martes, 29 de noviembre de 2011

A Reserva. Por qué no al neoliberalismo

Bárbara GARCÍA CHÁVEZ

México como gran parte del mundo actual basa sus políticas económicas en el neoliberalismo. Si volteamos a nuestro rededor confirmaríamos que el neoliberalismo aún con las expresiones neopopulistas que devienen fundamentalmente de los países subdesarrollados latinoamericanos, se encuentra en crisis, la verdad más parece una debacle incontenible.

Para comprender cómo el neoliberalismo impacta sobre la sociedad en general y, sobre todo, contra la clase trabajadora, tanto urbana como rural, hay que tener una comprensión clara de lo que caracteriza al neoliberalismo.
El neoliberalismo es la forma moderna y avanzada del capitalismo, resultado de la revolución tecnológica, un producto de la racionalidad del mercado. Quienes defienden este modelo neoliberal, argumentan que es la forma más eficaz de organización económica.

Durante los últimos 500 años, en América Latina se han desarrollado, directa o indirectamente, estrategias económicas liberales -economía abierta, especialización exportadora, propiedad privada (mayormente extranjera) de recursos básicos y dependencia de préstamos e inversiones extranjeras-.

Fue durante las crisis mundiales capitalistas, que se dan los análisis críticos de éste sistema que condujeron a rebeliones populares en México y toda América Latina, provocadas por la extrema concentración de riqueza y poder y por el aumento masivo de la pobreza.

México definió después una política de sustitución de importaciones hacia el desarrollo nacionalista, tanto en las empresas públicas como en la protección del mercado doméstico, la industrialización nacional estimulada por el Estado y los programas socio-populistas.

Fue a partir del mandato presidencial de Miguel de la Madrid, durante los años ochenta del siglo pasado, que el país se retrae hacia los mecanismos del neoliberalismo contemporáneo. Si bien es cierto que la estructura de clase, los patrones demográficos y los sistema económicos son distintos en la actualidad, los resultados sociales y económicos son similares. Lo que es claro es que el neoliberalismo en la historia es una regresión hacia una doctrina que se reforma y renueva sus estándares de explotación y dominio económico.

Es un proceso cíclico, evolutivo, cuya finalidad es la expansión y determina recesos de acciones políticas que reemplaza aparentemente al neoliberalismo, asentando gobiernos de corte populista y hasta socialista, que en los hechos no dejan de estar conminados por las políticas neoliberales de carácter económico global. A este fenómeno se le denomina neopopulismo, propio de los países latinoamericanos.

El neoliberalismo es impuesto y determinado por los países occidentales más poderosos, que condicionan no sólo las economías nacionales, también la misma existencia de autodeterminación dentro de la estructura mundial globalizadora.

El neoliberalismo no es producto de una elección racional o de la eficacia del mercado, resultaría difícil describirlo como un sistema eficaz, es claro y contundente que aumenta el número de trabajadores subempleados y desempleados a un 60 por ciento de la fuerza laboral y la tierra no cultivada se concentra en pocas manos; se desplaza a los trabajadores del campo, elevando los índices de pobreza y marginación.

El neoliberalismo es el resultado del poder político y económico. Del capital que concentra la riqueza y los medios de producción en las poderosas oligarquías que exportan capitales y controlan fuerza de trabajo. Determinan mercados y compran gobernantes.

El neoliberalismo se impuso y, a través del control del Estado, sostienen el modelo. Es esencialmente un proyecto político basado en una configuración de poder de capitalistas exportadores y financieros que controlan los poderes económicos y políticos, desde la base de poder del Estado.

La ideología neoliberal tiene dos discursos. Uno de ellos se dirige a las clases gobernantes y se diseña para formular políticas de reparto de los recursos estatales. Es el caso de la privatización de empresas públicas (en realidad, su venta a monopolios privados), se acompaña con la reducción criminal del salario mínimo que redunde en mayores ganancias patronales. Estas políticas macro socio-económicas que definen el carácter general de la economía, la estructura de clase y el Estado, polarizan la sociedad, aumentan las desigualdades y concentran la riqueza y el poder.

