Estados Unidos: Contracepción gratuita, las mujeres, Dios y el César
Por María Suárez Toro
(maria2003@racsa.co.cr)
Nueva York, marzo (SEMlac).- El derecho a contraceptivos gratuitos se ha convertido en un tema de la campaña electoral en los Estados Unidos, ante la polarización de un debate en el Congreso que rápidamente se desplazó al electorado.
El pasado 17 de febrero, el representante del Partido Republicano por California, Darrell Issa, organizó vistas públicas de una Comisión Ad hoc sobre "libertad de religión", creada hace un año por sus correligionarios. Las audiencias convocadas por los conservadores ahora buscaban mostrar que la libertad de religión estaría siendo violada por la administración de Barack Obama en una propuesta de legislación sobre el tema.
El presidente estadounidense había anunciado en enero que haría obligatoria para todas las empresas de salud -públicas o privadas- una nueva normativa de la reforma de salud de 2010 conocida como Patient Protection and Affordable Care Act (Acta de Protección y Atención Asequible a Pacientes), que incluía contraceptivos en los planes de seguro médico.
Las vistas de los republicanos estuvieron compuestas exclusivamente por hombres, ya que Issa no le permitió a ninguna mujer dar testimonio. La congresista del Partido Demócrata Carolyn B. Maloney, de Nueva York, preguntó dónde estaban las mujeres, aclarando que le parecía "indignante" que los republicanos no permitieran a una sola de las millones de ellas que se pronunciaran sobre el tema y necesitan que sus seguros cubran servicios de salud reproductiva.
El 50 por ciento de los embarazos en los Estados Unidos son no intencionales y "la causa principal es la inconsistencia en el uso de anticonceptivos, por lo cual las mujeres se beneficiarían con la legislación al tener acceso a los mejores y más efectivos contraceptivos, que muchas veces son los más caros, por ejemplo el DUI ("T" de cobre)", explicó a SEMlac Laura MacCleery, directora de relaciones con el gobierno de la organización no gubernamental Centro por los Derechos Reproductivos.
Ejemplificó que una "T" de cobre cuesta entre 175 y 500 dólares en los Estados Unidos. Pero el tema no es solo de dinero, sino de derechos laborales de las mujeres. En la actualidad, 25 estados de la unión tienen requisitos de lo que se conoce como Equidad Contraceptiva.
Los que no gozan de este derecho son Alabama, Alaska, Colorado, Delaware, Florida, Hawaii, Idaho, Indiana, Kansas, Kentucky, Louisiana, Minnesota, Mississippi, Nebraska, North Dakota, Ohio, Oklahoma, Pennsylvania, South Carolina, South Dakota, Tennessee, Texas, Utah, Virginia y Wyoming.
La resolución, adoptada desde el 2000 por la Comisión de Igualdad de Oportunidad Laboral, reconoce que no se puede discriminar a las mujeres trabajadoras negándoles contraceptivos en sus planes médicos. La propuesta de Obama se aplicaría a nivel nacional por todas las empresas que brinden servicios de salud.
Inmediatamente se dejaron escuchar las reacciones de los conservadores en el Congreso y en las organizaciones religiosas. La voz de los obispos católicos y evangélicos fue seguida por la de los congresistas conservadores.
En ambos casos, los líderes religiosos apelan a sus creencias para oponerse a la aplicación de la normativa, aludiendo que es un tema de conciencia, no de salud y derechos reproductivos. Se oponen a que los trabajadores en instituciones católicas reciban acceso a contraceptivos como parte de sus seguros médicos, aludiendo a razones de orden religioso.
El presidente Obama trató de conciliar, presentando una enmienda en la cual serían las compañías de seguro -no los empleadores- las que estarían obligadas a informar a los empleados sobre tales servicios gratuitos de contraceptivos. De esa manera, las instituciones de carácter religioso, que ofrecen servicios de salud a personas aseguradas, no tendrían que recibir contraceptivos.
Pero la enmienda tampoco fue aceptada por los conservadores. Querían que la excepción no solo se refiriera a las instituciones de carácter religioso como las iglesias, sino a sus hospitales, escuelas, etc.
"La medida sería discriminatoria porque ni siquiera todo el personal que labora en las instituciones salud de las iglesias, necesariamente, profesa la fe religiosa", dijo Jon O'Brien, presidente de la organización sin fines de lucro Católicas por el Derecho a Decidir.
