lunes, 16 de agosto de 2010

Un paso después de 66 años

Porque son inolvidables, por la amistad que permanece:

a la Generación de Oro de la UAG, a veinticinco años de distancia


Más de una década después de que mujeres independientes, feministas, académicas, de organizaciones no gubernamentales e, incluso, servidoras públicas, demandaran de manera reiterada y en tiempos distintos, las reformas y adiciones necesarias para la eliminación de vacíos legales al Código de Procedimientos Penales del Estado de Oaxaca, el pasado jueves 12 de agosto se aprobó el procedimiento que hará realidad lo establecido en el artículo 316, fracción II del Código Penal, es decir, el cómo, el quién y el dónde se debe practicar un aborto cuando el embarazo sea producto de una violación, disposición contemplada en Oaxaca desde 1944, según dato obtenido en el dictamen presentado.

La dilación de más de seis décadas para normar el procedimiento de aborto legal en caso de violación por parte del Legislativo es una larga cuenta de muertes maternas, frente a la única opción de las mujeres a realizarse abortos en condiciones no seguras; en otras, el dogmatismo del Legislador, se traduce en enfermedades que las discapacitan y que arrastran a lo largo de sus vidas como resultado de malas prácticas médicas al momento de un aborto que la ley no les garantizó y, un tercer drama, el cambio radical de la vida de las mujeres, que frente al vacío legal como principal obstáculo, son doblemente victimizadas al negarles su derecho al aborto legal y son obligadas a tener un hijo no deseado que le recordará durante toda su vida la forma brutal en que fue concebido. Sí, aunque digan lo contrario.

Pero los tiempos cambian y el reacomodo de las fuerzas políticas actuó como viento a favor de esta añeja demanda de las mujeres que viven en Oaxaca. Así, el priismo llevó la propuesta hasta las últimas consecuencias y el pasado jueves, por unanimidad se aprobaron las reformas y adiciones a varios artículos del Código de Procedimientos Penales y el Código Procesal Penal, que establecen los procedimientos de aborto en caso de violación. Sin duda y parafraseando a Neil Amstrong: “es un pequeño paso para las mujeres pero un gran salto para la humanidad”.

La adición al artículo 60 del Código de Procedimientos Penales establece que la interrupción legal del embarazo (ILE) se hará en los hospitales de asistencia pública, los cuales deberán contar con el personal no objetor de conciencia, lo que habría de garantizar a las mujeres este servicio.
Esta reforma establece que corresponderá al Ministerio Público autorizar en 72 horas, contadas a partir de la solicitud del ILE presentada por quien ha sido agredida sexualmente; en seguida el MP notificará al Secretario (o Secretaria) de Salud de la entidad, quien tendrá que ordenar a quién corresponda la práctica del ILE y deberá tomar la muestra del producto para la realización de la prueba de ADN y determinar la responsabilidad del agresor.

No hay duda, es un paso importante, pequeño pero importante, que al menos blinda el derecho de las mujeres a abortar cuando el embarazo es resultado de una violación sexual ¡faltaba más! como decía mi querida abuelita Lucha y es un gran salto considerando lo ocurrido en los últimos años con el derecho a decidir de las mujeres en 18 entidades del país, además de que ignoramos el rumbo que tomarán los derechos de las mujeres con la derechaizquierda, dispuestos a no plantear nada que pueda romper la pretendida unidad al seno de la próxima legislatura (todos contra el PRI), al grado tal que Manuel Camacho Solís ya les tiró línea y les advirtió que para evitar rompimientos nada que tenga que ver con el aborto y el matrimonio homoparental, donde tal parece no hay ni habrá consensos, una hendidura grave que con el tiempo podría desmoronar la casa. Los vientos políticos, queda claro, han cambiado de rumbo, leyó bien ese rumbo la bancada priista que llevó la aprobación de las modificaciones que supuestamente propuso Ulises Ruiz vía el Instituto de la Mujer Oaxaqueña, hasta la unanimidad con la votación de 37 diputados que asistieron, cinco legisladores se perdieron esa oportunidad por encontrarse de permiso: Francisca Vera Pineda y Amador Jara Cruz, del PRD; Juan Olivera del PT, Magdiel Hernández Caballero del PUP y José Vásquez Morales del PSD.

Sin embargo, el Legislativo deja pendientes graves, como las aberrantes reformas al Artículo 12 de la Constitución local que protege la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte, lo que sucedió en septiembre pasado a propuesta de la panista y presidenta de la Comisión de Equidad y Género, Perla Woolrich, y que fehacientemente defendieron los priistas, en esa alianza de compromisos que suscribieron legisladores del PRI con el PAN sobre el cuerpo de las mujeres, provocando con ello la criminalización del aborto en 18 entidades del país.

