miércoles, 20 de octubre de 2010

Recuerdan aniversario 57 del voto de la mujer



· En sesión de Cabildo la regidora Bárbara García Chávez realiza recuento histórico de la lucha de las mujeres por la ciudadanía

Faltan 90 años y voluntad para comprobar si la presente centuria será el Siglo de las Mujeres, afirmó la regidora de Equidad y Género, Bárbara García Chávez, al hacer un recuento histórico de la lucha de las mujeres por alcanzar la ciudadanía que en México cumplió 57 años el pasado 17 de octubre, fecha en la que fue reformado el Artículo 34 de la Carta Magna.

En la Sesión de Cabildo, la concejala destacó que a lo largo del siglo XX “a cada tramo de la historia universal, nacional y local nos topamos con una enorme riqueza de propuestas de las mujeres, de agendas reivindicativas, de acciones y transformaciones filosóficas y políticas”.

Hoy ya nadie discute si estos derechos ciudadanos de las mujeres son justos o no, “son nuestros, los hemos conquistado, sin duda uno de los objetivos es la alcanzar la paridad, el número de votos ejercido por las mujeres no corresponde a la cantidad de mujeres que son electas, que alcanzan concejalías o curules en las legislaturas”.

A nivel federal de las y los 500 diputados federales electos, sólo el 23.2 por ciento son mujeres; mientras que en los Congresos de los estados las mujeres ocupan el 12 por ciento de los escaños, y de los dos mil 427 municipios del país, sólo cuatro por ciento están encabezados por mujeres.

García Chávez fue enfática al señalar que a finales de la primera década del siglo XXI, las mujeres estamos dispuestas a consolidar la ciudadanía plena, es decir, a reivindicar nuestro derecho indiscutible a intervenir, con todas las garantías, en el ámbito público, en el gobierno y en la sociedad.

El recuento histórico

La regidora de Equidad y Género hizo un amplio recuento histórico de la ciudadanía de las mujeres cuya demanda de los derechos políticos en el mundo occidental inició en 1789 durante la Revolución Francesa y nacieron las asambleas de mujeres, en 1788 en algunos condados o entidades de Estados Unidos las mujeres podían ser elegidas, pero no votar, y tuvieron que pasar más de 100 años para que en 1893 las mujeres pudieran votar.

Este año cumplimos 56 desde que se sentó en la Cámara de Diputados federal la primera mujer y pudimos elegir y ser elegidas, también más de Medio siglo de ciudadanía y derechos y aun sin representación equitativa.

El origen de este sufragio se sentó el 24 de diciembre de 1946, cuando los diputados reformaron el Artículo 115 Constitucional que entró en vigor en febrero de 1947. A través de esta reforma se establece que: “en las elecciones municipales participarán mujeres en igualdad de condición que los varones con el derecho a votar y ser votadas”. La iniciativa fue enviada por el presidente Miguel Alemán, a propuesta del Frente Único pro Derechos de la Mujer.

Esta disposición legislativa de febrero de 1946, se hizo posible en Oaxaca hasta el 8 de noviembre de 1948 cuando la XL Legislatura local modificó el Artículo 98 de la Constitución Política, concediendo la participación de las mujeres en las Elecciones de Concejales de los ayuntamientos en igualdad de condición que los varones por decreto número 82, lo que hizo posible que en el proceso electoral del 7 diciembre de 1950, Sara Brena Torres fuera electa como la primera regidora que tendría el Cabildo de Oaxaca de Juárez para el periodo 1951-1952.

Sin embargo, agregó García Chávez, el sufragio federal se alcanzó el 17 de octubre de 1953 cuando se aprobó la reforma al artículo 34 de la Carta Magna promulgada por Adolfo Ruiz Cortines. Así, las mujeres adquirieron la ciudadanía y, con ello, el derecho al sufragio federal. En Oaxaca, la XLII Legislatura local promovió las reformas a la Constitución, adicionando el Artículo 24 el 6 de abril de 1956.

La concejala de Equidad y Género recordó que el resultado de esta lucha de las mujeres por su ciudadanía tenemos hasta hoy, en 22 trienios, apenas a 64 regidoras en la capital oaxaqueña. Una sola presidenta municipal interina y una regidora encargada del despacho municipal.

Por otra parte, el Congreso local ha tenido 48 diputadas propietarias, tanto de mayoría relativa o voto directo como de representación proporcional o plurinominales, estas últimas aparecen a partir de la LIII Legislatura local, es decir, hace apenas 24 años.

Mujeres campesinas


Soledad JARQUÍN EDGAR

El 16 de octubre pasado se conmemoró el Día Mundial de la Mujer Rural y ellas, explican las estadísticas, conforman la mayoría de las personas pobres del mundo.