Añadió que los obispos saben que no pueden ganar una batalla contra los contraceptivos, pero "esa es solo la punta del iceberg, pues lo que buscan es que sus empresas no se tengan que regir por los mismos criterios que el resto".
"Al activista católico le parece que, como los obispos no convencieron a sus bases de no usar contraceptivos, ahora quieren forzarlos por la vía de la legislación", concluyó O´Brien, y añadió que "de paso, lo que quieren es hacerle daño a Obama en su campaña electoral, diciendo que no es amigable a las religiones." Obama es cristiano, pero entiende que su gobierno rige a todas las mujeres, no solo a las cristianas.
Las organizaciones de mujeres reaccionaron también, manteniendo el tema en la arena de los derechos reproductivos. MacCleery sostiene que muchas organizaciones e instituciones están de acuerdo porque es un tema de salud muy importante.
"Nuestra organización piensa que esa política es necesaria, importante y no infringe la libertad de conciencia", dijo y precisó que la libertad de religión implica que cada persona pueda escoger de acuerdo a su religión, no que se decida a otro nivel.
El tema ha provocado una polémica tan fuerte, tan amplia y aparentemente tan irreconciliable en el Congreso, que muchos opinan que se dirimirá en las elecciones. Los conservadores pensaban que podrían revocar la propuesta de Obama en la Cámara de Representantes controlada por ellos, pero el Senado está en manos de una mayoría demócrata, y la resolución del debate que entra a ese nivel.
Las organizaciones de mujeres han asumido el reto. Una de ellas es la iniciativa La Lista Emily, una organización dedicada a promover a puestos de gobierno a mujeres demócratas que apoyan la libre elección del aborto.
Ese movimiento declaró la pasada semana que 51 por ciento del electorado en el país está compuesto por mujeres y que van a movilizar las bases para que voten por mujeres que apoyen la iniciativa de Obama.
Emma Shapiro, vocera de la Lista, dijo a SEMlac que la postura actual de los republicanos "solo muestra lo disociados que están de sus propias bases porque cada encuesta que se hace en este país dice que las mujeres independientes, católicas, demócratas, están a favor del control de la natalidad."
Añadió que el tema de los contraceptivos es un asunto de salud pública y afortunadamente hay una gran cantidad de candidatas del Partido Demócrata que practican esa profesión, por lo cual están muy claras.
La encuesta del National Survey of National Growth de abril de 2011 concluyó que 98 por ciento de las mujeres Católicas que son activas sexualmente usan algún método contraceptivo a los que se oponen los obispos, olvidando quizás que todo ser humano tiene libre albedrío y, por ende, puede decidir lo que entienda que necesita.
Una encuesta del New York Times/CBS Noticias, publicada el mismo día en que se inició el debate en el Congreso, refleja que la mayoría de personas (65%) en los Estados Unidos, incluyendo católicos, apoya que haya cobertura de contraceptivos en sus planes médicos.
miércoles, 29 de febrero de 2012
lunes, 27 de febrero de 2012
MUJERES Y POLITICA
Violencia e incapacidad institucional
Soledad JARQUIN EDGAR
Un planeta violento. En 2011, en el mundo hubo 14 guerras más que en 2010 y aunque todavía haya quien diga que no, esas guerras incluyen a México, cuyo conflicto bélico fue comparado con los vividos por Egipto, Irak, Pakistán, Nigeria, Somalia y otras naciones, datos que da a conocer el Barómetro de Conflictos 2011 del Instituto de Investigación de Conflictos Internacionales de la Universidad de Heidelberg, Alemania (proceso.com.mx 23/02/2012). El resultado, ustedes ya lo conocen: inseguridad para la población, como en toda guerra que se precie de ser eso.
Uno de los resultados nefastos de la guerra sin duda es la pérdida de vidas humanas, en México, los que saben, contabilizan más de 60 mil hasta diciembre de 2011, y la cifra sigue en aumento dramático. Sin embargo, eso no es todo, se estima que unas 20 mil personas han desaparecido.
En estas cifras hay una enorme cantidad de mujeres y aunque efectivamente las estadísticas revelan que estos asesinatos y desapariciones se multiplicaron en las entidades del norte del país, no debemos perder de vista lo que sucede en otros estados mexicanos, muchos de ellos con el sesgo de violencia feminicida y no sólo como resultado de la guerra de Felipe “El Valiente” Calderón contra el crimen organizado.