Hemos escuchado cómo algunos actores políticos, algunas mujeres y una mayoría de hombres, han empezado a plantear un debate sobre el aborto, todos quieren decir qué deben hacer las mujeres, entre ellos por supuesto la jerarquía católica, los diputados que no resisten las tentaciones del patriarcado, los funcionarios que con poder se pretenden infalibles y, bueno, hasta los que nada tienen que decir opinan; sin embargo, las mujeres no plantean debate alguno, todos estos años lo que han puesto sobre la mesa es su derecho a decidir y a determinar sobre sus cuerpos, como una decisión propia y no del resto de las personas.

En Guanajuato, por ejemplo, el Legislativo de filiación panista, criminalizó el aborto mediante una figura creada para ello y que se denomina “homicidio en razón de parentesco”. El resultado es que 166 mujeres han sido denunciadas por el personal médico de hospitales públicos, 14 enfrentan un proceso penal, nueve han sido sentenciadas con penalidades que superan los 25 años de cárcel, 30 más ya fueron consignadas.

Tal parece que en Guanajuato, como sucede en otras entidades del país, “La cultura fálica de la dominación es, todavía, un hecho”, como asegura Juan María Alponte, en su libro Mujeres, Crónica de una Rebelión Histórica (Ed. Aguilar). Cultura fálica representada por el gobernador Juan Manuel Oliva Ramírez; el procurador de aquella entidad, Carlos Zamarripa Aguirre, y por supuesto por el personal masculino de los hospitales que denuncian a las mujeres que abortan, mujeres casi siempre jóvenes y en situación de pobreza, que han interrumpido el embarazo sea o no provocado. Las mujeres que pueden pagar no se arriesgan, acuden a costosas clínicas para interrumpir sus embarazos. Es cuestión de oportunidades.

La criminalización del aborto, es decir, impedir a las mujeres tomar decisiones sobre sus cuerpos, ejercer ese derecho, es una imposición de un viejo sistema de dominación, que se resiste a ver a las mujeres en igualdad de derechos, en igualdad para ejercer su libertad, las considera inferiores, las oprime con sus leyes, de ahí que se atribuya la facultad de seguir subyugándolas mediante legislaciones absurdas. Son, pienso, iguales al grupo talibán que el pasado domingo ejecutó públicamente a Bibi Sanubar, viuda de 35 años, que sin estar casada se embarazó, lo que significa no cumplir con los preceptos del Corán. Antes, esta mujer que fue acribillada por el propio juez que la condenó en un juicio sumario, recibió 200 latigazos y fue obligada a abortar. Sin duda, el patriarcado es una condena vigente.

Vásquez Villanueva coordinador priista

El ex secretario de Salud, Martín Vásquez Villanueva, fue designado como nuevo coordinador de los 16 integrantes que conformarán el grupo parlamentario priista en la próxima legislatura. Esta designación, largamente pensada, pone orden entre los legisladores electos, pues había quienes consideraban ser mejores y aseguraban tener méritos suficientes para ocupar el cargo.

Vásquez Villanueva tiene diversas cualidades a su favor, de los que carecen otros, por ejemplo, es de reconocer que en materia de salud pública lo realizado no tiene precedente alguno, pues en cinco años la infraestructura hospitalaria creció tanto que sólo podría compararse con lo hecho en los anteriores 25 años. A su favor también pesó el triunfo electoral que lo llevó a ocupar la diputación local, pero lo que más le valdrá ahora será su buen oficio de un político democrático, su capacidad para dialogar con todas las facciones, sin excluir claro, su juventud y su permanente preocupación por prepararse. Es, como dicen, un político de 24 horas.

La designación de Vásquez Villanueva, 90 días antes de integrar la LXI Legislatura, sin duda le dará tiempo suficiente para planear sus acciones futuras, elaborar la agenda parlamentaria y ser –junto con sus 15 compañeros y compañeras- una oposición responsable y propositiva, alejada del chantaje. Existe la posibilidad de que ahora sí haya buen trabajo legislativo priista, pues tendrán buen capitán al frente.

Quien no estuvo en la presentación a los medios de Martín Vásquez Villanueva como coordinador de la fracción parlamentaria del PRI, fue el diputado plurinominal electo y presidente municipal con licencia de Oaxaca de Juárez, José Antonio Hernández Fraguas. Esta actitud se tradujo como un descontento personal con la determinación de la cúpula priista que lo dejó “vestido y alborotado”, luego de que se habría separado de la primera concejalía para ser candidato plurinominal, con la promesa de ser el pastor priista en la Legislatura. La última causa, además de su imposibilidad de competir con Vásquez Villanueva, fue su coqueteo con la contraparte, se habló –incluso- de que podría ser funcionario de la administración de Gabino Cué, lo que sin duda sería una mala decisión del ahora gobernador electo.

