y es precisamente a lo que nos referimos en las primeras líneas de este escrito periodístico. Tras muchos meses de trabajo y casi 40 reuniones, algunas más para Gloria Zafra, se desarrolló una consulta entre la ciudadanía, cuyo resultado no es el que quisieran, así es la democracia ni modo unos ganan y otros pierden, el problema es que no todos se van conformes y buscan cómo seguir enredando un problema que lamentablemente ha dejado ya muertos, viudas y lo peor del caso huérfanos. Dolor humano, que reitero, es vilmente utilizado.
El proceso concluyó sin incidentes, lo cual habla del arduo trabajo realizado por la Comisión para la Reconciliación, sin embargo, la propia secretaria de Actas de la Comisión, de nombre Izela Martínez argumentó irregularidades, lo que indiscutiblemente es una soga al cuello de ella misma porque el tiro le puede salir por la culata, considerando el papel que desempeña en esa comisión, quien en sus acusaciones cae en una serie de contradicciones. Lo lamentable del caso es que esa acción fue aprovechada por inconformes políticos quienes para llevar agua a su molino han interpuesto una denuncia en contra de la maestra Zafra, buscando con ello su sustitución en el cargo. Lástima por Oaxaca.
Habría que sopesar el daño que puede causar la subordinación y manipulación de esta mujer a causas ajenas y de deslealtad a la institución para la que trabaja, que en nombre de un supuesto acoso laboral o de falsedad de documento, no tiene empacho en bloquear un trabajo desarrollado por un colectivo. Un fenómeno que si explica la ciencia del género, de la manipulación y subordinación de las mujeres con fines políticos.
Y por otro lado, sin duda, es necesario impulsar nuevos procedimientos de trabajo que demandan las nuevas realidades que se viven en los municipios y a eso es lo que se le quieren poner diques, construir la democracia significa reconocer, dialogar, concertar y ceder, no el todo por el todo; avasallando, eliminando al otro, desprestigiándolo porque los resultados y la realidad no son a fuerzas como el otro quiere. Democracia y feminismo dos caminos siempre llenos de obstáculos.
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