miércoles, 25 de mayo de 2011

Palabra de Antígona Urgen liderazgos femeninos

Por Sara Lovera


Un fantasma recorre el mundo, ese mundo desbarrancado de la lógica y el buen vivir. Un mundo dirigido políticamente por una mayoría masculina que, al menos en México, nos ha dejado sin aliento, sin finanzas y sin política. Ungidos los hombres que podrían llegar al poder, todo se confunde, desvaloriza y las palabras caen, como hojas secas, sin vida y sin futuro.

No es que se trate de algo fatal. Pero llegó la hora. Los hombres del poder deberán rendir cuentas a la sociedad de lo que han acumulado y lo que han hecho con nuestra historia reciente, con nuestra historia pasada, con las guerras y los desastres, porque se han quedado con todo el poder o con casi todo, desde tiempos inmemorables.

De ahí la trascendencia de cuatro líneas sustentadas en la fracción V del artículo 78 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe): para la capacitación, promoción y el desarrollo del liderazgo político de las mujeres, cada partido político deberá destinar anualmente el dos por cierto del financiamiento público ordinario.

Para el año que corre, eso significa, aproximadamente, 62 millones 400 mil pesos, sumando el dos por ciento de siete partidos políticos. Un dinero inapreciable para que las futuras mujeres de acción política, estén informadas y capacitadas sobre cuál es su derecho y su responsabilidad en la tarea pública.

Los partidos políticos según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo e Idea Internacional, son el principal cuello de botella para que las mujeres ocupen puestos públicos y de representación en los gobiernos y en los congresos, donde se decide el futuro de los pueblos, el dinero para la sociedad y los marcos jurídicos que las conducen.

Lo extraño es que la antidemocracia mexicana, machista, haya obligado por ley a algo que los partidos políticos debían hacer con un poco de lógica, algo de democracia e incluso un ingrediente de interés y pragmatismo. Hoy las mujeres constituimos, según el mismo estudio y los datos a mano, poco más del 50 por ciento de la militancia, de esos siete partido políticos y poco más del 50 por ciento de los votos posibles en las elecciones por venir.

Es decir, el asunto de las mujeres y su promoción política no tendría que ser regateado. Ahora con la ley, el único partido político sancionado por no cumplir ha sido el Partido de la Revolución Democrática (PRD), pero otros partidos podrían estar en la misma situación. Tan son omisos que un grupo de mujeres políticas ha pedido que el tal artículo del COFIPE sea reglamentado para garantizar su cumplimiento.

Hasta ahora y siempre con la fuente del Banco Interamericano de Desarrollo, sólo el partido Convergencia tiene en sus estatutos esta obligación, que siendo de ley, se reitera en sus documentos, pensemos, que como un compromiso.

Hace unos días, la dirigente del Movimiento de Mujeres de ese partido político, Carmen Ojesto, informó que Convergencia ha dado luz verde para que se haga una capacitación cívica, genérica y política a sus militantes en todo el país.

Esto significa, explicó, que no es una declaración, sino que a la misma le pondrán el dinero que obliga la ley, algo así como tres millones de pesos, la tercera parte de lo que para ese fin ha destinado el Instituto Nacional de las Mujeres, a través de varias organizaciones civiles.

Y es apenas el 0.5 por ciento de lo que en volumen tienen los otros seis partidos políticos.

En el PRD, lo que sucede ahora es que tiene nueva dirigencia de mujeres, a cargo de Mónica Soto, quien recientemente construyó un programa ambicioso de actividades y propuestas para que las mujeres adquieran las herramientas para engrandecer las actividades de ese partido político.

El PRD deberá destinar ocho millones 400 mil pesos para capacitar a sus militantes femeninas, veremos si lo hace y si Mónica Soto podría desarrollar lo que se ha propuesto.

¡Vaya! la sorpresa es la decisión de Convergencia, un partido pequeño, que tuvo su principal arraigo en Veracruz y Oaxaca y que forma parte de la coalición de izquierda que primero se probará en el Estado de México y al parecer en las elecciones abultadas de 2012, donde cambiará la presidencia de la República.

Lo interesante será observar si son capaces los partidos de no manipular los recursos que por ley se obligan desde 2008; en 2009 tuvimos la tremenda sorpresa de las "juanitas", mujeres que completaron la cuota de género pero que tenían el compromiso de entregar la curul a sus suplentes masculinos. Cuestión que fue muy grave, porque hizo evidente la resistencia del machismo partidario.

En la izquierda el enigma es el Partido del Trabajo (PT), ese que promueve a Andrés Manuel López Obrador. Un partido campeón en obstaculizar la participación femenina. Sus dirigentes y allegados, como el senador Ricardo Monrreal, han dicho "no nos interesa", han incumplido con la cuota, donde podría exigirse, pero es tan pequeño el partido que sus representaciones populares las reparten entre parientes, familia y incondicionales.

