lunes, 16 de julio de 2012

A Reserva, sin leyes ad hoc los propósitos son ocurrencias


A Reserva
Sin leyes ad hoc los propósitos son ocurrencias

Bárbara GARCÍA CHÁVEZ
A pasar de los discursos, proclamas mediáticamente  exaltadas y mucho presupuesto público asignado y al parecer ejerciéndose en Oaxaca, la violencia de género contra las mujeres en todas sus expresiones, sigue su camino, un amplio camino ascendente que desfigura y desmiente cualquier intento anunciado de recomponer el estatus de riesgo que en un ámbito de desigualdad padecen las oaxaqueñas.
Haciendo el recuento de las “buenas voluntades” de los gobiernos -tanto federal como estatal-, podemos recordar la serie de eventos que sucedieron en el marco del día de la mujer, en marzo pasado: La firma de la declaratoria para consolidar la igualdad en el país, pronunciamiento que irresponsablemente hizo Felipe Calderón afirmando, sin recato, que este ha sido el sexenio de las mujeres; acorde con esta declaración de poca envergadura política, por la inconsistencia que supone, el gobernador de Oaxaca se suma a “las buenas noticias”: habrá medidas extraordinarias –dice- que ahora sí modificarán el estatus de riesgo permanente que ha puesto en peligro la integridad y la vida de las mujeres oaxaqueñas .
Ante estas “buenas noticias” nos cae como balde de agua fría el reciente informe sombra de las activistas de derechos humanos frente a la CEDAW que afirma que “han sido los peores años para el avance de los derechos de las mujeres, pues se ha agudizado la violencia contra ellas debido a la falta de estrategia de seguridad pública con perspectiva de género”. La vida de las mujeres –dijeron- está en riesgo, situación que se refleja ante el aumento de 68 por ciento de muertes violentas de mujeres entre 2007 y 2009 en el país.
Dieron cuenta de las recomendaciones de la CEDAW respecto a emitir alertas de violencia de género en Oaxaca, Guanajuato, Estado de México y Nuevo León, entre otros.
Asimismo, informaron de miles de casos de mujeres y niñas desaparecidas. Mientras, Jessica Sánchez Maya aseguró que “México es el segundo país del continente americano donde más se amenaza de muerte a las defensoras de derechos humanos y es el país más peligroso del continente para el desarrollo de la labor de los y las periodistas”. Entonces ¿de qué habla Calderón?
Oaxaca sigue estando en los primeros lugares de violencia familiar y a tan solo 20 meses del gobierno del cambio suman la escalofriante cifra de 140 los asesinatos de mujeres, un promedio de 7 víctimas por mes.
Coincidiendo con la declaratoria presidencial, el gobernador de Oaxaca Gabino Cué Monteagudo -que ya antes había declarado al 2012 “Año contra la violencia de género hacia las mujeres”-, suscribió con el Secretario de Gobernación, Alejandro Poiré, un convenio de coordinación entre los dos niveles de gobierno para crear el Centro de Justicia para la Mujer del Estado de Oaxaca, con una inversión inicial de 9.1 millones de pesos.
Hasta el día de hoy subsiste esta cantidad que se dijo inicial y casi al término del sexenio y del año presupuestal, al parecer no fluye el recurso completo ni se concreta el centro aludido, que seguramente requerirá mucho mayor presupuesto y más voluntad política del gobierno del estado y, por supuesto, se espera que en esta ocasión en principio quede debidamente integrado el marco jurídico normativo que rija la organización y estructura, como las funciones y competencias y también determine el presupuesto corriente de este centro de justicia que revista de  certeza jurídica a las usuarias de esta nueva instancia que aún no se encuentra debidamente regulada.
Tal vez, ofreciendo el beneficio de la duda, el Centro de Justicia para las mujeres, permita garantizar con mayor eficacia los derechos humanos de las mujeres, de manera especial, reducir la violencia estructural contra ellas, resarcir los daños que como estado no ha podido ni mínimamente garantizar, su integridad y su vida.
El acceso a una vida libre de violencia es, claro está, un derecho  fundamental que regula la norma internacional, nacional, en la Constitución Federal y reglamentado en una ley general de carácter nacional como estatal.
Este derecho humano requiere de políticas públicas integrales e interrelaciónales, y multidisciplinarias en relación a la prevención de la violencia de género, atención y acompañamiento a víctimas de violencia de género, intervención a agresores y contención a personal que atiende a las mujeres en situación de violencia de género. El desempeño de estas funciones complejas debe ser consecutivo y permanente, para lo que se requiere en principio y necesariamente un marco jurídico apropiado que regule todas y cada una de las acciones públicas debidamente estructuradas.
Es un paso gigante que inicia con la armonización de leyes y normas reglamentarias, de carácter general y especifico, en el orden común como es el caso del Código Penal y Procesal Penal, que prevea, por ejemplo, una adecuada tipificación de delitos en la materia: violencia familiar, delitos sexuales, feminicidio; criterios que impliquen acciones positivas frente a crímenes contra mujeres, medidas de protección, etc.  En materia civil se requiere modificar los estándares jurídicos respecto a los derechos de propiedad y posesión, los testamentarios, registrales y otros, que modifiquen sustancialmente la óptica frente a la plena ciudadanía de las mujeres.
Se trata de transformar en serio las políticas públicas frente a los derechos y libertades de las mujeres, desde la garantía del derecho y la ley; la justicia no se alcanza por decreto y cualquier nueva institución, con el nombre que sea, si no está legalizada difícilmente podrá estar legitimada. Una vez más, hacer lo contrario solo serían ocurrencias los buenos propósitos de los gobiernos.
Canalgentelibre.com




viernes, 13 de julio de 2012

Cuidadanía y paridad, opinión de Bárbara García


Ciudadanización y paridad, necesarios para IFE-Oaxaca
*La democracia electoral está limitada

