lunes, 12 de diciembre de 2011

MUJERES Y POLITICA

Fondo y no sólo forma

Soledad JARQUIN EDGAR

Más fondo que forma. Es necesario analizar de fondo la violencia obstétrica y no sólo de forma. La forma en que se ha abordado este tema paralizó a quienes integran el Congreso local, muchos de ellos, es claro, sin el más mínimo interés de revisar la iniciativa.

En el fondo lo que no se dice públicamente ni se comenta a los cuatro vientos es el interés económico que hay detrás de lo que implicaría tipificar la violencia obstétrica. Sí, la salud convertida en una industria de jugosos resultados financieros para una determinada clase de médicos.

La forma también ha marcado esta propuesta legislativa que fue elaborada por organizaciones civiles con experiencia en el tema, como Nueve Lunas. En el fondo plantean la necesidad de tipificar la violencia obstétrica no como una forma de criminalizar al personal médico, sino busca es cambiar prácticas que lesionan a las mujeres antes, durante y después de un parto.

En suma esta propuesta que tiene que ver con los derechos humanos de las mujeres, está cruzada por el interés económico, eso detonó algunas reacciones y, por otro lado, hay una clara desinformación que provoca entre la opinión pública más desinformación.

Un ejemplo. Cada día el Hospital General “Aurelio Valdivieso”, atiende cada día cerca de 30 partos y otros 10 o 12 más se subrogan a clínicas, sanatorios u hospitales particulares, los mayormente beneficiados son Hospital Molina, Clínica Reforma y Sanatorio del Carmen, mas otra especializada ubicada en la colonia Volcanes. Entre los propietarios están el Secretario de Salud, German Tenorio Vasconcelos, y Arturo Molina, presidente del Comisión Estatal de Arbitraje Médico de Oaxaca. Las partes y el todo. El fondo y la forma.

Salvo contadas excepciones donde aún persiste la ética profesional, cada parto cuesta en promedio en la práctica médica privada entre 25 y 30 mil pesos y si es cesárea el costo se incrementa sustancialmente. Saque usted sus conclusiones. ¿Es o no un negocio ayudar a la cigüeña?

En esta entidad, nos explican las expertas el 53 por ciento de los embarazos terminan en cesáreas, cuando la Organización Mundial de la Salud recomienda que estas se utilicen únicamente cuando peligra la vida de la madre o el producto, pero resulta más cómodo “programar” estos nacimientos, porque se adecúan, incluso, a los horarios de quienes atienden a las mujeres, bajo un sin fin de pretextos que no siempre o casi nunca se justifican.

En fin, hay mar de fondo en el caso de la violencia obstétrica. Mucho hay que discutir sobre ella y entrar a un debate serio, porque lo que se está discutiendo son los derechos de las mujeres y no otra cosa.

Presidenciables en celofán

En 2012, elegiremos un nuevo presidente o presidenta. Las ofertas ya iniciaron y los productos que se nos ofrecen, sin duda, vienen envueltos en celofán, pero como dice el popular refrán “no todo lo que brilla es oro”. ¿Qué tenemos que hacer como ciudadanía?

Debemos elegir lo menos peor, eso es lo que nos toca. No hay otra. Recordemos que el sistema partidista se ha convertido cada vez más en una caja fuerte de difícil acceso para quienes no militamos en ellos y la clase política escoge sólo entre los grupos de esa elite especial, poder que a veces se hereda y otras se construye con poder económico. Peor, aún, a veces son las dos cosas juntas y mucho peor es cuando el poder político se construye sustentado en el más execrable de todos nuestros males: la corrupción.

Ser candidato o candidata, entonces, depende de la clase política y del poder económico y no de los intereses de la ciudadanía, de los principios fundamentales, de los deseos de un mejor país para todas y todos. Por supuesto que no.

Vamos por partes.

El problema fundamental se centra en cómo algunos medios, en especial los que venden y compran, crean estereotipos, imágenes, que son más de forma de que de fondo. Cada uno, e incluso, la candidata, han caído y nos han demostrado que en el fondo nada tienen y poco saben.

Josefina Vásquez Mota, piensa que las mujeres somos buenas en economía porque administramos bien la casa. No dudo que administrar una casa requiere de un gran trabajo y mucha sabiduría; el pecado de la hoy precandidata panista se centra en que siendo mujer no tiene ninguna expectativa para las mujeres en otros espacios que no sea la casa, el espacio privado al que por mucho tiempo se ha reducido a las mujeres. Entonces, que alternativa nos ofrece a las mujeres doña Josefina Vásquez Mota. No pudo con la mafia de la educación y hasta se mostró ciertamente sumisa.

El otro panista, Ernesto Cordero tiene otros defectos, no sólo el dispendio con el que corrige su imagen física y con el que camina para lograr su objetivo, sino porque tiene una visión del mundo distinta a la que usted y yo vemos todos los días. Si le preguntan de pobreza su respuesta es vacía como los estómagos de millones de personas en este país, no puede, por supuesto aceptar que la pobreza ha crecido porque él tendría que aceptar su responsabilidad. Como secretario de Hacienda considera que basta un sueldo de seis mil pesos “para vivir bien”, aunque claro está, él no sabe qué significa ganar seis mil pesos porque su sueldo hasta hace unos meses era 24 veces más alto. El problema es que no sólo no conoce la realidad de la gran mayoría de la población mexicana sino que la inventa.

