miércoles, 7 de septiembre de 2011

Palabra de Antígona. La verdad del crimen

Por Sara Lovera

El doble homicidio que dejó sin vida a las periodistas Ana María Marcela Yarce Viveros y a Rocío González Trápaga, una fundadora de la revista Contralínea, ambas colaboradoras de la revista de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI). Rocío González, además, funcionaria o co-dueña de una casa de cambio en el Aeropuerto Internacional de la ciudad de México, requiere de una clarísima investigación, de transparencia y de justicia, porque hasta hoy el gremio de la comunicación no ha conseguido que uno sólo de los asesinatos de periodistas sea aclarado.

Las dos mujeres halladas en un parque, desnudas y con claros signos de haber sido asfixiadas con una soga, con impactos de bala en el tórax, cubiertas por un plástico gris, fueron agredidas con saña, violencia en la que debieron intervenir más de una persona, además de otro impacto en la pierna de una de ellas, dice la autoridad policiaca "no fueron torturadas" y el modo como resulta el asesinato, guste o no, incluye el perfil del delito de feminicidio tipificado en el Distrito Federal.

Además, del dolor de su familia, de la indignación del gremio en todo el mundo, que alerta a periodistas porque la revista Contralínea ha sido sistemáticamente sometida a persecución, amenazas, asalto a sus oficinas, ha producido una fuerte indignación.

Hasta ahora en la última década más de 72 periodistas han perdido la vida en condiciones muy diversas, donde las autoridades del país y los Estados de la República, no aclaran, no investigan debidamente. Es tiempo de obtener respuestas, no importa a nadie cuáles son los móviles que llevaron al asesinato de informadores. Si se sabe, en muchos casos que contrario al ambiente de hostilidad y agresión contra la libertad de expresión, las agresiones hasta en más del 60 por ciento provienen de las mismas autoridades.

Todo ello, más los elementos irresponsables introducidos por la procuraduría capitalina, a cargo de Miguel Ángel Mancera, en declaraciones apresuradas como que "una de ellas tenía por ahí un pretendiente que la hostigaba" y pudiera ser "pasional" como dijo el procurador capitalino ante cámaras y micrófonos, construye más que seriedad, una serie de especulaciones insanas e innecesaria.

También el jefe de gobierno, Marcelo Ebrard ha dicho que "no hubo tortura", como quien dice que un asesinato con saña y violencia, con elementos de maquinación criminal donde un simple robo no lo explica, se empiezan a tender cortinas de humos.

No es justo. Lo único necesario, urgente es que nos digan la verdad, investiguen, trabajen y dejen las declaraciones a un lado. La enorme mayoría de los hechos criminales en México quedan impunes y se lanzan argumentos sobre la o las víctimas que satisfacen a quienes, en verdadera actitud de "policías chinos", lanzan especulaciones que muy pronto operan a favor de quienes perpetran esos crímenes, ocupándose de la vida privada de las víctimas y muy poco de los verdaderos factores que producen estos hechos.

¿Por qué preocupa tanta superficialidad? Sencillamente porque hoy las y los periodistas, como la población mexicana requerimos algo de esperanza, una luz, una señal que nos diga que no habrá impunidad sin exigir, que esto suceda en unas horas.

Muchas voces se levantan en las redes sociales, en declaraciones, envío de mensajes, para que se haga justicia. Hoy, hay un entramado que trata de alejar el hecho de la actividad profesional de las víctimas. También se teme reconocer que se trata de un feminicidio, como si ello obstruyera las líneas de investigación que debe seguir la autoridad.

Por otro lado, también entran en este juego perverso los medios de comunicación que también especulan. La urgencia de que la autoridad actúe tan rápidamente como se exige la noticia. No basta con el hecho, ese que lacera, que muestra el grado de descomposición de la sociedad mexicana que vive día a día una espiral de violencia, en un país donde, dijera un analista, se tiene permiso para matar, porque lo que campea es la impunidad.

También duele que vuelva al escenario un lenguaje, que en el Distrito Federal pensábamos proscrito, cuando sostienen que se trata de un asesinato "pasional", dice Mancera, quien introduce simbólicamente una descalificación.