En fin, que el reto será crecer el número de mujeres en posiciones de poder, reales y capacitadas, interesadas, concientes del valor de su participación política. Y ojalá, mujeres con conciencia de mujeres.

Patricia Mercado, coordinadora de un proyecto gigante para fortalecer a las mujeres políticas, llamado SUMA, en una entrevista me contó que es posible que mujeres de distintas ideologías y partidos políticos puedan llegar al poder y hacer algo por las otras mujeres.

Ellas, las de SUMA, encontraron que quizá el tema de las políticas económicas (quiero pensar contra la pobreza y la falta de oportunidades económicas), sea transversal a todas y no se enfrente a las diferencias ideológicas entre la derecha y la izquierda.

Salomónica la postura, pero interesante. Sin querer esto fue lo que planteó Carlos Marx y Federico Engels, la cuestión económica, el tema de la plusvalía, el de la explotación y la necesidad de ser libres económicamente para serlo políticamente. Probablemente este sea un camino de tránsito a la libertad sexual y reproductiva de las mujeres y a la libertad sustantiva que pare la violencia genérica.

Posible y probable, pero alguien también me contó, que a este paso, lento, obstaculizado por las dirigencias masculinas, necesitamos 78 años para conseguir la paridad en representación política. O sea demasiado para una nueva generación y muy lento para quienes hace 40 años militan en el feminismo. Lo deseable es que los partidos, como Convergencia en este momento, cumplan con la ley y hagan su tarea.

saralovera@yahoo.com.mx

martes, 17 de mayo de 2011

Mujeres y política El aberrante mundo de la misoginia

Soledad JARQUIN EDGAR

Hace un tiempo el caricaturista Abel Quezada, cuyos cartones no me perdía, hizo uno sobre cómo la población mexicana aprendió de “Economía”. Eran entonces los tiempos de las devaluaciones, las crisis financieras recurrentes y las familias mexicanas vivíamos en carne propia aquel viejo y muy popular refrán de la letra con sangre entra.

Creo que en México seguimos aprendiendo a golpes y con mucha sangre, todos los días se repiten las “lecciones” de violencia contra la población, el resultado es que alguna parte empieza a mirar que la violencia contra las mujeres tiene, como lo habían planteado las feministas, un enorme filón de misoginia y machismo.

En Oaxaca, las lecciones son cotidianas, frente al tamaño de la discriminación resulta imposible esquivarlos, no darles importancia y los medios saben que las mujeres sí son noticia. El tamaño de la violencia contra las mujeres en este Estado tiene síntomas de un grave atropellamiento. Uno tras otro se suceden los hechos, una cadena de sucesos que parece no tener fin:

UNO. La tesorera municipal de la agencia Emiliano Zapata del municipio de San Juan Cotzocón, en la Mixe, Evitelia Pacheco Ramírez es detenida, desnudada y amenazada con ser quemada viva. El pretexto –dicen los señores del poder- es que “no transparentó el uso de los recursos públicos”.

DOS. Una niña de 14 años es asesinada y arrojada como basura en un carrizal, hay –dice el reporte policiaco- la probabilidad de una violación sexual y un aborto previo. Según el recuento hemerográfico, la niña se convirtió en la víctima número 26 de estos primeros 166 días del gobierno de la coalición que encabeza Gabino Cué Monteagudo.

TRES. La esposa de un “líder” de la región de la mixteca, apenas puede articular palabras y tiene que desmentir ante los medios que su pareja la golpeó; él insiste que su esposa se cayó de las escalares, aunque admite que sí tiene problemas familiares pero su vida privada no es competencia de los medios, dice.

CUATRO. La profesora Dolores Macías Guillén, agente municipal de El Paraíso, en la misma zona Mixe, fue golpeada y retenida por 24 horas. Las autoridades estatales conocieron el caso ocurrido en abril, pero hicieron mutis. El agente del Ministerio Público desestimó la denuncia que presentó la profesora.

Estos, podría decir, son los hechos que conocimos esta semana y son ejemplos prácticos de MISOGINIA y DISCRIMINACIÓN. La primera palabra procede del griego y es la aversión u odio a las mujeres, o a la tendencia ideológica o psicológica que consiste en despreciar a la mujer como sexo y con ello a todo lo que se considera femenino.

Recordemos una de las frases misóginas de la semana pronunciada por el profesor de la Sección 22 del SNTE, Agripino Guzmán Cruz, quien azuzó al pueblo para “castigar” a la tesorera municipal Evitelia Pacheco y dos funcionarias más: Marcelina Miguel y Elia Castañeda, porque “en este pueblo mandamos los hombres”… y porque desde su concepción machista, ni duda cabe, resulta hasta ofensivo que sean gobernados por esas pinches viejas”. Más claro ni el agua.

