miércoles, 5 de septiembre de 2012


PREMIO NACIONAL DE LA JUVENTUD 2012. DALI ÁNGEL PÉREZ
Categoría de derechos humanos



Dali Ángel Pérez, indígena zapoteca de la comunidad de San Juan Jaltepec, perteneciente al Municipio de Santiago Yaveo, Distrito de Choapan, Estado de Oaxaca. Ha sido reconocida con el Premio Nacional de la Juventud 2012 en la categoría de Derechos Humanos, máximo reconocimiento público que otorga el Estado Méxicano a jóvenes. Este reconocimiento fortalecerá el trabajo que la jóven viene realizando a favor de los derechos de los jóvenes y niñez indígena, sector que tiene demandas puntuales debido a su condición sociocultural en temas como son, el limitado acceso a la educación y calidad educativa, ineficiencia y restricción a los servicios de salud, falta de reconocimiento político en los espacios de toma de decisión, migración por carencia de oportunidades y desplazamiento forzado, vacío de reflexión y analisis por parte de las instituciones en los ciclos de vida de la niñez y jóvenes indígenas desde su cosmovisión como pueblos originarios , falta de presupuestos, políticas publicas, y programas que respondan a las necesidades específicas de este sector, así como instituciones encargadas de la impartición de justicia que den seguimiento a sus demandas, entre otros.
Es imprescindible que el estado Mexicano asegure presupuestos con montos suficientes que respondan a las necesidades específicas de los jóvenes y niñez indígena, incluir la participación de jóvenes indígenas en la planeación de programas y políticas publicas dirigidos a ellos, impulsar el contenido curricular con enfoque intercultural en todos los niveles de educación, que cree mecanismos plenos y efectivos de participación en los espacios de toma de decisión de las y los jóvenes indígenas, que se le de cumplimiento y se actúe en base a lo establecido en los tratados y convenios internacionales firmados y ratificados como lo es el convenio 169 de la OIT y la Declaración de la Organización de las Naciones Unidas sobre Derechos de los Pueblos Indígenas, que se retomen los acuerdos de San Andrés sobre Derecho y Cultura Indígena la cual firmo el 16 de febrero de 1996 y ratifique la Convención Iberoamericana de Derechos de los Jóvenes la cual firmó en octubre del 2005 en la ciudad Española de Badajoz.
Dalí Ángel, actualmente pertenece a la organización Mujeres Indígenas por CIARENA, A.C. , y a la Alianza de Mujeres Indígenas de Centroamérica y México, donde coordina la Red de Mujeres Jóvenes Indígenas integrada por diferentes estados de la republica mexicana, así como mujeres jóvenes indígenas de Guatemala, Panamá, Nicaragua y Bolivia. Forma parte del caucus global de la juventud indígena del Foro Permanente para las Cuestiónes Indígenas de Naciones Unidas y actualmente es punto focal de América Latina en dicho espacio.