¿De qué tamaño es el crimen? nos tenemos que preguntar una y otra vez, en un ambiente donde las noticias sobre este hecho acaparan las principales noticias de todo informativo. Donde miles y miles de mujeres han perdido la vida sin culpables ni procesos, donde se banaliza la realidad y se ha perdido la brújula civilizatoria y humana.

De este doble homicidio lo que queremos es la verdad. No en 24 o 36 horas, pero la exigencia de una multitud de organismos civiles, del gremio, de los funcionarios y directivos de la Revista Contralínea es que las autoridades realmente trabajen. Sabemos que hoy como nunca cuentan con herramientas científicas y capaces. En el Distrito Federal, en casos de público interés, se ha podido avanzar. No debería ser diferente en el caso de estas dos compañeras de gremio.

Antes que alarmarnos, regar lágrimas y quejas por todos lados, nos indigna lo que ha sucedió, como nos indigna no encontrar a Adriana Morlett, como nos llena de impotencia no saber dónde están los perpetradores de los miles de feminicidios en todo el país, como nos indigna la inoperancia de las autoridades frente a la denuncia de cientos de desapariciones, de vejaciones a los inmigrantes que cruzan el país.

De ese contexto es de lo que hablamos hoy. La triste historia del sexenio de Felipe Calderón, lo que no puede admitirse es que en nombre de la persecución del crimen organizado, haya miles de familias enlutadas por una operación indeseable de la policía y de las fuerzas armadas.

Amnistía Internacional ha dicho, a propósito de este doble homicidio, que es claro que las autoridades no han logrado cumplir con la ley que debiera garantizar una vida sin violencia para las mujeres.

Por ello queremos saber qué conexión tenía el trabajo profesional con el crimen; si recibieron amenazas, si fueron secuestradas y luego abusadas y asesinadas; queremos saber qué pasa con la mafia que actúa en el Aeropuerto Internacional donde Rocío González era socia o dueña de una casa de Cambio; queremos que no especule la autoridad, que no salga y diga "no hay tortura", que pena con el señor procurador del Distrito Federal que diga, "tal vez es algo pasional" ¿cómo?

Y no que habíamos caminado a pasos agigantados en el Distrito Federal en materia de género y todos los funcionarios toman clases con la creen de la creen del feminismo mexicano. ¿Cómo señor Mancera? ¿Pasional? como los más atrasados procuradores de México, acción de miedo le pregunto.

En realidad la palabra feminicidio asusta, porque se atenta contra la autoridad patriarcal, pero ésta, la del feminicidio es la forma en que fueron asesinadas las periodistas y el móvil, en el que juega la condición de mujer, puede resultar en varias vertientes, que es la autoridad la que debe investigar, sustanciar, convencernos de que lo hará en forma adecuada, pronta, objetiva e imparcial.

A qué viene la aclaración "no hay tortura", otra vez ¿no le parece tortura a las autoridades la asfixia, la colocación de la soga, lo que tuvo que suceder y cómo en el ataque. No queremos en público los detalles, pero es un poco tonto decir eso ¿no le parece señor procurador?

Es la verdad la que nos urge, porque las especulaciones desde el primer momento en que se supo la noticia nos atosigan. Es verdad que, como dice Amnistía Internacional, hoy no tenemos resultado, ni uno sólo que nos diga por qué se asesina a periodistas en todo el país -11 en lo que va del año- y por qué las mujeres no tienen la seguridad de acceder a una vida sin violencia, es verdad que el robo es un móvil, pero en este caso la saña y la forma de asesinarlas nos deja con la boca seca.

Hasta el cierre de este texto se había precisado que la casa de cambio Eurodólar S.A., ubicada en la Terminal 1 del aeropuerto capitalino, era propiedad de Rocío González Trápaga y que ella había llamado por teléfono a su familia para decir que tenía un grave problema. Se ha conocido que sacó una fuerte cantidad de dinero de su casa de cambio y luego, unas horas más tarde, fueron hallados los cuerpos, en Iztapalapa, donde ambas tenían su domicilio.

saralovera@yahoo.com.mx

martes, 6 de septiembre de 2011

Mujeres y política. El daño está hecho

Si atentan contra las periodistas atentan contra la libertad del pueblo

Soledad JARQUIN EDGAR

El principio del fin. Esa es la sensación que ahora invade a Felipe Calderón quien sabe que inició la cuenta regresiva de su mandato, un mandato marcado desde el primer día por la ignominia.