En Oaxaca, la desaparición de mujeres es una constante, las familias afectadas y los grupos de amigos de las víctimas, emprenden acciones que se desdibujan frente a la omisa y negligente actuación de las autoridades que como “estrategia” de justificación, comparan a esta entidad –envuelta en conflictos sociales, agrarios y políticos- con lo que sucede en otros estados “más afectadas” por la guerra contra el crimen organizado, que dicho sea de paso no resolverá el problema, como han señalado quienes estudian este fenómeno.
Este mes de febrero que está por terminar se cumplió un año de la desaparición de la abogada Paula Moreno Gómez y también dos meses desde que corrió la misma suerte Maydelith Sulem Carmona Fabián, de quien nada se sabe desde el pasado 25 de diciembre pasado.
Hay otros casos no conocidos, pero según revela una amplia entrevista realizada por Yadira Sosa a la señora Reyna Fabián, madre de Maydelith Sulem, en Oaxaca durante el 2011 habrían “desaparecido” 18 mujeres, más de la mitad de los reportes que en este sentido recibió ese año la Procuraduría General de Justicia y que sumaron 31. (Imparcial 24/02/2012).
No conozco de manera personal a Sabina Gómez Álvarez ni a la señora Reyna Fabián, madres de las dos jóvenes mujeres desaparecidas con diferencia de 10 meses, no puedo, como usted ni otras personas, ni siquiera imaginar el drama que viven ambas mujeres, pero sin duda han dado la pelea, han salido a los medios a demandar justicia a pesar de todo lo que pudieran estar sintiendo, no se amedrentan, exigen justicia, demandan que las autoridades hagan algo.
Del otro lado, del lado de las autoridades nada o demasiado poco se ha hecho. Hay muchas más preocupaciones institucionales como para destinar todo un cuerpo de investigadores profesionales, rectos y capaces para investigar qué fue lo que sucedió con Maydelith, Paula y las otras 16 mujeres. Por ello, el llamado que han hecho ambas madres al gobernador Gabino Cué, ellas mismas han alertado al jefe del ejecutivo porque no hay resultado alguno, le han planteado que lo que observan es una total incapacidad de la institución investigadora, que está visto sirve para golpear, sólo para eso.
La respuesta es común, es arbitraria, es temeraria y hasta parece que los oímos, cuando las madres (porque son ellas las que generalmente ponen la voz de alarma, las que buscan a sus hijas): “no señora, segurito su hija se fue con el novio, hay que esperar”. “¿Tenía usted problemas con su hija?” “¿la maltrataba?” “¿iba mal en la escuela?”…
Y para muestra, basta un botón decía Lucha, mi querida y entrañable abuela, ahí está el caso de Daniela y Virginia Ortiz, desaparecidas desde 2006 hace cinco años siete meses sin que Antonia, su madre, sepa dónde están sus hijas, a pesar de que con bombo y platillo anunciaron la detención de dos implicados en el secuestro y desaparición de las dos jóvenes triquis. En este último caso, todo se reduce a “un grave y difícil conflicto étnico”.
La misma nota de mi compañera Yadira Sosa, revela que esta misma semana hubo al menos dos intentos de secuestro de otras dos jóvenes. En un caso, el agresor huyó, en el segundo la víctima se desistió a pesar de que detuvieron a los dos delincuentes, uno de 19 y otro de 28 años y usted podría decir con alarma ¡pero qué barbaridad! Cierto, la joven que no ratificó la denuncia tiene una enorme responsabilidad, pero también habría que decir que ese “dejar pasar las cosas…” es resultado de la negligente y omisa actuación que los cuerpos policiacos han asumido por décadas y más décadas.
Cierto que muchas personas huyen de sus casas, al menos esa era una constante, pero en tiempos de guerra como la que vivimos en México, según la clasificación realizada por el Instituto de Investigación de Conflictos Internacionales de la Universidad de Heidelberg, Alemania, las razones podrían ser otras. Es tiempo de que nos digan qué pasó con ambas mujeres desaparecidas en la capital oaxaqueña y qué sucedió con las niñas triquis.
Lo último es preguntarle a la sociedad oaxaqueña ¿hasta cuándo vamos a tolerar tanta ineficacia de las instituciones? Ya viene el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer ¿quién dice yo para el discurso? ¿qué pretenderán los partidos políticos que siguen jugando al tío Lolo con sus diputados incapaces de aprobar el feminicidio? Seguiremos ¡Totalmente Indignadas! ante los crímenes que se siguen cometiendo todos los días y el silencio bochornoso, nefasto y cruel de las instituciones federales y estatales frente al dolor de una sociedad que se siente amenazada, lastimada e insegura. ¿Usted diga qué hacemos?
