martes, 8 de febrero de 2011

Palabra de Antígona Elena Baptista, estrella de la mañana

Por Sara Lovera

La madrugada del 5 de febrero murió Elena Baptista. Una multitud de personas que la conocían y amaban la despidieron el domingo 6 en el Panteón Municipal de Tula, Hidalgo, ese histórico lugar donde los Atlantes de piedra basáltica custodian el Templo de Trahuizcalpantecutli o Estrella de la Mañana.

Mientras cantaban los y las avecindadas de Tula y su féretro descendía, un viento duro se batía contra los árboles. Elena del Rosario, a quien el cura que dio la última misa por su incorporación al mejor sitio del siempre prometido en la religión católica, fue conocida en su tierra natal como Charito.

Elena/Charito no tiene un sitio en el feministómetro que hace, por la falta de estructuras, a muchas mujeres del feminismo rostros y biografías conocidas, discutidas y controvertidas. Elena, era constructora del feminismo contemporáneo, simplemente, por congruencia y convencimiento.

Elena Baptista fue una mujer que alumbró, como una “estrella de la mañana” uno de los procesos más importantes del avance de las mujeres en la época contemporánea; lo alumbró con absoluta convicción, con emoción y con una férrea voluntad. Era una mujer fuerte, decidida, elocuente, sonriente y muchas veces su energía podía calcularse de lejos, sobre todo cuando se indignaba.

En 1996, las feministas emprendimos una larga marcha hacia la unidad y la posibilidad de incidir realmente en la política pública. El impulso a que convocó Cecilia Loría (+) fue emulado por decenas de grupos y mujeres. Lo muy importante es que acudieron las dirigentes de los diversos y variados partidos políticos de la época.

De esa convocatoria nació la Asamblea Nacional de Mujeres y después el Parlamento de Mujeres. De esa travesía nacieron en los congresos las comisiones de equidad y género, los presupuestos etiquetados y un primer programa global de propuestas, que elaborado por todas esas mujeres, fue entregado a los candidatos de toda clase ese año. Era la primera vez que reunidas durante nueve meses, feministas y dirigentes políticas, algunas feministas y otras no, nombramos juntas la discriminación femenina.

Nada de ello hubiera sucedido, con la puntualidad y calidez necesarias, sin la tarea permanente de Elena Baptista, quien convencida de la urgencia del diálogo entre las mujeres, la seguridad de que hablando se entiende la gente, se hizo cargo de convocarnos cada semana durante nueve meses, de organizar el mejor sitio donde reunirnos --las instalaciones de la Fonda Santa Anita de la calle de Londres-; la paciencia que debe tenerse para que todo transcurriera, para opinar, para armar comisiones de trabajo, para escribir acuerdos.

Elena/Charito se convirtió, para la gloria histórica, sin visibilidad inmediata, en ese motor que hace posible la resolución para fortalecer un vínculo, en ese eje de acercamiento. La comunicación, esa que no es virtual, sino presencial, la que anima y da calor, la que se trasmite con una buena palabra, una sonrisa, una opinión certera.

Durante la Asamblea de Mujeres la obligamos a ponerse al frente como una principal hacedora de este ejercicio, que entre mujeres, sigue siendo necesario y fundamental. Le dio pena, pero pudo ahí desencadenar sus convicciones y puntos de vista, su solidaridad con las madres de los desaparecidos, con las mujeres pobres, con las divorciadas, con las que necesitan conocer sus derechos, con las débiles para fortalecerlas, ahí supimos de sus inclinaciones a la izquierda que no negó jamás.

Me dirán que eran otros años, muy parecidos a los que dieron vida al Frente pro Derechos de la Mujer en los años 30, cuando en este país todo se estaba por inaugurar. En esa época nunca imaginamos cómo las invitadas de Acción Nacional se irían hasta un extremo, ni advertimos la traición de las priistas y mucho menos olimos que nosotras mismas iríamos por diversos derroteros al cabo del siglo XX. Pero la Asamblea Nacional de Mujeres fue un momento fundamental para todas.

Elena Baptista es una de las muchas que hicieron posible aquella Asamblea de Mujeres, memorable, señera, histórica, que como todo, decayó por la ambición de poder y el autoritarismo de mujeres de los partidos políticos y la inocencia de quienes creen que en efecto, alguna vez, las o los poderosos ceden o entienden el valor de la justicia y el reparto.

Recordarla en ese contexto y no en uno personal o plañidero, porque las ausencias, todas duelen, las pérdidas siempre dejan un hoyo en el alma, me importó más porque hay que poner nombre a nuestras fundamentales.

Elena siguió el derrotero de esos años. Crítica y aguda, no se dejó llamar por las sirenas y sus llantos; nunca dejó de mirar el contexto para imaginar mejores cosas para la vida de las mujeres; con su madre, sus hermanas y sus hijas, ella también hizo lo que tenía que hacer, pasar en calca su vida ética y clara.

