lunes, 25 de julio de 2011

Mujeres y política. El Alzheimer de Gabino Cué

Soledad JARQUIN EDGAR

Del plato a la boca se cae la sopa, reza popular refrán. Tal parece que eso le pasó al gobernador de Oaxaca Gabino Cué Monteagudo, quien anunció que este 23 de julio iniciaría operaciones una subprocuraduría para atender delitos de género contra las mujeres y no pasó nada.

La instalación de la subprocuraduría que no existe aún, fue solicitada por mujeres organizadas durante la campaña política al hoy gobernante oaxaqueño, quien solícito aseguró el 8 de marzo -Día Internacional de la Mujer- que habría tal institución para atender la violencia contra las mujeres.

Como nada pasaba, las mujeres insistieron durante una reunión celebrada en el salón Escudos del palacio de gobierno el 23 de junio reciente. Ellas pidieron que el gobernante estableciera fechas concretas para responder a sus demandas, en específico para atender el grave problema de la violencia feminicida y el feminicidio. Entonces, lleno de entusiasmo, lleno de fervor ante el delicado tema, Cué lanzó el compromiso y dio por hecho que habría una Subprocuraduría este sábado 23 de julio.

Nadie sabe qué pasó en realidad, este sábado cuando se cumplió el plazo establecido, cuando se tendría que concretar la disposición, simple y sencillamente no pasó nada de nada, el apuro gubernamental apuntaba ya desde entonces hacia otra línea de acción, la realización de la denominada máxima fiesta del pueblo oaxaqueño, es decir, la Guelaguetza.

Así en lugar de inaugurar, poner en marcha, cortar el listón o al menos hacer la finta de la existencia de la Subprocuraduría, lo que no sería raro, y cumplir con su palabra, las baterías de los atribulados servidores públicos estaban puestos en las obras de conclusión de la velaría del auditorio Guelaguetza y en todo este marco no podía faltar la fantasía de un espectáculo de luz y sonido en la fachada de la Catedral de la capital oaxaqueña, como preámbulo de la festividad folclórica.

En tanto, en el último mes, es decir, entre el 23 de junio fecha en que las mujeres se reunieron con el mandatario oaxaqueño y el 23 de julio, fecha en la que habría de iniciar sus actividades la Subprocuraduría, han ocurrido más de 10 asesinatos contra mujeres, la piedra angular y origen de la preocupación de emprender acciones concretas para atender la violencia feminicida y el feminicidio.

Por increíble que parezca, en lo que va del gobierno que obtuvo el triunfo a través de una coalición de partidos que derrocó el viejo régimen priista, es decir, en estos primeros ocho meses, 50 mujeres han sido asesinadas. Sí, cincuenta (hasta este lunes 25 de julio). Aunque a Gabino Cué no le gusten las comparaciones, tenemos que decirle que ha superado con mucho - en este tan doloroso tema- el primer año del peor de todos los gobernantes, el mismísimo Ulises Ruiz Ortiz. Doloroso claro está para las familias de las víctimas y solo para ellas.

En la reunión de hace exactamente un mes, Cué señaló que en Oaxaca “todo el mundo quiere hacer su santa voluntad” y habló de que “la democracia es corresponsabilidad”. Nuestras abuelas nos decían –siguiendo una horripilante frase sexista- que calladitas nos vemos más bonitas, si mi abuela Lucha viviera le estaría diciendo: “¡ay Gabinito, calladito te ves más bonito!”.

¿Será acaso que no cumple su promesa para que las mujeres no se crean del todo y no se haga la “santa voluntad” de estas feministas? O tendremos que decirle que democracia es más que palabras y que sí, que las feministas, las mujeres organizadas, las que elevan su voz de forma individual o en colectivos, han hecho por años, por muchos años el trabajo que le corresponde a hacer a las instituciones públicas y por ello exigen lo que él llama democracia en el sentido de corresponsabilidad.

Cierto, Cué respondió presionado por las circunstancias, tanto que ni su cuerpo de brillantes asesores le recordó el compromiso con las mujeres, pero antes, incluso, nadie le dijo que había que legislar para que el feminicidio como asesinato de mujeres, fuera tipificado en el código penal, nadie se lo dijo, para que la inexistente aún subprocuraduría tuviera qué hacer y no se convirtiera en una especie de muro de lamentaciones ante la falta de un librito dónde leer.

Así que fecha propuesta por Gabino Cué se cumplió y no hay subprocuraduría ni existe aún el delito de feminicidio en Oaxaca, lo que si existe es una larga lista de 50 nombres de mujeres que han sido asesinadas en Oaxaca y ya no es novedad la lista grotesca de denuncias por la violencia emocional, física, psicológica, económica y varios etcéteras más que ejercen los varones contra ellas, o los abusos sexuales y violaciones que se perpetran todos los días en los cuerpos de niñas y mujeres de todas las edades. Aunado, claro está, a esa re victimización de las mujeres por parte del funcionariato.