Dicen también que existen buenas razones para que Ulises Ruiz o Eviel Pérez Magaña –quien ahora mande en el sector tricolor- se decidieran por el ex Secretario de Salud. La primera son los magros resultados al frente del gobierno de la ciudad. Como botón de muestra están las continúas manifestaciones del personal que labora en el ayuntamiento y de habitantes de diversas colonias marginadas, provocado por el caos que generó hacer promesas que nunca se cumplieron. Hernández Fraguas se empeña en no solicitar licencia para separarse del cargo de presidente municipal, lo que sigue dañando al gobierno capitalino pues Miguel Ángel Bustamante Underwood, encargado del despacho, no puede hacer absolutamente nada, de ahí su necesidad de vivir en el mundo de fantasía que ha creado Joanne Rowling, la autora de Harry Potter, por aquello de las fotografías que lo descubrieron en Puerto Escondido, lejos -por cierto- del destino para el que había solicitado permiso de ausentarse de la sesión del miércoles 4 agosto. Pidió disculpas por lo hecho y como si nada, sin embargo, pregunto ¿qué pasaría si una secretaria, una trabajador de limpia o un integrante cualquiera de la burocracia municipal fuera enviado a cumplir con una comisión de trabajo y en lugar de eso utiliza los viáticos para irse a una playa? sin duda, esa secretaria, ese trabajador de limpia, ese burócrata serían despedidos de manera inmediata. Pero Bustamante Underwood no tiene complejos, actúa como lo haría cualquier otro funcionario corrupto y no renunciará porque la dignidad es un asunto desconocido.

Hay mucho que decir del gobierno de la ciudad, donde todo lo que pasa es reflejo de la actitud apática, fría y de valemadrismo que imprimió el edil con licencia a su gestión. Ya no será coordinador de la bancada priista en la Legislatura y tendría que dejar que el curso del gobierno municipal empezara a fluir para bien de la población a la que juró servir leal y patrióticamente. En fin.
jarquinedgar@gmail.com

domingo, 8 de agosto de 2010

"Los queremos vivos"


Soledad JARQUIN EDGAR

El recuento de los daños contra periodistas y trabajadores de los medios de comunicación en la última década se ha traducido en México en una lista macabra que demuestra el incumplimiento de autoridades e instituciones para proteger la vida de las y los informadores y coloca al país como el más peligroso de América Latina y el segundo en el ámbito mundial para el ejercicio de esta profesión. Además, claro de arrebatar a la sociedad dos de sus principales derechos: la libertad de expresión y de información.

Ayer sábado, de forma inédita en este país, bajo la consigna “Los queremos vivos” periodistas de todos los puntos de la República mexicana realizaron una marcha desde el Ángel de la Independencia hasta la Secretaría de Gobernación -de Reforma a Bucareli- la demanda central fue poner un alto a la impunidad que envuelve los 64 crímenes cometidos en contra informadores y trabajadores de los medios de comunicación. Cifra a la que se suman una importante cantidad, aún no contabilizada del todo de mujeres y hombres desaparecidos por su trabajo periodístico; aunado claro está a los cientos y cientos de agresiones (Ixtli Martínez, en Oaxaca, es uno de muchos otros casos), amenazas y hostigamiento que todos los días se reciben.

Esta cifra que indigna a las y los profesionales del periodismo y que debería indignar a la población mexicana, porque no sólo está en riesgo la vida de quienes trabajan en los medios sino sus propios derechos a la información y a la libertad de expresión, nos revelan que en México se comete un crimen contra periodistas cada dos meses desde que gobierna la derecha, lo que no quiere decir que la hegemonía priista haya sido mejor. Un dato concreto, por ejemplo, es el hecho de que durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari fueron asesinados y asesinadas poco menos de 50 periodistas.

El caso de Oaxaca, también es para reflexionar, en este sexenio que termina, se cometieron homicidios contra siete trabajadores de los medios. Brady Will, camarógrafo de la red alternativa Indymedia, lo que ocurrió en aquel convulsionado año 2006. Raúl Marcial Pérez, quien era columnista del diario El Gráfico y dirigente de una organización en la región de la Mixteca, el atentado que terminó con su vida sucedió en diciembre de 2006.

