domingo, 4 de mayo de 2014

Mujeres y Política De la Rosa de Guadalupe a Rosario Robles


Mujeres y Política
De la Rosa de Guadalupe a Rosario Robles

Soledad JARQUÍN EDGAR
En México suceden hechos inverosímiles. Por ejemplo, un político puede hacerse millonario con sólo estar unos meses sentado en su curul defendiendo las causas partidistas y no los problemas sociales.
Un presidente de partido puede comprar en poco más de un millón de pesos el camino libre para que su hermano sea candidato a la presidencia municipal.
Es común que un dirigente sindical pueda superar todas las expectativas de riqueza gracias a las cuotas de las y los agremiados.
Hay notorios recuentos de corrupción en el sistema presidencial mexicano y ni que decir de los virreyes en cada una de las entidades del país y de sus colaboradores más cercanos, tanto que resulta ocioso señalar uno tras otro.
Por eso resulta interesante analizar lo dicho por la Secretaria de Desarrollo Social, la ex perredista y ex jefa de gobierno en el Distrito Federal, Rosario Robles Berlanga, quien anunció que el programa Oportunidades no apoyará a las familias indígenas que tengan más de tres hijos, “porque la recreación se ve como una forma de que ingrese más dinero a sus hogares” y que se suspenderá el apoyo económico por nacimiento que actualmente se entrega.
De nueva cuenta, como se hace ancestralmente, se condena la pobreza y todo lo que implica y no las razones que ocasionan la pobreza, entre las que destacan la corrupción del sistema político mexicano.
Además, pretenden recular en un programa asistencial que durante años le ha dado grandes dividendos a los políticos, sus los partidos y, claro, a los gobiernos.
Es más fácil, así parece, pretender resolver el problema de la pobreza distribuyendo migajas entre la gente en lugar de resolver de fondo el problema a través de cero tolerancia a la corrupción y cumpliendo a cabalidad con lo indica la Constitución Política Mexicana que mandata a reconocer (y por tanto a practicar) los derechos humanos de cada uno y cada una de las mexicanas y no, como sucede, a recibir migajas de un pastel que sola clase política se come en grandes tajadas.
Resulta, por demás grotesco considerar que las familias que tienen más de tres hijos buscan “defraudar” al sistema del programa Oportunidades, porque a más hijos e hijas les representan más ingresos, pero no es corrupción la desigualdad salarial que impera en este país.
No es corrupción que en este país la llamada clase política sea tan grade como los -500 diputados y diputadas federales, 128 senadores, gobernadores, el presidente y por supuesto sus amplios, muy amplios gabinetes y séquitos- y que sigamos pagando sus privilegios.
Lo dicho por doña Rosario Robles resultará siempre molesto. Primero porque está violentando el derecho de las personas a tener los hijos que deseen, como dice la Constitución; segundo porque las “becas” de Oportunidades no resuelven el problema de la pobreza, pero dicen que les “ayuda”.
Ahora resulta que la familias de indígenas pobres no tienen derecho a recibir ayuda por tener más de tres hijos, mientras que otros se reparten bastante dinero en portafolios y amarrados con ligas, de los cuáles ninguno está preso y otros hasta gobernadores son.
¿Acaso el tener tantos hijos no es resultado del sistema? Lo que por cierto ha inhibido las campañas o políticas públicas para educar a las personas en prevención de enfermedades como VIH-SIDA o los contagios de transmisión sexual y que ahora repuntan entre la población joven?.
¿Acaso no es a través de la televisión que se educa “religiosamente” a las familias mexicanas con la Rosa de Guadalupe y otros programas, y donde se les dice que el aborto es un pecado mortal, lo mismo que rechazar a los hijos e hijas que Dios manda y que por tanto se deben tener?.
¿Acaso no es a través del sistema mexicano de televisión y educación en las aulas donde no se habla de los derechos sexuales ni de la salud reproductiva? ¿Ni qué pensar en la prevención ni en el uso del condón en algunas instituciones de educación superior privadas en Oaxaca y en otras ciudades del país? Campañas, presupuestos que parecen invisibles en las políticas públicas de la Secretaría de Salud.
No son estos acasos algunas de las contribuciones más importantes para que las mujeres tengan más hijos y por tanto más necesidades, al grado tal de que algún brillante se le ocurrió el programa Oportunidades que vienen arrastrando sexenio tras sexenio priistas y panistas y luego priistas y también los perredistas en el D.F.
Como es “brillante” también el programita Sin Hambre, con el cuál las familias reciben 14 alimentos básicos con un costo de  640 pesos mensuales, lo que ella se gastan en un café, en un labial, en unas chanclas para bañarse…nada importante.
Y, por último, me pregunto ¿cuántas familias se quedarán fuera del programa? Sabrá que estas mujeres son las que menos posibilidades tienen en la vida, menos educación, menos acceso a la salud pública…Las mexicanas estamos más lejos de los derechos humanos y más cerca de la televisión y la iglesia.
Así estamos esperando las ocurrencias del funcionariato y no el disfrute pleno e los derechos humanos, así de simple.
@jarquinedgar