Mujeres Indígenas por Ciarena A.C.
045 951 24 02 257
 
 
Guadalupe Martínez Pérez
Alianza de Mujeres Indígenas de
Centroamérica y México

PALABRA DE ANTIGONA, La democracia: un pálido deseo


Palabra de Antígona
La Democracia: un pálido deseo
Por Sara Lovera
Desde hace más de un año, en el momento en que Enrique Peña Nieto se lanzó a la población como un producto apetecible, vendible y consumible, todas las circunstancias avisaron claramente que las fuerzas fácticas lo habían identificado como quién, al ocupar la primera magistratura del país, garantizaba poner al país entero al servicio del poder económico mundial.
México sumiso y diligente. México con sus riquezas milenarias, asumiendo el despojo de sus caudales del campo, de su industria minimizada y esa inmensa capacidad de trabajo de millones de mexicanos robados de sus afanes para los tiempos por venir.
No una pelea de sombra entre dos personalidades, como se vende la historia. Esta no es una lucha por el poder entre dos humanos: Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador sino la verdadera disputa por la nación que describieron muy bien, en otro tiempo, Carlos Tello y Rolando Cordera.
De esta nación que ha llegado a la ignominia que significa la infamia de 90 mil muertos; miles y miles de vidas cegadas de mujeres como reguero de despojos por todo el país; de niñas y niños traficados y enviados a diversas y variadas esclavitudes; de 52 millones de mexicanas y mexicanos en la pobreza simbólica y material; una nación donde se yergue la impunidad; la nación de violencia que genera huérfanos y viudas, donde es la fuerza militar y policiaca la que se campea riéndose de dios y de la historia.
¿Por qué? Porque lo único real y lacerante es que como en la época de los aztecas, en la conquista, en las asonadas sistemáticas del siglo XIX, únicamente se trata de la ganancia para los grandes capitales, domésticos y  mundiales. La vieja y molesta realidad: la acumulación.
¿Qué está detrás? Un inmenso yacimiento de petróleo en las aguas profundas del Golfo de México; de la confiscada y sustancial riqueza minera, del ancho mar y sus posibilidades, de los bosques, de las plantas medicinales, del gas, del oro, de los ríos, su flora y su fauna, de la cal y el acero, de sus áreas silvestres, de su riqueza cultural, de sus jóvenes y la experiencia de sus viejos, de la Sierra Madre Oriental y de la Sierra Madre Occidental, de sus campos de caña, de sus desiertos, de los yacimientos de oro, de plata, de carbón , de sus universidades, del agua y los yacimientos radioactivos. Además de millones de brazos explotados en todas las franjas del trabajo asalariado, no asalariado, sujeto a la única y urgente necesidad de sobrevivencia.
El fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) más que un dictamen de legalidad, como se le describe, es el último hecho de una cadena perfectamente construida para mantener intactos los intereses de grupos, personas, compañías nacionales y extranjeras, de quienes no miran nada más que su entorno, del lóbulo derecho y del lóbulo izquierdo de la cara con la distancia de la nariz.
Nadie ve, nadie oye, nadie se inmuta: todos duermen a pierna suelta, sin más deseo que el suyo propio, una diputación, una comisión, una presidencia municipal, un gobierno, un negocio para ampliar una carretera, una colocación laboral, una representación sindical, una prebenda, una dádiva, un pequeño negocio, un lugar donde estar, donde transcurrir, sin ética y sin remordimiento.
Más allá de una quebrantada solicitud de nulidad de las elecciones presidenciales del 1 de julio, el tribunal actuó sin entrar al fondo del asunto e hizo legal a la compra y coacción del voto. Es más grande la estulticia que el sistema enmarañado y profundo de la conducta corrompida de todos los días.
A nadie importa el o la prójima. Los sirvientes más visibles en estos tiempos, son los opinadores de la radio y la televisión. Los que repiten sistemáticamente que quienes votaron (15 millones al menos) por la propuesta del Movimiento Progresista están colocados en la necedad, los de siempre, los opositores, a quienes nada les parece. Se burlan.
La democracia, en femenino, se ha convertido en una hueca frase sin sentido. De lo que se trata es de cómo llegamos a hacer ley ese antiguo y consustancial sistema que a todos nos hace copartícipes: el clientelismo y la manipulación de esa necesidad ancestral, la de los pobres, siempre despojados por los que se levantan sobre ellos; la de los "mesiánicos", a veces religiosos que creen en la justicia; la de todos los que cruzan una y otra vez los pantanos del sistema judicial que niega la criminalidad de los de "arriba". Es como constatar que nuestra existencia depende de aquéllos que tienen lo que se necesita para mandar.
A veces pienso que la nación, es como una mujer que no ha conseguido darse cuenta que tiene el derecho a vivir y ser feliz; a veces pienso que se ve a la nación como un botín que hay que obtener para montarse en ella y expoliarla, quitándole lo que le pertenece en forma violenta e injusta, sin que nadie se de cuenta.
La historia de México ha estado plagada de un contrasentido fundamental: llamar al sistema en el que vivimos como un sistema democrático. Así el pueblo no ha conseguido jamás ni justicia ni reparto equitativo de sus bienes simbólicos y materiales.
De acuerdo con Amnistía Internacional vivimos la peor de las desigualdades económicas, con 52 millones de pobres. Yo agrego que además existe la desigualdad ciudadana, la desigualdad profunda entre hombres y mujeres, la desigual manera como se nos hace jugar el juego del sinsentido llamado democracia.
Vamos a escuchar golpes de pecho, resistencia, llamadas a nuevamente volver a reclamar, insistir, hablar, debatir. Eso, cuando lo más preciado de la humanidad se mutila todos los días: la libertad de expresión, el derecho humano a no estar de acuerdo, el derecho a alimentar a su prole, el derecho a tener derechos. Eso es lo que en los próximos tiempos nos espera, se ratifica, se profundiza, se hace legitimidad. Quienes no estemos de acuerdo, simplemente estamos locos o amargos, donde es la necedad la que nos rodea. Hasta nos quitan el derecho a pensar y ni siquiera piensan que podemos reflexionar.
sara.lovera@ymail.com (es y no duden)