Enrique Peña Nieto tiene en su contra muchas cosas, hechos y un circulo de amigos que nada le favorecen. Demasiado para quien aspira al trono de este imperio roto en que vivimos. El tan comentado tropezón en la Feria Internacional del Libro es apenas un reflejo de lo que es y también de lo que no es el aspirante priista. ¡Qué miedo!

Andrés Manuel López Obrador y a pesar del cambio extremo de la estrategia no deja de ser mesiánico y temerario. Y como en otros casos, los derechos de las mujeres lo tienen sin cuidado, para ellas no hay cambio. Lo que sí hay que reconocer es que lleva seis años en campaña y a la sombra en los medios de comunicación. El producto en este caso es de otra naturaleza.

Ser candidato implica militar en un partido político no hay de otra, tener poder: dinero y relaciones, complicidades o compadrazgos con otros políticos; indispensable ser joven, carismático y un poco metrosexual o en su caso ser madurito pero con cierto “sex appeal”.

Enrique Peña Nieto, el posible candidato del PRI, Ernesto Cordero, Josefina Vásquez Mota ambos del PAN y el mismo Andrés Manuel López Obrador candidato de la “izquierda” pasan por ese nuevo sistema de hacer lo que llaman política y les resulta imposible sustraerse, son como figurines.

Pero a la ciudadanía deben interesarnos muchas cosas más de quienes serán candidatos a la presidencia de México en 2012, como saber:

Quiénes son sus amigos cercanos.

Antes de la política a qué se dedicaban.

Cuáles son los titulares más importantes que los han beneficiado.

Con quiénes se les relaciona.

Qué opinan de la violencia.

Qué harían para –ahora sí- evitar la pobreza.

Cómo resolverían el problema de la falta de empleo o de oportunidades para la gente joven.

Como enfrentarían al demonio desatado por Felipe Calderón y que se llama guerra contra el Narcotráfico.

A qué partido político pertenecen y quiénes están detrás de esos partidos.

Cuáles son sus afanes más apremiantes.

Quiénes conforman su equipo de trabajo.

Qué empresas, industrias, grupos de poder financiero… están interesados en que lleguen.

Hay muchas preguntas que responder antes de jalar el gatillo, es decir, antes de emitir su voto, porque recordemos que aunque no lo creamos a veces o se nos olvide, la ciudadanía tiene en sus manos el poder para decidir.

Usted no quite el dedo del renglón, sea analítico, crítico, y en cuanto pueda lea más en los diarios y revistas y déjese llevar menos por lo que difunde la televisión mexicana, en especial la comercial y la que producen los monopolios.

No quite el dedo del renglón sobre algo que nos resulta fundamental: la corrupción y la violencia, dos flagelos que hoy nos tienen en la peor de todas las circunstancias, con más pobreza y menos expectativas.

Así de simple. No se deje llevar en esta andanada de cosas vacías, hay que ver el fondo y no la forma.

@jarquinedgar

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A RESERVA

Procuración de Justicia, materia pendiente

Bárbara GARCÍA CHÁVEZ

El 30 de mayo del 2009, se publicó en el Periódico Oficial el Código de Ética para los Servidores Públicos de la Institución del Ministerio Público del Estado de Oaxaca, que no es más que una tabla de doce mandamientos de carácter enunciativo, para quien no la cumpla, da una sanción moral. ¿Qué es eso?

Es una tomadura de pelo, una ocurrencia de esas que solía tener el malvado URO, ¿quién de los Ministerios Públicos de la Procuraduría del Estado sabría siquiera qué es la ética? Incluso, afirmo que el mismísimo creador de éste singular y chocarrero código, el doctor Evencio Nicolás Martínez Ramírez, se retorcía de risa comentando su puntada con sus secuaces de la calaña de Manuel Segundo de la Fuente Varela, fiscal de Combate a la Delincuencia Organizada.

Sin embargo, Evencio Nicolás no ha sido el peor o el más cínico, ha habido otros y otras; su sucesora, por ejemplo, María de la Luz Candelaria Chiñas, oscura y sin talento, con algunas puntadas irresponsables en su muy breve paso, como acusar veladamente a un ministro de la iglesia Católica de Oaxaca, Wilfrido Mayrén Peláez (Padre UVI), de encubrir a líderes triquis involucrados en hechos delictivos.

Cuando renunció fue severamente criticada por legisladores que la calificaron como falta de probidad, sin ética y promotora de la impunidad. Lo indudable es que no fue, ni con mucho, peor que Don Evencio, promotor de la moral y la ética.

A unos meses del triunfo de la coalición de la paz y el progreso, la procuradora Chiñas renunció “por motivos familiares” y fue nombrado un nuevo personaje en los andamiajes de la política en materia de justicia de Oaxaca, Manuel de Jesús López López, importado desde la Secretaría de Gobernación federal.