UNA DE PERIODISTAS
Frente al despido de una veintena de trabajadores y trabajadoras en un medio local, pienso en eso que el periodista Miguel Ángel Granados Chapa llamó Los excesos de la prensa mexicana: “Tampoco puedo dejar de señalar que una de las cosas que detesto del periodismo de hoy es su conversión en negocio. No digo que el periodismo no deba ser negocio, desde luego; me refiero a que es lícito hacer negocio con el periodismo, pero no es lícito convertir al periodismo en negocio, simular que se hace periodismo para hacer negocio”. (Tomado de Granados Chapa por Granados Chapa, escrito por otro gran periodista: Jenaro Villamil en octubre pasado).
Los señores del poder, políticos-empresarios o empresarios-políticos como se acostumbra ahora, no escapan a la tentación de poseer un medio, décadas y décadas viendo y viviendo lo mismo y haciendo que el “periodismo como tal” navegue por esas aguas turbulentas de las conveniencias. No es lícito, y por tanto no es ético, convertir al periodismo en un negocio, porque esos negocios terminan por quebrar como empresas ante su falta de credibilidad, en consecuencia por correr al personal, cometiendo fraude laboral y, por supuesto, por quebrantar la confianza de quienes los leen, pero sobre todo ensucian al verdadero periodismo ya de por sí escaso.
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Soledad JARQUIN EDGAR
Un planeta violento. En 2011, en el mundo hubo 14 guerras más que en 2010 y aunque todavía haya quien diga que no, esas guerras incluyen a México, cuyo conflicto bélico fue comparado con los vividos por Egipto, Irak, Pakistán, Nigeria, Somalia y otras naciones, datos que da a conocer el Barómetro de Conflictos 2011 del Instituto de Investigación de Conflictos Internacionales de la Universidad de Heidelberg, Alemania (proceso.com.mx 23/02/2012). El resultado, ustedes ya lo conocen: inseguridad para la población, como en toda guerra que se precie de ser eso.
Uno de los resultados nefastos de la guerra sin duda es la pérdida de vidas humanas, en México, los que saben, contabilizan más de 60 mil hasta diciembre de 2011, y la cifra sigue en aumento dramático. Sin embargo, eso no es todo, se estima que unas 20 mil personas han desaparecido.
En estas cifras hay una enorme cantidad de mujeres y aunque efectivamente las estadísticas revelan que estos asesinatos y desapariciones se multiplicaron en las entidades del norte del país, no debemos perder de vista lo que sucede en otros estados mexicanos, muchos de ellos con el sesgo de violencia feminicida y no sólo como resultado de la guerra de Felipe “El Valiente” Calderón contra el crimen organizado.
En Oaxaca, la desaparición de mujeres es una constante, las familias afectadas y los grupos de amigos de las víctimas, emprenden acciones que se desdibujan frente a la omisa y negligente actuación de las autoridades que como “estrategia” de justificación, comparan a esta entidad –envuelta en conflictos sociales, agrarios y políticos- con lo que sucede en otros estados “más afectadas” por la guerra contra el crimen organizado, que dicho sea de paso no resolverá el problema, como han señalado quienes estudian este fenómeno.
Este mes de febrero que está por terminar se cumplió un año de la desaparición de la abogada Paula Moreno Gómez y también dos meses desde que corrió la misma suerte Maydelith Sulem Carmona Fabián, de quien nada se sabe desde el pasado 25 de diciembre pasado.
Hay otros casos no conocidos, pero según revela una amplia entrevista realizada por Yadira Sosa a la señora Reyna Fabián, madre de Maydelith Sulem, en Oaxaca durante el 2011 habrían “desaparecido” 18 mujeres, más de la mitad de los reportes que en este sentido recibió ese año la Procuraduría General de Justicia y que sumaron 31. (Imparcial 24/02/2012).
No conozco de manera personal a Sabina Gómez Álvarez ni a la señora Reyna Fabián, madres de las dos jóvenes mujeres desaparecidas con diferencia de 10 meses, no puedo, como usted ni otras personas, ni siquiera imaginar el drama que viven ambas mujeres, pero sin duda han dado la pelea, han salido a los medios a demandar justicia a pesar de todo lo que pudieran estar sintiendo, no se amedrentan, exigen justicia, demandan que las autoridades hagan algo.
