martes, 27 de julio de 2010

AMLO: Abre el proceso 2012


Por Sara Lovera

La carrera presidencial de 2012 comenzó abiertamente el domingo 25 de julio con las miles y miles de personas que se dieron cita en el zócalo de la Ciudad de México para escuchar el proyecto de Andrés Manuel López Obrador, quien ratificó su decisión de participar en la contienda.

La movilización fue inmensa, a pesar de una pertinaz lluvia en la capital del país; acudió a su llamado la gente que forma parte de un movimiento que ha ido tejiendo el político tabasqueño en los últimos tres años, aparentemente sólo arropado por el Partido del Trabajo (PT) y sin renunciar a su filiación en el Partido de la Revolución Democrática, frente a desatinos y contradicciones partidarias.

López Obrador es hoy, el único político mexicano que ha visitado todos y cada uno de los municipios del país, lo que hace suponer que conoce palmo a palmo las necesidades o las condiciones en que se vive en este país.

En una lógica sencilla, cualquier persona podría suponer que eso le da ventaja sobre sus futuros contrincantes, a pesar del cerco informativo que también lo ha acompañado por valles y sabanas, por planicies y desiertos. La falta de información sobre lo que le dijeron mexicanos y mexicanas, sobre el tamaño de su convocatoria y el grado probable de organización de comités ciudadanos o de adeptos, dificulta valorar el significado de lo que AMLO llama asamblea multitudinaria.

Los medios, en noticias y en análisis, en opiniones y crónicas se han encargado de enviar un mensaje demoledor: nadie cree ya en AMLO y está aislado.

Sin embargo, como sucedía hace unos años, la plancha del zócalo estuvo llena sin que eso signifique algo. Hay quienes desde la tarde del 25 de julio, consideran que AMLO “se adelantó”, como señala un lector de la página virtual del diario La Jornada, que se identifica como Paco.

El político tabasqueño será vilipendiado por millones de palabras en estos días o reconfortado por otros millones de palabras que están en el aire. Pero en realidad no existe un horizonte “científico” de su popularidad o la experiencia de rechazo. No lo sabemos, nadie lo cuenta.

Seguramente los aparatos de observación, por no decir de espionaje del Partido Revolucionario Institucional (PRI), sí saben de qué tamaño es el movimiento lópezobradorista y ya tienen una estrategia para detenerlo. Además de que cuentan con la desestructuración de la izquierda partidaria.

Va a ser muy interesante cómo van a reaccionar los priistas, qué hilos van a mover, cuáles serán los contenidos de los análisis de los sesudos pregoneros que menudean por cientos y que buscan “orientar” a la opinión pública. Esos que dijeron que AMLO era un peligro para México y que admiten el proceso de militarización y violencia de la presente administración ¿qué harán?

Lo cierto es que está en la mesa un esquema de proyecto: valores morales, reforma fiscal que afecte a los grandes empresarios, tanto que AMLO dijo en el zócalo que la reforma que propone proporcionaría al erario público 300 mil millones de pesos para atender los problemas sociales de México.

De la misma forma habló de la transformación social para el país y dijo que se ha profundizado la ruptura del tejido social.

No cabe duda que el proyecto de nación del Peje, incluye, así de general, la renovación de las instituciones y la urgencia de que la gente participe para lograr “el despertar ciudadano” y en la misma línea que en 2006, llamó a recuperar la esperanza.

Lamentablemente el discurso de López Obrador no recoge ni analiza uno de los problemas fundamentales: la guerra desatada por Felipe Calderón, contra quienes ha definido como “enemigos” del país. ¿Para qué serviría, en caso de lograrse elegir popularmente, a quienes integran la Suprema Corte de Justicia? si no se ataca la inversión en armas y uniformes, si no se reconoce qué fracasó el Sistema Educativo Nacional, si no se comprende de qué tamaño es la violencia pública y privada y si no se conecta a los jefes del sistema con la criminalización de la protesta pública.

El discurso de AMLO tampoco refirió nada acerca de la condición de las mujeres ni del feminicidio, ni de los civiles caídos en esa guerra del señor Calderón; no habló de la geopolítica y el lugar que México ocupa en la globalización de la represión y la llamada seguridad para el gran capital, que en nuestro país significa una creciente militarización.