Bárbara GARCÍA CHÁVEZ
En1990 se aprueba un nuevo marco legal en materia electoral, el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE) y tuvo lugar la creación del Instituto Federal Electoral (IFE) como organismo público, autónomo responsable de organizar y supervisar los procesos electorales y de los asuntos que atañen a los partidos políticos. 
En 1994 se da reconocimiento constitucional al consejo ciudadano.
En 1996 se consumó la autonomía e independencia del organismo electoral al desaparecer el nexo gubernamental. Así de forma progresiva va disminuyendo el grotesco monopolio político del PRI como partido de Estado y se transita hacia la democracia representativa y la incidencia de la participación ciudadana.
El IFE adquiere independencia respecto del gobierno, autonomía en sus decisiones y se convierte en la autoridad electoral, responsable de la función estatal de organizar supervisar y calificar las elecciones en México.
Este nuevo marco jurídico ha significado un cambio cualitativo del sistema político porque transita del sistema de partidos hegemónico a un sistema no competitivo donde participan varios partidos, pero sólo uno había tenido posibilidad de ganar en los comicios. En las recientes elecciones federales la alternancia da cuenta de los avances de la todavía limitada democracia electoral.
Ahora el poder partidario define la dirección colegiada del IFE. Su consejo ciudadano se integra a propuesta de partidos  políticos, sin embargo, el frecuente cuestionamiento a los consejos electorales, así como la dificultad de los partidos para llegar a consensos nos plantea un nuevo reto: superar la dependencia respecto de los partidos políticos.
El proceso conocido como “ciudadanización del IFE” en su origen, tuvo como fin dar credibilidad a los órganos electorales y a los comicios frente a una ciudadanía que durante décadas tuvo la certeza de que el triunfo en las urnas no correspondía al sentido de los votos, que desconfía de los partidos y en general, de los políticos
La propuesta inicial de incorporar ciudadanos y ciudadanas en búsqueda de consensos ha sido pionera en el destino implícito de la participación ciudadana como determinante central de la democratización, pero requiere revisar su estructure y conformación orgánica y operayiva. Por ejemplo, el gasto se ha convertido en un punto que genera opiniones divergentes y es que resulta injustificado el gasto excesivo, como es el presupuesto entregado a los partidos políticos aunque no haya elecciones, gasto que por demás es oscuro y disfuncional, que no cumple cometidos de integración e igualdad, lo que repercute en inequidades de género y autoritarismos patriarcales.
La forma de elegir a las y los consejeros del IFE reedita mecanismos de desigualdad que los propios partidos conservan en su interior, habida cuenta de imposiciones y  desplantes protagónicos y simpatías partidarias para mantener bajo su control el espacio más importante conseguido por la ciudadanía. En fin, su participación debería responder a los afanes de la ciudadanización que permita y obligue al gobierno a dar respuestas contundentes a la sociedad en sus afanes democráticos, su participación en las decisiones públicas que cada vez menos tendría que dejarle exclusivamente a los políticos.
En este sentido, las mujeres han solicitado la paridad en los consejos electorales, han denunciado que el enredado y aletargado proceso para la definición de la terna de Consejeras(os), efectuado por el congreso ha daño la ciudadanización democrática del IFE  por lo que con la definición de “consejeros a modo” puede empeorar y debilita más su credibilidad.
Mujeres en Plural proponía la paridad efectiva de mujeres y hombres en el Consejo por lo que la totalidad de la terna debe integrarse por verdaderas ciudadanas sin obvios vínculos o compromisos partidistas. Condición determinante para lograr el interés de la ciudadanía por participar de la elección federal, darle credibilidad al IFE que a su vez de certeza electoral.
“Las personas, los perfiles, la paridad de género y el cumplimiento de la ley, debe ser compromiso en cumplimiento de los tratados internacionales suscritos y ratificados por México y porque la razón nos asiste”, afirmó la diputada Enoé Uranga.
El IFE en su Consejo General a final de cuentas quedó conformado de manera vergonzosamente inequitativo; solo dos mujeres de nueve concejalías; de los siete partidos políticos están representados ante la instancia federal electoral  solamente el PVEM por una mujer.
Sin embargo, después de varios exhortos de organismos en pro de los derechos políticos de las mujeres, enviados  al Consejo General del IFE para que durante el proceso de selección de candidaturas para integrar los Consejos Locales en el proceso federal electoral 2011-2012 se incorporara el criterio de paridad de género.
De cada seis integrantes que forman los consejos locales el resultado es el siguiente:
Querétaro, cinco consejeras, 83.3 %
Aguascalientes, Campeche, Chiapas, Chihuahua, Guerrero, Michoacán, Morelos, Oaxaca, Quintana Roo, Tamaulipas y Yucatán, cuatro consejeras, 63.6%
Colima, Durango, Estado de México, Nuevo León, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Veracruz y Zacatecas, tres consejeras, 50%
Baja California, Baja California Sur, Coahuila, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Nayarit, Puebla, San Luis Potosí, Tlaxcala, dos consejeras, 33.3%
El Distrito Federal tiene tan solo una consejera de seis que representa el 16%
No cabe duda, que las gestiones de organismos feministas que exigen mayor participación de las mujeres en instancias de decisión, van dejando resultados, caminos andados con muchas piedras que facilitaran el camino de las que vienen….Vamos caminando. (Los dos recuadros pertenecen al Reporte electoral Observatorio Legislativo sobre el Avance de la Participación Política de las mujeres en México/Centro de Estudios para el Adelanto de la Mujer y la Equidad de Género )