Del otro lado, del lado de las autoridades nada o demasiado poco se ha hecho. Hay muchas más preocupaciones institucionales como para destinar todo un cuerpo de investigadores profesionales, rectos y capaces para investigar qué fue lo que sucedió con Maydelith, Paula y las otras 16 mujeres. Por ello, el llamado que han hecho ambas madres al gobernador Gabino Cué, ellas mismas han alertado al jefe del ejecutivo porque no hay resultado alguno, le han planteado que lo que observan es una total incapacidad de la institución investigadora, que está visto sirve para golpear, sólo para eso.
La respuesta es común, es arbitraria, es temeraria y hasta parece que los oímos, cuando las madres (porque son ellas las que generalmente ponen la voz de alarma, las que buscan a sus hijas): “no señora, segurito su hija se fue con el novio, hay que esperar”. “¿Tenía usted problemas con su hija?” “¿la maltrataba?” “¿iba mal en la escuela?”…
Y para muestra, basta un botón decía Lucha, mi querida y entrañable abuela, ahí está el caso de Daniela y Virginia Ortiz, desaparecidas desde 2006 hace cinco años siete meses sin que Antonia, su madre, sepa dónde están sus hijas, a pesar de que con bombo y platillo anunciaron la detención de dos implicados en el secuestro y desaparición de las dos jóvenes triquis. En este último caso, todo se reduce a “un grave y difícil conflicto étnico”.
La misma nota de mi compañera Yadira Sosa, revela que esta misma semana hubo al menos dos intentos de secuestro de otras dos jóvenes. En un caso, el agresor huyó, en el segundo la víctima se desistió a pesar de que detuvieron a los dos delincuentes, uno de 19 y otro de 28 años y usted podría decir con alarma ¡pero qué barbaridad! Cierto, la joven que no ratificó la denuncia tiene una enorme responsabilidad, pero también habría que decir que ese “dejar pasar las cosas…” es resultado de la negligente y omisa actuación que los cuerpos policiacos han asumido por décadas y más décadas.
Cierto que muchas personas huyen de sus casas, al menos esa era una constante, pero en tiempos de guerra como la que vivimos en México, según la clasificación realizada por el Instituto de Investigación de Conflictos Internacionales de la Universidad de Heidelberg, Alemania, las razones podrían ser otras. Es tiempo de que nos digan qué pasó con ambas mujeres desaparecidas en la capital oaxaqueña y qué sucedió con las niñas triquis.
Lo último es preguntarle a la sociedad oaxaqueña ¿hasta cuándo vamos a tolerar tanta ineficacia de las instituciones? Ya viene el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer ¿quién dice yo para el discurso? ¿qué pretenderán los partidos políticos que siguen jugando al tío Lolo con sus diputados incapaces de aprobar el feminicidio? Seguiremos ¡Totalmente Indignadas! ante los crímenes que se siguen cometiendo todos los días y el silencio bochornoso, nefasto y cruel de las instituciones federales y estatales frente al dolor de una sociedad que se siente amenazada, lastimada e insegura. ¿Usted diga qué hacemos?
UNA DE PERIODISTAS
Frente al despido de una veintena de trabajadores y trabajadoras en un medio local, pienso en eso que el periodista Miguel Ángel Granados Chapa llamó Los excesos de la prensa mexicana: “Tampoco puedo dejar de señalar que una de las cosas que detesto del periodismo de hoy es su conversión en negocio. No digo que el periodismo no deba ser negocio, desde luego; me refiero a que es lícito hacer negocio con el periodismo, pero no es lícito convertir al periodismo en negocio, simular que se hace periodismo para hacer negocio”. (Tomado de Granados Chapa por Granados Chapa, escrito por otro gran periodista: Jenaro Villamil en octubre pasado).
Los señores del poder, políticos-empresarios o empresarios-políticos como se acostumbra ahora, no escapan a la tentación de poseer un medio, décadas y décadas viendo y viviendo lo mismo y haciendo que el “periodismo como tal” navegue por esas aguas turbulentas de las conveniencias. No es lícito, y por tanto no es ético, convertir al periodismo en un negocio, porque esos negocios terminan por quebrar como empresas ante su falta de credibilidad, en consecuencia por correr al personal, cometiendo fraude laboral y, por supuesto, por quebrantar la confianza de quienes los leen, pero sobre todo ensucian al verdadero periodismo ya de por sí escaso.
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