Para Gabino Cué no hay prisa. La promesa se incumplió, no hay centro de justicia ni subprocuraduría, que más da, quizá pronto deje de ser noticia esta demanda de las mujeres, se apuesta al olvido, sin embargo, hay 50 familias y un porcentaje elevado de ciudanía que sigue esperando otro modo de hacer justicia a las víctimas de la violencia, aunque otro porcentaje quite el dedo del renglón y otro tanto ni siquiera se ocupe del asunto.

El proyecto magnífico que anunciaron, porque lo anunciaron gustosos el Procurador de Justicia del Estado, Jesús López López y la Fiscal Iliana Hernández, contaría con un albergue de tránsito, ludoteca, cámara de Gesell y agentes especializados en el tema, así como personal médico y psicológico y, además, dos fiscalías regionales una el Istmo y otra en la Mixteca. Pero, oh sorpresa, no hay nada y recuerdo que quién puso la fecha fue el propio gobernador. Bueno, una se imaginaba algo así como la Ley y el Orden, CSI Miami o Cold Case, claro a la oaxaqueña.

Por eso recuerdo que del plato a la boca se cae la sopa, porque hasta ahora ninguna autoridad ha dicho esta boca es mía, nadie ha explicado qué fue lo que pasó, pero lo intuimos, se les olvidó o no les importó, aunque en ello vaya en prenda la palabra, la promesa, el dicho, el entusiasmo desmedido de quien gobierna Oaxaca. ¿Corresponsabilidad? ¿democracia? ¿compromiso? Por favor, que alguien le regale al mandatario un librito sobre lo que entraña utilizar esos vocablos.

En tanto este martes en la cámara de diputados, no en el pleno de sesiones sino en una sala alterna habrá un foro para discutir sobre el feminicidio y ya se cocina una iniciativa que podría presentarse el miércoles se trata de tipificar como delito el feminicidio en el Código Penal, es decir, la violencia contra las mujeres y el asesinato de ellas por el hecho de ser mujeres, desde la visión de conceptos novedosos y principios jurídicos elaborados desde la perspectiva feminista y de derechos humanos-aunque pareciera redundante- y que permita la existencia de una política que combata de fondo el delito y, al mismo tiempo, contribuya a generar una nueva y real cultura de prevención.

Se trata de hacer leyes mejores, adecuadas a los tiempos estos en donde 50 mujeres han sido asesinadas en ocho meses, 700 en sólo 12 años... Todo dependerá de la voluntad política para atar los cabos sueltos, para impedir que el imperio de la impunidad persista y desechar al Estado omiso. Pero habrá que ver, porque del plato a la sopa se cae la sopa, si no pregúntele a Gabino Cué.

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A Reserva. Bifurcación en el camino político de Oaxaca

Bárbara GARCÍA CHÁVEZ


Se acerca el proceso electoral federal; 2012 será un año crucial para el destino político de nuestra nación, se vislumbra una contienda que implicará seguramente la alternancia en el poder ejecutivo federal.

Hay quienes opinan que el regreso inminente del PRI a la presidencia de la República es un retroceso; argumentan incluso que las recientes elecciones locales son resultado de votos insulsos e irreflexivos y acusan a la ciudadanía de elegir sin conciencia, reputándoles ofensivamente el mote de animales. Paradójicamente estos argumentos son esgrimidos por quiénes dicen abanderar las causas democráticas más nobles de la convivencia pacífica; quienes blandean y defienden la voluntad popular en los discursos de campaña y reivindican el derecho inviolable de elegir.

La madurez política implica necesariamente congruencia, respeto a la libre determinación, independientemente del sentido del voto ciudadano.

La descalificación grosera a la ciudadanía, cuando nos es adverso el resultado, éticamente nos impide solicitar en una futura elección su preferencia, cuando se ha insultado su capacidad de decisión; la memoria refleja una de las funciones más notable de la inteligencia humana. La alternancia es producto de la memoria selectiva, traducida en la experiencia; es la expresión más autentica de la democracia electoral.

En este sentido, Oaxaca ha vivido la experiencia de la alternancia recientemente, cambiamos de un partido en el poder a otros, considerando que la coalición por la paz y el progreso que ahora gobierna la entidad y forma la mayoría legislativa, la componen cuatro fuerzas políticas: PAN, PRD, PC y PT.

Independientemente de la aberración política-ideológica, la tan esperada transición democrática no alcanza a despegar, en principio por la falta de acuerdos mínimos que debieron promoverse desde la formación de la alianza en cuestión. El móvil medular que llevo a la formación de la coalición se fundó en la derrota del contrincante común y el ascenso al poder desde el encomio mesiánico de un personaje y no de un proyecto; no hubo planeación de estrategias programáticas a partir de consensos, lo que impide acuerdos sustanciales en el ejercicio de gobierno, lo que trasciende en un verdadero galimatías, que mantiene a Oaxaca imposibilitada de atender asuntos prioritarios que soporten la tan esperada transición democrática.

Pese al contundente triunfo electoral es evidente la naturaleza de las relaciones que se han establecido entre los organismos políticos de la coalición y el titular del Ejecutivo, ha desdibujado el espíritu republicano apostando a la subordinación de los partidos por razón de las dádivas, las cuotas de poder y la cooptación; por consiguiente imposibilitando la gobernabilidad democrática.

