jueves, 9 de mayo de 2013

Aplicar más dinero a derechos de las mujeres, demandan feministas a gobiernos de la región


Ciudad de México, 9 de mayo de 2013
Boletín de prensa
Desigualdad agudiza violencia contra ellas en América Latina
Aplicar más dinero a derechos de las mujeres,
demandan feministas a gobiernos de la región
· A los Estados no les faltan recursos sino visión de género, dicen
· Incumplen obligaciones derivadas de sentencias internacionales
· Continúa en México el seminario internacional de CLADEM
Para la abogada argentina Susana Chiarotti Boero, especialista en derechos humanos de las mujeres, el incumplimiento de los estados latinoamericanos y del Caribe con sus obligaciones respecto a los derechos humanos de las mujeres no tiene que ver con la fata de presupuesto, como han argumentado sus gobiernos, sino a la ceguera frente a las desigualdades entre mujeres y hombres.
“No es falta de recursos, sino cómo se distribuyen”, expuso la tarde de este miércoles en el segundo día de trabajos del seminario internacional “Incidencia en red: el desafío que los Estados cumplan con los derechos humanos de las mujeres” que se desarrolla en el Palacio de Minería, convocado por el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (CLADEM).
“Las economías de América Latina y el Caribe llevan años creciendo, pero los Estados mantienen como pretexto el presupuesto para no cumplir con las deudas pendientes con los derechos de las mujeres”, dijo Chiarotti respecto a las obligaciones derivadas de recomendaciones, sentencias y otros mecanismos legales emitidos por órganos internacionales.
Aunque algunos países latinoamericanos tuvieron crecimiento incluso superior a 5%, aún se mantienen las poblaciones que viven bajo la línea de pobreza pues los Estados están diseñados para administrar la pobreza, dijo la integrante del Consejo Consultivo de CLADEM y ex integrante del Comité de Expertas del Mecanismo para el Seguimiento de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, de la OEA.
De acuerdo con datos del Fondo Monetario Internacional, en el primer semestre del 2012 el Producto Interno Bruto de Panamá creció 10% y el de Perú 7.7%, en tanto que Chile, Bolivia y Colombia crecieron alrededor de 5% cada uno.
Durante su actual campaña para el cumplimiento de las deudas pendientes de los Estados con los Derechos Humanos de las Mujeres, CLADEM pone sobre la mesa que “la gran mayoría de los responsables de las políticas macroeconómicas permanecen ciegos al hecho de que las desigualdades son cada vez mayores en América Latina y el Caribe y que esta situación agudiza las tensiones sociales y el clima de violencia estructural en contra de las mujeres”.
Estas deudas son múltiples y “abarcan desde reformas legislativas para lograr la plena igualdad formal, hasta la implementación de políticas para alcanzar la igualdad real en el acceso a recursos económicos, en el derecho a vivir una vida sin violencia, en el goce de los derechos sexuales y reproductivos y educación no sexista y antidiscriminatoria, entre muchos otros, para casi 280 millones de mujeres en la región”.
Cumplir con los compromisos adquiridos por los gobiernos en ámbitos internacionales requiere de inversión de recursos. Por ello, CLADEM llama a los Estados a aumentar sus inversiones en educación, para revertir la desigualdad entre hombres y mujeres, así como a invertir en mejorar los servicios de salud, cuyas deficiencias producen miles de muertes cada año, en particular relacionadas con abortos, embarazos y partos.
El Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (CLADEM) es una red feminista que trabaja para contribuir a la plena vigencia de los derechos de las mujeres en la región, utilizando el derecho como una herramienta de cambio. Cuenta con estatus consultivo ante Naciones Unidas desde 1995 y con reconocimiento para participar en las actividades de la OEA desde 2002.
Este jueves el seminario contará con la participación de la coordinadora del Comité de Expertas del Mecanismo de Seguimiento de la Implementación de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer de la OEA, la mexicana Patricia Olamendi, y la abogada brasileña Silvia Pimentel, presidenta del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW por sus siglas en inglés) de la Organización de las Naciones Unidas.
Previamente, las actividades iniciarán con una mesa redonda en la que participarán Ximena Andión, de la Red DESC de México; Bernice Sam, de Women in Law and Development in Africa, de Ghana; Dorotea Wilson, de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y la Diáspora, de Nicaragua, y Albertina Almeida, del Asia Pacific Forum on Women, Law and Development, de India.