Habló con las mismas palabras de hace cuatro años de los pobres y, de los probables beneficios económicos para esos pobres, si consigue desarrollar su proyecto de nación. Intentó hablar de la desestructuración de los principios, pero del mismo modo que la derecha cuando habla de valores, tan difuso como confuso.

Es probable que sea apenas el comienzo, Pero si en realidad pudo mirar al país en estos años, su mirada pudo ver más allá del desamparo y la pobreza, tendría que haber visto lo que sucede en cada rincón, en cada sitio en que se yergue el miedo y se instalan anticonstitucionalmente el poder de la milicia y de la impunidad. Me hubiera gustado un proyecto de nación desde una nueva mirada.

No sé, si los que vilipendian a López Obrador lo harán en esa lógica política que no tiene asidero con la realidad y se instalarán en la discusión del personaje, de sus dichos -a veces guerreros- y su capacidad de convocatoria o lo que sea, o lo harán sin ese contexto, hilado y planeado, que como dice el comunicólogo español Manuel Castells, ha conseguido promover una política de miedo espectacular, miedo que ha invadido la vida cotidiana de millones de personas en nuestro país y que requeriría de un liderazgo que abandere un mensaje que rechace la violencia verbal y simbólica, esa que petrifica y necesita respuestas.

Claro que eso se esperaría del político tabasqueño que nos ofrece, si consigue el triunfo en 2012, una transformación en el país y no su antiguo enfrentamiento con los poderosos del dinero; sin profundizar que para conseguir ese dinero no es suficiente ser corruptos, arrebatar votaciones e instalarse en el mando, sino que son, además de todo eso, responsables de la muerte de miles de civiles, del asesinato de cientos de mujeres, de una política del garrote sistemática y de la violencia que se levanta en cada casa, por eso, por el asunto de los salarios, de la desesperanza, por la visión cultural del patriarcado hoy vestido de verde olivo.

Habrá que observar en el tiempo, si AMLO es capaz de hablar de lo que ha visto y oído por su periplo por México y expresa otras cosas, además de responder a sus contrincantes, claramente atrincherados por mantener el statu quo.

AMLO tiene la oportunidad de hablarle a la gente de su realidad, no sólo de su proyecto. Dice bien, se necesita gente organizada, pero eso requiere modos democráticos, abiertos, inclusivos, abarcadores y nuevos en todo sentido. Se necesitan discusiones didácticas y persistentes. Los mítines glamorosos sirven para distraer a los partidos oponentes que también buscarán ganar la elección en el 2012, pero estas multitudinarias concentraciones son fugaces e inconsistentes de cara a una verdadera cruzada cívica y transformadora, una mirada moderna y feminista.
saralovera@yahoo.com.mx


domingo, 25 de julio de 2010

No se hagan bolas, versión Camacho

Por Soledad JARQUIN EDGAR

Para muchas personas resultó una sorpresa la respuesta que Manuel Camacho Solís, dirigente del Diálogo para la Reconstrucción de México (DIA), dio luego de una reunión con las y los diputados electos en Oaxaca. Camacho aseguró que en la LXI Legislatura local, que asumirá funciones en noviembre próximo, no se discutirán los temas donde los partidos políticos (coaligados) no tengan coincidencias, tal es el caso del aborto y los matrimonios entre personas del mismo sexo.

La declaración del ex funcionario de Carlos Salinas de Gortari, es decir, Camacho Solís resulta extraña, porque alguna parte de las mujeres de Oaxaca preveía que eso iba a pasar, pero esperaban que fuera César Nava, el dirigente de Acción Nacional, quien expresara semejante idea, pero nunca esperaron que sería Camacho. Hay entonces un temor bien fundado ante otros posibles retrocesos en los derechos de las mujeres que viven en Oaxaca.

Manuel Camacho Solís -quien aspiró a ocupar la presidencia de México en aquel año funesto para el PRI por la aparición del EZLN en Chiapas, el magnicidio de Luis Donaldo Colosio y la estocada final “el error de diciembre” (1994)-, revela con su declaración a representantes de medios de comunicación de qué están hechos los acuerdos para llegar a formar una alianza opositora y sacar al PRI del gobierno.