Desde abril de 2003, la discriminación es un delito en México, aprobado en la Ley Federal Para Prevenir y Eliminar la Discriminación, en la que se prohibía toda práctica que tuviera como objeto impedir o anular el reconocimiento o ejercicio de los derechos y la igualdad real de oportunidades. Y por si eso no fuera suficiente, desde 1981 México es parte de la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), considerado el primer tratado internacional que reconoce expresamente los derechos humanos de las mujeres. Contiene con claridad las obligaciones de los Estados de garantizar la igualdad entre mujeres y hombres y la no discriminación contra las mujeres.

Parece que todo es claro. Sin embargo, los días pasan y más allá de la agencia de Emiliano Zapata, nadie conoce la cara del profesor Agripino Guzmán Cruz, integrante del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) Sección 22. Nadie sabe si alguna autoridad lo ha llamado a cuentas. Nadie sabe si será detenido o juzgado por lo que podría ser un intento de homicidio. Agripino Guzmán es un peligro para las mujeres y, además, este sí, un peligro para México.

Como si al gobierno de Cué le hicieran falta más pifias por parte de la Secretaría General de Gobierno, Oscar Cruz López, quien fuera dirigente perredista, ahora subsecretario de Gobierno, sostiene que lo de Evitelia Pacheco fue sólo un invento, “un show mediático”, montado por un familiar de la tesorera de Emiliano Zapata.

El dirigente de “izquierda” (¿progresista y democrático?) añadió lo anterior porque su nombre fue mencionado en las declaraciones que difundió el periodista Pedro Matías, corresponsal de la Revista Proceso. En sus declaraciones, Cruz López ratifica su vocación misógina y discriminatoria al pretender ocultar lo que no se puede obviar, la agresión contra las mujeres funcionarias, argumentando que se trata de un conflicto post-electoral en un municipio que se rige por usos y costumbres.

Es evidente que el funcionario admite que desde la Secretaría General de Gobierno, para la cual trabaja, no han podido hacer la tarea, de ahí que la población arrastre un problema desde hace seis meses con la consecuencia del incremento de la violencia con un sesgo siempre peligroso y desfavorable para las mujeres. Además, es también claro, que Oscar Cruz López cree que todos los leones son de su condición. ¡Vaya qué cosa eso del show mediático!

Frente a la misoginia de Agripino Guzmán y del perredista Oscar Cruz López, cero y van dos para llamar a cuentas como resultado de una agresión vergonzosa contra mujeres, que en menos de un mes le manchó dos veces la plana al gobierno democrático de Gabino Cué, quien promete justicia a izquierda y derecha.

El segundo hecho vergonzante para la humanidad es el asesinato de Alma Deysi Martínez Martínez, quien con sólo 14 años de edad vivió todos los actos de discriminación y misoginia que puedan relatarse en la vida de las personas hasta terminar con su existencia de forma violenta.

Una primera violación a los derechos humanos es sin duda atribuible a la formación moralista y hasta santurrona que difunde la idea errónea que la adolescencia no tienen relaciones sexuales y por tanto no es necesario educar en ese sentido. Falso de toda falsedad. Las mujeres como los hombres tienen relaciones sexuales desde edades tempranas y casi siempre sin información adecuada, lo que resulta peligroso. Los resultados pueden leerse en las cifras de embarazos adolescentes y enfermedades de transmisión sexual como el VIH-SIDA, en ese grupo poblacional.

La segunda violación es consecuencia de la primera. Al carecer de información y educación sexual, las y los jóvenes no tienen acceso a la anticoncepción y la consecuencia son embarazos tempranos no deseados. Cuando, si lo supieran, podrían recurrir a la anticoncepción de emergencia tras una relación sin protección.

Sin ningún otro camino que la misma desinformación, la sugerencia que escuchan es recurrir al aborto en condiciones inadecuadas y de riesgo, porque la ley mexicana no les da ninguna garantía para decidir sobre su propio cuerpo.

La tercera violación a los derechos humanos de esta niña fue la que “garantizaba” –en las leyes de papel- su derecho a vivir libre de violencia. En el papel porque en los hechos la violencia sexual llegó de nueva cuenta a su cuerpo pequeño y más tarde la violencia que terminó con su vida. La vida de una estudiante de Secundaria con promedio superior a nueve. La misoginia galopante e inhumana dejó su cuerpo tirado entre carrizales.

Sin duda, las autoridades (federales, estatales y municipales) responsables de garantizar la educación (en todo sentido) y la seguridad de la población, fallaron en el caso de Deysi, quien se convirtió en la víctima 26 del feminicidio en Oaxaca en los primeros 166 días del gobierno de Cué y es ya una cifra entre los miles de crímenes que cada año se cometen contra las mujeres por ser mujeres en este país. Prometió justicia el gobernador, una justicia sobre la injusticia, ni duda cabe.

