lunes, 20 de junio de 2011

Palabra de Antígona. Emergencia Nacional: 14 mil violaciones

Por Sara Lovera

Un grupo de mujeres diversas, convocadas en principio por las responsables de la política feminista de los partidos de la Revolución Democrática y Convergencia, Mónica Soto y Carmen Ojesto, se han puesto a discutir la celebración de un Encuentro Nacional de Mujeres de Izquierda ante la Emergencia Nacional.

Una primera convicción que anima a este llamado es que en México podríamos estar en presencia de una espiral imparable que nos llevará a un estado neofacista y sin oportunidad para recuperar lo que hace pocos años era eso de la transición a la democracia y mantener el pacto social que genere el Estado de derecho y pacífico que soñamos. Un Estado que garantice a sus ciudadanos y ciudadanas la posibilidad de un desarrollo individual y colectivo con derechos, justo y progresista.

La Caravana convocada por el poeta Javier Sicilia, curtida por la indignación y el llanto, ha sido fundamental para hacer el recuento de los agravios, aunque el documento final obvia nombrar la ominosa y creciente violencia contra las mujeres y el asesinato de muchas de ellas.

De cara a ello, las mujeres tendrían que alzar su voz para contribuir a parar esta guerra absurda, pensaron las convocantes, sabedoras de que es muy importante que las mujeres consigan puestos de decisión, pero la pregunta es ¿para qué? si probablemente, de no parar esta situación, tal vez estemos a punto de tener las últimas elecciones "normales" en 2012, si llegamos a ello.

De ese tamaño es la preocupación. Y tal parece que de ese tamaño es la realidad a la que desafortunadamente nos hemos acostumbrado. El reguero de muertos, de encuentros violentos, de amenazas zigzagueantes en amplias zonas del territorio nacional nos dejan mudas. Es sorprendente cómo las palabras, todas son insuficientes para describir el suceso cotidiano, el que recogen los diarios.

Este domingo, por ejemplo, el diario El Universal da cuenta de un documento de trabajo de la Cámara de Diputados , específicamente de la Comisión de Seguridad Pública, encargada de acercarse científicamente al recuento que va siendo una catarata de cifras lamentables que dejan sentir que el régimen actual dejará un grave saldo social.

Sin embargo, a pesar del tremendo desgaste emocional que esto significa, el documento sostiene que alrededor de 23 mil jóvenes han sido enrolados en el crimen organizado, son miles de muchachos y muchachas que han perdido toda oportunidad humana. Es absurdo hablar de sus oportunidades educativas o de trabajo, ¿serán los jóvenes y las muchachas marginadas, pobres, caídos en desgracia?

Y las bandas delincuenciales y policiales también según el más reciente conteo del horror, habla de unos 10 mil menores que han quedado en la orfandad, huérfanos de padre o de madre, sin que se cuente a las viudas, a las madres que tendrán que reorganizar toda su vida para al menos mantener un mínimo de esa estructura, tan llevada y traída por el discurso calderonista que es la familia, esa ideal, de las fotos bonitas y las caras alegres.

Y dice más. Según el recuento que hace la comisión camaral existen entre 120 y 240 mil mexicanos y mexicanas que han sido obligados a dejar sus casas, sus pueblos, sus lugares de origen, las y los desplazados, en un país que no es Colombia ni la Guatemala de hace apenas unas décadas. Son personas obligadas al desarraigo que atenta contra la memoria y los afectos.

Estuve en Michoacán este fin de semana y observé a vuelo de pájaro decenas de casas en venta y el horror en los ojos de algunas dirigentes políticas de Convergencia, suspender sus asambleas -ahí está a todo lo que da el proceso preeletoral-, como resultado de la violencia desatada que cerró carreteras, tendió mantas de varios grupos de la Familia Michoacana y sabemos por los reportes periodísticos, dejó muertos estos días, nuevamente. Celia, una de estas mujeres, me contó que el temor del cierre carretero era encontrarse, como hace meses un panorama semejante a los paisajes de países devastados por las guerras que pasan por la televisión, que antes nos parecían tan lejanas y atroces.

El documento de marras, como se lee en el reportaje, además documentó 14 mil violaciones sexuales que han sido denunciadas formalmente, sobre lo cual, la diputada perredista Teresa Inchaústegui, secretaria de esa comisión, señala que a los ya casi 40 mil muertos que son resultado de la guerra que lanzó el señor Felipe Calderón el 1 de diciembre de 2006, hace incalculable el daño provocado, en más de un sentido, por las vidas cegadas, las familias rotas, mutiladas y denostadas.