Para muchas feministas, mujeres independientes y del movimiento amplio, los dichos de Camacho Solís resultaron demoledores, pues algunas habían cifrado sus esperanzas de avances sustanciales en los derechos de las mujeres en el “nuevo gobierno”. Otras, en cambio, habían vislumbrado la imposibilidad de consolidar el derecho a decidir.

La clave de este dilema está en la composición hecha entre partidos que se dicen de izquierda y la derecha, representada por el PAN, partido político que históricamente se ha opuesto a la libertad de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos.

Otra revelación trascendental para muchas oaxaqueñas y oaxaqueños es el hecho de que tras la contienda electoral del pasado 4 de julio, se creía que había ganado Gabino Cué Monteagudo, la realidad nos dice que no, que no fue así. En el fondo de las aguas turbulentas de la composición que hicieron en la alianza PAN-PRD-PT-PC, están otras cabezas, entre ellas la de Manuel Camacho Solís, la de César Nava y por supuesto la de Felipe Calderón y otros que apostaron el futuro de Oaxaca en sus afanes de poder.

El ex priista, aprendió la lección que su ex jefe Salinas de Gortari, quien expresó aquella frase de “no se hagan bolas” cuando el propio Camacho Solís pretendía hacerle malas pasadas al candidato priista Luis Donaldo Colosio. Con ese aprendizaje, Camacho estuvo esta semana en Oaxaca para poner orden, para que no se equivoquen los diputados y diputadas electas y les indicó cómo tendrá que hacer su tarea en la LXI Legislatura: juntitos, revueltos y sin confundirse con los temas.

Sin duda, éste es un mal presagio para Oaxaca, donde Gabino Cué, no sólo tiene una difícil tarea al gobernar el Estado más pobre y atrasado del país, una entidad dividida hasta el extremo y donde la reconciliación se ve cada día más lejos. Gabino Cué deberá responder y pagar los favores recibidos, en especial del PAN de Felipe Calderón, el indignado Felipe Calderón.

El problema fundamental es que de nueva cuenta las mujeres serán la carnada y el colchoncito de los acuerdos pactados entre la supuesta izquierda y la derecha recalcitrante de México. En tanto, el PRI tendrá que revertir los daños causados, cuando también por acuerdos políticos con el PAN, hicieron retroceder las leyes de diversos Estados del país, penalizando el aborto. Los daños están en los cuerpos de las mujeres que pagan condenas de entre 25 y 30 años por haber abortado en Guanajuato y otras entidades como Quintana Roo; otras sufren persecución como si estuviéramos en la época de la Colonia.

Todavía está en la memoria de las feministas oaxaqueñas la “batalla campal” librada en el Congreso del Estado, el 9 de septiembre pasado, cuando pretendieron impedir la modificación del párrafo sexto del artículo 12 de la Constitución local, con el que se reconoció al no nacido al “proteger y garantizar el derecho a la vida desde el momento de la fecundación y hasta su muerte natural”.

Aparecieron pronto los guaruras que trataron de impedir la toma de la tribuna, pero las feministas se impusieron, lo que no fue suficiente, porque bastó con sesionar en otro salón del edificio y a “puerta cerrada” priistas y panistas cumplieron con el “pacto” al aprobar la reforma que, sin duda, significó un retroceso para las mujeres. De risa es la forma en que la prensa oficial del Congreso consignó los hechos en un boletín de prensa fechado el 9 de septiembre de 2009.

“…la 60 Legislatura sesionó anoche a puerta cerrada, luego de que integrantes de diversas organizaciones civiles tomaron, por la fuerza y con violencia, la tribuna del principal salón de sesiones… El comportamiento del grupo de mujeres… alteró el orden por más de tres horas”. No se dijo entonces que afuera de las instalaciones había tres patrullas de granaderos y en el edificio había varias docenas de policías vestidos de civiles, todos prestos para “actuar” en caso de que las 30 o quizá 50 feministas (a las que llamaron violentas) trataban de impedir la sesión en el salón alterno, donde finalmente fue votada y aprobada la iniciativa que en enero de ese mismo año había presentado la panista Perla Woolrich, por cierto actual integrante del “equipo de transición” de Gabino Cué.