En lo que respecta al Congreso del Estado, desde su conformación heterogénea, ninguna representación política de los cuatro partidos aliancistas, hace mayoría, se requiere de acuerdos y convenios, lo que de facto ha imposibilitado pronunciamientos convincentes favorables a la visión y programa de gobierno. En la medida que no se considera necesario gestionar amplios acuerdos, cada grupo parlamentario hace valer su poder impositivo, tal proceder excluyente produce tensiones y polarizaciones al interior del Congreso y entre éste y el Ejecutivo, lo que es percibido negativamente por la ciudadanía.

La enclenque alianza resquebraja la estabilidad política, de por si minada, hace critica la parálisis de la acción gubernamental y ahonda la falta de definición del régimen político, poniendo en riesgo la gobernabilidad, lo que se recrudece al interior

del poder legislativo, en el cual convergen diversas expresiones de los partidos con mayor representación -PRD y PAN- que fragmentan su control político, poniendo en jaque al ejecutivo, que difícilmente logra complacer las exigencias de unos y otros, complicando el consenso hacia sus iniciativas y decretos. Esta situación se hace cada vez más evidente, lo que merma su credibilidad y la de los partidos coligados.

En este contexto de imprecisiones políticas y debilitamiento institucional, por los tropiezos e inconsistencias de funcionarias y funcionarios públicos que desde un inicio evidenciaron dificultad para cooperar entre ellos, se hace implícita la tensión política de cara a las próximas elecciones y los desafíos que plantea el proceso eleccionario, los acuerdos y alianzas nacionales y por supuesto los rompimientos que se entrevén, situaciones que impactan el comportamiento político de los actores que forman parte del gobierno del Estado como de los representantes populares en la Cámara de Diputados.

Las atenciones y acercamientos políticos de Gabino Cue, que se dividieron desde su campaña entre la izquierda de López Obrador y la derecha presidencial de Calderón, a quien tuvo que reconocer fehacientemente con permiso del “legítimo”, que en el caso Oaxaca no puso obstáculo alguno a la alianza de las izquierdas con el PAN.

Sin embargo las caravanas oficiales de Cue a Calderón fueron abriendo de capa las intenciones del gobernador que haría lo que fuera por conseguir los favores presidenciales, el acceso a los medios nacionales y el tan ansiado multimillonario presupuesto, que le permitiría asentar ejemplarmente su triunfo en la alternancia ya vencido el engendro del mal y coronándose cual mesías de la democracia.

Gabino Cué, se convierte en gobernador por una alianza estratégica armada desde la imposibilidad obvia del PAN y del PRD de obtener el triunfo electoral sobre el PRI por si mismos, por la falta de cuadros políticos con suficiente capacidad y popularidad y porque simplemente los números no les alcanzaban frente a 80 años de autoritarismo priista, tal vez bajo la perspectiva de que un clavo saca otro clavo; o para que la cuña apriete debe ser del mismo palo; en fin el caso es que voltearon a ver a quien ya tenía una campaña hecha, suficiente resentimiento y por supuesto un excelente padrino,

–Diódoro Carrasco- conocedor de las alimañas y compinche de madriguera de los malosos del tricolor, que por si fuera poco milita ahora en el partido del presidente.

Gabino de las filas naranja de Convergencia, ahora partido en extinción, apuntalan unos hacia la candidatura de López Obrador y otros, -al parecer los convergentes del poder en Oaxaca- llevados de la mano de Alberto Esteva, empleado encargado del espionaje y la inteligencia del gobierno del DF, apoyan al patrón Marcelo Ebrad,

desafiando abierta y manifiestamente a Benjamín Robles, la mano derecha y corchete del gobernador Gabino Cué y promotor obradorista.

Los otros aliados, del PT, partido honorario del señor Obrador, sin mucha representación en el Estado, salvo los perredistas ahora habilitados como petistas, le expresan su incondicional apoyo.

Y qué decir de los perredistas oaxaqueños, divididos en sectas, casi todos acomodados placenteramente en el nuevo gobierno del cambio, mientras dure, el 2012 y su elección no les preocupa gran cosa; tal vez algunos expresaran su adhesión por uno o por otro.

Quienes si van definiendo su línea y cerrando filas alrededor de su partido son los del PAN, difieren y se enfrentan a las posiciones populistas del gobernador, que parece de pronto sesgado frente al gobierno federal, que va dejándolo a su suerte , por lo endeble de su situación política, y la falta de definición.

En fin, a Oaxaca no han aterrizado los recursos económicos como prometieron el propio gobernador y Felipe Calderón, la reyerta que hubo entre maestros de la sección XXII y la policía federal que resguardaba el evento donde se firmarían los grandes acuerdos entre el gobierno de Oaxaca y el Federal, ofendió la figura presidencial y puso en duda la incondicionalidad del gobierno de Gabino Cue.

En un año estaremos renovando congreso federal y habrá un nuevo presidente electo, las cosas no pintan del todo bien para Oaxaca, si ganara el PAN a pesar de augurios procaces o el PRI recuperara la presidencia ¿políticamente, quién sería aliado del gobierno por la paz y el progreso?


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