miércoles, 8 de enero de 2014

Palabra de Antígona Patricia Mercado: Secretaria del Trabajo en el DF



Palabra de Antígona
Patricia Mercado: Secretaria del Trabajo en el DF
Por Sara Lovera
En el Distrito Federal las mujeres somos el 45 por ciento de la fuerza de trabajo, de la creación de riqueza;  responsables del 58 por ciento del ingreso familiar, las que vivimos un permanente doble esfuerzo porque en la vida cotidiana, somos las mujeres, las todavía encargadas únicas por asignación social e histórica del cuidado de otras y otros, de la infancia, de las personas mayores y/o enfermas.
Las mujeres somos también las que realizamos las tareas menos reconocidas y las más mal pagadas frente a los hombres y en la capital del país todavía recibimos remuneraciones hasta 14 por ciento menores que los hombres. Estamos en esas labores precarias y todavía sin suficientes instrumentos para enfrentar todos los trabajos, lo que nos coloca, sistemáticamente, en un escalón social y económico abajo.
Evidentemente enfrentar esta realidad requiere de un propósito y una decisión de gobierno sin cristalizar en el país, pero tampoco en el Distrito Federal. Se ha dejado atrás el compromiso de las políticas públicas que observen la urgente necesidad de la igualdad y los mismos derechos; de la participación equitativa en todos los terrenos. No se veía hasta hace tres días ninguna intención para buscar dicho equilibrio.
Por ello es quizá tan trascendente que haya sido nombrada en la Secretaría de Trabajo y Fomento del Empleo del Distrito Federal, Patricia Mercado Castro, que si bien hizo estudios de Economía en la UNAM, como dice el boletín del gobierno, Patricia Mercado viene del corazón de la lucha obrera, con una perspectiva comprometida con las mujeres, es decir, con esa parte de la humanidad que todavía muchas personas piensan que no merecen.
El jefe de gobierno, Miguel Mancera, ha tomado una decisión sorpresiva, porque no habrá un cambio sustantivo si las mujeres no reciben justicia salarial, de reconocimiento e igualdad, en una ciudad que ha sido crisol de los derechos femeninos y por tanto ejemplo de la búsqueda de la democracia y la igualdad, para mujeres y hombres. La designación de Patricia Mercado es mucho más que un guiño. Es decirnos que ahora sí habrá políticas públicas reales para este sector de la población femenina: las trabajadoras, una mayoría de ellas madres, con problemas de exclusión social, profesionistas, comerciantes, emprendedoras, creadoras de riqueza, inteligencias desperdiciadas...
¿Y es qué somos dogmáticas? Para nada. El valor del trabajo y la productividad, del trabajo decente, de la comprensión de las pérdidas que significa la muerte materna, el aborto en malas condiciones, la humillación y la violencia contra las mujeres, va todo junto y en eso la nueva titular es experta. Ahora probará cuánto puede desarrollar lo que ha sostenido durante más de dos décadas, porque nunca dejó de hacer política.
Luego de ser impulsora de dos partidos políticos con la convicción de que “los políticos de siempre” no entendían la aportación de las mujeres; de ser la candidata presidencial más votada hasta 2006; hostigada una y otra vez por los hombres que fueron convidados a estas experiencias en el juego de la política real, en  2007, sostuvo: “Estoy convencida que es posible hacer política desde otro lugar: el de la vida cotidiana, el de la ciudadanía que ve violados sus derechos, que se siente impotente ante la ineficacia de los gobiernos, ante la impunidad de los delincuentes, ante el fraude educativo, ante la imposibilidad de salir de la pobreza, ante la discriminación”.
