lunes, 25 de julio de 2011

A Reserva. Bifurcación en el camino político de Oaxaca

Bárbara GARCÍA CHÁVEZ


Se acerca el proceso electoral federal; 2012 será un año crucial para el destino político de nuestra nación, se vislumbra una contienda que implicará seguramente la alternancia en el poder ejecutivo federal.

Hay quienes opinan que el regreso inminente del PRI a la presidencia de la República es un retroceso; argumentan incluso que las recientes elecciones locales son resultado de votos insulsos e irreflexivos y acusan a la ciudadanía de elegir sin conciencia, reputándoles ofensivamente el mote de animales. Paradójicamente estos argumentos son esgrimidos por quiénes dicen abanderar las causas democráticas más nobles de la convivencia pacífica; quienes blandean y defienden la voluntad popular en los discursos de campaña y reivindican el derecho inviolable de elegir.

La madurez política implica necesariamente congruencia, respeto a la libre determinación, independientemente del sentido del voto ciudadano.

La descalificación grosera a la ciudadanía, cuando nos es adverso el resultado, éticamente nos impide solicitar en una futura elección su preferencia, cuando se ha insultado su capacidad de decisión; la memoria refleja una de las funciones más notable de la inteligencia humana. La alternancia es producto de la memoria selectiva, traducida en la experiencia; es la expresión más autentica de la democracia electoral.

En este sentido, Oaxaca ha vivido la experiencia de la alternancia recientemente, cambiamos de un partido en el poder a otros, considerando que la coalición por la paz y el progreso que ahora gobierna la entidad y forma la mayoría legislativa, la componen cuatro fuerzas políticas: PAN, PRD, PC y PT.

Independientemente de la aberración política-ideológica, la tan esperada transición democrática no alcanza a despegar, en principio por la falta de acuerdos mínimos que debieron promoverse desde la formación de la alianza en cuestión. El móvil medular que llevo a la formación de la coalición se fundó en la derrota del contrincante común y el ascenso al poder desde el encomio mesiánico de un personaje y no de un proyecto; no hubo planeación de estrategias programáticas a partir de consensos, lo que impide acuerdos sustanciales en el ejercicio de gobierno, lo que trasciende en un verdadero galimatías, que mantiene a Oaxaca imposibilitada de atender asuntos prioritarios que soporten la tan esperada transición democrática.

Pese al contundente triunfo electoral es evidente la naturaleza de las relaciones que se han establecido entre los organismos políticos de la coalición y el titular del Ejecutivo, ha desdibujado el espíritu republicano apostando a la subordinación de los partidos por razón de las dádivas, las cuotas de poder y la cooptación; por consiguiente imposibilitando la gobernabilidad democrática.

En lo que respecta al Congreso del Estado, desde su conformación heterogénea, ninguna representación política de los cuatro partidos aliancistas, hace mayoría, se requiere de acuerdos y convenios, lo que de facto ha imposibilitado pronunciamientos convincentes favorables a la visión y programa de gobierno. En la medida que no se considera necesario gestionar amplios acuerdos, cada grupo parlamentario hace valer su poder impositivo, tal proceder excluyente produce tensiones y polarizaciones al interior del Congreso y entre éste y el Ejecutivo, lo que es percibido negativamente por la ciudadanía.

La enclenque alianza resquebraja la estabilidad política, de por si minada, hace critica la parálisis de la acción gubernamental y ahonda la falta de definición del régimen político, poniendo en riesgo la gobernabilidad, lo que se recrudece al interior

del poder legislativo, en el cual convergen diversas expresiones de los partidos con mayor representación -PRD y PAN- que fragmentan su control político, poniendo en jaque al ejecutivo, que difícilmente logra complacer las exigencias de unos y otros, complicando el consenso hacia sus iniciativas y decretos. Esta situación se hace cada vez más evidente, lo que merma su credibilidad y la de los partidos coligados.

En este contexto de imprecisiones políticas y debilitamiento institucional, por los tropiezos e inconsistencias de funcionarias y funcionarios públicos que desde un inicio evidenciaron dificultad para cooperar entre ellos, se hace implícita la tensión política de cara a las próximas elecciones y los desafíos que plantea el proceso eleccionario, los acuerdos y alianzas nacionales y por supuesto los rompimientos que se entrevén, situaciones que impactan el comportamiento político de los actores que forman parte del gobierno del Estado como de los representantes populares en la Cámara de Diputados.

Las atenciones y acercamientos políticos de Gabino Cue, que se dividieron desde su campaña entre la izquierda de López Obrador y la derecha presidencial de Calderón, a quien tuvo que reconocer fehacientemente con permiso del “legítimo”, que en el caso Oaxaca no puso obstáculo alguno a la alianza de las izquierdas con el PAN.