Los cinco años transcurridos son la peor de todas las pesadillas de los tiempos recientes por la cantidad de sangre que se derramó y se sigue derramando, desde que fueron desatados los demonios y con ellos una cruenta realidad que cuesta miles de vidas y millones y millones de pesos: la industria de la guerra

La población mexicana que no pertenece a la clase política ve y sufre las consecuencias, mientras un pequeño grupo aplaude afanoso en un acto público que se redujo de diez mil invitados a sólo mil, como medida precautoria frente a la inseguridad, una muestra de sus propias contradicciones y temores. Un afán para evitar las tentaciones demoniacas y dejar intocada a la pequeña élite, la clase privilegiada que sigue envuelta en papel celofán opaco que nubla la realidad y que produce sordera. Afuera, la otra gente que tal vez ni existe.

Son cinco largos años en los que Felipe “El Valiente” Calderón, que de por sí pequeño, se ha ido apocando a los ojos de un pueblo que siente sus heridas, una nación atravesada por las balas, carne infantil o de mujeres carbonizadas en incendios criminales, cabezas cercenadas, cuerpos humanos que se tiran como basura o desaparecen, se esfuman.

México tiene miedo, Calderón asusta con sus palabras, sus decisiones y sus hechos, que se traducen en saldos negativos y vengativos: 52 millones de personas viviendo en la pobreza y más de 50 mil muertos y muertas; que se aderezan con el incremento del desempleo, así como una grave y permanente confiscación de derechos, de todos los derechos.

El principio del fin de un sexenio para olvidar aunque él insista en lo contrario, la realidad rebasa todo lo que el celofán opaco de sus afanes le impide mirar. Ni duda cabe, los tiempos por venir serán difíciles en extremo, se prepara una millonaria contienda partidista en pos de los Pinos y con ello la recomposición del rompecabezas político nacional, sin que haya llegado la paz elemento fundamental para la democracia.

La voz de Calderón se irá apagando, pero el daño permanece, lo increíble es que aun cuando admitió que la violencia ha crecido en México se justifica al asegurar que sacar a las fuerzas armadas a las calles y carreteras del país ha sido la mejor forma de afrontar al crimen organizado. El daño colateral, como llaman a las víctimas inocentes por las múltiples “equivocaciones” del ejército y la armada o por la violentísima respuesta del crimen organizado, se reduce a casi nada.

Sin embargo, ¿quién podrá olvidar a los estudiantes de bachillerato asesinados en Chihuahua o en las afueras de uno de los campus del Tec de Monterrey? ¿Podremos olvidar lo sucedido en un casino de la capital regia el pasado 25 de agosto y sus 52 muertas y muertos? ¿Es posible no recordar pronto lo sucedido en Michoacán, Sinaloa, Tamaulipas, Baja California, Veracruz, Guerrero y el resto del país? ¿Seremos capaces de no acordarnos de los desparecidos de uno en uno o todos juntos, connacionales o migrantes? ¿Podremos ignorar cómo se ha incrementado la trata de mujeres en este periodo cruento? ¿Y todos y cada uno de los agravios que se han cometido en menos de un lustro y que dejan abandonadas a viudas, huérfanos y familias enteras?

De qué logros habla Calderón en su discurso frente a un selecto, muy selecto grupo, mientras en la misma ciudad de México dos informadoras son sacrificadas y con ellas la cifra de periodistas asesinados en México crece lamentablemente sin que nadie tenga respuestas, menos justicia.

Aunque como jefe máximo de las fuerzas armadas, Felipe Calderón tomó la decisión solo, hoy salpica las culpas, cuestiona al Legislativo de no aprobar sus iniciativas, reitera su acusación sobre corrupción en el poder judicial y reprocha a los gobernadores no asumir su responsabilidad. Nada más faltó que regañara al pueblo por quejarse de sus muertos y muertas y, a quienes aún no les toca, de sufrir “indebidamente” (desde su perspectiva) de una pandemia llamada inseguridad.