La política neoliberal se acompaña de un discurso que apoya los propósitos básicos del neoliberalismo, acompañándose de proyectos micro-sociales para contener el malestar social. Esta política populista pretende que el Estado "corrija" algunos de los excesos generados por las macro políticas (pobreza, marginación, desempleo y otros) nunca educación y poca salud.

Estas micro-políticas incluyen las siguientes propuestas diseñadas para complementar el modelo neoliberal: Auto-ayuda y micro-empresas; Política de identidad, y Desarrollo alternativo.

La autoayuda está vinculada con "microempresas", promoviendo la labor familiar sin pago –hecho fundamentalmente por las mujeres-, el trabajo en turnos dobles y la auto-financiación; en todos los casos, los "microempresarios" no tienen vacaciones pagadas, carecen de pensiones y de programas de salud, etc. No resuelve ninguno de los problemas básicos de la pobreza. Pero sí se cultiva la ilusión y la esperanza de que es posible "tener éxito a través de la iniciativa individual".

La segunda arma ideológica del neoliberalismo se centra en los temas de género, ecología e identidad étnica, que sin duda son necesarios en la construcción de igualdades; sin embargo, el neoliberalismo los divorcia del sistema de clases. Se dirige mucho dinero a organizaciones promovidas por ecologistas que critican los problemas ambientales sin examinar y desafiar sus raíces económico-políticas en la estructura del poder capitalista.

Se dan fondos para organizaciones feministas que centran su enfoque en los problemas de nivel personal o familiar, pero que no se comprometen con las más pobres, las que no se ven. De la misma manera, la estrategia neoliberal aporta fondos para actividades culturales reivindicadoras del idioma y del folclore de los indios y negros, pero rechazan sus luchas por el retorno a la tierra y por la creación de empleos estables y bien pagados.

Incluso el neoliberalismo ha cooptado el discurso de algunos grupos progresistas, al dar fondos para economías de comunidad o para alternativas populares.

Muchas veces el propósito de estas políticas micro-sociales es dividir, localizar y despolitizar las luchas sociales. La igualdad en todos los aspectos, fundamentalmente la de género en el movimiento transformador, es un pre-requisito para la verdadera transformación social.

Las políticas neoliberales han provocado un impacto mayor sobre la organización socio-económica de la producción y sobre las organizaciones socio-políticas. El campo y sus trabajadores son los más perjudicados, teniendo como opciones vender su tierra, migrar y modificar sus estándares de vida siempre en condiciones de pobreza y desesperanza.
El desplazamiento masivo de poblaciones rurales a las ciudades, ha sido una manera de promover la agricultura extensiva de los agroexportadores. El desplazamiento de productores pequeños, también crea excedente de mano de obra, lo cual baja los sueldos en el campo y en la ciudad.
Por ultimo, habrá que replantearnos la participación de las organizaciones no gubernamentales en el Estado neoliberal. Hasta donde han permitido ser instrumentos neoliberales que alientan el control gubernamental.

Muchas organizaciones sociales se presentan como grupos progresistas que defienden el poder popular, el desarrollo sustentable y la democracia participativa; cuántas de ellas sin una intención implícita en la práctica, son dirigidas por un grupo de élite de profesionales, que tienen que responder ante sus donantes extranjeros y, sobre todo, a las subvenciones del Estado que promueve estas organizaciones siempre que les sean útiles con el consabido argumento de la participación ciudadana. La mayoría de estas organizaciones no gubernamentales son verticales, no democráticas.

Ahora el mundo neoliberal está derrumbándose, yace enfermo, los que por décadas han sido vapuleados se levantan, sus hijos e hijas que nacieron en desventaja, pobres y sin esperanza, salen a las calles y pelean sus derechos, esos derechos fundamentales que el propio neoliberalismo nos enseñó que son de todos, de todas. El mundo va por ellos y es la forma de acabar con un sistema que por nada es el mejor.

