lunes, 6 de junio de 2011

A RESERVA. Oaxaca se quedó atrás

Bárbara García Chávez

Rousseau, célebre ilustrado, cuyas ideas políticas influyeron en gran medida en la Revolución Francesa; autor del Contrato Social, obra que modifica el concepto de soberanía, designa a las leyes como la expresión de la voluntad general del pueblo.

La soberanía, decía, es el poder expresado voluntariamente por el colectivo, es absoluta, ya que obedecer al soberano es obedecer la voluntad propia, comprometida. La ley, expresión de la voluntad general, tiene para Rousseau un carácter sagrado, pues representa el único modo de eliminar las arbitrariedades de los hombres particulares que tienen el poder. La ley no puede ser injusta, pues está hecha por el soberano, el pueblo como un todo.

Rousseau plantea la distinción entre soberano y gobierno. Si el soberano es el pueblo en corporación que sabe las leyes, el gobierno es sólo un grupo de hombres particulares que las ejecutan y representa la fuerza al servicio de la voluntad del pueblo, es sólo un "ministro del soberano", simples empleados del pueblo, éste los puede establecer o destituir cuando quiera.

No cabe duda que la ley moldea conductas, sobre todo cuando es producto de la voluntad democrática del pueblo, cuando la razón se sobrepone al dominio arbitrario de quien ostenta el poder formal y fáctico.

Hoy, la ley edifica y consolida nuevos paradigmas que integra en el marco ético-jurídico de los derechos humanos, respetando la laicidad republicana y derivando obligaciones internacionales para el Estado.

Me refiero a la declaratoria de procedencia de la Reforma Constitucional en materia de Derechos Humanos que emitió el Congreso de la Unión el pasado 3 de junio; aprobada el 8 de marzo por el Senado de la República y enviada a los congresos de las 31 entidades federativas para su refrendo, aprobándola 21 legislaturas locales.

Una pena que Oaxaca no se incluya en este proceso, que no se haya convocado a sesión extraordinaria a debatir lo que implica para el país -obviamente prioritario- la trascendencia de los derechos humanos hacia una verdadera transición de justicia democrática; resulta sólo demagogia, el discurso de todas las fuerzas políticas, las unas y las otras, las coaligadas por la paz y el progreso y las de oposición, pues hasta la fecha de la declaración de procedencia de la reforma, Oaxaca brillaba por su ausencia.

Se impone indiscutiblemente la extrema necesidad mediática de sobreponer a Gabino Cué para rendir él y solo él, cuentas del “histórico” avance democrático. Muy preocupados no estaban los diputados Pavel López, presidente de la Comisión de Derechos Humanos, quien argumentó que ya su gobernador y comisionada habilitada (Eréndira Cruzvillegas) estaban trabajando en una iniciativa “mejor”.

La diputación estaba en receso, es decir, muchos de vacaciones. No hubo ningún interés de nadie. Ni Margarita García, la diputada convergente que argumenta los abusos del poder, siempre con los derechos humanos en la mano, ni Flavio Sosa que pide castigo una y otra vez para los violentos asesinos del pasado inmediato, se replegó a los tiempos de Cué y no a la agenda legislativa nacional.

Por supuesto, tampoco en el PRI hubo uno sólo de esa bancada para alzar la voz, por lo menos para curarse en salud.

Pues bien, sin registrar la aprobación del legislativo oaxaqueño, se confirmó la reforma que resulta un verdadero avance en materia de derechos humanos, que a grandes rasgos contempla modificaciones semánticas, como el sustituir la palabra individuos por “personas”, el término asilo se complementa con la palabra universal “refugio”.

Asimismo, se establece que la prohibición de toda discriminación por motivo de las preferencias, sea de manera explícita la referente a preferencias sexuales.

En educación se introduce la obligación de fomentar el respeto a los derechos humanos y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia.

El principio general migratorio será regido por el derecho de toda persona para entrar en la República, salir de ella, viajar por su territorio y mudar de residencia, sin necesidad de carta de seguridad, pasaporte, salvoconducto u otros requisitos semejantes.

Se limita la extradición de reos políticos, por consideración a la calidad de esclavos o por que se hubieren alterado sus derechos humanos en el país que lo solicita.

En materia penitenciaria su sistema se organizará sobre la base del respeto a los derechos humanos, del trabajo, la capacitación para el mismo, la educación, la salud y el deporte como medios para lograr la reinserción del sentenciado a la sociedad.

Sobre la suspensión de garantías se acotan y equilibran las facultades del Ejecutivo y se salvaguardan los derechos a la no discriminación, al reconocimiento de la personalidad jurídica, a la vida, a la integridad personal, a la protección a la familia, al nombre, a la nacionalidad; los derechos de la niñez, los derechos políticos; las libertades de pensamiento, conciencia y de profesar creencia religiosa alguna; el principio de legalidad y retroactividad; la prohibición de la pena de muerte; la prohibición de la esclavitud y la servidumbre; la prohibición de la desaparición forzada y la tortura; las garantías judiciales indispensables para la protección de tales derechos.