Por supuesto que Elena Baptista fue mi amiga. Y pude oírla y discutir con ella en los tiempos que enfrentó una enfermedad, esa que se ha llevado a muchas queridas feministas, como se llevó a Esperanza Brito, a Cecilia Loría, a Graciela Hierro y a otras, porque a mi querida Nellys Palomo se la llevó un accidente. Claro que lloramos juntas en los últimos tiempos y nos reímos a carcajadas haciendo bromas de la tercera edad. Y unimos nuestras manos haciendo cruces para el futuro, que le seguía preocupando y por supuesto que tenía su visión clara para indignarse frente a la violencia que no cesa en México.

Elena y las que se fueron, son entre otras las constructoras de puertos y caminos para continuar, a Elena la despidieron con un aplauso prolongado mujeres de 19 entidades del país reunidas el 5 de febrero en Xalapa, Veracruz, para ratificar el Pacto Nacional por la Vida, la Libertad y los Derechos de las Mujeres, como si Elena hubiera escogido esta fecha para irse ratificando que unidas, logramos más que desunidas.

El aplauso volvió a repetirse en el Panteón Municipal, mientras el viento arreciaba y nuestras gargantas se constreñían, porque con la savia de estas mujeres, con sus dolores y sus alegrías, con su generosidad y con sus orgullos, a veces innecesarios, es como se siguen construyendo las vidas, las libertades y los derechos de las mujeres mexicanas.

Elena, gracias por haberme enseñado el valor de la amistad, a pesar de las diferencias.

saralovera@yahoo.com.mx

martes, 1 de febrero de 2011

Mujeres y política. ¿Sexismo gubernamental?

Soledad JARQUIN EDGAR

La política es un tornillo y quienes viven de la política son tuercas, ambos dan vueltas para llegar a su cometido, pero no siempre el tornillo y la tuerca se ajustan. Eso pasa con algunos de los funcionarios que Gabino Cué incluyó en su gabinetazo resultado de la coalición. Todos y todas responden al mismo fin: el poder, pero no siempre quieren llegar por el mismo camino.

El gobernador del Estado debe recordar sus palabras y sus dichos, porque si le apuesta al olvido, habría que decir que no toda la población olvida. Meses antes, ya siendo gobernador electo, Cué dijo que no gobernaría con amigos, pero está claro que más de uno son sus compañeros de infancia pertenecen al grupo más cercano, otros no son de la infancia pero ahí están y son sus amigos entrañables.

También dijo que gobernaría con “los mejores hombres”, esto redujo de facto las posibilidades a “las mejores mujeres”, porque aunque el gobernante sostenga que cuando dice “todos”, como sucede en su eslogan de gobierno (Oaxaca de todos, un gobierno para todos) o cuando dice “hombres” se refiere a las mujeres, tendríamos que decirle que eso ya no es posible, es anacrónico y se llama lenguaje sexista, que discrimina y oculta a más de la mitad de la población: las mujeres.

Así, 60 días después tuercas y tornillos todavía no se ajustan porque la componenda política de derechaizquierda y aderezos simplemente impidieron que en realidad llegaran los y quizá las mejores. Había que pagar facturas, así que aquello de los mejores perfiles y la promesa no cumplida de incluir exámenes sicométricos para quienes estarían en el gabinetazo se esfumó porque su realidad es otra. Vaya entuerto.

Dos casos concretos: Irma Piñeyro y Benjamín Robles. El agua y el aceite. Piñeyro con un trabajo político de varias décadas, que al igual de Gabino Cué se formó en las filas del PRI, decidió relativamente hace poco tiempo dejar al moribundo padre y se sumó a las filas de una madre política a través del Partido Nueva Alianza (PANAL), de ahí salió como candidata a la gubernatura. Junto con Ángeles Abad –que dejó al PAN para competir con el PUP y que ahora es vocera del gobernador- se convirtieron en las primeras mujeres en la historia de Oaxaca en buscar el cargo político más importante de la entidad.

Piñeyro declinó a favor de Cué, sin duda una decisión evidentemente consecuencia de los compromisos políticos de la cúpula de su partido -no por ser vidente-. Resultado, Piñeyro se convirtió en la tuerca de un tornillo que no era propio al ocupar la Secretaría General de Gobierno.

Las evidencias: días antes de su nombramiento oficial, es decir, antes del 1 de diciembre, la hija de Elba Esther Gordillo la felicita por su designación en un periódico. Se confirma el compromiso político, asegurando políticamente que no haya cambios ni sorpresas, amarraron como quien dice, pero algo sigue sin apretar. Hay que mirar que el sentido del acuerdo implica la intervención de Elba Esther en la acciones de gobierno de Gabino Cué.

Quien está al frente de la Secretaría General de Gobierno tiene en sus manos la relación política con las distintas fuerzas políticas del estado, eso es lo que tendría que hacer Piñeyro. De ahí que Gabino Cué le diera la vuelta a ese acuerdo y aflojara la tuerca, ¿cómo? sobre poniendo una figura “novedosa” en la famosa Oficina de la Gubernatura, que sorprendentemente tiene tentáculos establecidos y de facto en todas las áreas del nuevo gobierno democrático centralizadas en Benjamín Robles, pero de manera más precisa y contundente en las áreas que se supondrían corresponden al quehacer político de la Secretaría General de Gobierno.