Además de los voceadores del diario Imparcial del Istmo: Mateo Cortés Martínez, Agustín López y Flor Vásquez, hechos ocurridos en octubre de 2007, los cuales se atribuyen al crimen organizado pues personal de ese diario había sido amenazado. El 7 de abril de 2008, hay dos nuevas víctimas mortales: Teresa Bautista Merino y Felícitas Martínez Sánchez, ambas locutoras de La voz que rompe el Silencio, radio comunitaria de San Juan Copala.

De sus agresores nada en concreto, la impunidad reina como en la gran mayoría de los hechos ocurridos, como en el resto del país. Pero además de los arteros crímenes que terminaron con sus vidas, ellas y ellos enfrentaron otro problema: la discriminación y el prejuicio de un gran porcentaje de informadores. ¿La (sin) razón? Bueno el hecho de que no trabajaban en medios convencionales o los llamados “grandes medios”; por otra parte, en el caso de Teresa y Felícitas se cuestionaba si eran o no periodistas, lo cierto es que sí lo eran estaban frente a un programa informativo. Se cuestionó incluso su posible “militancia” contra el poder político, lo que no sucede con quienes militan con el poder.

La franja más peligrosa para el ejercicio del periodismo es la que conforman los estados del norte del país, cierto, pero el fenómeno de asesinar para acallar, para atentar contra la vida de las personas, se repite a lo largo y ancho del país. La Sociedad Interamericana de Prensa, ha clasificado a los estados según la incidencia de ataques a periodistas: Zonas de muy Alto Riesgo: Tamaulipas, Baja California y Sinaloa. Zonas de Alto Riesgo: Sonora, Chihuahua y Guerrero. Zonas de Riesgo: Veracruz, México, Nuevo León, Coahuila, Chiapas, Michoacán y Oaxaca. Zonas Inseguras o Difíciles: Distrito Federal, Jalisco, Morelos, Campeche y Yucatán. Sin embargo, habría que decir que en las otras 14 entidades ya se han cometido crímenes de este tipo, como sucedió en Quintana Roo, Tabasco y Durango, con uno, dos y tres asesinatos, respectivamente.

Por eso es trascendente lo que este sábado sucedió en la capital del país, todos y todas unidas por una misma voz que demandaba justicia para las y los comunicadores, informadores y trabajadores de los medios de comunicación, que hoy enfrentan el peor de los momentos de la historia del periodismo en México, recrudecida por la guerra interna que sostiene el señor Felipe Calderón contra el crimen organizado, porque los datos así lo muestran.

Sin embargo, habría que aclarar que el crimen organizado no es el único que atenta contra la vida de las y los trabajadores de los medios, hay casos concretos donde es el poder político quien ordena terminar con la vida de las personas, es importante decirlo porque frente a esta ola mediática, pareciera que el único responsable es el crimen organizado. Un ejemplo es lo sucedido a María Esther Aguilar periodista de Zamora, Michoacán, quien desde 2003 fue desaparecida, luego de reportar una operación militar en la que el hijo de un político había sido arrestado por pertenecer al crimen organizado.

La estudiante de Doctorado en Gobierno e integrante del Programa en Inequidad y Política Social en la Universidad de Harvard, Viridiana Ríos, señala en un artículo titulado “Más periodistas asesinados en México que en Iraq”, que desde 2004, año en que México le arrebató a Colombia el tercer lugar como el país es peligroso para el ejercicio del periodismo, este grave problema se ha incrementado y “ha empeorado” rápidamente. La consecuencia es que México tiene hoy el segundo lugar (en el ámbito mundial) antes en manos del Congo y superó –incluso- a un país en guerra: Iraq. Lo mismo pasó con Filipinas “donde los periodistas simplemente han decidido andar armados”.

La manifestación de periodistas de Reforma a Bucareli y otras que se reportan en diversos estados del país, tiene una profunda razón de ser: la defensa a un derecho fundamental para la democracia, el desarrollo, la paz y la libertad, se llaman libertades de expresión y de información, que la población entera está obligada a defender.

Sin duda el gobierno de Felipe Calderón tiene mucho que decir sobre lo qué ha hecho y ha dejado de hacer para proteger los derechos constitucionales y debidamente establecidos en el punto nueve de la Declaración de Principios sobre la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Pero no queremos que nos digan que están investigando, que han instituido una instancia especial y que se ha legislado para castigar con severidad estos crímenes, nada de eso sirve en tanto los responsables de las 64 muertes, desapariciones y toda clase de agresiones a periodistas permanezcan sin castigo, pero sobre todo en la impunidad que les regala su gobierno.