Palabra de Antígona Hacia el Encuentro Nacional Feminista 2013


Palabra de Antígona
Hacia el Encuentro Nacional Feminista 2013
Por Sara Lovera 
A lo largo de la historia cada avance de las mujeres se obstaculiza, se frena. Conseguir un derecho, un avance, una ley a favor de las mujeres en ocasiones significó homicidio, encarcelamiento o escándalo. De la decapitación de Olimpia de Gauges, durante la Revolución Francesa por exigir los derechos ciudadanos de las mujeres, al escándalo de prensa en México porque mujeres de poder se reunieron a celebrar los 50 años del voto, habían sumado más de 200 años.
Hoy estar en la vida pública está relacionado con la violencia feminicida, que incluye violencia política en los partidos.
La única manera de atemperar el golpe, conseguir un pequeño cambio, ser escuchadas y discutir cara a cara con los distintos poderes, sólo ha sido posible cuando las mujeres se organizan, se juntan, hacen comunidad o grupo por un objetivo preciso.
En México tenemos una larga tradición en ese sentido, de los primeros dos Congresos Feministas en 1916, donde como se dice ahora, se hizo una primera agenda política por las mujeres, a decenas de otras instancias, frentes, agrupaciones de obreras, campesinas y claramente feministas desde finales del siglo XIX, nos hace certificar que así es. La historia no miente.
Un ejercicio fundamental ha sido poner por encima de diferencias –en todos los tiempos ha habido diversos feminismos- objetivos claros y concretos.
Hoy de cara a una reformulación de los obstáculos a manos llenas. La intentona sistemática para ver cuando quitan el derecho al aborto en el Distrito Federal; cómo hacen para desestimar el asesinato de mujeres con tipos penales innecesarios que tienden a dificultar, aún más, el proceso a los responsables de la violencia y la disminución de presupuestos a los institutos o secretarías de las mujeres en diversas entidades del país, quieren acorralarnos de nuevo.
Y lo más grave es que no nos quieren escuchar. Por ello es tan importante que ya esté en marcha el Noveno Encuentro Feminista Nacional, que se realizará en Guadalajara, Jalisco la última semana de octubre.
Lo que anima es la claridad de la convocatoria. Se trata de llamar a todos los feminismos, de que las mujeres que así se sientan, organizadas, independientes, militantes, académicas e inspiradoras se reúnan para analizar qué está pasando con los derechos adquiridos y todos los pendientes; que ahí se avance en las estrategias y se profundice la vinculación, palabra oenegenera pero precisa: tender puentes, lazos, juntarse positivamente.
Se trata de  plantear  ideas, discutir, acordar y disentir con otras.Estos encuentros permiten seguir adelante.
¿Y para qué un encuentro? Para pensar juntas y discernir sobre cómo actuar y cómo organizarnos, una práctica casi abandonada o simplemente individual.
Hoy se trata de construir fuerza política para enfrentar el nuevo golpeteo que avecina.
Es importante, porque hoy más que nunca efectivamente se puede retroceder, aunque parezca hipotético para muchas personas. Ya hemos visto cómo los nuevos gobiernos disminuyeron sin pena ni gloria la representación femenina en sus gabinetes; que suponen que con tantas leyes, las mujeres llegamos a la cima y no se explican qué más queremos.
Lo cierto es que hay grandes pendientes, probablemente ligados a la calidad de nuestra exigua democracia; el problema gravísimo de la economía y los millones de mujeres pobres; el tema del ejercicio de los derechos inscritos, frenados día a día, desde la discriminación laboral hasta los asesinatos impunes y las violaciones cotidianas a los derechos humanos de las mujeres.
Bienvenido el Noveno Encuentro. Seguro que ya en todo el país las mujeres feministas están listas para dialogar y discutir en un espacio libre, no cercado por la tentación del discurso, las miles de hojas de ponencias magistrales, sin conocer toda la realidad de millones de mujeres. Oírse, oírlas, tomar nota que entre la política, la ley y la realidad es inmensa. Sería bueno eso, hacer un encuentro donde no se dividan por temas ya sabidos y estudiados hasta al cansancio y se discuta cuál la estrategia, cómo armar la fuerza y cómo comunicar a todas las mexicanas.
Veremos…