Militante desde muy joven  en el Partido Revolucionario de las y los Trabajadores, originaria de Obregón, Sonora, feminista, impulsora con otras muchas mujeres de muchas iniciativas a favor de una democracia incluyente, ejerciendo esa otra política desde las mujeres y con las mujeres, probó una y otra vez, que el diálogo y las alianzas son elementos supremos de la democracia. Todavía en octubre, durante el Encuentro Nacional Feminista, sin renunciar jamás a la estrategia que nos hemos dado las mujeres, veía en esos valores el camino a la igualdad sustantiva donde las leyes a favor de la mitad del mundo, sean una realidad cotidiana. Acababa de anunciarse la paridad en el sistema electoral federal.
¿Cómo? Trabajando juntas las mujeres. Durante los años posteriores a su candidatura presidencial, desde el partido socialdemócrata, se fue a propiciar el liderazgo femenino. Debe haber caminado por todo el país, dando elementos a muchas mujeres para participar en política, sobre la base del principio rector de la economía y el trabajo, que fueron las dos coordenadas de la estrategia del proyecto SUMA, una iniciativa para el fortalecimiento político y económico de las mujeres,   que encabezó: las mujeres con poder, sí, pero electoral y productivo.
La conocí hace varias décadas en un encuentro de mujeres trabajadoras. Ella desempeñaba una labor estratégica en la empresa Dina-Renault (ya desaparecida), porque entonces se vivían las postrimerías de la economía mexicana en ascenso, se anunciaban cambios en los procesos productivos y el declive de las organizaciones tradicionales de las y los trabajadores.
Se entrenó en esas lides, desde una postura feminista. Luego participó en las primeras acciones que desde esta capital progresista, llamaron la atención sobre el duro y difícil trabajo de las mujeres en las empresas maquiladoras de exportación, allá en el norte del país. Ahí nació MUTUAC, cuyo nombre público fue Mujeres en Acción Sindical.
Más tarde, fue una de las activistas que impulsó el primer sindicato no “charro” de las trabajadoras de la confección. Las costureras, quienes sufrían niveles de explotación inadmisibles encontraron un halo de esperanza y se organizaron, demandaron y pusieron un olvidado y fantástico ejemplo a su clase. Ahí estaba Patricia Mercado, al pie de fábrica, en las negociaciones laborales de un puñado de empresarios mediocres y tramposos que no querían indemnizar a quienes, por efectos del terremoto de 1985, se habían quedado a la intemperie.
Luego con muchas otras, entre ellas la hoy diputada Elena Tapia, participó en la creación de una de las primeras asociaciones políticas nacionales con perspectiva de género, se diría hoy, llamada Diversa. Trabajó en la fase más difícil de Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) desde donde se consiguió, tras mucho trabajo y alianzas, el derecho a la interrupción legal del embarazo en el Distrito Federal. Su ficha curricular es muy amplia, su desempeño nacional e internacional también; su experiencia en la construcción del feminismo mexicano buscando lo posible, lo que se puede contar, inmenso.
Sus principales cualidades: el diálogo, la búsqueda de la democracia y las reformas, su oposición al dogma, al no se puede, le ha conferido reconocimientos y rechazos. Está en el dintel de una nueva historia. Miguel Mancera dio en el clavo.