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lunes, 28 de noviembre de 2011

Mujeres y política. Luces encendidas


Dedicada a las Totalmente Indignadas

Soledad JARQUIN EDGAR

Armonizar las leyes para garantizar una vida libre de violencia para las mujeres y otros aspectos que favorezcan la creación de una legislación que garantice su desarrollo basado en sus derechos como ciudadanas pasa en Oaxaca por una serie de dolorosas realidades.

Las y los diputados están obligados a documentarse, a estudiar y a entender de qué se trata, prefieren hacer como si nada pasara y en lugar de dar una respuesta a acorde a garantizar esos derechos humanos, siguen en medio de disputas políticas, partidistas o de grupos.

De igual forma a propósito del 25 de noviembre, Día Internacional para Eliminar la Violencia contra las Mujeres, en días pasados en diversos foros se realizaron una serie de “análisis” sesudos para discutir sobre el problema de la violencia que se comete contra las mujeres, mientras en la calle las mujeres tomaron por 24 horas el espacio público para denunciar la falta de respuestas reales y efectivas en el movimiento ¡Totalmente Indignadas!

Durante el inicio de esta jornada, pocas o muchas mujeres, eso depende de un punto de vista más subjetivo que objetivo, las personas que asistieron cargaron 88 cruces de madera, color negro y una más grande que representaba a otras mujeres asesinadas en los nueve años anteriores, incluso, hubo una cruz de color natural que una familia llevó con el nombre de Leslie, reciente víctima del feminicidio.

Independientemente de lo que logró esta jornada, el objetivo de visibilizar el tamaño de la violencia entre quienes toman decisiones y tomaron algunas decisiones, y entre la población que pudo mirar en la representación de las cruces el tamaño de la violencia, todavía falta mucho por hacer para pasar de la declaración mediática, que aprovechan muy bien los políticos y diputados, a la acción necesaria y urgente. Es decir, se hace necesario seguir poniendo el dedo del renglón y no quitarlo hasta que haya resultados significativos en todas las direcciones, el principal la justicia efectiva.

Más allá de los colores, como ciudadanas indignadas llegaron una gran diversidad de mujeres para cargar 89 cruces, faltaron dos más para cerrar la cifra de las que han sido asesinadas hasta ahora –de acuerdo con las notas periodísticas- y algunas de ellas han expresado en las redes sociales lo que representó para ellas esa experiencia y entonces se me ocurrió que la próxima vez quienes tendrían que cambiar las cruces en una marcha de Santo Domingo al Zócalo tendrían que ser los políticos. Lo digo simbólicamente, porque en el nivel de conciencia algunos de ellos ya tienen sus propias cruces.

Algunas mujeres que participaron en la marcha fúnbre escribieron en las redes sociales que al cargar esas cruces imaginaron el sufrimiento por el que habrían pasado en esos últimos y muy dolorosos momentos de su vida, pero también pensaron en cómo habría sido su existencia si la violencia patriarcal y misógina no les hubiera arrebatado la existencia.

Hubo quienes plantearon y resaltaron el dolor de sus familias, de quienes se quedaron porque como se ha dicho esas mujeres también eran hijas, madres, hermanas, abuelas, esposas, primas, sobrinas, tías, madrinas…muchas de ellas el orgullo y la ilusión familiar…familias que se enfrentan ahora a una segunda violencia, la institucional, la que no logra cerrar las heridas porque la justicia simple y sencillamente no llega, es demasiado tardía.

Otras mujeres dijeron que al cargar esas cruces pensaron que tal ves Teresa, Heydi, María, Sonia, Pabla, Andrea, Verónica, Venancia o Lesli y otras ochenta mujeres más podrían estar cargando las cruces de las que iban en la marcha, porque aunque existe una ley general para una vida libre de violencia hacia las mujeres, poco o nada se hace para cumplir el precepto legal, está atorado todo en el Congreso local más por intereses políticos –repito- que por el interés verdadero que las y los llevó a ocupar una curul: las mujeres y los hombres que sí quieren vivir a plenitud, como es u derecho.