López López al protestar el cargo, se comprometió a seguir cuatro lineamientos generales para contrarrestar el fenómeno delictivo: modernización estructural y funcional de la Procuraduría; combate integral al crimen; combate a la impunidad y a la corrupción, y garantizar la transparencia.

La mayoría de Ministerios Públicos y agentes ministeriales siguen siendo los mismos que estaban en ese tiempo en que se supone fueron regulados por el laudable Código de Ética, impuesto por Evencio Nicolás Martínez Ramírez, esbirro de Ruiz Ortiz.

Por otro lado, no hay la mínima certeza de que los agentes del Ministerio Público siquiera sean abogados de profesión, titulados y certificados, ¿cómo entonces pueden ser profesionalizados? Tampoco han aprobado los controles de confianza formalmente y, por supuesto, no justifican de ninguna manera estar debidamente capacitados. Una buena parte de este personal se relaciona por algún parentesco, o por recomendaciones familiares y muchas veces de carácter político. Esta situación dificulta toda posibilidad de autonomía, como prevé la reforma constitucional en esta materia.

Las contradicciones resultan mayúsculas, se reforman las estructuras orgánicas cuando aún no es vigente la Ley Orgánica de la Procuraduría del Estado; el discurso sigue aludiendo a las inmejorables condiciones del cambio en la procuración de justicia, a pesar de declaraciones sobre cómo la institución está infiltrada y corrompida por el crimen organizado y la corrupción institucional.

El organigrama se abultó sustancialmente de facto, generando gastos mayores en algunas áreas, descuidando evidentemente otras.

Ahora existen -y no precisamente implica que funcionen-, dos subprocuradurías: Norte y Sur-; cuatro subprocuradurías regionales; cuatro subprocuradurías temáticas: Subprocuraduría de Justicia para Adolescentes, Subprocuraduría de Atención a Víctimas, Justicia Restaurativa y Servicios a la Comunidad, Subprocuraduría para la Atención de Delitos de Alto Impacto y, por supuesto, la que parece menos importante, Subprocuraduría de Delitos Contra la Mujer por Razón de Genero.

Además de tres fiscalías: de Atención a Delitos Electorales, de Control Interno y Evaluación y Especial para la Atención de Asuntos Magisteriales. En el organigrama que presenta el directorio de la página web de la Procuraduría General del Estado, no aparece la Fiscalía de Investigaciones en Delitos de Trascendencia Social, que creó el gobernador Gabino Cué en marzo pasado para reabrir e investigar los expedientes del conflicto 2006, relacionados con los asesinatos de líderes sociales, miembros de la APPO, ejecuciones de ex jefes policíacos y la desaparición de dos integrantes de EPR.
Igualmente, el Poder Ejecutivo estatal integró, además, una Comisión ciudadana que se encargará de vigilar y acompañar las acciones de esta Fiscalía dependiente de la Procuraduría General de Justicia del Estado. ¿Dónde quedó?

Creó por decreto la Fiscalía Especial para la Atención de Asuntos Magisteriales y la Subprocuraduría de Delitos Contra la Mujer por Razón de Género. Si la constante de los “Decretos” fueran producto de simples ocurrencias, resultado de presiones y acuerdos con grupos de la tan aludida sociedad civil, el riesgo sería correr la misma suerte a capricho o desinterés del gobernador.

Si no fuera de esa forma, la falta de formalidad legal hace estas instancias tan vulnerables como la otra, sin estructura normativa que implica competencias, funciones especificas con validez jurídica y la asignación de un presupuesto serio que obligue a planear, proyectar y ejecutar políticas y acciones públicas que revistan al personal y, fundamentalmente, a la o el titular de eficacia y legalidad. Si no es así, son solo parapetos, producto de la simulación y el engaño.

Cómo podría la procuraduría del Estado hacer frente a las políticas federales y el requerimiento específico de trabajar en estrategias nacionales para abatir la inseguridad mediante actualización e información de datos, y acciones para combatir el delito de feminicidios y la trata de personas, entre otras.

Remembrando a Flavio Sosa en su salmo “déjeme decirle señor Procurador, aquí vamos a estar las diputadas y los diputados de esta LXI Legislatura, para recriminarle si usted no hace bien las cosas”, cuando le otorgó su voto de confianza al entonces recién nombrado López López. ¿Se habrá construido una nueva Procuraduría de Justicia en la cual la gente tenga confianza?

Esta semana comparecerá ante el legislativo estatal el Procurador General en el marco del primer informe de gobierno, ¿Qué puede decir sobre la impunidad, la corrupción y la ineficacia obvia de ministerios públicos y agentes ministeriales? ¿Cómo justificará los más de noventa feminicidios ocurridos en los últimos once meses y la creciente y ofensiva violencia generalizada contra las mujeres? ¿Quién creerá que la delincuencia que aterra a la ciudadanía ha disminuido? ¿Habrá confianza en los orangutanes enmascarados que circulan por nuestras calles con armas largas y miradas lascivas? ¿Quién podrá asegurar que una denuncia penal es el principio de la justicia?

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