El primer síntoma que se vislumbra es la situación legal que expone sin necesidad a Irma Piñeyro para que cabildee con la diputación local con la intención de poder tomar protesta violentando Ley Orgánica de la Administración Pública del Estado de Oaxaca, por carecer de título profesional, nuevo requisito para desempeñar el cargo y que a la fecha, es decir, a 60 días de su nombramiento sigue sin presentar.

Para no crear problemas, Gabino Cué simple y sencillamente guarda silencio y no le exige su renuncia o separación del cargo, sin embargo, hay agentes encubiertos, como la Sección 22 y Congruencia Ciudadana de Oaxaca, que parece fue creada para denunciar penalmente a esta funcionaria y al senador con licencia Salomón Jara, casualmente ambos incómodos para Cué. Piñeyro porque representa los intereses e intervención de Elba Esther en el gobierno local y el segundo porque antes y durante la campaña fue cuestionado y permaneció alejado del candidato, sin rendirle la pleitesía esperada.

Podrían hacer bien el sindicato y la nueva organización, pero casualmente no son los únicos funcionarios en esta situación de ilegalidad a los que podrían señalar, sus dedos acusadores deberán señalar a otros y otras, para ser “congruentes” como dicen.

¿A qué se expone Oaxaca con esta simulación montada por Cué? Bueno a la respuesta de la maestra de maestras o podríamos pensar que frente a los hechos, han abandonado a su suerte a Piñeyro. No tanto porque Elba Esther haya dejado su idea de crecimiento a través de los acuerdos con el nuevo gobierno de Oaxaca sino porque seguramente ha vislumbrado otro tipo de coyuntura, por supuesto más poderosa con Felipe Calderón. Tal vez, no nada más sería el reconocimiento de la Sección 59, la que no representa casi nada, pero sí sería una opción la inclusión de su propaganda política en las escuelas, como ya sucede en otras entidades, pero son conjeturas.

Relegada por el jefe de jefes (Benjamín Robles), la Secretaria

General de Gobierno no ha logrado hacer su trabajo ni intervenir en la política interior del estado, lo que se refleja, al menos por ahora, con dos situaciones concretas: no ha podido acordar con los partidos políticos, a pesar que la mayoría pertenecen a la coalición que postuló a este gobierno, y la segunda, es su incapacidad de acción por la intervención permanente del jefe de la Gubernatura en la solución de los problemas post electorales, fundamentalmente, en los municipios de usos y costumbres que son la mayoría y donde ni siquiera la han dejado dialogar para resolver lo que sin duda alguna es capaz de hacer.

Aunado a ello, la Secretaria General de Gobierno enfrenta de manera permanente el golpeo mediático de la consentida y única reconocida –según el titular de Educación en Oaxaca- Sección 22.

Si esto no se resuelve ahora, si el control total de Benjamín Robles sigue como barril sin fondo, a pesar de que existe una opinión amplia que señala que sólo le falta tocar la flauta, la insistencia a intervenir con el beneplácito de su gobernador, se podrían esperar conflictos serios ocasionados en cualquier régimen centralista. Claro está que eso depende de que doña Elba Esther no haya abandonado a su suerte a Irma Piñeyro.

Sin duda, la creación de esta súper Secretaría para el amigo incondicional del actual gobernador (que dijo que no gobernaría con amigos), es resultado del poder político de la maestra Elba Esther porque al declinar su candidata (Irma Piñeyro) el ofrecimiento fue ocupar el segundo cargo de importancia política del gobierno y el amigo quedó fuera, con ello, los planes gubernamentales se desbarataron. O sea la maestra les borró los apuntes del pizarrón y tuvieron que enmendar la plana, para lo cual Gabino creó un súper puesto a modo.

¿Habrían actuado de la misma manera si en lugar de Irma Piñeyro, el cargo de Secretaria General de Gobierno estuviera ocupado por un varón del poder? Digo, porque también fue claro Gabino cuando dijo: “gobernaré con los mejores hombres”.

¡Extra, extra! Aún cuando este mismo fin de semana se dio a conocer que Benjamín Robles ya no será jefe de la Oficina de la Gubernatura, lo cierto es que sólo le tapan el ojo al macho. Ni duda cabe

Ni veo ni oigo

Sin duda, el gobierno estatal equipado con vocería y estupendas áreas de comunicación social, ha optado por la política salinista de no ver ni oír aquellas voces ciudadanas que podrían ser críticas. A 10 días de los dichos del responsable de Salud en Oaxaca, Germán Tenorio, quien anunció que convertirá el hospital de la mujer que se construye en San Bartolo Coyotepec, en un hospital general, nadie ha respondido, aclarado o ratificado el punto. El silencio sigue frente a la solicitud de activistas, investigadoras reconocidas, funcionarias y ex autoridades electas que han pedido que retroceda en su idea. Pero nadie responde ni explica nada, simplemente ignoran a la sociedad. Es como decía el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, cuando se le criticaba a través de los medios: ni los veo ni los oigo. Bien decía mi abuela Lucha: todo lo malo se aprende y lo más feo es lo que más persigue. En fin.