viernes, 13 de julio de 2012

Cuidadanía y paridad, opinión de Bárbara García


Ciudadanización y paridad, necesarios para IFE-Oaxaca
*La democracia electoral está limitada

Bárbara GARCÍA CHÁVEZ
En1990 se aprueba un nuevo marco legal en materia electoral, el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE) y tuvo lugar la creación del Instituto Federal Electoral (IFE) como organismo público, autónomo responsable de organizar y supervisar los procesos electorales y de los asuntos que atañen a los partidos políticos. 
En 1994 se da reconocimiento constitucional al consejo ciudadano.
En 1996 se consumó la autonomía e independencia del organismo electoral al desaparecer el nexo gubernamental. Así de forma progresiva va disminuyendo el grotesco monopolio político del PRI como partido de Estado y se transita hacia la democracia representativa y la incidencia de la participación ciudadana.
El IFE adquiere independencia respecto del gobierno, autonomía en sus decisiones y se convierte en la autoridad electoral, responsable de la función estatal de organizar supervisar y calificar las elecciones en México.
Este nuevo marco jurídico ha significado un cambio cualitativo del sistema político porque transita del sistema de partidos hegemónico a un sistema no competitivo donde participan varios partidos, pero sólo uno había tenido posibilidad de ganar en los comicios. En las recientes elecciones federales la alternancia da cuenta de los avances de la todavía limitada democracia electoral.
Ahora el poder partidario define la dirección colegiada del IFE. Su consejo ciudadano se integra a propuesta de partidos  políticos, sin embargo, el frecuente cuestionamiento a los consejos electorales, así como la dificultad de los partidos para llegar a consensos nos plantea un nuevo reto: superar la dependencia respecto de los partidos políticos.
El proceso conocido como “ciudadanización del IFE” en su origen, tuvo como fin dar credibilidad a los órganos electorales y a los comicios frente a una ciudadanía que durante décadas tuvo la certeza de que el triunfo en las urnas no correspondía al sentido de los votos, que desconfía de los partidos y en general, de los políticos
La propuesta inicial de incorporar ciudadanos y ciudadanas en búsqueda de consensos ha sido pionera en el destino implícito de la participación ciudadana como determinante central de la democratización, pero requiere revisar su estructure y conformación orgánica y operayiva. Por ejemplo, el gasto se ha convertido en un punto que genera opiniones divergentes y es que resulta injustificado el gasto excesivo, como es el presupuesto entregado a los partidos políticos aunque no haya elecciones, gasto que por demás es oscuro y disfuncional, que no cumple cometidos de integración e igualdad, lo que repercute en inequidades de género y autoritarismos patriarcales.
La forma de elegir a las y los consejeros del IFE reedita mecanismos de desigualdad que los propios partidos conservan en su interior, habida cuenta de imposiciones y  desplantes protagónicos y simpatías partidarias para mantener bajo su control el espacio más importante conseguido por la ciudadanía. En fin, su participación debería responder a los afanes de la ciudadanización que permita y obligue al gobierno a dar respuestas contundentes a la sociedad en sus afanes democráticos, su participación en las decisiones públicas que cada vez menos tendría que dejarle exclusivamente a los políticos.
En este sentido, las mujeres han solicitado la paridad en los consejos electorales, han denunciado que el enredado y aletargado proceso para la definición de la terna de Consejeras(os), efectuado por el congreso ha daño la ciudadanización democrática del IFE  por lo que con la definición de “consejeros a modo” puede empeorar y debilita más su credibilidad.
Mujeres en Plural proponía la paridad efectiva de mujeres y hombres en el Consejo por lo que la totalidad de la terna debe integrarse por verdaderas ciudadanas sin obvios vínculos o compromisos partidistas. Condición determinante para lograr el interés de la ciudadanía por participar de la elección federal, darle credibilidad al IFE que a su vez de certeza electoral.
“Las personas, los perfiles, la paridad de género y el cumplimiento de la ley, debe ser compromiso en cumplimiento de los tratados internacionales suscritos y ratificados por México y porque la razón nos asiste”, afirmó la diputada Enoé Uranga.
El IFE en su Consejo General a final de cuentas quedó conformado de manera vergonzosamente inequitativo; solo dos mujeres de nueve concejalías; de los siete partidos políticos están representados ante la instancia federal electoral  solamente el PVEM por una mujer.
Sin embargo, después de varios exhortos de organismos en pro de los derechos políticos de las mujeres, enviados  al Consejo General del IFE para que durante el proceso de selección de candidaturas para integrar los Consejos Locales en el proceso federal electoral 2011-2012 se incorporara el criterio de paridad de género.
De cada seis integrantes que forman los consejos locales el resultado es el siguiente:
Querétaro, cinco consejeras, 83.3 %
Aguascalientes, Campeche, Chiapas, Chihuahua, Guerrero, Michoacán, Morelos, Oaxaca, Quintana Roo, Tamaulipas y Yucatán, cuatro consejeras, 63.6%
Colima, Durango, Estado de México, Nuevo León, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Veracruz y Zacatecas, tres consejeras, 50%
Baja California, Baja California Sur, Coahuila, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Nayarit, Puebla, San Luis Potosí, Tlaxcala, dos consejeras, 33.3%
El Distrito Federal tiene tan solo una consejera de seis que representa el 16%
No cabe duda, que las gestiones de organismos feministas que exigen mayor participación de las mujeres en instancias de decisión, van dejando resultados, caminos andados con muchas piedras que facilitaran el camino de las que vienen….Vamos caminando. (Los dos recuadros pertenecen al Reporte electoral Observatorio Legislativo sobre el Avance de la Participación Política de las mujeres en México/Centro de Estudios para el Adelanto de la Mujer y la Equidad de Género )

jueves, 12 de julio de 2012

¿Avanza la democracia? opinión de Maru Mata


¿Avanza la democracia?

