viernes, 2 de septiembre de 2011

Letras violeta. No mas sangre, señor Calderón

Soledad JARQUIN EDGAR

En México la inseguridad ha cobrado la vida de 81 periodistas en los últimos 11 años. Este jueves 1 de septiembre, fueron localizados los cuerpos sin vida de dos comunicadoras en un parque de la delegación Iztapalapa en la ciudad de México, se trataba de Marcela Yarce y Rocío González Trápaga, una trabajadora de la revista Contralínea, la otra periodista independiente.

El poder de la delincuencia como el poder político se muestran intolerables al quehacer de la información. La vida de las y los comunicadores en este país no tiene una pizca de certidumbre. Estamos frente a un fenómeno que debe preocuparnos y ocuparnos.

Lo hemos expresado reiteradamente. El nuestro es un país en guerra que favorece la comisión de delitos arteros y bárbaros contra las libertades. A río revuelto ganancia de pescadores. Preguntaba la semana pasada en un artículo ¿quién sigue? Tras el cobarde asesinato de Humberto Millán y ya tenemos respuestas.

Los hechos cruentos que se han vivido en los los últimos cuatro años toman caminos cada vez más amplios y la violencia se generaliza, aún en la ciudad de México donde supuestamente se había recuperado la seguridad o se habían abatido los altos índices de delincuencia, según las autoridades perredistas que gobiernan la capital del país.

Nada es seguro en México, nadie está seguro. La delincuencia ha cerrado las puertas de la libertad, empujados por lo que se ha demostrado es una pésima estrategia plantada para supuestamente abatir el crimen organizado por parte de Felipe Calderón Hinojosa, el resultado es lo que vemos todos los días, miles de personas asesinadas cuyos victimarios gozan de impunidad.

Hay muchas formas de silenciar el quehacer de quienes laboran en los medios de información. Los gobiernos han implementado acciones que buscan desaparecer la cada vez más diversa y amplia variedad de medios cuya existencia se ha favorecido con las nuevas tecnologías, donde cada uno de ellos tiene su público, no hay, medio pequeño.

La venta de publicidad se condiciona a la voluntad del poder político y cuando se concede el “favor” a un medio de comunicación se piensa, se cree y se aspira, a que los informativos, impresos, televisivos, radiofónicos o electrónicos, digan las cosas a modo de quién paga. Si no hay esa posibilidad se cancela la “ayuda”. Eso sucede en el país entero, lo mismo en Oaxaca que en Quintana Roo, en Chihuahua, Nuevo León o Chiapas… de norte a sur y de este a oeste.

El otro poder, el poder de la delincuencia que puede estar del mismo lado de las instituciones públicas o fuera de ellas, también busca el silencio de las y los informadores. Es el poder que lo atraviesa todo y que ha convertido a México como el país más peligroso para la labor periodística en América Latina, según la Organización de las Naciones Unidas.

Nos indigna y duele el asesinato de las periodistas pero no debemos paralizarnos como sociedad, debemos exigir justicia, ciudadanizar nuestro reclamo. Ayer fueron Ana María Marcela Yarce y Rocío González, días antes lamentábamos el asesinato de Humberto Millán en Sinaloa; y previamente nos habíamos estremecido con el artero asesinato de Yolanda Ordaz de la Cruz, en Veracruz, y detrás de ella una lista larga de nombres de mujeres y hombres cuyas vidas han sido cegadas, hasta complementar 81 entre 2000 y 2011, a los que se suman13 desaparecidos y desaparecidas, como se ha señalado. Según el periodista Pepe Reveles sólo el siete por ciento de estos crímenes son cometidos por el la delincuencia organizada. El resto entonces es consecuencia de acciones del poder político que intenta contra las libertades porque les estorban.

Lo que no debemos perder de vista como sociedad, es que no podemos permitirnos que se imponga el silencio a quienes informan por parte de los poderes político o de la delincuencia que ahora gobiernan México, porque entonces será la sociedad la que más pierda sus libertades esenciales para el desarrollo de las otras libertades, me refiero a la libertad de expresión y la libertad de estar debidamente informados.