El tercer caso es muy común en este país. Negar el uso de la violencia contra las mujeres por parte de sus parejas, cuando ellos son “señores en el poder” es de lo más cotidiano. El dirigente del Frente Democrático Mixteco (FDM), José Alejandro López Sánchez, llevó a una conferencia de prensa a su esposa Gloria José Juárez para que lo ayudara a desmentir las acusaciones por violencia.

Sin levantar la mirada, con la violencia reflejada en la dificultad para andar y en su rostro, la mujer permaneció sentada junto a “pareja”, sus palabras resultaron confusas pretendiendo explicar que no había sido golpeada por el dirigente del FDM, que en realidad se había caído de la escalera. Es decir, en Oaxaca, como quizá en todo el país las cosas de la violencia familiar se resuelven con declaraciones mediáticas o en el silencio sepulcral que hay detrás de cuatro paredes, pero nunca mediante la investigación científica. ¿Querrán ver un cadáver como dice la periodista Anabel Hernández para empezar a investigar?

El cuarto caso se dio a conocer esta semana pero ocurrió en abril. Es la agresión y encarcelamiento por 24 horas que sufrió la profesora María Dolores Macías Guillén, agente del Paraíso, también la “pacífica” zona mixe. Su agresor fue identificado como Eleazar Gildardo López, secretario del Movimiento Cambio Completo en el Bajo Mixe, una organización priista.

La funcionaria puso una denuncia ante el Ministerio Público de María Lombardo, no pasó nada, nadie fue detenido, porque el agente ministerial “desestimó” los hechos a pesar de las lesiones y testigos, relata la periodista Patricia Briseño para ORO Noticias. Claro, seguramente ese funcionario ya naturalizo la violencia.

Peor aún, antes el Subsecretario de Desarrollo Municipal, de la ya citada Secretaría General de Gobierno, el ex académico Fausto Díaz Montes, no la quiso acreditar como “agente” del Paraíso a pesar de haber ganado las elecciones. ¿Será esa misoginia académica-gubernamental? No me extraña, habría que recordar que como Secretario Académico de la UABJO a Díaz Montes le daba lo mismo que los títulos profesionales dijeran licenciado en lugar de licenciada y pensaba que las mujeres querían esa leyenda en femenino como un acto de lucimiento para la sala de sus casas.

En fin, por si fuera poco hay que recordar que el 28 de abril, fuerzas policiacas golpearon a mujeres de Lachixao y Recibimiento de Cuauhtémoc y ya salió el peine. El Secretario de Seguridad Pública del Estado, Marco Tulio López Escamilla –uno de los alumnos preferidos de Genaro García Luna, titular federal del mismo puesto- admitió que ordenó el operativo “Legionario II”, al comparecer ante legisladores locales “para preservar el orden” y afirma que encontró resistencia de los pobladores. Debió decir las pobladoras, quienes curiosamente resultaron descalabradas y una de ellas con traumatismo de cráneo.

Vaya, vaya… ¿Le pedirán su renuncia a este policía que en realidad ya no ve las horas de irse? ¿O mejor aún, habrá justicia para las mujeres? ¿Quién pagará por las lesiones que ellas sufrieron? Y no me refiero al pago económico sino al pago con penas carcelarias. O también les darán una recompensa económica, como se acostumbra en este gobierno. Digo porque imagino que debió ser temerario enfrentar a mujeres indefensas y dispuestas a defender su patrimonio, lo que debió ser una gran afrenta para los “pobres” policías uniformados, armados y dispuestos a todo, no es en vano la cita del PAN que señala que en el gobierno de Cué la represión no tiene precedente.

Los hechos ocurridos en Cotzocón han levantado la indignación de mujeres en todo el mundo, como alguna vez pasó con las mujeres triquis, donde hay varios casos sin resolver como la desaparición de las hermanas Daniela y Virginia Ortiz y el asesinato de la locutoras Felícitas Martínez y Teresa Bautista, así como una docena de otros hechos aberrantes e igualmente vergonzosos.

En Oaxaca, la letra entra con los ejemplos, todos los días tenemos lecciones de discriminación, misoginia y machismo que reflejan la inexistencia de políticas públicas y acciones concretas a favor de las mujeres, pero sobre todo la permisibilidad que garantiza la impunidad para los responsables de la violencia, que cómo vemos en muchos casos es violencia institucional.

El colmo, las mujeres de las instituciones también enviaron pronunciamientos al gobierno, se auto-cartearon pues, en lugar de accionar lo que tienen que accionar; del otro lado, extrañamente, las mujeres de los partidos políticos, como las perredistas hacen mutis frente a la violencia que ejercen por ejemplo Oscar Cruz. Sin duda, el mundo al revés, como dice Galeano.