Eugenia Mata*
Ciertamente el 1 de Julio un porcentaje significativo de la ciudadanía ejerció su derecho a votar, ante una gran expectativa de cambio serio y profundo. Los resultados que arroja el PREP dan una ventaja de aproximadamente siete por ciento al Partido Revolucionario Institucional (PRI). En el caso de Oaxaca con un 62 por ciento de participación, el voto mayoritario se lo llevó Andrés Manuel López Obrador.
Pero más allá de los resultados, pareciera que aquellas prácticas que pensábamos ya eran del pasado, como duplicado y/o robo de boletas, compra y coacción del voto, entrega de despensas, denuncias ciudadanas y de medios como The Guardian con respecto a la unidad secreta de Televisa para la campaña del candidato del tricolor, entrega de tarjetas por ejemplo de Soriana con 2500 pesos otorgadas por el PRI para la compra de votos y hasta las boletas de más, como se dio en nuestro Estado de Oaxaca, son una multiplicidad de irregularidades que hablan de un retroceso enorme a la democracia, porque pareciera que la voluntad ciudadana tiene un precio.
Si bien es cierto que la participación ciudadana no se circunscribe al proceso electoral, es un medio ineludible para proponer a quienes nos gobiernan.
A diferencia del 2006 en donde la distancia fue menos de un punto porcentual, este siete por ciento no da absoluta claridad del triunfo, ante las irregularidades antes mencionadas y ante la tibieza de un órgano electoral (IFE), que fue incapaz de contener todas esas prácticas.
Nuevamente el caso de las casillas especiales representó un problema, cuando hombres y mujeres no pudieron votar, generando situaciones de inconformidad y de cierto riesgo, que afortunadamente no pasó a mayores, pero que habla también de la dificultad que los propios congresistas ocasionan a la ciudadanía, porque la modificación del número de casillas especiales solamente puede ser en el COFIPE por el Congreso. Y, ¿quiénes están en el Congreso de la Unión?, los representantes de los partidos políticos.
Traigo a colación esta pregunta, porque es importante que nos cuestionemos si de verdad los partidos políticos representan los intereses de la mayoría de mexicanas y mexicanos. Cuando además vuelven a repetir las mismas prácticas ilegales y complejizan los procedimientos, las estructuras y las leyes que tendrían que incentivar la participación ciudadana.
Ante el nuevo gobierno federal que tendremos a partir de diciembre de este año, no debemos olvidar que el partido ganador tiene responsabilidad en una serie de agravios como Atenco, la represión en Oaxaca durante el conflicto en 2006, gobernadores y ex gobernadores bajo sospecha de estar asociados al crimen organizado, desvío de recursos, criminalización de la protesta social, que ciertamente no fueron prácticas exclusivas del PRI –no olvidemos los 12 años de panismo-, pero que si en este proceso electoral hicieron todo para ganar por la vía ilegal, no tenemos ningún aliciente para decir que habrá cambios sustantivos en la vida de las y los mexicanos.
En el caso de las mujeres, no se visualizan propuestas esperanzadoras para modificar sus condiciones de vida, que eliminen la exclusión y la discriminación de la cual son objeto.
Por ejemplo, en los 10 Compromisos que Enrique Peña Nieto suscribió con respecto a la Economía Familiar, vuelve a repetir los lugares comunes, como darle más valor al trabajo (sin explicar lo que eso signifique), detener el alza de precios en alimentos básicos, bajar la luz, dotación de útiles gratuitos, becas de transporte, vales de medicina, pensión a adultos mayores, continuar con Oportunidades y Seguro Popular y la única en donde hace mención a las mujeres es un Seguro de Vida para que los hijos estén protegidos si ellas llegan a faltar.
Es decir, todo en función de la “familia”, o sea de los otros y no tomando en cuenta las necesidades concretas y situaciones específicas de las mujeres. No existe en los 264 Compromisos que suscribió ninguno dirigido específicamente a las mujeres. Llama la atención que la mayoría de estos compromisos establecidos están en torno a infraestructura, caminos o en la continuidad de los programas ya establecidos, que si bien pueden ser necesarios, no atienden lo sustantivo en la condición de las mujeres.
Esta falta de perspectiva de género es obvia cuando se menciona a las mujeres cumpliendo los roles tradicionales y no en la generación de acciones afirmativas a favor de ellas, tanto para modificar las brechas de desigualdad de género, en relación al trabajo, la salud, la educación, un alto a la violencia que viven y la generación de condiciones para participar políticamente.
Habrá que exigir que este gobierno no repita ni los errores de las dos administraciones pasadas, pero tampoco las que cometió durante los años en el poder. Ojalá este concepto del poder sea utilizado para servir a la población y no como ha hecho por tantos años, para servirse.
*Directora de Iniciativas para el Desarrollo de la Mujer Oaxaqueña y consejera ciudadana de la DDHPO