Es interesante lo que un diario de debates puede mostrar, sin duda que sí. El documento consigna “sesudos análisis” que fueron de la ciencia a la creencia, de la genética a la jurisprudencia, de los derechos humanos a la denostación de las mujeres, pasando por supuesto por “la moral”, todo junto y con singular alegría.

Eva Diego del PRI expresó: “A lo largo de los años hemos aprendido que la defensa de la vida y por la vida vale la pena y estimula lo más valioso que tiene todo ser humano, que es la propia vida”. “Filosofía” pura. El diputado de Convergencia, Gustavo Velásquez Lavariega, además de externar toda una lección de biología, dijo que había fundamentos legales para que la reforma fuera aprobada. Antonio Amaro Cansino habló de su mamá y después se refirió a “los irresponsables que tienen relaciones” y “hasta de quienes en su casa no se les educa como debe de ser”, pero se olvidó de su propia responsabilidad como legislador.

Por supuesto, Perla Woolrich, cuestionó la representación de las mujeres que protestaban y señaló con su característico lenguaje sexista: “ya cualquier grupo de treinta revoltosos pone a temblar al gobierno, negocia y le dan el dinero, ¡el chantaje se ha convertido aquí en el arma más importante para conseguir los intereses más bastardos!”, esa expresión es suficiente para saber de qué está hecha la señora. Sobre lo mismo se refirió Jaime Aranda Castillo, quien también puso en tela de juicio la representación de las mujeres sólo por ser parte de una asociación civil, él considerándose, claro está, como único representante, las otras no, lo cual tiene que ver con el androcentrismo. Aranda Castillo añadió que sería en otra sesión cuando discutirían la iniciativa para modificar el capítulo de aborto del Código Penal. Bondadosamente, el priista, dijo que solicitarían la eliminación de la sanción corporal “por una pena alternativa… vamos a proponer el servicio a la comunidad”. No sé si aquello de que “la Nación se los demande” se cumpla alguna vez en nuestras vidas.

Alfredo Ahuja Pérez, del PAN –tratando de ser “objetivo”, como dijo- recordó el sesudo cuestionamiento que dice: “¿quién fue primero el huevo o la gallina?”, “qué fue primero el derecho de esa persona o el derecho de la mujer”. Después subió a la tribuna Silvia Estela Zárate, priista y la médica de profesión habló en términos “científicos” durante algunos minutos, para finalmente sostener que “el 80 por ciento de los abortos que se dan en las mujeres es espontáneo, es porque Dios así lo decidió…” Después cayó un diluvio en Oaxaca, sí aquella tarde llovió. Quizá la priista pensó que era castigo divino.

Hoy el escenario es distinto. Ya no es el PRI quien le hará la mayoría al PAN; ahora esa mayoría a favor de la derecha la harán los partidos de izquierda: Convergencia, Partido del Trabajo y de la Revolución Democrática, el más increíble de los absurdos, sin duda. Todos juntos trabajarán a la señal que desde México se les ordene.

La derecha no dará su brazo a torcer y seguirán por el mismo camino, con la ganancia de la supuesta izquierda, incluyendo a Flavio Sosa, diputado local, quien está acostumbrado a convivir con la derecha, no olvidemos que le alzó la mano a Vicente Fox. Así, mientras la derecha sigue a galope, la supuesta izquierda busca su dignidad y sus principios, los cuales perdió –al menos en Oaxaca- desde hace 12 años, cuando comieron de la mano del entonces gobernador José Murat, luego hicieron mutis bajo el mandato de Ulises Ruiz cuando el pueblo los demandaba (me refiero a los diputados del PRD) y hoy todavía perviven algunos rescoldos de aquellas rémoras a través de sus descendientes.

Las organizaciones no gubernamentales y feministas sostienen que Gabino Cué debe responder a las demandas sociales, a las demandas de las mujeres, además de señalar que la “confianza” de las asociaciones civiles al hoy gobernador electo no es un cheque en blanco. Por lo pronto, varias verdades han quedado al descubierto. La principal es que la derecha manda y que la izquierda se derechiza. Que Camacho Solís y otros más tienen injerencia directa en los asuntos de Oaxaca y que el aborto ni los matrimonios entre personas del mismo sexo no serán temas a discutir, para no incomodar al PAN y la izquierda acepta, guarda silencio, al igual que Gabino.

jarquinedgar@gmail.com