Aunque nadie habla de las viudas y los cuerpos mancillados es evidente que estamos en presencia de una emergencia que obliga a parar esta situación. Quizá por ello es tan atinada la convocatoria de estas mujeres, autodenominadadas de izquierda, que están conscientes de la importancia de debatir al país desde la perspectiva de las mujeres, víctimas directas y adyacentes de la situación.

El Encuentro previsto para julio próximo también examinará lo que ha significado la política económica y el desempleo; los daños invisibles, esos que corroen el alma y producen efectos en cascada por el miedo. Las mujeres y las familias cuya salud está dañada y en proceso de agravamiento, porque no se entiende cómo se vive el día a día en las calles de Culiacán o de Coahuila, esa entidad donde se resume con cifras elocuentes la persecución a migrantes y todavía resuenan por todas partes los dolores de las viudas de la región carbonífera, donde se amasan millones, quizá, para comprar votos.

Es tan tremenda la situación que las mujeres que van a organizar este encuentro necesitarían días y días para oír o plantear testimonios, que no se pierdan como sucedió en la Caravana, que formen un legajo que haga posible instalar o instituir una Comisión de la Verdad, donde globalmente se sistematicen los agravios y las demandas, el tamaño de la impunidad que acaba por ser una palabra vacía, como las otras.

Tal vez es este el problema principal y no la llevada y traída agenda de los derechos de las mujeres, los que parecen no tener apoyo o posibilidades en un país donde hoy la democracia parece tan lejana, esta tan destruida y mancillada.

Es verdad que las mujeres no tienen hoy el reconocimiento de su capacidad política, pero no la tiene nadie, no podemos aspirar a la normalidad democrática, esa que se debate en los diarios, donde se pican los ojos unos precandidatos a otros, unos partidos a otros, mientras una criatura en la escuela tiene el peligro de ser enrolado al crimen, donde no se pueden caminar las calles ni en Michoacán, ni en Nuevo León o Sinaloa, porque puede ser baleada, morir o ser violada; mientras se cierran negocios y se huye del peligro con todo y menaje de casa en el mejor de los casos.

Quizá por todo esto, sentarse unas horas a pensar, cómo la voz de las mujeres pude servir para algo en el país denostado y devastado, desde una perspectiva política, más que elaborar estrategias para llegar al poder.

Es obvio que estas mujeres que convocan y las que ya están discutiendo, piensan que se necesita algo diferente, distinto, una movilización que cubra todas las calles del país pidiendo que alguien o algo, de alguna forma pare esta barbarie, aunque parezcan frases desgastadas, pero qué decir y cómo decir que cegar vidas, sembrar el miedo, desmantelar la actividad profesional, comercial o intelectual, es horrible y tremendo, o pavoroso y descomunal.

Las mujeres tendrán que preguntar dónde quedaron las instituciones que se defendieron hace unos años, cómo acomodar las palabras y los discursos que no tienen nada que ver con la realidad y cómo salvar los procesos electorales del teñido de sangre que se da al lado de las campañas, las asambleas y los recorridos, si nadie puede salir de casa sin ese apretujado corazón. Bienvenida la discusión, el debate, las ideas que vayan más allá de las quejas, más allá de las discusiones y novedades partidarias, más allá de los intereses personales por ocupar y disfrutar un puesto o un presupuesto.

saralovera@yahoo.com.mx

martes, 14 de junio de 2011

Piden a Gabino Cué atender los asesinatos contra mujeres. Un total de 11 ocurrieron en el último mes


Soledad JARQUIN EDGAR

A mí no me gusta que me digan que las cosas están peor que antes, dijo Gabino Cué, quien tomó su saco y terminó la reunión con mujeres organizadas que presentaron este día los resultados de un seguimiento hemerográfico que revela que desde el inicio de su administración, desde el 1 de diciembre a la fecha, han sido asesinadas 36 mujeres en Oaxaca y, le advirtieron, que si no hace nada para contrarrestar la violencia feminicida su gobierno podría tener cifras más elevadas que sus antecesores Ulises Ruiz y José Murat.

Ana María Hernández Cárdenas, directora de Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad Oaxaca, y Eduardo Liendro, de la Red Oaxaqueña por la Diversidad Sexual, hicieron un recuento de los asesinatos de mujeres documentados a través de un seguimiento hemerográfico basado en los dos principales diarios que circulan en la capital oaxaqueña y señalaron que van 36, de los cuales 11 se han cometido en el último mes.