domingo, 5 de enero de 2014

Mujeres y Política Queridas reinas magas


Mujeres y Política
Queridas reinas magas:

Soledad Jarquín Edgar
Si de verdad existieran y no fuera sólo un ritual de la iglesia católica y si en lugar de reyes magos fueran reinas magas ¿qué pasaría? ¿Acaso las niñas y las mujeres recibirían mejores regalos que oro, incienso y mirra o juguetes sexistas? Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero un grupo de mujeres se aventuró a creer que sí y en base a ello hicieron sus peticiones.
Así que imaginando que existieran, hicimos la pregunta ¿qué le pedirías a las reinas magas? Por lo que se puede decir que la columna fue elaborada de manera colectiva con sus respuestas.
Una contestación recurrente fue que solicitarían que a las niñas y los niños no les regalen juguetes sexistas, para que –como dice la teoría feminista- no se perpetúen los roles que socialmente se asignan a las mujeres y los hombres y que a la larga provocan la desigualdad en la que hoy aún vivimos, porque los juguetes que tradicionalmente se asignan a ellos y ellas es a la larga el aprendizaje de lo que tendría que ser su vida futura.
Ellos a lo público, ellas a lo privado. Lo público que implica el ejercicio del poder a través de profesiones que se realizan fuera de casa, pasando por los súper héroes y la industria bélica en juguetes, que aunado a la enseñanza de lo cotidiano, terminarán por replicar la sociedad en la que vivimos. En cambio si a un niño le gusta la cocina y cocinar el imaginario colectivo tiembla ante la posibilidad de que este pequeño sea gay en el futuro y viceversa cuando a las niñas les da por ser policías, bomberas o futbolistas. Sin embargo nada de eso es correcto. Lo cierto es que hombres y mujeres tienen las mismas capacidades, lo que ha faltado a más de la mitad de la humanidad son las oportunidades y claro el reconocimiento de sus derechos, que sería una buena petición a las reinas magas.
Entre las respuestas encontré con frecuencia aquellas que tienen que ver con la violencia machista y leyes injustas que actúan contra las mujeres.
Por ejemplo: una de las peticiones decía: “Quiero que el papá de mi hija se separe de mi sin tantos problemas legales ni emocionales. Pido que las relaciones y su término, cuando lo hubiera, sean de muto acuerdo y deseo no por compromiso (social)”.
“Les pediría que ninguna mujer sufriera hostigamiento ni acaso sexual en ningún lugar. Qué sean respetadas”.
“Pido a la reinas magas erradicar la violencia de género en todos los ámbitos”.
“Que ninguna mujer sufra violencia de género y que por ende ninguna sea asesinada por el machismo y erradicar la complicidad de las autoridades de todos los niveles de gobierno”.
“Pediría erradicar la violencia, el machismo y lo más importante que no maten a las mujeres (en toda la extensión de la palabra), pediría un mundo de amor y paz para las mujeres”.
“Pido que por favor haya paz y tranquilidad, que la violencia desaparezca”.
“…quiero que las mujeres vivan sus vidas sin tantas culpas, ni miedos”.
“Yo les pediría unas alas para volar al espacio y desde ahí aventar unos polvos mágicos (que las reinas magas me darían) a todo el universo y a todo el planeta para que no existiera el racismo ni la discriminación entre la humanidad”.
“Pediría leyes justas, claras y rápidas, sin tanta burocracia, para que las mujeres tengan justicia y que ésta no solo sea privilegio patriarcal y machista en cuanto a demandas de violencia, pensión alimenticia y divorcio”.
“Que no haya discriminación para las y los indígenas”
“Queridas reinas magas por favor que desaparezcan los machos”
“Que todos los machos que gobiernan desparezcan y que las y los misóginos que están en la burocracia se pongan en los zapatos de las mujeres, en específico de las víctimas de todas las violencias de género”.
Otras peticiones recurrente a las reinas magas, principalmente por las más jóvenes, son las siguientes:
“Pedirá la oportunidad de ver a una mujer presidenta de la república y si no es mucho pedir que fuera feminista. O tal vez una gobernadora”.
Una similar es: “Que las mujeres sean autoridades y gobiernen este país”.
Petición de quien gobierna: “Que me den mucho poder, valor, sabiduría y energía para gobernar este país y cambiar este sistema”.
“Que las autoridades no se hagan ojo de hormiga frente a la violación de los derechos humanos de las mujeres, en específico, de aquellas que quieren ser parte del gobierno en sus municipios urbanos, rurales e indígenas”.
Pero, además las peticiones de estas mujeres de entre 20 y más (muchos más) años, reflejan un anhelo: “Les pediría presenciar y participar en un momento histórico donde las mujeres sean protagonistas de un cambio significativo”.
Luego surgieron las peticiones políticas:
“Que le bajen el salario a las y los legisladores y que se invierta en el combate a la pobreza y la marginación”.
“Que por favor cambie el modelo económico”
“Pediría a las reinas magas que desapareciera el petróleo de la tierra, ver cómo lo resuelven los machirrines”, decía la petición.
Y, entre una más, que solicitó a las reinas magas “que se reconozca a las feministas, respeto a su individualidad y a su libertad”.
“Que los conservadores se vayan a su casa y que de ahí no salgan”.
“Que las víctimas de la violencia de género y sus familias tengan justicia”.
“Que los victimarios de la violencia de género sean castigados para no fomentar la impunidad”
“Que las mujeres sean atendidas con respeto en las clínicas de salud de México y en específico de Oaxaca”.
Sin duda las peticiones de las mujeres son parte de un anhelo no cumplido por las autoridades mexicanas ni oaxaqueñas.
Así que las reinas magas, que existen en su representación en el gobierno y que ahora son hombres y mujeres, tienen mucho trabajo por hacer. El deseo es que no pase lo de siempre, que se olvidan de la razón fundamental del por qué fueron elegidos, o en su defecto, designados para desempeñar un cargo específico.
Hay les dejo entonces las peticiones de las mujeres, ojalá, insisto que no las echen en saco roto. 
@jarquinedgar