Sin embargo las caravanas oficiales de Cue a Calderón fueron abriendo de capa las intenciones del gobernador que haría lo que fuera por conseguir los favores presidenciales, el acceso a los medios nacionales y el tan ansiado multimillonario presupuesto, que le permitiría asentar ejemplarmente su triunfo en la alternancia ya vencido el engendro del mal y coronándose cual mesías de la democracia.

Gabino Cué, se convierte en gobernador por una alianza estratégica armada desde la imposibilidad obvia del PAN y del PRD de obtener el triunfo electoral sobre el PRI por si mismos, por la falta de cuadros políticos con suficiente capacidad y popularidad y porque simplemente los números no les alcanzaban frente a 80 años de autoritarismo priista, tal vez bajo la perspectiva de que un clavo saca otro clavo; o para que la cuña apriete debe ser del mismo palo; en fin el caso es que voltearon a ver a quien ya tenía una campaña hecha, suficiente resentimiento y por supuesto un excelente padrino,

–Diódoro Carrasco- conocedor de las alimañas y compinche de madriguera de los malosos del tricolor, que por si fuera poco milita ahora en el partido del presidente.

Gabino de las filas naranja de Convergencia, ahora partido en extinción, apuntalan unos hacia la candidatura de López Obrador y otros, -al parecer los convergentes del poder en Oaxaca- llevados de la mano de Alberto Esteva, empleado encargado del espionaje y la inteligencia del gobierno del DF, apoyan al patrón Marcelo Ebrad,

desafiando abierta y manifiestamente a Benjamín Robles, la mano derecha y corchete del gobernador Gabino Cué y promotor obradorista.

Los otros aliados, del PT, partido honorario del señor Obrador, sin mucha representación en el Estado, salvo los perredistas ahora habilitados como petistas, le expresan su incondicional apoyo.

Y qué decir de los perredistas oaxaqueños, divididos en sectas, casi todos acomodados placenteramente en el nuevo gobierno del cambio, mientras dure, el 2012 y su elección no les preocupa gran cosa; tal vez algunos expresaran su adhesión por uno o por otro.

Quienes si van definiendo su línea y cerrando filas alrededor de su partido son los del PAN, difieren y se enfrentan a las posiciones populistas del gobernador, que parece de pronto sesgado frente al gobierno federal, que va dejándolo a su suerte , por lo endeble de su situación política, y la falta de definición.

En fin, a Oaxaca no han aterrizado los recursos económicos como prometieron el propio gobernador y Felipe Calderón, la reyerta que hubo entre maestros de la sección XXII y la policía federal que resguardaba el evento donde se firmarían los grandes acuerdos entre el gobierno de Oaxaca y el Federal, ofendió la figura presidencial y puso en duda la incondicionalidad del gobierno de Gabino Cue.

En un año estaremos renovando congreso federal y habrá un nuevo presidente electo, las cosas no pintan del todo bien para Oaxaca, si ganara el PAN a pesar de augurios procaces o el PRI recuperara la presidencia ¿políticamente, quién sería aliado del gobierno por la paz y el progreso?


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Canalgentelibre.com

Palabra de Antígona. La Trata


Por Sara LOVERA


Desde hace algunos años grupos de mujeres, organismos internacionales y diversas agencias han realizado suficiente investigación para fundamentar cómo opera la trata de personas en México. Con frecuencia se sabe de dos cuestiones trascendentes: la trata con fines de explotación sexual y para obligar a las personas a trabajos forzados.

Por ello resulta indignante que ahora se hable de que en Ciudad Juárez detuvieron el último sábado a mil 300 personas relacionadas con ambos delitos.

Recuerdo perfectamente que en el 2000, durante la conferencia de Naciones Unidas llamada Pekín más 15, se entregaron informes de cuánto beneficia en dólares la trata de personas, especialmente de mujeres de diversas edades con fines de prostitución.

Entonces se pudo precisar que la frontera de México con Estados Unidos, era una zona de intenso tráfico y se habló de cómo llegaron a lugares como Monterrey, Nuevo León, mujeres de la antigua zona “socialista” de Europa Central o cómo es que durante decenios no cesó este tráfico de América Latina a Europa.

El problema está perfectamente estudiado. Los policías internacionales, la FBI, Scotland Yard y otras, conocen el trasiego, la forma como se captura, traslada, explota, vende y todo lo que puede definirse como el peor de los comercios: el de seres humanos, especialmente de mujeres, niños y niñas.

Ahora resulta, para nublar a los consumidores de noticias, que de pronto la Policía Federal Preventiva (PFP) descubre este problema y se presume, aunque es importante, que se ha logrado rescatar 20 jovencitas menores de edad que estaban ya listas para ser explotadas.

En el operativo participaron agentes de la PFP y de la Fiscalía de Chihuahua, 15 años después de la desaparición de mujeres y del asesinato de cientos de ellas en Ciudad Juárez, donde la denuncia y la demostración del tamaño del fenómeno ha sido una constantes.