Hernández Cárdenas refirió la violencia con la que muchas de esas mujeres han sido ejecutadas, dos fueron enterradas vivas, una niña de 10 años fue violada y colgada en el tendedero de su casa, otra más recibió un disparo en la vagina…le explicó al mandatario que fumando escuchaba en la reunión celebrada en uno de los salones del Palacio de Gobierno.

Gabino Cué hace un alto y pregunta ¿a qué se debe esta violencia? La respuesta vino de varias voces. La primera en hablar fue Ana María Hernández Cárdenas quien explicó entre otras cosas que la base principal estaba sentada en la impunidad en la que persisten muchos de estos crímenes, “esta permisibilidad es como decir que no pasa nada si se asesina a una mujer”.

Luego, añadió, que las estadísticas del conteo hemerográfico se queda corto con las que tiene la Fiscalía Especializada para Atender Delitos de Género contra la Mujer y advirtió que si el gobierno no atiende esta violencia contra las mujeres, “prospectivamente los números de este gobierno podrían rebasar a las anteriores administraciones”, entonces volvieron a retumbar en las paredes del edificio gubernamental los nombres de Ruiz Ortiz y Murat.

Impaciente, Gabino preguntó si había otro tema que comentar… Lo anterior, explicó luego, para dar respuesta.

Rogelia González se refirió a la problemática que se vive en Juchitán de Zaragoza, donde ella es responsable de un refugio para mujeres, 18 de las cuales son de alto riesgo, por ello propuso que el gobierno considere una política pública contra la violencia, sensibilización y capacitación a servidores públicos y pidió una reunión para que conozcan el modelo de atención.

En tu turno, Estela Pérez, indígena mixe de la organización Naxwiin de Matías Romero, se quejó de los malos tratos que los servidores públicos de la Procuraduría de Justicia del Estado de Oaxaca brindan a las mujeres maltratadas, “si denuncian violencia, les exigen que muestren los moretones y las heridas”.

Silvia Pérez Yescas, de San Juan Lalana planteó que otra forma de violencia es el no reconocimiento de Evic Julián Estrada como munícipe de su comunidad, a pesar de haber ganado dos veces la elección. En tanto, Emelia Ortiz García, indígena triqui, demandó se siga investigando la desaparición de sus primas desaparecidas desde julio de 2007, además de los actos criminales cometidos contra otras mujeres triquis. ¡Busque a mis primas!, le pidió.

Volvió también la queja sobre el déspota agente del Ministerio Público de Zacatepec Mixe, lo que ha desfavorecido la denuncia de las mujeres y dijo que desde una reunión anterior habían solicitado el cambio de este servidor público o la instalación de una nueva agencia en otra localidad mixe porque también la distancia es un impedimento. En su momento, el procurador de Justicia señaló que no tiene posibilidades de instalar una nueva mesa de denuncias por falta de recursos.

Zoila José, también indígena mixe y coordinadora de equidad y género en su municipio de San Juan Guichicovi, precisó que el problema fundamental es que las mujeres no son tomadas en cuenta, “estamos desamparadas, olvidadas, deben capacitar a los policías y militares que son los más nos violentan, en tanto que los Ministerios Públicos quieren ver moretones y heridas y no ven las heridas psicológicas que deja la violencia”.

Clara y precisa, la médica Zoila Ríos Coca, quien habló por Diáspora Feminista, señaló que la falta de justicia tiene diversas razones, entre ellas, el centralismo, la falta de refugios, que la violencia intrafamiliar no es un asunto grave para el sistema, las penas irrisorias que permiten a los detenidos salir luego de pagar una multa, así como la cultura del no pago de la pensión alimenticia.

Por ello, Ríos Coca advirtió que el gobierno debe armonizar las leyes y designar recursos suficientes para reducir la violencia contra las mujeres, de lo contrario será omiso como los anteriores gobiernos. Por último, dijo, ya hemos evidenciado los por qué de la violencia contra las mujeres, ahora queremos respuestas.

Y la respuesta tardó en llegar varios minutos. El humo de los cigarrillos seguía haciendo espirales. Primero vino un recuento largo de los logros gubernamentales en seguridad pública, habló de la transversalización de las políticas públicas y pidió a las organizaciones sociales una alianza para sensibilizar a los policías y agentes del ministerio público, “la sensibilidad la tienen ustedes que a eso se dedican”.

Gabino Cué, confiado en los logros preguntó al procurador Manuel de Jesús López López, ¿qué hemos hecho en estos 36 casos? ¿a cuántos hemos detenido y qué seguimiento le hemos dado? El mandatario siguió hablando, mientras el procurador buscaba las respuestas y las respuestas no fueron satisfactorias.