La restricción o suspensión de garantías deberá ser proporcional al peligro a que se hace frente, observando en todo momento los principios de legalidad, racionalidad, proclamación, publicidad y no discriminación.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), podrá ejercitar acciones de inconstitucionalidad contra leyes federales y estatales que vulneren derechos humanos reconocidos en los tratados internacionales de los que México sea parte.

También tiene la facultad de conocer quejas en materia laboral y emitir recomendaciones a las autoridades competentes sobre violación de derechos humanos laborales.
Asimismo, se establece la autonomía de los organismos públicos de derechos humanos en las entidades federativas.

La elección del titular de la CNDH y de los integrantes del Consejo Consultivo de la misma, así como de los estatales, deberá ajustarse a un procedimiento de consulta pública, de forma transparente.

A partir de la publicación de esta reforma, todo servidor público está obligado a responder las recomendaciones de los organismos de derechos humanos, nacional o estatal. También hace obligatoria la reparación del daño por la autoridad responsable en caso de acreditarse la violación de derechos humanos.

Cuando las recomendaciones emitidas no sean aceptadas o cumplidas por las autoridades o servidores públicos, éstos deberán fundar, motivar y hacer pública su negativa; además, la Cámara de Senadores o en sus recesos la Comisión Permanente, las legislaturas de las entidades federativas, según corresponda, podrán llamar -a solicitud de estos organismos-, a las autoridades o servidores públicos responsables para que comparezcan ante dichos órganos legislativos para que expliquen el motivo de su negativa.

En tiempo y forma, cumplieron su compromiso con la democracia 21 estados de la República.

Oaxaca se quedó atrás buscando loas, en simulaciones y falsos historicismos que pretenden ensalzar a un sólo hombre, argumentando falacias que estorban los verdaderos procesos históricos, Guanajuato se abrió de capa y decidió no aprobarla con su mayoría conservadora del PAN, lo cual exhibe su posición retrógrada frente a los avances democráticos, no asombra a nadie, en todo caso indigna.

Así es, la reforma va sustentada en la igualdad formal, asumiendo que la diversidad es la riqueza de nuestras sociedades, carácter pluricultural y multiétnico de nuestro país. Queda armonizar la ley con la función ejecutiva, judicial y del vivir y actuar de la ciudadanía. Sigue que las autoridades, sus funcionarios, personal e instituciones se comporten de conformidad a la nueva legislación para garantizar plenamente los derechos de mujeres y hombres.

Los acontecimientos que han violentado la paz social y nuestros derechos fundamentales en los últimos seis meses, no son reversibles, ahí están: decenas de muertos por conflictos políticos y agrarios; mujeres inhabilitadas de facto en escaños políticos ganados, agredidas física y verbalmente, casi en situación de asilo; represiones con uso excesivo de la fuerza pública; permisión abierta para que a la sociedad se nos cierren las vías y acceso al libre tránsito; inseguridad creciente y escandalosa, acompañada por supuesto de cínica impunidad; falta de pago de remuneración legal a miles de trabajadores al servicio del Estado; sin contar con la sistemática descalificación de quien piensa diferente.

Sin embargo, en congruencia con las declaraciones de diversos actores del gobierno del Estado y la reforma del Estado, así como en cumplimiento de las nuevas normas inscritas en la carta magna, deben los poderes del Estado y los ayuntamientos, suscribir con verdadera responsabilidad de cara a todos los sectores de la población oaxaqueña, sin excepciones, un compromiso donde prive la democracia pluralista, representativa, participativa, paritaria y creíble. Donde la igualdad esté basada en los intereses de la diversidad y los derechos humanos, pilares fundamentales para lograr la estabilidad social, política y económica. La voluntad se demuestra con hechos no con declaraciones.

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viernes, 3 de junio de 2011

Letras violeta. Violencia sexual en la escuela

Soledad Jarquín Edgar

Empiezo proponiéndoles una reflexión: cuál es la responsabilidad de padres y madres, de educadores, de los medios de comunicación, de iglesias y, en general, de quienes nos gobiernan.

Propongo que hagamos la reflexión frente a lo sucedido en una escuela de Chetumal, Quintana Roo, donde dos menores de edad, niños aún de entre 10 y 11 años, violaron sexualmente a uno de sus compañeros de tan sólo 9 años y en otro caso, cuatro adolescentes abusaron sexualmente de una compañera de 13 años, peor aún grabaron la violación con un celular y luego se lo enviaron a su víctima.

Estamos frente a casos que superan toda posibilidad de indignación. Una se pregunta ¿qué hacer? ¿Por qué suceden estos hechos aberrantes? ¿Quién es el responsable? Por eso hablaba de responsabilidad social y de responsabilidad institucional.

La respuesta nunca será simple. La violación es una forma de humillar, de someter, de degradar a las personas. Es un acto que permite demostrar superioridad del o los agresores sobre la otra, a quien por supuesto, se considera inferior, una cosa.