Claro, hay que decir que fueron rescatadas 20 mujeres menores de edad obligadas a trabajar en bares y hoteles de la zona. Lo sabemos. La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, luego de una investigación certera, advirtió a las autoridades de una mafia que funciona en los estados de Puebla y Tlaxcala, y se veía a las jovencitas en la vieja zona de la Merced, en el primer cuadro de la ciudad.

Lo mismo se ha dicho he insistido, se hicieron las denuncias, como la de Lidya Cacho en Quintana Roo del tráfico de niñas y niños menores; Teresa Ulloa, Directora Regional de la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe, A.C. (CATW-LAC), ha mostrado hasta el cansancio cómo operan las mafias en todo el país, tiene casos sustantivos y sustanciados, sin embargo, las autoridades una y otra vez hacen casi nada o nada.

Por lo visto todo es Juárez. La nota es clara. Ahora sabemos que existe un mecanismo llamado Alba y un operativo que forma parte de la Alerta Amber, que no es de México, sino parte de un programa que se inició en Estados Unidos y se ha extendido a varias naciones, entre ellas nuestro país, involucra a organizaciones sociales, ciudadanos y autoridades en la búsqueda de niñas y niños robados o reportados como desaparecidos.

Nos informan que está en desarrollo el Programa Nacional Alerta Amber, en coordinación con efectivos de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua, 15 años después se trasladaron a las inmediaciones de las calles de Carranza, La Paz, Miguel Ahumada, Globo, Grijalva, Francisco Javier Mina, Noche Triste y Rafael Velarde, de la colonia Centro, de Ciudad Juárez, y revisaron 24 bares, tres hoteles y dos casas de huéspedes.

“Como resultado de estas acciones fueron rescatadas 20 menores de edad del sexo femenino. Además, fueron asegurados 500 hombres y 530 mujeres presuntamente vinculados a los delitos de trata de personas y explotación sexual”, ¿a quién engañan? Tardaron década y media. Es una burla. No sabemos si esta es una realidad, es decir si realmente existe el programa que jamás conocimos.

Mientras de Adriana Morlett, desaparecida hace más de un año nada se ha querido hacer, a pesar de sospechas fundadas de que se encuentra probablemente en Venezuela. Todo ha sido una respuesta burocrática. Adriana Morlett despareció luego de tomar un taxi. Las investigaciones civiles, de personas y familiares, se han encontrado con una nueva mafia. No obstante hasta el momento ella sigue desaparecida, como tantas otras muchachas. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) documentó en marzo de este año que existen más o menos cinco mil jóvenes en estas circunstancias.

A pesar de que quisiéramos creerle a las autoridades, lo cierto es que este famoso programa y alerta parece formar parte de las presiones de los Estados Unidos sobre México, en virtud del crecimiento inopinado de las mafias y el crimen organizado, que seguramente éste, el de la trata, forma parte de los intereses económicos de los mismos intereses de grupos de poder.

Me pregunto ¿por qué hasta ahora y con tanto aspaviento? Necesitamos que nos respondan por Adriana Morlett, por otras jóvenes, por niños y niñas cuya lista y búsqueda parece interminable. La autoridad tendría que explicarnos cómo y en qué forma está trabajando la Fiscalía Especializada en Trata y delitos contra las Mujeres (FEVINTRA), que parece un elefante blanco con muy pocos resultados.

Según la información del operativo en Ciudad Juárez este fin de semana, los detenidos fueron trasladados a las instalaciones de la Fiscalía de Chihuahua para continuar “con las investigaciones y realizar el cruce de información con Plataforma México para conocer si alguno de los presentados cuenta con antecedentes penales y mandamientos ministeriales o judiciales vigentes”, dijo a los reporteros la Policía Federal.

Lo que sí se hizo fue una movilización espectacular, si se lee la información: “El operativo denominado Alba duró nueve horas, y en él participaron cientos de elementos de las policías federal y estatal en el centro de Ciudad Juárez en busca de mujeres jóvenes desaparecidas en el sector. En esta acción no colaboró la policía municipal.

“Con vehículos y oficiales, personal de fuerzas federales sitiaron más de 15 cuadras del centro. Colocaron patrullas y no permitieron el tránsito de autos o peatones, en tanto que los agentes ministeriales del estado recorrieron e inspeccionaron bares, centros nocturnos, hoteles y edificios abandonados.”

No me puedo imaginar el escenario. No puedo admitir que se use propaganda sobre un problema en el que se ha insistido, como decía, de un fenómeno estudiado y con evidentes coordenadas para la investigación, en fin que se trata ahora mismo de una nueva mascarada del gobierno de Felipe Calderón, que no logra convencernos de nada y nunca se sabe qué es realmente lo que sucede y en dónde.


saralovera@yahoo.com.mx