Lo otro que también hay que decir es que de nada o de muy poco, han servido las comisiones especiales para dar seguimiento a las agresiones a periodistas y medios de comunicación que para ello existen en casi todos los estados del país igual destino han tenido las fiscalías especiales que debieran actuar e investigar estos crímenes, porque la realidad es clara: la impunidad sigue no sólo para quienes escriben o hablan en los medios de información y comunicación, también se atenta contra la ciudadanía. Y ante ello, volvemos a exclamar: ¡No más sangre señor Calderón. Ya basta!

Caracolasfem.blogspot.com

Canalgentelibre.com

@jarquinedgar

jueves, 1 de septiembre de 2011

VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS DE LAS Y LOS PASAJEROS EN EL AEROPUERTO BENITO JUÁREZ DE LA CIUDAD DE MÉXICO


El pasado jueves 25 de agosto viaje vía aérea de la Cd. de México a Oaxaca, al llegar al filtro de seguridad de la puerta D de la terminal 1 del aeropuerto Benito Juárez, siendo las 17.20 hrs., el operador de la banda de rayos X me dijo que tenían nuevas reglas y que cada 10 personas tenían que hacer una revisión exhaustiva, es decir, tenían que abrir mi maleta, revisarla con detenimiento, pasar unas bandas detectoras de drogas, y a mi tenían que revisarme manualmente.

Le dije que podían revisar lo que quisieran de mis pertenencias pero que a mí no tenían porque tocarme, para eso tienen los aparatos de detección de metales y si buscan drogas tienen a los perros que las detectan. En ese momento mando llamar a una mujer llamada Rosa López, encargada de hacer la revisión, para enseñarme la clausula de un reglamento del aeropuerto referente a las medidas de seguridad, en donde NO decía explícitamente que podían catearme. Argumente que los derechos humanos no pueden estar por encima de un reglamento.

En ese momento llegó Omar Hernández, Oficial de Policía, con cerca de 15 personas más de la PGR y personal del aeropuerto para decirme que era por la seguridad de todos, y entonces le pregunte, ¿dónde está mi integridad como persona? Ustedes me están violentando, si quieren hacer la inspección fírmenme un papel donde diga que me están tocando en contra de mi voluntad. La respuesta fue autoritaria y prepotente: Nosotros no le vamos a firmar nada, no tenemos porque seguirla escuchando, si no se deja tocar no puede pasar.

Me sentí en total indefensión, quise hacer una llamada y no me dejaron, diciéndome que en esa área no podía usar el celular. El coraje, la impotencia, la humillación, el sentir que las leyes y los decretos internacionales, como son los derechos humanos, pueden ser pisoteados por las autoridades.

El trato fue humillante, me revisó Rosa López que abrió todas mis cosas, pasó unas bandas por mis objetos que puso en un aparato para ver si había drogas. Después me tocó de la cabeza a los pies de frente y vuelta, al terminar me pidieron mi identificación y mi pase de abordar, les dije que ya me había identificado con la línea aérea por la que viajaba y que presenté esos documentos al ingresar al área de los filtros. Acto seguido, volvieron a llamar a los policías diciendo que no me quería identificar. Me obligaron a presentar mis papeles nuevamente, apuntaron todos mis datos, como si me estuvieran fichandome. Cuando terminaron se rieron.

Al llegar a abordar el avión comenté lo sucedido con la gente de la línea aérea en la que viaja, me dijeron que no tenían porque haberme tocado, que era un abuso de poder, que hiciera una demanda ante derechos humanos y pusiera mi queja en el aeropuerto, lo cual estoy haciendo en este momento.

Aunque el gobierno federal diga que todo está bien, estamos viviendo en un Estado de Excepción donde está en peligro la libertad de los habitantes del país, cualquiera puede ser un chivo expiatorio. La ley de Seguridad como está planteada viola las garantías individuales. La lucha por lograr el decreto de los derechos humanos después de tanta barbarie se está viniendo abajo, estamos volviendo a la época del oscurantismo. Mientras nos quedemos callados y no protestemos antes los abusos de poder seguiremos a expensas de las decisiones de unos cuantos y estamos en riesgo de perder nuestra integridad como seres humanos.

¡¡¡NO TE CALLES, HAZ CONCIENCIA!!!

DIFUNDE ESTE COMUNICADO POR TODOS LOS MEDIOS POSIBLES

LA RAZÓN PUEDE MÁS QUE LA FUERZA

TZINNIA CARRANZA LÓPEZ