El violador cosifica a la persona que agrede. En su imaginario el violador tiene esa “posibilidad” de convertir a una mujer o niño, seres humanos, en cosas para su utilidad sexual. La violencia sexual tiene ese cometido, como sucede también con las otras violencias.

El acoso escolar, conocido como hostigamiento, y del que de un tiempo para acá escuchamos con mayor frecuencia bajo el nombre inglés de bullying es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares, que pasa de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado.

Eso dice la definición y también sabemos, por datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que el 40% de la población escolar de primaria y secundaria, tanto en instituciones públicas como privadas del país, es víctima de bullying.

Sin embargo, violar sexualmente a un compañero o compañera, escapa de toda forma de bullying, es otro tipo de agresión. Es la agresión más extrema y el resultado de todos nuestros fracasos humanos y por ende institucionales, porque no se previene este delito, se calla, se omite como si no pasara. Porque en nada o casi nada se ha revertido esta violencia sexual contra las mujeres a pesar de la burocratización de las políticas de género. Porque persiste el consentimiento institucional para el violador y se sigue cuestionando a los padres del niño violado o la niña violada, porque –decimos- no se dan cuenta de lo que hacen sus hijos, de cómo llegaron a su casa, con quién se relacionan y muchos etcéteras más.

Qué responsabilidad tiene el gobierno en un caso de violencia sexual entre niños, se preguntarán ustedes y yo diría que esa violencia, como las otras que se cometen contra mujeres o contra esta niña de 13 años, está directamente relacionada con el fracaso educativo del país, que no basta estar entre las entidades con mayor educación como sucede a Quintana Roo, se necesita más.

La educación es la única ventana que tenemos hacia el futuro y el futuro es hoy mismo. Si la niñez no es atendida de manera adecuada, es decir, si la educación se sigue reduciendo al aprendizaje de conocimiento –a veces rudimentario de matemáticas, español, historia elemental…- y no vemos más allá de sus potencialidades, estaremos presenciando muchos más casos de este tipo de violencia.

Las escuelas en México han descartado de facto temas como la cultura y la ciencia, han desechado la literatura y la poesía, ha eliminado el aprendizaje del respeto a los demás, evitan hablar de los derechos de las y los otros, de los que son diferentes o creemos diferentes a nosotros. Como el caso del niño que era golpeado porque los otros decían que “era feo”. Nadie quiere hablar de sexualidad y los adolescentes toman el aprendizaje equivocado y luego actúan como delincuentes contra su compañera de escuela.

La escuela dejó de ser un espacio para el aprendizaje y práctica del deporte: mens sana in corpore sano, como dijo el poeta romano Juvenal. Así el profesorado que repudia la enseñanza privada, propicia la proliferación de escuelas privadas para la enseñanza del deporte. El resultado es lo que vemos ahora, programas para revertir la obesidad y la diabetes infantil, producto entre otras muchas cosas de la falta de ejercicio.

No hay en las escuelas una educación integral que contribuya a la posibilidad de una mejor generación de niñas y niños, infantes que viven inmersos desde hace más de cuatro años en medios de comunicación que muestran todos los días descuartizados, descabezados, encobijados o balaceados; niñez que ha aprendido que el narcotráfico es también un modus vivendi, de ahí la respuesta de las niñas y adolescentes de Michoacán, que en un 40 por ciento de estudiantes de secundaria, sueñan con un novio narcotraficante. Me pregunto si será para satisfacer necesidades materiales o será sólo como un reflejo de protección a sus vidas.

Eso es lo que vivimos hoy en un país de más de 40 mil muertos de la guerra oficial calderonista contra el narco. El dinero para la educación, la cultura y la ciencia es inversión para armas, equipos de combate, espionaje y manutención de militares en la calle.

No hay sino desaliento para las niñas y los niños, que ven en sus hermanos y hermanas mayores la ruptura con la esperanza, sobre todo cuando la sociedad descubrió los miles de jóvenes que no estudian ni trabaja. Cuando todos los días escuchan de sus padres y madres la misma frase: el dinero no alcanza. Aunque el Secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, diga que México ha superado la pobreza. Quizá Cordero, quien pretende aspirar a la presidencia de México, se refería sólo a su familia, ahí sí seguramente la pobreza se ha superado.

Y la responsabilidad sigue. Las iglesias por ser una oposición avasallante frente a la urgencia de educar sexualmente a la infancia, en las escuelas; las familias porque nos hacemos de la vista gorda, porque no asumimos nuestra responsabilidad ciudadana de rechazar la mala enseñanza pública, los malos programas que a través de la señal –propiedad de la nación- distribuyen los monopolios televisivos.

No nos sirve de nada saber del bullying si no hacemos nada por evitar la agresión y el profesorado sigue –como muchas familias- haciéndose de la vista gorda con esos alumnos problemáticos.

Es necesario replantear la política educativa pero no se podrá hacer nada en tanto “la política” siga metida en las aulas y el dinero público sirva para la prioridad de Felipe Calderón, comprar armas, a pesar de que doña Elba Esther Gordillo le diga al oído y con un beso que su sexenio es el sexenio de la educación.