El final se acerca y como es costumbre en adelante Calderón enfrentará la soledad palaciega, será responsable de la derrota que viene. De nueva cuenta ese papel celofán que lo envuelve le impedirá mirar el daño que ha provocado, una especie de locura para no ver ni oír el lamento de un pueblo herido severamente por una guerra.

PARA PURAS VERGÜENZAS

Tras los lamentables hechos ocurridos en un casino de la capital de Nuevo León, se difundió un video que casi todo el mundo ha visto. En la escena –tantas veces repetida y que recuerda otros del pasado- aparece Manuel Jonás Larrazábal, hermano del alcalde Monterrey, Fernando Larrazábal, colocando billetes en una cajita. Se trataba de un “dinerito” que Sergio Gil, propietario del casino Red, le dio a Manuel Jonás. Negocios de quesillo y mezcal, dijo el oaxaqueño, quien se enredó y mareó rápidamente hasta caer y estar arraigado.

Jonás Larrazábal, a quien lo recuerdan en Oaxaca como un junior hecho y derecho, intentó persuadir a las autoridades de que vender quesillo y mezcal en los casinos es un negocio lucrativo. Por otra parte, podríamos “agradecerle” a este empresario oaxaqueño su indiscutible promoción a la gastronomía de Oaxaca en los últimos días. El efecto es tal que algunas empresarias del 20 de Noviembre, popular mercado de la capital oaxaqueña, piensan empezar a cotizar en la Bolsa. Lo terrible es que Jonás es oaxaqueño, que perjudicó a su hermanito y ensució más las manos negras de los camisas azules.

Pero Jonás no es único “brillante” oaxaqueño fuera del terruño natal que actúa mal y eso me lleva a recordar a Eziquio Martínez, abogado egresado de la UABJO, ahora residente del Reclusorio Norte, porque al angelito lo pillaron por enriquecimiento ilícito cuando fungía como secretario de acuerdos del juzgado noveno de distrito en materia administrativa con sede en la ciudad de México.

Qué pena por Oaxaca, Jonás y Eziquio sirven para puras vergüenzas. La moraleja es que tal vez si enviamos a quienes operaban en la burbuja en el sexenio ulisista –como Rito Salinas, Héctor Pablo Ramírez Puga y Miguel Ángel Ortega Habid, por citar solo algunos- a operar en otras entidades, tal vez ahí si caigan, porque aquí todo parece indicar que la Secretaría de la Contraloría y la Transparencia Gubernamental no da pie con bola.

AFANES PROTAGÓNICOS EN EL IMO

Sin autorización de la víctima, una funcionaria del IMO dio información a la prensa sobre su situación, que por su naturaleza debía guardar secrecía, además anunció el sitio donde se encuentra, los planes de llevarla a un refugio y el por qué no se ingresó al CAVI de Oaxaca balconenado que ahí están en cuarentena por varicela.

La funcionaria se refiere a una denuncia presentada en 2010 por la víctima, a la que a decir de ella, la ahora Procuraduría de Delitos contra la Mujer por razón de Género, no le dio seguimiento, lo cual es ya un hábito, hay varios casos de violencia que se denuncian y que son noticia de nueva cuenta, cuando las agresiones se convierten en intentos de homicidio o en asesinatos.

En tanto esa es la discusión y se ventila la vida de una víctima, Otilio Lorenzo, el agresor y guarura de Amador Jara, presidente del Comité Directivo Estatal del PRD, quien de faul salió embarrado, está prófugo de la justicia y casualmente no lo encuentran. Esa debería ser la exigencia del IMO a través de sus funcionarias, otrora aguerridas feministas y defensoras de los derechos humanos. Porque está claro, habrá un verdadero acto de justicia cuando el agresor esté en la cárcel por lesiones e intento de homicidio.

Declaraciones como esta y propiciar dos páginas en un diario local para anunciar la realización del primer aborto por violación en Oaxaca no son sino afanes protagónicos mediáticos de las funcionarias-onegeneras que promueven la impunidad y la violencia contra las mujeres, porque lo que han hecho es tan violento como lo otro, sino me creen lean el capítulo J de la Plataforma de Acción de Beijing.

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