Primero porque no tenía los 36 casos de asesinatos de mujeres que el seguimiento de la prensa local arrojaba y segundo por los resultados, sólo 31. Dijo que de los 27 casos contabilizados de enero a la fecha, 17 tenían denuncias contra quién o quiénes resulten responsables; siete ya habían iniciado un proceso judicial, de ellos, cinco estaban detenidos y otros tres estarían por ejecutarse. El resultado estadísticamente se reducía a cinco hombres encarcelados por un total de 27 asesinatos.

En suma, Cué propuso tres acciones: definir políticas transversales y acciones concretas para bajarle a los índices de violencia contra las mujeres, ver hasta dónde nos alcanza evitar muertes, es un tema de conciencia, de concientización; leyes más severas y una procuraduría que no pare, no ceje, hasta detener a los asesinos de mujeres y hombres. En ese sentido tengan la convicción de que nosotros lo vamos a hacer, apuntó Cué.

El sin embargo llegó cuando aseguró que no se pueden cambiar de la noche a la mañana los usos y costumbres, y meternos en la mente de los síndicos, presidentes municipales, al final de cuentas podemos platicar con ellos, vamos a sancionar a aquel servidor público que actúe de manera equivocada, advirtió y aseguró que las mujeres recibirán seguridad de su gobierno.

Luego recordó su disposición de trabajo con las organizaciones, como hecho concreto señaló la inclusión de Anabel López como titular del IMO en su gabinete, ella sabe que hay limitaciones, pero voluntad hay, apuntó, para luego referir la serie de “problemas que tiene Oaxaca” y trajo a cuenta los programas sociales, como las cocinas comunitarias “que estamos operando con las mujeres en beneficio de los hijos de las mujeres”.

La reunión se prolongó, Gabino Cué era interrumpido con anuncios de sus asistentes una y otra vez, se quitó el sacó, volvió a fumar y todo llegó al límite cuando le recordaron el caso de una joven mujer asesinada en Juchitán hace casi un mes debido a la desatención de las autoridades, pues ella había denunciado en tres ocasiones a su agresor.

Le plantearon el caso de otra mujer agredida por su pareja, “un influyente” que la busca en todos los albergues, que paga sus multas si es detenido y vuelve a la calle, ya la tuvimos que cambiar de lugar explicó Rogelia González. En respuesta Gabino Cué dijo “para eso están las redes”.

Eduardo Liendro atajó rápido al gobernador y le explicó que sí, que efectivamente, pero las redes son sociales no son redes del gobierno.

Molesto el gobernador respondió:

“Vamos a hacer la nuestra, llevamos seis meses mi hermano, no podemos construir todo en un día, aguanten. Ya sale. No está en mi mente y en mi corazón que estas cosas estén sucediendo. Ayúdennos a hacer las cosas”.

Entonces Hernández Cárdenas pidió calma y le dijo:

“A ver Gabino te estamos ayudando poniendo en la mesa los datos, exponiendo la señal de alarma, diciéndote que de mayo para acá hay 11 mujeres asesinadas, nos sentamos contigo, con todo el gabinete, que pasó con la Subprocuraduría, porque se instaló el consejo…” y siguieron las preguntas.

Preguntas que no tenían respuestas claras, sólo que se está haciendo. Miró a ambos lados, de un lado Eréndira Cruzvillegas que guardaba silencio, seguida del procurador que buscaba entre sus papeles y después la Fiscal, Ileana Hernández que se congratuló de que por primera vez, el procurador volvió los ojos a la Fiscalía. A su izquierda Anabel López, titular del IMO aclaró mañana habrá reunión extraordinaria del Consejo contra la Violencia hacia las mujeres, revisamos las leyes para su armonización y ya entregamos a la Comisión de Equidad y Género del congreso local una agenda.

¿Una agenda? Preguntó Gabino Cué extrañado, para luego hablar de la Reforma Política, de cómo lo hizo, y explicó que en realidad debían haber entregado una iniciativa.

La última en interrumpir los dichos de Gabino Cué fue Ana María Hernández Cárdenas quien con le recordó que en esa reforma no estuvieron incluidas las cosas de las mujeres. Gabino se extraño de nuevo, parecía no entender, como si alguien lo hubiera sorprendido y volvió a preguntar ¿cómo qué cosa se quedó afuera? La paridad, por ejemplo, respondió la titular de Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad Oaxaca.

Gabino, se levantó anunció una nueva reunión la próxima semana, tomó su saco y salió rumbo a otro despacho del flamante palacio de gobierno, no sin antes decir que él no le gustaba que le fueran a decir qué las cosas no están caminando o que están peor que antes, porque está haciendo todo su esfuerzo.