Esta reflexión-activa las llevó a la indignación total, porque sin duda una se pone en los zapatos de esas mujeres, se entiende el dolor de las familias y sí se cuestiona una y otra vez el papel que juegan las instituciones y quienes las dirigen. Un papel, a veces carente de sentido, vacía –dicen- por falta de presupuesto, por que han perdido la sensibilidad frente al dolor de las personas…o porque simple y sencillamente no encuentran cómo, están imposibilitadas para seguir adelante.

Totalmente indignadas contó con la presencia de muchas mujeres, algunas militantes de partidos políticos, algunas regidoras locales y de otros municipios como Juchitán, Zaachila y Santa Lucía del Camino. Hubo artistas destacadas en diversos rubros, empresarias comprometidas, activistas sociales una gran mayoría, académicas e investigadoras, periodistas, maestras, artesanas, mujeres que salieron de sus hogares para unirse a esta marcha silenciosa decir que sí, que están totalmente indignadas.

Para muchas personas ver las cruces colocadas en el lugar fue sumamente impresionante y preguntaban de qué se trataba, hubo respuesta de muchos países y organizaciones más allá de las fronteras mexicanas que se unieron a esta manifestación a través de las nuevas tecnologías de la comunicación.

Es decir, se logró visibilizar un problema que se minimiza contradictoriamente desde las instituciones a veces gubernamentales, no todas claro está.

Como estaba previsto se encendieron las velas y con esas velas las mujeres y muchos hombres que se dieron cita en el lugar, a pesar de las molestias que provocó en las personas que se sienten dueñas del atrio de la catedral metropolitana, a esa velación llegaron servidoras públicas encargadas de las políticas públicas de género y de la coordinación de derechos humanos, quienes no hablaron –supongo que por respeto- de lo “hacen” en sus instituciones, simplemente se solidarizaron y ahí permanecieron hasta muy entrada la madrugada para acompañar a esas muchas víctimas de la violencia de género.

Su presencia se hizo sin medios, nadie más se enteró salvo las que ahí estaban. No llevaron ni fotógrafo ni llamaron a la prensa para decir que ahí estarían. Solas las dos funcionarias se presentaron, estoy hablando de Anabel Hernández y Eréndira Cruzvillegas, a quienes he criticado confieso ampliamente como resultado de las quejas que contra ellas han emitido otras mujeres y por supuesto que de ser necesario seguiremos cuestionando.

Su actitud fue diametralmente opuesta a la asumida por la Subprocuraduría de Delitos Contra la Mujer por Razón de Género, Ileana Hernández Gómez, quien se presentó a la manifestación de Totalmente Indignadas cinco minutos después de terminado y aprovechó, si es que no avisó antes, que estaría ahí porque llegó acompañada de un significativo número de reporteros. Para decirlo en palabras correctas fue ciertamente muy oportunista.

En fin así es la polaca que no la buena política. Lo que queda es el vacío por las vidas que se han perdido, sean 91 como señala el seguimiento que los medios han hecho al menos tres instancias civiles distintas en tiempos diferentes, o las 70 que dice la subprocuradora, su dicho es como querer tapar el sol con un dedo. No hay justicia para ellas, sus familias seguirán esperando esa justicia.

EL IMPARCIAL

Imposible irme sin desear que se sigan acumulando muchos años de este andar por los caminos del buen periodismo. Sesenta años son muchos años de historia cotidiana que se cuentan a través de sus páginas, lograrlo ha requerido de una enorme responsabilidad social y un gran compromiso sostenido por la familia Fernández Pichardo y vindico, sí, que este es el único diario que ha reconocido la importancia de la otra noticia, la que se genera por el hacer de las mujeres y que ha publicado durante 13 años el suplemento feminista Las Caracolas. Ello habla de la condición vital de EL IMPARCIAL en la búsqueda de una sociedad más justa e igualitaria en derechos para Oaxaca.

@jarquinedgar

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