Es decir, según datos de Naciones Unidas en el globo terráqueo hay más de 550 millones de pobres que viven en las zonas rurales, de los cuales 70 por ciento son mujeres, en América Latina y el Caribe se estima que las mujeres representan la mitad de 86 millones de personas que viven en zonas rurales.

Sin embargo, es preciso decir que el campo mexicano se encuentra cada día más solo, hay un evidente abandono a la producción de alimentos, cada día somos más dependientes del exterior y los programas gubernamentales se han convertido en dádivas para las y los campesinos, ejemplo de ello es el programa PROCAMPO.

Ese abandono del campo mexicano por parte de los gobiernos favorece que las mujeres y los hombres sigan migrando hacia zonas urbanas o hacia Estados Unidos, principalmente, en busca de lo que llaman el cada vez más difícil sueño americano.

Pero habría que decir que las familias que viven las zonas rurales no emigran juntas, los primeros en buscar mejores horizontes son los hombres, así las campesinas se quedan al frente no sólo de sus familias, a las que tienen que alimentar; también están solas frente a la parcela, una tierra que debido a un sistema ejidal o comunal no les pertenece, muy pocas de ellas son las propietarias, , la mayoría de las campesinas accede a la parcela a través de sus maridos y padres.

Gisela Espinosa, Investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana, Xochimilco, planteaba que la población rural mexicana –de hace 10 años- estaba apenas compuesta por 27 millones de personas, poco menos de la mitad eran mujeres. Hoy, quizá y debido al éxodo de campesinos varones, la cifra de mujeres que están solas en la producción de alimentos –casi siempre de autoconsumo- es superior a la mitad.

Enfrentadas a un sistema de políticas públicas que no atiende a la población rural, las mexicanas cultivan una importante cantidad de productos y alimentan a sus hijas e hijos. En parcelas que dependen en gran medida de las lluvias de temporal y que ahora con el cambio climático tienen frente a sí un reto que debería preocupar a todo el país.

Sin duda, estamos frente a un panorama dramático. Las mujeres rurales tienen muchas menos posibilidades de educación formal, mueren tres veces más que las mujeres urbanas como resultado de padecimientos prevenibles o como consecuencia de la maternidad y tienen que emplear muchas más horas que el resto de las mujeres para desarrollar el trabajo doméstico debido a la falta de servicios tan elementales como acarrear agua potable o recolectar leña.

Por ejemplo se estima que en 59 de cada cien hogares rurales las mujeres aún cocinan con fogón, lo que implica un tiempo infinitamente mayor; aunque se ha avanzado, aún existen comunidades rurales sin energía eléctrica, por tanto las mujeres no pueden usar licuadoras (muelen con piedras, en molcajete y en metate), ni planchas (todavía se utilizan las pesadas planchas de carbón que en las ciudad se venden como antigüedades), ni refrigeradores (se hace necesario preparar los alimentos cada día pues no pueden conservarse frescos), en fin, no hay alivios modernos para el trabajo doméstico; la falta de agua potable y drenaje afectan la salud de las personas .

Como señala la investigadora Gisela Espinosa, es cierto que toda la familia padece estas carencias, pero son principalmente las mujeres quienes con su trabajo las resuelven y suplen a costa de un enorme desgaste físico y emocional.

A pesar de esas circunstancias, tenemos que recordar que desde hace varios años se determinó que el 80 por ciento de los alimentos que se consumen en el mundo son producidos por mujeres, algo que se invisibiliza, que no se conoce, que se ignora porque existe la creencia que las tareas del agro son tareas masculinas.

Hay problemas fundamentales en el agro de México y del mundo, la producción de alimentos como un hecho de soberanía nacional y no dependencia de otros países, así como la producción y consumo de alimentos no transgénicos –ambos escenario marcados por los fenómenos migratorios y el cambio climático- y, como consecuencia de ello, erradicar la pobreza y con ello el hambre que en 2009, se alcanzó el umbral crítico de mil millones de personas hambrientas en el mundo, en parte debido a la subida de los precios de los alimentos y a la crisis financiera.

Frente a esa condición, sin duda en este día Mundial de la Mujer Rural no hay mejor homenaje para ellas, para las campesinas de México que reconocer la valía de su trabajo, pero lo más importante sería que los gobiernos vieran en ellas a ciudadanas de primera y no a las últimas en esta cadena que se produce frente al incumplimiento de los gobiernos a proporcionar bienestar en cuanto a la prestación de servicios y calidad de vida a quienes gobiernan.